Porqué

¿Por qué hieres mi pájaro enjaulado
que vio la altura y se estremece enfermo, 
si es un eco de Dios que me levanta, 
si es el ángel de luz que llevo dentro?

¿Por qué no he de gritar mi ansia de cumbre
si por eso yo sé que no estoy muerto?
¿Por qué no he volcar en llamaradas
las brasas que se queman en el pecho?

Soy un charco que copia las estrellas.
Soy un terrón que ha fecundado el cielo.

¿Por qué no me he de abrir a la simiente?
¿Y por qué no he de ser algún reflejo?

Yo quiero florecer y dar mi fruto. 
Quiero darme a la vida todo entero
y prolongar mi sombra hacia el sepulcro
mostrando a todos el camino eterno.

¿No oyes acaso cómo te habla el mundo
con la lengua sincera de los vientos? 
¡Desde que escucho a Dios en mis entrañas 
mi vida toda se ha de hacer un eco!

¿Por qué hieres mi pájaro enjaulado?
¡Vengo de Dios y a su horizonte vuelvo!

Nota: este poema fue dedicado a un compañero de Seminario que le reprochara al autor su afición a escribir versos. Una vez leído, dijo aquél: “¡Le arrojé una piedra y me ha devuelto un cristal!”


Pbro. Luis Jeannot Sueyro
"Los versos del Cura Gaucho"
El Cura Gaucho

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