Virginia I. de Jhon

¿Primera partera Profesional? 
Por Delia Reynoso de Ramos 

Hablar de la vida de las mujeres de Gualeguaychú implica también considerar su natural y potencial atributo de ser madres y, de hecho, la curiosidad nos lleva a averiguar quiénes asistían a las madres en el momento de dar a luz y cómo lo hacían en los primeros tiempos de la historia de la ciudad.

Comadres y comadronas no hay duda que existieron siempre en nuestra ciudad. Mujeres  de  pueblo  sin  ningún  conocimiento más  que  el  de  la práctica, ejercían su oficio muchas veces combinado con el de las curanderas (…). Pero poco a poco la comadre fue desplazada por señoras más civilizadas, muchas de ellas con conocimientos científicos. 

El doctor Eduardo Baretic, conocido profesional de Gualeguaychú e  interesado en el tema como ginecólogo, ha recogido una serie de anécdotas sobre el ejercicio de esa profesión, extraídas de la investigación de Elsa Bachini sobre la vida en la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX, en la que se ocupa de las primeras mujeres parteras.
No se trata de contar sus vidas, de  las que poco se sabe, sino de mostrar cómo se inicia en la ciudad el ejercicio de esta profesión tan importante en la existencia de las mujeres. El relato de referencia dice así: 

En 1853 encuentro la primera partera.

El 10 de noviembre de ese año, aparece en el Eco del Litoral: “Mudanza de casa. Madame Virginia I. de Jhon, partera francesa, ha mudado su domicilio a la calle 24 de Enero. Casa del coronel Ramiro, donde ofrece sus servicios profesionales”.

Una cuestión de Competencia Profesional

En 1866, después de varios años en el “oficio”, según se desprende de las publicaciones de entonces, esta partera  francesa  tuvo un entredicho con Antonia Tossi, partera italiana recién llegada a la ciudad, quien denunció a madama Virginia por ejercer la profesión sin haber rendido los exámenes correspondientes, por  lo cual esta fue suspendida en el desempeño de  la profesión.

Pero poco tiempo después, madama Virginia comunica que ha sido habilitada para el ejercicio de su profesión y, a la vez, denuncia a Antonia Tossi, quien deberá rendir el examen correspondiente para poder ejercer:

Al ilustrado público de Gualeguaychú: Habiendo obtenido justicia llana del distinguido  señor  Jefe de Policía Don Reynaldo Villar en mi demanda  relativa a la Sra. Antonia Tossi –partera italiana– acordándole, sin embargo, como último favor el término de dos meses para prepararse a pasar examen de partera en Montevideo o Bs. As. según lo ordena la Ley, tengo la satisfacción que quedo nuevamente a disposición de  las  señoras que quieran honrarme con su confianza. 

Sin embargo,  la  rivalidad entre ambas mujeres por ganar  la  clientela  femenina no quedó ahí, pues al año siguiente, ya aprobados los exámenes, Antonia Tossi publica: “La partera italiana ejerce nuevamente y ha mudado su domicilio…” y así parece que, ya autorizada, siguió en el ejercicio de su profesión por largo tiempo, pues los anuncios publicitarios de la época, que continuaron apareciendo, así lo permiten imaginar.

La lista de mujeres que ofrecían sus servicios como parteras a través de los periódicos permite descubrir que esta profesión atraía a las francesas. Fue una de ellas la que instaló la primera maternidad en la ciudad (1868). 

Madame Fournet, partera francesa aprobada en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, tiene el honor de ofrecer sus servicios a las señoras en estado. Las señoras estancieras que deseen venir al pueblo para salir del cuidado hallarán en  la  casa  comodidades necesarias. Vive en  calle  San José, entre 25 de Mayo y Urquiza. 

Madame Fournet fue la primera que “desocupaba” en su domicilio, es decir, es la precursora de las maternidades –en Gualeguaychú–. Su casa estaba ubicada donde se encuentra actualmente el Obispado. En 1893, otra francesa, madama Savinas, instala una verdadera maternidad en calle Suipacha, “donde las pensionistas, a precios módicos, pueden desocuparse sin molestar en sus propias casas”.

Eran las épocas del parto con dolor..., pero, según lo que se desprende de los avisos periodísticos, la atención profesional para esas circunstancias se iba perfeccionando. Por esos testimonios podemos  imaginar cómo evolucionó en el pueblo la atención de la mujer en el acto esencial de dar a luz. 

Se pasó de la asistencia de una comadrona al de una partera profesional y del alumbramiento en una casa de familia, al alumbramiento en una maternidad.


Fuentes
Bachini, Elsa, Conferencias, Gualeguaychú, 1974.
Baretic, Eduardo, Anecdotario. Parteras y madamas de Gualeguaychú, Trabajo de investigación, Gualeguaychú, 2008.

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