17) Las fiestas religiosas en Gualeguaychú

Podemos imaginar a una comunidad cristiana que celebra y agradece a Dios cada acontecimiento que iba viviendo. Esto es común en toda sociedad del siglo XIX, que tenía a España como madre patria, manifestando en todos los estamentos su origen católico. Así encontramos algunos testimonios de Gualeguaychú y sus celebraciones religiosas, que se concentraban en su pequeño templo, pero muy bonito[1].

Las principales fiestas serán las de la Semana Mayor (Semana Santa) y las fiestas en honor a sus santos patronos, San José y la Virgen del Rosario, en cuyo día también se recordaba Corpus Chisti.

Si la fiesta de San José estaba próxima a Semana Santa, entonces la procesión se trasladaba al día de la Virgen y se celebraba al patrono con menos pompas, en la misa con orquesta. De lo contrario la fiesta se iniciaba con las vísperas, sermón, segundas vísperas y la procesión.

Durante la cuaresma se ofrecían libro muy escogidos de lectura espiritual como Horas de la Pasión; Imitación de Cristo; La muerte del buen cristiano; Anuario de María Santísima y libros para la confesión y misa, entre otros.

Los días cuaresmales se caracterizaban por el ayuno y el recogimiento. Así el Viernes Santo incluía el rezo de las Siete Palabras, la procesión con la imagen del Cristo Yacente, la Dolorosa y San Juan. La Dolorosa era llevada por damas ataviadas de negro; las cabezas cubiertas por velos o mantillas al uso español. El San Juan era portado por jóvenes y el Cristo por hombres, renovándose constantemente, dado la gran cantidad de fieles que pedían hacerlo. Esta procesión por la Plaza Mayor era acompañada por la Banda Nacional que ejecutaba piezas fúnebres.

Para la Pascua se quemaban judas y fuegos artificiales, un espectáculo que reunía multitudes en las claras noches del otoño.

Luego de la Vigilia Pascual se continuaban los festejos con un gran baile en los salones del teatro 1º de Mayo.

Para celebrar a la Virgen del Rosario, se comenzaba con una novena en el que el templo se adornaba con muchas velas y palmas de flores artificiales. Las imágenes de San José y de María del Rosario se colocaban en andas adornadas con telas blancas y flores. No faltaban lugares reservados para las autoridades militares y civiles que se dirigían desde la Comandancia hacia la parroquia, rodeando la plaza luego de saludar a la bandera nacional. Acompañaban los niños de la escuela del Estado (la que tendría un edificio nuevo, pero que luego de ocuparía como templo Provisorio). Al pasar por la Comandancia se cumplía la acostumbrada petición de presos, que para la ocasión se liberaban a algunos, y enseguida corrían hacia la imagen de la patrona para llevarla ellos mismos.

En la misma Comandancia se servía luego un buen refrigerio y se elegían a los Mayordomos de Fábricas para el año siguiente[2].

En 1849 un devoto anónimo a la Virgen del Rosario de Gualeguaychú le dedicaba esta poesía:

Pues que reinado en el cielo

Prodigáis tantos favores;

Madre nuestra del Rosario

Rogad por los pecadores.

 

Estrella resplandeciente,

Como ninguna en el cielo

Que dais la luz y el consuelo

Al que te invoca ferviente

Intercesora clemente

De tus fieles amadores.

 

Madre nuestra del Rosario

Rogad por los pecadores

 

Vos que a Domingo bendito

Inspiraste en su aflicción

Haz que nuestro corazón

Se purifique contrito:

Y con amor infinito

Cantemos nuestros loores

 

Madre nuestra del Rosario

Rogad por los pecadores

 

De incendios e inundaciones,

De contagios y sequía

Preserva, Virgen María

Al pueblo de tu elección,

Por la Sagrada Pasión

De Jesús, y tus dolores

 

Madre nuestra del Rosario

Rogad por los pecadores

 

De virtudes perfección,

Y manantial de bondades,

Sed en las adversidades

La dulce consolación,

De los que tu devoción

Siguen con fe y con amores.

 

Madre nuestra del Rosario

Rogad por los pecadores

 

Pues que sois la celestial

Madre de Dios y Señora,

Alcanzad al que te implora

Que goce gloria eterna

Y que en coro angelical

Saludemos tus primores

 

Madre nuestra del Rosario

Rogad por los pecadores.

 

En otra oportunidad las fiestas patronales, con la novena, procesión y misa, era acompañada por coros de la compañía de ópera cuyos artistas animaban sobre todo para la Virgen del Rosario[3].

Junto con las fiestas pascuales y patronales, otro elemento que concentrará las celebraciones cristianas son los cementerios. Como camposantos, serán un signo de esperanza y de memoria cristiana.

Puerta colocada en la planta de gas
Puerta colocada en la planta de gas, que luego se retiró desconociendo su destino. 
La tradición oral afirma que es la puerta del antiguo templo de adobe y paja.

Año 1948 Vista de Gualeguaychú


[1] Así lo describía el viajero inglés William Mac Cann en 1847, Mac Cann, W., Viaje a Caballo por las provincias argentinas, trad. en Bs. As., 1939.

[2] Mayordomo de Fábricas era un administrador, clérigo o laico, que se ocupaba de llevar los libros y balances de la parroquia. También tenía la tarea de recaudar fondos para el mantenimiento la parroquia, tanto en el pueblo como en la zona rural. En las Fiestas Patronales de 1849 se elegían Mayordomos de Fábricas para Gualeguaychú a Manuel Gianello y Mateo García y para la campaña a Ramón Otero y Froilán Romero. Cf. Sameghini, A., Las festividades religiosas en el Gualeguaychú de antaño, en El Argentino, 21/03/1982.

[3] Cf. Diario El Noticiero, 27/09/1888.








Pastores según el corazón de Dios
El ministerio sacerdotal en la Parroquia San José de Gualeguaychú (1766 - 1905)
Pbro. Mauricio Landra

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