El Cuaderno Nº 142 de "Cuadernos de Gualeguaychú", publicado el Domingo 16 de agosto de 1998, es un compendio que aborda figuras históricas, relatos populares y características geográficas de la región, destacando la influencia de Gualeguaychú.
Su enlace es: Cuadernos de Gualeguaychú Nº 142
Sus secciones principales incluyen:
JOSÉ de SAN MARTÍN - Cantado por nuestros dos grandes poetas:
Presenta fragmentos de obras poéticas dedicadas al Libertador José de San Martín.
Se incluyen secciones del "SAN MARTÍN, canto lírico" de Olegario V. Andrade, leído en febrero de 1878 al pie de la Bandera de los Andes. Andrade (1839-1882), poeta civil, asume la voz lírica de su pueblo, destacando cómo la espada de San Martín unió un siglo y su nombre no morirá mientras haya una roca en los Andes o un cóndor en su cúspide bravía.
También se reproduce un fragmento de las "Odas" a "A SAN MARTÍN" de Gervasio Bibiano Méndez, poeta nacido en Gualeguaychú el 2 de diciembre de 1843. Su obra fue leída por Bartolomé Mitre en la velada histórica de febrero de 1878 en el Teatro Colón, con motivo de la repatriación de los restos de San Martín. Méndez y Andrade eran grandes amigos desde la infancia. La poesía de Méndez resalta la inmortalidad del espíritu de San Martín y el impacto de sus gloriosos hechos, comparando su memoria con un volcán y un astro brillador.
Testamento ológrafo del General JOSÉ de SAN MARTÍN:
Se reproduce íntegramente el testamento redactado de puño y letra por el General José de San Martín el 23 de enero de 1844 en París.
En él, San Martín declara a su única hija, Mercedes de San Martín (casada con Mariano Balcarce), como su heredera universal.
Dispone una pensión anual de mil francos para su hermana María Elena y, a su fallecimiento, 250 francos para su sobrina Petronila.
Un punto notable es la disposición de que su sable, que lo acompañó en la Guerra de Independencia, sea entregado al General Juan Manuel de Rosas como "prueba de la satisfacción" por su firmeza en defender el honor de la República Argentina frente a pretensiones extranjeras.
Pide que no se le hagan funerales y que su corazón sea depositado en Buenos Aires.
Expresa su felicidad por la "honrada conducta" y el "constante cariño" de su hija, y encarga a ella y a su esposo la educación de sus nietas.
Como artículo adicional, especifica que el estandarte de Francisco Pizarro sea devuelto a Perú si sus gobiernos cumplen con las recompensas y honores prometidos por su primer congreso.
CON RELUMBRES DE FOGONES: Y dicen... El pozo de las Quinteros (Eduardo J. Díaz):
Eduardo J. Díaz narra una leyenda popular de Gualeguaychú sobre el "pozo de las Quinteros".
La historia cuenta cómo, durante la apertura de una calle en la ciudad en crecimiento, un pozo de agua cavado por el abuelo de las hermanas Quinteros, junto con una higuera, quedaron en medio del trazado de la nueva vía, impidiendo el progreso.
Las hermanas Quinteros, descritas como bellas pero de "carácter fuerte, casi salvaje", se negaban a ceder su pozo tradicional, del cual se decía que había bebido algún general.
Se relata el intento fallido del comisario del pueblo de convencerlas para eliminar el obstáculo, siendo recibido con perros y rebenques, y su regreso apresurado a la ciudad, ganándose el sobrenombre de "Las Quinteros".
La leyenda culmina con la resolución de dejar el pozo y la higuera en su lugar, esperando que el tiempo lo resolviera. Se dice que la última de las Quinteros, de ochenta años, falleció durante una "Santa Rosa tormenta", cuando un rayo rebotó en el brocal del pozo y alcanzó su ranchada.
Geología del Río Gualeguaychú - Parte XVI - Una "yapa" de nuestro río (Profesor Manuel Almeida):
El Profesor Manuel Almeida, tras quince notas sobre la geología del río Gualeguaychú, añade una "yapa" (un extra) sobre el río Uruguay.
Explica que las arenas provenientes de los dragados del río Gualeguaychú llegaron hasta la boya 90 del río Uruguay, formando un inmenso banco de arena cerca de una "playada" excepcional.
Describe esta playa del río Uruguay en su margen derecha como posiblemente única en América, con cualidades excepcionales desde la primera pesquería de la familia Labayen.
Detalla su profundidad, que variaba desde 150 cm a 1100 metros de la costa en una sección, hasta 1.50 m a 700 m y 500 m en otras secciones, extendiéndose por casi 30 km hacia el sur, lo que la hacía adecuada para diferentes tipos de bañistas.
El autor lamenta que esta "hermosa playada" no haya sido descubierta por los gualeguaychuenses, recordando que, durante la intendencia de Carlos Bibé, una comisión de la cual formó parte votó mayoritariamente por el Ñandubaysal en lugar de aceptar la donación de cincuenta hectáreas de la familia Labayen para un balneario en el río Uruguay Sur.
Este cuaderno es una fuente rica para comprender la memoria histórica de Gualeguaychú, sus tradiciones populares y la interconexión geográfica con el majestuoso río Uruguay, ofreciendo perspectivas sobre el legado de San Martín y la identidad local.