Cuántas veces pasamos frente a la Isla Libertad admirando su belleza; los sauces besando su cabellera en el río, como dijera nuestro gran poeta Olegario V. Andrade, pero nunca pensamos en el rico acervo histórico que en ella hay, y quiero, someramente, señalar algunos hitos.
La Isla Libertad es un paraje natural profundamente ligado al pasado, la política y los misterios de Gualeguaychú. A continuación, se detalla su historia, su origen geológico y los acontecimientos más trascendentales que tuvieron lugar en sus costas:
La isla se formó en una época geológica muy reciente. Originalmente, el río Gualeguaychú corría por el actual Balneario Municipal, doblaba hacia el este, luego al sur (por donde hoy pasa el camino de la costa), al oeste y finalmente al sur a la altura del arroyo Munilla, formando un pronunciado meandro. Con el tiempo, el río fue erosionando la costa a partir del Balneario hasta abrirse un lecho directo hacia el sur frente al puerto, aislando el terreno y dando origen a la isla.
Entre la isla y la actual Costanera existió un paso natural de piedra caliza conocido como el "Islote Ubajay" o "Islote de Rubiño", una afloración de la cantera de la isla que cruzaba el río y permitía atravesarlo a pie con el agua a la rodilla en épocas de bajante. Este paso de piedras fue destruido con dinamita a principios del siglo XX para facilitar la navegación fluvial.
El primer registro histórico del lugar data del 18 de octubre de 1783, cuando el fundador don Tomás de Rocamora le escribió al Virrey Vértiz para detallar la ubicación de la nueva villa de Gualeguaychú, destacando que el terreno elegido tenía enfrente una isla "que le hace más graciosa la vista".
Isla de Fraga: A mediados del siglo XIX, la isla fue de propiedad del General Justo José de Urquiza, pasando luego a manos de un terrateniente llamado Rosendo Fraga, por lo que comenzó a conocérsela con ese apellido.
Isla de la Libertad: Tras la sangrienta batalla que se libró en sus costas el 18 de noviembre de 1870, el lugar fue bautizado con el nombre que conserva hasta hoy.
Loteo y Villa de Fin de Semana: Tras pertenecer a la viuda de Urquiza, Dolores Costa, a Saturnino Zuloaga y al Coronel Díaz Olivera, en 1917 fue comprada por el farmacéutico don Horacio Rébori. En la década de 1940, Rébori la loteó para transformarla en una villa de fin de semana, regalando un lote a su amigo el Dr. Emilio Piaggio y otro frente al puerto a la profesora María Eloísa D'Elía.
1. El Rancho del Acuerdo y el Ejército Grande (Junio de 1851)
La isla fue el motor organizativo de la campaña constitucional contra Juan Manuel de Rosas. Los días 29 y 30 de junio de 1851, en un rancho de ladrillos y patio de tierra ubicado en el extremo norte de la isla (conocido como el "Rancho del Acuerdo"), se reunieron de forma secreta el General Urquiza, el canciller oriental Manuel Herrera y Obes, el general uruguayo Eugenio Garzón y el almirante de la armada brasileña Grenfell para pactar la ofensiva aliada.
2. El baño de Domingo Faustino Sarmiento (Noviembre de 1851)
Pocos meses después, Sarmiento arribó a la isla convocado por Urquiza para sumarse a las filas como boletinero del Ejército Grande. Se hospedó en el rancho de ladrillos (que resistió en pie hasta la década de 1960) y dejó registrado en su libro Campaña en el Ejército Grande el disfrute de bañarse en la playa de la isla junto al Coronel Hornos.
3. La Batalla del 18 de Noviembre de 1870
Tras el asesinato de Urquiza y el alzamiento de Ricardo López Jordán, las tropas jordanistas invadieron Gualeguaychú. Ante la desventaja numérica, el comandante Reynaldo Villar replegó a los defensores del Batallón "15 de Abril" cruzando a pie por el cordón de piedras del Islote Ubajay para fortificarse en la isla.
