Lucía María Rocca de Rossi (“Lucy”)

Por María Jorgelina Triantafilo

Lucy nació en Buenos Aires, el 18 de mayo de 1922, y murió en Victoria, el 13 de octubre de 2005, a la edad de 83 años. Su padre era propietario de una empresa naviera en la Capital Federal y su madre, de origen irlandés, un ama de casa muy estricta. Tenía cinco hermanos: Martín Segundo, Margarita (Maggie), Ruth, Julio (Cacho) y Bartolomé.

Pasó su infancia y su adolescencia en Buenos Aires y, a la edad de 17 años, quedó huérfana de padre. A los 19 años estudia Filosofía y Letras y es cuando conoce al que será su esposo: Néstor Enrique Rossi (médico residente del Hospital de Clínicas), oriundo de la ciudad de Gualeguaychú.

El  14 de  julio de  1943  contrae matrimonio  con él y  se  trasladan a Gualeguaychú. Tienen diez hijos: Enrique Martín, Lucía María, Marcelo, María de las Mercedes, Silvina, Lilita, Pamela, Pablo, María e  Inés Rocca –hija de su hermano mayor, que era considerada como una hija más, porque la criaron desde muy pequeña–.

A los 32 años su vocación por el prójimo se vio concretada a través de una institución que llevaba por nombre La Fraterna Ayuda Cristiana, integrada por mujeres que fueron convocadas por la señora María Amelia Cafferata de Frávega, el 26 de abril de 1956, y que dependía de la Parroquia de Santa Teresita, cuyo párroco era Juan Ángel Fiorotto.

De esta manera,  Lucy  comienza  su  tarea  como  visitadora en el barrio El Pilar, que comprendía desde el bulevar Daneri hasta la zona del Regimiento. Realizaron kermeses, rifas y canastas navideñas para juntar fondos con el fin de construir  lo que hoy es  la Capilla del Pilar, donde  se daba catequesis y funcionaban talleres de costura, manualidades y tejido. También tenían a  su  cargo el barrio Médanos. Allí acondicionaron un  tranvía que fue usado como salón para talleres. Aquí colaboraron mujeres como Elena Tommasi de Claret, María Esther Torrilla (directora jubilada), Rosa Regazzi, Inés Martínez Garbino, Elba Fischer y Chichi Reverdito, entre otras.

Más tarde, para que las mujeres del barrio pudieran comercializar sus labores, se creó El Cuartito, un negocio ubicado en calles 25 y Vías, a cargo de Chichi Reverdito, así como también pusieron en funcionamiento una farmacia que estaba frente a la Parroquia Santa Teresita, en la casa de otra colaboradora, Rosa Regazzi, con quien juntaban muestras gratis y proveían de remedios a los que los necesitaban. A su vez, compraron muchos libros para que los jóvenes pudieran estudiar y promoverse. Estas heroicas mujeres hicieron lo que a la luz del Evangelio creyeron que era lo que Dios les pedía.

En la década del setenta, una vez fallecido su esposo, Lucy regresa a Buenos Aires para estudiar Ciencias de la Educación en el Sagrado Corazón, a la vez que, entregada a la caridad, visitaba una villa tres veces por semana y les leía a los ciegos.

Años más tarde, regresa a Gualeguaychú y se integra a Cáritas Diocesana como vicedirectora.

No puede dejar de mencionarse la labor fructífera que Lucy desempeñó en La Casita de Cáritas, ubicada en calles Roca y Palacios, en el barrio San José (La Cuchilla), que había pertenecido a la señora Bernabella Torres, quien la donara en agradecimiento de todo lo que Cáritas Catedral la había ayudado durante su enfermedad y en toda su vida. La idea de Lucy era que esta casita se convirtiera en un centro de Cáritas, donde se habilitaran talleres a beneficio de los pobladores de la zona y se capacitara a la adolescencia desocupada y en riesgo.

El presidente de Cáritas Catedral, en ese entonces presbítero Ricardo Faiffer (ya nombrado obispo de Goya), aprobó este proyecto y el 23 de abril de 2003, en ocasión del Domingo de Pascua, se realizó la bendición de dicha casa. 

Allí funcionaron y funcionan distintos talleres: reciclado de ropas, manualidades, apoyo escolar, cocina, pintura en tela, peluquería, teatro, elaboración de  jabón, estimulación  temprana,  lecto-comprensión,  corte y  confección, carpintería, electricidad, circo, música, taller literario y desde el año 2005 se cuenta con una biblioteca. Por último surge la escuela de albañilería, cuyo proyecto fue premiado por el Banco Mundial en el año 2005. Esta escuela proponía  lograr  la  integración, el respeto y  la solidaridad entre  los alumnos, así como también la inclusión en el mundo del trabajo.

Toda esta obra que Lucy dirigió en La Casita la hizo sin descuidar las necesidades de cada uno de sus diez hijos, treinta y un nietos y cinco bisnietos, de quienes conocía sus gustos y necesidades, siempre presente con la claridad de sus consejos e iluminada por el pensamiento cristiano de la vida.

El  13 de octubre de  2005 dejó de existir mientras  rezaba,  como  lo había hecho siempre, en un retiro en Victoria. La Iglesia fue su segunda familia y allí desplegó una labor intensa, sobre todo en La Casita, que fue su refugio de caridad.

Vivió  la  fe  tratando  de  pasar  siempre  desapercibida  pese  a  que  toda  la gente  sabía de  su  entrega permanente para  con  los más desprotegidos. 

Ella siempre decía que lo que realizaba no era por mérito propio, sino que ella era un  instrumento de Dios para cumplir con su obra. También decía que era necesario meterse en los zapatos del pobre para saber lo que ellos padecían. 

El 13 de noviembre de 2005, se colocó el nombre de Lucy Rocca de Rossi a La Casita en honor a su abnegada propulsora. 



Fuentes
Entrevista a su hija María de las Mercedes Rossi de Fogg.
“La Casita de Cáritas”, en diario El Argentino (notas), Gualeguaychú.
“Lucy Rocca de Rossi”, en diario El Argentino, Gualeguaychú, 14 de octubre de 2005.
“Lucy Rocca de Rossi fue recordada ayer y su última obra lleva su nombre”, en diario El Argentino, Gualeguaychú, 13 de noviembre de 2005.
“Manos a la obra”, en diario El Día, Gualeguaychú, 31 de mayo de 2005. 
Material cedido por Ana María Ingold, actual coordinadora de La Casita. 

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