El Cuaderno Nº 163 de "Cuadernos de Gualeguaychú", publicado el Domingo 4 de julio de 1999, bajo la autoría principal de Nati Sarrot, se enfoca en la evolución de la asistencia social, la educación y la vida religiosa en Gualeguaychú, así como en un aspecto particular de la movilización militar del siglo XIX.
Su enlace es: Cuadernos de Gualeguaychú Nº 163
Sus principales secciones incluyen:
Un Barrio para el Bien y el Saber: Esta sección explora el desarrollo de un área específica de Gualeguaychú, marcada por instituciones de beneficencia y educación.
Hospital Militar y de la Caridad: La historia del sector se remonta a 1850 con un Hospital Militar para varones, con dos salas y piezas anexas construidas en calle Ituzaingó en 1857. En la década de 1870, la Sociedad de Beneficencia, formada el 19 de abril de 1875 por damas de Gualeguaychú, tomó la administración de este nosocomio, que pasó a llamarse Hospital de la Caridad. Las religiosas de la Orden San Vicente de Paul se hicieron cargo de la asistencia a enfermos de ambos sexos.
Sociedad "La Caridad": El 20 de mayo de 1877, un grupo de mujeres fundó la Sociedad "La Caridad". Esta entidad estableció una escuela mixta, un taller de costura y confección de ropa blanca, y un asilo de ancianos y menores. Levantaron seis salones amplios, un oratorio, y otras dependencias en media manzana entre Ituzaingó, Rosario y 9 de Julio, cercana al Hospital de la Caridad. Los gastos eran cubiertos por subvenciones gubernamentales, cuotas de socios y, notablemente, aportes de Don Saturnino E. Unzué.
Hogar de Ancianos Pía Unión San Antonio: La historia de este lugar de beneficencia continúa con la inauguración del Hogar de Ancianos Pía Unión San Antonio en 1936, sobre la base del antiguo Oratorio Festivo.
Transformación Educativa: El antiguo Hospital se transformó con el tiempo en un Centro de Capacitación, que eventualmente se convirtió en la Escuela Técnica N°2 "Pbro. José María Colombo". El cuaderno resalta que este barrio, donde también residió el periodista uruguayo D. Isidoro de María y funcionó el Consulado del Uruguay, tuvo desde sus orígenes un destino orientado al crecimiento y jerarquía de las personas.
Oratorio Festivo: A principios de 1900, bajo la dirección del Presbítero Pedro Blasón, funcionó en la media manzana mencionada un complejo católico recreativo conocido como Oratorio Festivo. Contaba con un gran salón para proyecciones de películas (biógrafo), representaciones y conciertos, además de un patio para espectáculos al aire libre y una cancha de bochas.
Don Saturnino Enrique Unzué: Se destaca como un hacendado con tierras en Entre Ríos y Buenos Aires, que apoyó activamente múltiples emprendimientos en Gualeguaychú, incluyendo el Hospital, el Hogar de Ancianos y Escuelas. Sus hijos, cumpliendo su voluntad, donaron 115 hectáreas colindantes a la planta urbana de la ciudad para esparcimiento, y este lugar lleva su nombre en honor a su colaboración con el progreso local.
Presbítero Pedro Blasón: Ejerció como párroco en Gualeguaychú desde 1915, siendo el de mayor permanencia al frente del Curato. Su trabajo fue "intenso y abarcativo", caracterizado por su inteligencia y discreción. Impulsó la Acción Católica y numerosas comisiones y asociaciones, siendo un "conductor de hombres y mujeres" hacia el trabajo por el bien común, lo que fructificó en el Hogar de Ancianos de la Pía Unión San Antonio. También contribuyó significativamente a la construcción y mejora del templo de San José.
La Sociedad Redentora:
Se formó el 3 de marzo de 1888, con el objetivo de colectar fondos para eximir a ciudadanos del servicio de las armas en el ejército argentino, particularmente a aquellos sorteados bajo la Ley Racedo (Ley de Servicio Militar Obligatorio promovida por el Ministro de Marina y Guerra de la presidencia de Juárez Celman).
La población respondió al llamado, y la comisión, presidida por D. Ramón Nievas, se constituyó el 6 de marzo de 1888. Los fondos se destinaban a cubrir los gastos de gestión y el monto para un "personero" o reemplazante en caso de que el sorteado fuera insolvente.
Se firmaban contratos entre el titular (el sorteado) y el personero (el reemplazante), que estipulaban las condiciones de pago y, en caso de muerte en batalla, quién recibiría el saldo.
Se exhibe un documento del Museo de la Ciudad (Casa de Haedo), que muestra un convenio de 1865 entre Cenón Haedo y Felipe Moreno, quien fungió como su personero en la Guerra de la Triple Alianza (también conocida como Guerra del Paraguay).
El cuaderno fue compilado a partir de investigación y textos de Nati Sarrot, con Marco Aurelio Rodríguez Otero como Jefe de Redacción y Fabián Magnotta como Redactor Invitado.