Los jordanistas se apostaron en los edificios de la costa y en la Aduana, iniciándose un feroz tiroteo de fusilería y cañones sobre el río que se extendió por más de 12 horas. En este combate, el Capitán Pedro Rodríguez murió heroicamente al liderar una división de 80 soldados para asaltar la Aduana, y el soldado "Mojarra" realizó su famosa hazaña de cruzar el río crecido a nado y sin ropas para poner a salvo la documentación militar de la Comandancia. Al quedarse sin municiones, las tropas nacionales evacuaron la isla por la noche a bordo de un barco de saladero, replegándose hacia el arroyo Naranjo.
4. El Castillo de Eloísa D'Elía y la Tragedia de Juana Blanca Sosa (Siglo XX)
A finales de la década de 1920, la profesora de dibujo María Eloísa D'Elía mandó construir sobre su lote una emblemática edificación inspirada en las fortalezas medievales europeas, conocida popularmente como el "castillo del río".
El misticismo y la tragedia envolvieron la propiedad una mañana de domingo de 1935, cuando el lechero local halló degollada en su cama a la empleada doméstica de la casa, Juana Blanca Sosa, de 25 años. La habitación estaba completamente cerrada bajo llave desde el interior, por lo que la policía de la época caratuló la causa como suicidio o muerte dudosa. La familia terminó abandonando la propiedad tras la gran creciente de 1960, dejando el castillo deshabitado y dando origen a populares leyendas locales que afirman ver a una "dama de blanco" o escuchar quejidos y ruidos de cadenas por las noches de tormenta.
La isla que entre sus primeros dueños tuvo al general Urquiza. También un señor Rosendo Fraga por eso se llamó isla de Fraga en algún momento fue también de Dolores Costa la viuda de Urquiza, después fue de don Saturnino Zuloaga, de un Cnel. Díaz Olivera que fue el primer presidente de Club Tiro Federal en 1920 .
Y precisamente ese año le escritura la isla, pero se la había vendido tres años antes a don Horacio Rébori, que a la vez en 1940 la lotea.
Pero antes de lotearla Rébori le regala un lote a su amigo el doctor Emilio Piaggio y el otro lote que estaba bien enfrente que desemboca a la calle Del Valle que se llamaba Peñón del Puerto se lo regala a su amiga y colega en el colegio que era María Eloisa de Elía.
La isla que Rocamora sitúa con encanto al comunicar a Vértiz la fundación de Gualeguaychú el 18 de octubre de 1783, fue escenario donde se conciliaron propuestas con los delegados de países extranjeros y de las provincias; adonde arribaron militares y civiles dispuestos a aunar fuerzas e ideas para deponer al gobernador de Buenos Aires, después del Pronunciamiento.
En una altura, como subido al suelo pedregoso del extremo Noroeste, la hoy Isla Libertad, mostraba un rancho largo de paredes de ladrillo, rodeado de un lustroso patio de tierra apisonada. Al frente un parquecito coloreaba de flores en esa primavera. Todo daba su vista hacia la costa firme respaldado en una tupida arboleda autóctona. Y hacia el sur, se completaba con un pequeño muelle.
El lugar habilitó el ambiente necesario de retiro y de privacidad para tan importantes tratativas de fines de 1851.
Una sencilla construcción que Gualeguaychú presentaba a los visitantes con el pomposo nombre de Rancho del Acuerdo hasta un siglo más tarde, cuando ya no quedaba de él más que un resto de pared del que se prendía, como resistiéndose, parte de lo que fuera un fogón.
Cuadernos de Gualeguaychú Nº 182La isla que vemos en el Río Gualeguaychú, frente a nuestra ciudad; la que lleva el nombre de Libertad por la batalla que se librara el 18 de noviembre de 1870, entre las fuerzas de Ricardo López Jordán y las nacionales comandadas por el General Emilio Mitre, fue escenario de otros acontecimientos de relevante importancia histórica.
En Junio de 1851, se reunieron allí: el Canciller oriental Manuel Herrera y Obes, el General uruguayo Eugenio Garzón, el Comandante de la Armada brasileña, Almirante Greenfelld y el Gobernador de Entre. Ríos, General Justo José de Urquiza, para pactar el levantamiento contra el Brigadier General Juan Manuel de Rosas.
En Noviembre de 1851, por igual motivo, arribó a esta isla Domingo Faustino Sarmiento, requerido por el Gral. Urquiza.
