El Cuaderno Nº 202 de Gualepedia, publicado en Gualeguaychú el domingo 18 de febrero de 2001, explora la infraestructura y vida cotidiana de la ciudad a través de su geografía, el transporte y las tradiciones culinarias. Los temas principales incluyen: la evolución de los cruces fluviales en Gualeguaychú, la construcción del icónico puente de hierro hacia el Parque Unzué, la historia de la calle Luis N. Palma, un homenaje a la popular "Yuyera" Doña Geroma, y un análisis de la elaboración de dulces en la cocina colonial.
Su enlace es: Cuadernos de Gualeguaychú Nº 202
Los contenidos destacados son:
"EL RÍO, EL PUENTE Y UNA CALLE" por Nati Sarrot:
La sección destaca la importancia de los ríos y arroyos en Gualeguaychú para el asentamiento de sus primeros pobladores y cómo estos accidentes geográficos también generaron aislamiento.
Se describe el uso de "pasos" fluviales (vados), como el "Paso de Rocamora" (anteriormente del Sauce) y el de Roa, utilizados desde tiempos indígenas para cruzar los cursos de agua.
A principios del siglo XX, se implementaron balsas de madera para transportar personas, carros y autos, como las balsas de Giusto o Izzeta, y se menciona un cordón pétreo que unía la ciudad con la Isla Libertad, dinamitado en 1931.
Se relata la construcción del Puente de hierro sobre el río Gualeguaychú, donado en 1927 por los hijos de D. Saturnino E. Unzué para conectar la ciudad con la fracción de su estancia "El Potrero" (hoy Parque Unzué). Las piezas del puente llegaron de Bélgica en 1930 y la obra, a cargo de la Empresa Argentina de Cemento Armado, se habilitó al tránsito el 14 de julio de 1931. Este puente, de 180 metros y cinco tramos, permitía el paso vehicular y peatonal, y aunque inicialmente tenía puertas levadizas para embarcaciones de mástiles altos, estas dejaron de funcionar. La donación del parque y la construcción del puente llevaron a la anexión de la zona al Departamento Gualeguaychú en 1939.
Se detalla el proceso de ensanche y transformación de la calle Luis N. Palma en avenida, desde el puente hasta la calle Luis Sáenz Peña, un proyecto que se extendió desde la década de 1930 hasta la de 1940, implicando expropiaciones y reubicación de propiedades. Se menciona el caso específico de la "cuadra de Rancés" como ejemplo de estas gestiones. La calle había tenido previamente los nombres Arroyo Grande y del Plata.
"Doña Geroma; la Yuyera" por Nati Sarrot:
Esta sección rinde homenaje a Gerónima Sofía Alegre viuda de Díaz, popularmente conocida como "Doña Geroma, la Yuyera", quien falleció en Gualeguaychú a la edad "oficial" de 108 años.
Originaria de la estancia "El Potrero", Doña Geroma se dedicó desde adolescente a vender berro y, posteriormente, hierbas, raíces y cortezas medicinales, utilizando la sabiduría transmitida por su padre.
Se la describe como una figura carismática que recorrió la ciudad a pie, vendiendo "salud en las veredas" hasta 1992, convirtiéndose en parte del folklore local.
"¿HACEMOS DULCE DE FRUTAS?" por Silvia Razzetto de Broggi (CVADERNOS en EGB):
Este segmento explora la gastronomía colonial rioplatense de Gualeguaychú, centrándose en la elaboración de dulces de frutas como duraznos, higos, membrillos, ciruelas, uvas y naranjas, que enriquecían la dieta.
Se describe el método de cocción lenta de la fruta con miel o azúcar en ollas de hierro, destacando que estas ollas eran costosas y generalmente importadas de España.
Se explica el origen de los ingredientes: la miel de abejas silvestres era un recurso accesible para todos. El azúcar parda provenía de Paraguay, Córdoba o Tucumán, mientras que el azúcar blanca era un producto portugués, principalmente de Brasil, que llegaba a través del comercio marítimo.
Se menciona que dulces de batata y zapallo eran característicos de la cocina colonial local.
El texto sugiere visitar el Museo de la Ciudad de Gualeguaychú (Casa de Haedo y Azotea de Lapalma) para observar elementos culinarios de la época.
El Cuaderno de Gualeguaychú Nº 202 fue investigado y redactado por Nati Sarrot, Marco Aurelio RODRIGUEZ OTERO, Fabián MAGNOTTA, Silvia RAZZETTO de BROGGI, Carlos M. CASTIGLIONE, y Aurelio GOMEZ HERNANDEZ. La digitalización estuvo a cargo del Museo "Casa de Haedo" y la edición y OCR del texto por Patricio Alvarez Daneri.