Daniel Elías
Daniel Meliton Elías (1885–1928) fue una destacada figura de la provincia de Entre Ríos que conjugó la magistratura judicial con una profunda vocación poética, siendo reconocido por capturar en sus versos el paisaje y el cromatismo de su tierra natal. A pesar de su "gozo vital" y su amor por la naturaleza reflejado en su obra, su vida terminó trágicamente al suicidarse en las afueras de Concepción del Uruguay el 29 de noviembre de 1928.
Nació en Gualeguaychú el 10 de marzo de 1885. Era hijo de José María Elías y Norberta Piquet, y según investigaciones genealógicas, descendiente de Cristóbal Colón.
Su infancia transcurrió en el Distrito Mojones (Departamento Villaguay), en una estancia de su padre conocida como la "casa de los Elías", donde vivió en contacto directo con la "selva montielera" y las vivencias telúricas hasta los dieciséis años. Posteriormente, sus padres lo internaron en "La Fraternidad" para cursar sus estudios secundarios en el histórico Colegio Nacional Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay.
Durante su etapa estudiantil, marcada por la bohemia, se destacó por su lirismo y recitaba poemas en las fiestas, como "La voz histórica". Físicamente, era descrito como bajo, morocho y de facciones afiladas, lo que le valió el apodo de "El Jabalí" entre sus compañeros.
Realizó sus estudios universitarios en La Plata, donde obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia,. Durante esta época, buscó conocer al poeta Pedro B. Palacios (Almafuerte), a quien admiraba; aunque el primer encuentro fue áspero, lograron forjar una amistad cordial y Elías le dedicó el soneto "Lo que yo quiero".
Carrera pública Tras graduarse, ingresó a la magistratura entrerriana. Se desempeñó como Defensor de Pobres y Menores en Gualeguay y, hacia 1919, ocupó el cargo de Juez en lo Civil y Comercial en Gualeguaychú, siendo posteriormente trasladado con el mismo cargo a Concepción del Uruguay. Además, integró una delegación estudiantil enviada por el Gobierno Argentino a Chile y Perú,.
Obra poética y estilo La obra de Daniel Elías no fue publicada en libros durante su vida; fueron sus amigos quienes recopilaron y editaron su producción póstumamente. Sus libros principales son:
Las alegrías del sol (publicado en marzo de 1929): Contiene 47 sonetos y es considerada su obra más importante, donde perpetúa el rusticismo de las zonas rurales y ribereñas,,.
Los arrobos de la tarde (1938): Recoge su producción primigenia,.
Su estilo se sitúa en la escuela del modernismo y el posmodernismo. Se le reconocen influencias de Leopoldo Lugones y Julio Herrera y Reissig, especialmente en el uso de metáforas y en la predilección por el soneto y la décima como formas expresivas. Su poesía se caracteriza por la valoración del color en la naturaleza ("los verdes sin fin y los oros entrerrianos") y temáticas como los trabajos de campo, la caza, la pesca y el amor campesino.
Entre sus logros literarios, obtuvo el Primer Premio en los Juegos Florales de Paraná en el Centenario de 1810 y ganó la "Flor Natural" el 9 de julio de 1910 con su composición "La lanza". También se le reconoce la autoría del poema "La manta gaucha".
Recepción crítica La crítica ha valorado su capacidad para reflejar el paisaje entrerriano sin exotismos. Enrique Mouliá lo describió como un "gaucho que se sentía orgulloso de su raza", y Julio C. Pedrazzoli lo situó como un poeta modernista sin preocupaciones por evadirse de la realidad cotidiana. Autores como Ernesto Bourband y Roberto Ángel Parodi le dedicaron libros críticos, destacando su aporte a la lírica provincial.