Los encuentros se realizaron en un rancho que se levantaba en el extremo norte de la Isla Libertad y que terminó por destruirse en la década de 1960. Vivencias que allí se concretaron, tendrían un testimonio material si la piqueta, en la mano del hombre, no hubiese hecho presa de él, venciéndolo poco a poco, inexorablemente.
La fotografía rescata la silueta intacta del Rancho de los encuentros de 1851. Una escalinata de madera accede a la Isla Libertad donde vemos blanquear las areniscas de Gualeguaychú de las que diría Juan José Nágera: "primeras rocas compactas que hemos visto en la niñez, en el cauce del Río Gualeguaychú, en calles adoquinadas, canteras, etc."
Tapado el rancho por la elegante construcción del "chalet de Rossi", fue, por años, la única edificación que emergía en la isla.
Cuadernos de Gualeguaychú Nº 122¿Cómo fue la batalla del Batallón 15 de Abril en 1870?
El 18 de noviembre de 1870, la ciudad de Gualeguaychú se convirtió en el escenario de un cruento combate en el que el Batallón "15 de Abril" defendió la posición frente a las fuerzas revolucionarias Jordanistas.
El desarrollo de este histórico enfrentamiento se dio de la siguiente manera:
El batallón fue organizado por los vecinos de Gualeguaychú apenas cuatro días después del asesinato del General Justo José de Urquiza, del cual tomó su nombre en honor a la fecha de su creación (15 de abril de 1870). Este cuerpo de la Guardia Nacional respondía al Gobierno Nacional del presidente Domingo Faustino Sarmiento para restablecer el orden constitucional frente al alzamiento de Ricardo López Jordán. Estaba liderado por el Sargento Mayor Reynaldo Villar y secundado por Leopoldo Espinosa, contando en su oficialidad con figuras locales de gran renombre como Gervasio Méndez (enrolado como Capitán), Policarpo de la Cruz, Inocencio Furques y Manuel Cepeda, entre otros.
En la jornada del 18 de noviembre, una importante columna de las fuerzas provinciales Jordanistas (comandada por Apolinario Almada y Carmelo Ocampo o Robustiano Vera invadió la ciudad ingresando por el oeste en dirección a la Plaza Independencia (hoy San Martín). Ante la clara desventaja numérica, el comandante Reynaldo Villar decidió replegar rápidamente a sus tropas hacia la ribera del río Gualeguaychú. Aprovechando que el río se encontraba en bajante, el batallón cruzó a pie a través del cordón pétreo (un paso de piedra natural formado por el Islote Ubajay para fortificarse y acantonarse en la Isla de Fraga (hoy conocida como Isla Libertad).
Los Jordanistas tomaron posiciones en los edificios de la costa y en la Aduana de Gualeguaychú, iniciando un fuerte tiroteo hacia la isla. Al mismo tiempo, el río experimentó un repunte en su caudal, inundando por completo el paso de piedra natural y separando físicamente a ambos bandos. El duelo de fusiles y cañones se prolongó de forma ininterrumpida por más de 12 horas a través del río.
Durante el combate se vivieron momentos de gran valor:
La hazaña del soldado "Mojarra": Este soldado raso, un excelente nadador, se encargó de cruzar el río a nado bajo fuego enemigo para transportar documentos de la Comandancia y la vaina del sable del comandante Villar. Debido a la crecida del río, debió desnudarse y atarse la carga al cuello para no perder una sola hoja, completando su misión con éxito.
La caída del Capitán Pedro Rodríguez: Con el objetivo de proteger el cruce del Coronel Leyria hacia la costa firme, el capitán Rodríguez lideró una división de 80 soldados desde la isla para atacar la Aduana. Aunque logró apagar el fuego de los jordanistas en dicho edificio, murió heroicamente en la acción. Rodríguez era cuñado de otro oficial del batallón, de apellido Aguilar, quien también falleció en las escaramuzas de ese día.
Hacia el final de la jornada, los defensores de la isla se quedaron completamente sin municiones. Ante la imposibilidad de sostener la posición, los Guardias Nacionales iniciaron la evacuación por la noche, alrededor de las 21:00 horas, retirándose por la parte sur de la isla.
