Mercedes Adriana Aguilar Vidart de Irazusta

Por Ana Gandola

Nació en Gualeguaychú a fines del verano de 1924, un 9 de marzo. De carácter afable y sonrisa permanente en su rostro, desde muy joven sintió la presencia de Dios, especialmente en aquellas personas con capacidades diferentes. La enternecían, sobre todo, los niños.

Desde muy temprana edad disfrutaba ayudando a pequeños con dificultades escolares. Cuando creció, incorporó a su vida este pasatiempo infantil.

Cursó sus estudios en la Escuela Normal, donde se recibió de maestra, y los continuó en La Plata. Recibió allí el título de maestra diferenciada. Por ese entonces, conoce a Mabel Ruiz Galarreta, a la que la une –con el paso del tiempo– una entrañable amistad.

El diálogo sincero con los padres de los niños con dificultades especiales le permite incorporar a los pequeños a su primera escuela. Los lleva a su casa; al patio en épocas templadas y en las frías, al comedor.

En aquellos tiempos, tener un hijo con alguna discapacidad era mal visto; se los solía ocultar y la familia se sentía discriminada. Mercedes, a pesar de ello, no desistía de su tarea, aunque en muchos casos recibiera un “no” por respuesta de los padres. Esto la fortalecía en vez de provocar desánimo.

La preocupación por escolarizar a los niños que presentaban dificultades en su aprendizaje y pasaban años y años en primer grado la llevó a interesarse más en el tema y a fundar una institución que los cobijara, que los incluyera, sin excepciones.

Esta actividad en pos de la integración de pequeños diferentes la induce a crear –a pesar de las resistencias gubernamentales de aquel momento– la escuela que hoy lleva el nombre de Rizzuto.

Reunió a miembros de las fuerzas vivas de la ciudad hacia el año 1965, y al cabo de un año, aproximadamente, un 23 de mayo de 1966, se concretó la apertura del actual ISPED, con dos carreras: Educación Especial e Irregulares Sociales. Convocó a profesionales y a docentes (entre los que se encontraba su amiga Mabel Galarreta), quienes luego constituyeron el primer Consejo Directivo de ISPED (Instituto de Perfeccionamiento y Especialización Docente), el primero de este tipo que existió en la provincia de Entre Ríos. Este establecimiento formador de formadores inicia sus actividades en el Hogar de Niñas La Caridad, hoy Correo Argentino, situado en calles Urquiza y

Ángel Elías. Su primer Consejo Directivo estuvo integrado de la siguiente manera: presidente, Dr. Fernando Landó Basavilvaso; secretario de Planificación, Prof. Máximo Pedrazzolli; secretario general, Dr. Alfredo De Dómini; prosecretario, Dr. Guillermo Cardoso; tesorera, Ana Beatriz Arizpe; protesorero, Sr. Mario C. D’Agostino; vocales, Escr. Etelvina Daneri, Sra. Nelly Narbais de Betolaza, Prof. Jacinto Franco, Sra. Mercedes Aguilar de Irazusta, Montserrat Mercedes de Campi, María Cristina T. de Vela, Matilde Bértora, María Guillermina Dumón; síndico, Dr. Eclio Dumón; revisores de cuentas: Sres. Eduardo Iglesias y José M. Barcia.

Comenzó bajo el régimen privado y funcionó como anexo del Instituto Superior de Perfeccionamiento Docente de la Provincia de Buenos Aires, como establecimiento modelo en su tipo, no solo en nuestro país, sino también en América Latina.

Más tarde, por Decreto que lleva el Nº 3814, Expediente Nº 92.103 MGJE (Ministerio de Gobierno, Justicia y Educación) del 28 de julio de 1967, el Superior Gobierno de la Provincia otorgó a este instituto la personería jurídica con el nombre de Instituto Superior de Perfeccionamiento y Especialización Docente.

Mercedes contrae matrimonio con el historiador Julio Irazusta, esposo y amigo que compartió sus inquietudes y la apoyó en todas sus iniciativas, lo que le permitió frecuentar centros culturales y académicos de excelencia.

Cuando se vinculó con el ISEDED de la ciudad de La Plata, recibió orientaciones de Mario C. Vitalote y Beatriz Vía de Morelli, profesores de reconocida trayectoria que luego vinieron a Gualeguaychú y colaboraron en los primeros pasos de ISPED.

Mecha, como cariñosamente la llamaban, quizá vislumbró en ese tiempo la vigencia educativa de dicha institución y su accionar en el ámbito local, provincial y nacional, ya que sus egresados se encuentran hoy a lo largo y ancho del país. Los primeros pasos de la prestigiosa institución de Santa Rita también involucran sus anhelos.

Mercedes Aguilar de Irazusta fue un ejemplo de lucha desinteresada por la educación en la diversidad. En estos tiempos, en los cuales generalmente el interés desplaza la vocación, el amor y la lucha de esta mujer por integrar a todos los niños con capacidades diferentes a la sociedad argentina deberían motivarnos para continuar su fecundo y noble trabajo.

Después de tres años de padecer un enfisema pulmonar, falleció en el Hospital María Ferrer de Buenos Aires, un 8 de junio de 1993. Sus restos descansan en el panteón familiar de Donata Garmendia Lama, en el Cementerio Norte.


Fuentes:

Lazcano de Greissing, Isabel (su sobrina e hija en el afecto).

Unamunzaga de Rodríguez, María Elena, rectora de ISPED.

Colaboración: Lic. Bibiana Farabello.