A manera de Prologo

El contenido de este volumen es una pequeña parte de la labor de investigación realizada por Elsa Bachini, llevada a cabo con el profundo cariño que sentía por su pueblo.

Le interesaba la "pequeña" historia, aquella que, comúnmente, es descuidada por los historiadores a quienes seducen las refulgencias que emanan de los personajes cumbres.

Por cierto que a Elsa Bachini le interesaban también estos últimos, pero su opinión era que la historia se elabora en los entresijos de la sociedad, con los pequeños y grandes intereses que mueven a sus componentes, sus preocupaciones cotidianas, sus pasiones, sus éxitos y fracasos; ahí están las fuentes nutricias de los grandes acontecimientos, los cuales no surgen, por cierto, de la cabeza de los héroes en los cuales aquéllos se suelen personificar.

Opinaba Elsa Bachini que los pueblos que desconocen su verdadera y real historia, la de sus antepasados grandes y pequeños, carecen de una base firme para seguir adelante con nuevas empresas; y la historia, para ella, se componía de los pequeños y grandes hechos ocurridos en el pasado.

El hombre representativo, el héroe, no es sino aquel que, consciente o inconscientemente, capta las corrientes profundas que fluyen en una sociedad determinada, las orienta, las impulsa, las hace confluir, y las preside como abanderado.

Opinaba que se descuida el estudio de la "pequeña" historia, con gran perjuicio para el impulso social. Si no hay pequeños trabajos tampoco habrá grandes acontecimientos. De aquí la posibilidad que cada uno comprenda la tarea, más comúnmente pequeña, que debe cumplir en la elaboración de los acontecimientos históricos.

Si sólo damos a conocer las hazañas de los grandes héroes, las gentes se sentirán escépticas sobre la posibilidad de que las mismas se puedan emular en el presente; surgirá el desaliento, el marasmo.

Imbuida de estos conceptos, Elsa Bachini se dio a la tarea de mostrar a las generaciones presentes quiénes habían hecho y cómo lo habían hecho a este Gualeguaychú en el cual vivimos.

Biznieta de modestos inmigrantes, consideraba necesario mostrar lo que habían hecho y cómo lo habían hecho, los abuelos y bisabuelos del pueblo todo. Consideraba al actual Gualeguaychú como obra principal de aquellos inmigrantes y de sus descendientes, realizada sobre la base formidable que les brindaron los criollos, compuesta de una naturaleza pródiga y de leyes que les otorgaban derechos que se les negaban en sus países de origen.

Les hacía justicia a unos y a otros; su espíritu equilibrado la alejaba del ditirambo y de la exaltación excluyente. En ese sentido, rehuía al criollismo de utilería, que vocean muchos descendientes de gringos con tal fogoso ardor, que induce a suponer que, de haber vivido en aquel entonces, se hubieran negado a recibir a sus abuelos.

Elsa Bachini opinaba que, así como la pampa de Hernández había sido transformada por la gringada inmigrante a fuerza de arado y semilla, su incorporación también había modificado las características del criollo, con beneficios para ambas partes, tan evidentes como saludables.

A mostrar estas verdades, tan fácilmente comprensibles para todo el mundo, estaba enderezada la tarea histórica de Elsa Bachini, la cual quedó lamentablemente trunca, y que, en parte, damos a conocer en este pequeño volumen, con la esperanza, que también era de ella, de que su pluma sea recogida por quienes con su lectura, se sientan animados a continuar su obra.

ARTURO BERTORA


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