Fueron rescatados a bordo del barco "Garibaldi" (propiedad de Agustín Gianello) o un vapor de los saladeros locales, que los recogió frente al actual Camino de la Costa. Las tropas desembarcaron en el arroyo "Naranjo" (en la zona ubicada entre Puerto Unzué y Ñandubaysal), donde los soldados heridos recibieron atención y el batallón pudo reorganizarse.
LOS VETERANOS DEL "15 DE ABRIL"
Reunidos en 1924 para celebrar otro aniversario de la Batalla de la Isla, del 18 de noviembre de 1871.
A cincuenta y tres años del hecho, los cuatro sobrevivientes del Batallón de Guardias Nacionales "15 de Abril de Gualeguaychú: Inocencio Furques, Manuel Cepeda, Policarpo de la Cruz y Luciano González memoraban con orgullo la gesta en la que les cupo acción destacada.
Pasado el tiempo, el último de aquellos soldados, Don Inocencio Furques, gustaba de reunirse con quien hubiese participado de las campañas, aunque fuese del lado de los jordanistas. Esto pasaba en casa de D. Sinforiano Marin, seguidor de López Jordán, después de andar matreriando por los Rincones- como bromeando decia D. Inocencio a su amigo, apodado 'El surubí".
Una de las casas más emblemáticas de Gualeguaychú -que se utiliza como postal turística- es el “castillo del río”, construida en la Isla Libertad a fines de la década de 1920.
Resulta que, en esta bella e icónica construcción, que se encuentra frente al puerto, se produjo una muerte violenta alrededor de la cual se tejen historias de fantasmas.
La dueña del castillo era María Eloísa D'Elía, profesora de dibujo y pintura en el Colegio Nacional y la Escuela Normal, quien vivía allí con su esposo José Sala Hernández y sus hijos Rafael y José.
Se cuenta que “Pepito”, como apodaban a José, vivió encerrado en el castillo porque padecía de hidrocefalia, falleciendo a la edad de 14 años.
La historia de la familia dio un giro abrupto en una mañana de domingo de 1935, cuando apareció degollada en una de las habitaciones la empleada doméstica del castillo, de nombre Blanca Sosa, de 25 años de edad.
El lúgubre hallazgo tuvo como protagonista a un joven lechero, “Lote” Heredia, quien esa mañana no encontró el recipiente que diariamente dejaba Blanca en la puerta.
Motivado por la curiosidad, el lechero se asomó a una ventana de la planta baja y se encontró con un cuadro de horror: el cadáver de la chica yacía sobre la cama en medio de un charco de sangre, que se extendía en salpicaduras en las paredes.
El cadáver mostraba una profunda herida cortante en el cuello: había sido degollada. Pero lo más inquietante es que la puerta y la ventana de la habitación donde fue encontrado el cuerpo estaban cerradas del lado de adentro (por lo que hubo que forzar la puerta para ingresar).
Por tales circunstancias, y a falta de elementos de juicio que sugiriesen un asesinato, en una época donde no existía la policía científica, la causa judicial se archivó como suicidio o muerte dudosa.
Como sea, la historia nunca cerró a nivel local. Las salpicaduras de sangre en la pared revelaban la violencia del hecho, lo que generó la pregunta inevitable ¿cómo alguien se suicida degollándose?
Desde entonces, innumerables fueron las historias que comenzaron a relatarse respecto al “alma en pena” de Blanca Sosa, sobre todo cuando los propietarios abandonaron la finca, quedando deshabitada.
Las historias de fantasmas cobraron énfasis y difusión en 1960, luego de la gran creciente del río, cuando María Eloísa y su familia dejaron el castillo para irse a vivir a Buenos Aires.
Las versiones eran variopintas: ruidos misteriosos de cadena por las noches o en días de tormenta, muebles que se movían, objetos que cambiaban de lugar. Incluso algunos aseguran haber escuchado los quejidos del alma en pena de la pobre Blanca Sosa, reclamando justicia desde el más allá.
Otros dicen haber visto "una dama de blanco" asomándose por las ventanas del castillo, deambulando por los alrededores o incluso sobre el agua, eventos paranormales que han alimentado el misterio que rodea al célebre enclave de la Isla Libertad.
La Isla Libertad
Fuentes:
Isla Libertad