19) En tiempos del pronunciamiento de Urquiza

Fecha clave será el 1º de mayo de 1851, cuando en Concepción del Uruguay, el General Urquiza se pronunciaba en contra de Rosas. Sus palabras marcarán un antes y un después para la provincia y para un pueblo que pronto se organizaría en torno a la Constitución Nacional. En Gualeguaychú una calle y un teatro llevarán por nombre esta destacada fecha.

Volviendo al Padre Olascoaga, podemos resaltar su celo pastoral en vario frentes. Encontramos correspondencia en donde envía ayuda y útiles escolares a las escuelas de la zona[1]. También deseando adquirir un piano para las celebraciones de la parroquia o bien intercediendo ante el Delegado Acevedo por la liberación de uno de sus feligreses que estaba preso en Paraná[2].

Olascoaga para el año 1852 se ausentaría a Montevideo y desde ese punto mandó su renuncia el 12 de marzo. Le sucederá el Padre José María Villasante Urquiza. Quien ejerció interinamente el ministerio, desde el 15 de enero hasta el 17 de mayo de 1852.

Este sacerdote era primo hermano del General Urquiza y fue capellán del recién inaugurado Oratorio de San José en la residencia cercana a Concepción del Uruguay. Por 1850 le solicita al Delegado Acevedo que lo autorice a llevar libros de bautismos, matrimonios y difuntos en este oratorio[3].

Estando en Gualeguaychú, tuvo la satisfacción de celebrar la victoria de Caseros. El 9 de febrero celebró un solemnísimo Te Deum en acción de gracias y en la carta que escribe al General Urquiza le cuenta: que todo el pueblo de Gualeguaychú participó de las fiestas que se realizaron, habiéndose paralizado todas las actividades y celebrado con la mayor alegría, como si hubiese sido un día festivo[4].

Entre enero y mayo de 1852 atendió la parroquia el Padre Hermenegildo Eizaga Goicoechea. Provenía de Buenos Aires y por disposición del General Urquiza, se le confiaba la administración provisional del curato, cargo que ocupó el 21. Pero he aquí que no satisfizo al vecindario y éste pidió su remoción, por lo que el Delegado Eclesiástico procedió a designar Cura Vicario interino al Padre Doctor Domingo Cobos. Así lo comunicó el Comandante Militar de Gualeguaychú, Rosendo María Fraga, el 13 de octubre.

Los motivos de este disgusto en la población son descriptos en una serie de cartas que se cruzaron Fraga con Eizaga[5]. En la primera, ya al mes de estar en la parroquia, el comandante le pide rendición económica, ya que ni Villasante ni Olascoaga habían vuelto a la ciudad y desde entonces habían quedado algunas cuentas sin pagar. Luego se le solicita al cura que prepare una celebración, con todas las pompas posibles, en la Capilla Justo y Pastor con motivo de unirse al festejo por el cumpleaños del General Urquiza. A lo cual el cura solicita un piano y un caballo en pelo para asistir. Aparentemente no satisfizo la celebración, porque se invitó al cura a una reunión en el Juzgado de Paz, para tratar “este y otros temas religiosos”. Esos otros temas religiosos eran las quejas de los vecinos de que el cura exigía dinero a los pobres para los sacramentos, que había solicitado que no le cobraran alquiler por la pieza que ocupaba (no había aún casa parroquial y el sacerdote debía pagar alquiler, junto con otros gastos) y que la fallecida Doña Francisca Cuello había pedido que vaya el cura para el santo viático y éste no la había asistido. El cura no quiso participar a esa ni a ninguna reunión, a lo que respondió que “no lo hostiguen más y que si no les gustaba se iría a otra parte”.

Los tiempos en los que relatan estos acontecimiento son muy distintos a los nuestros, pero queremos presentarlos para conocer como era la relación entre las autoridades civiles con las religiosas, también como era la organización de una parroquia y finalmente para reconocer que muchas veces encontraremos ejemplos de errores y miserias, humanas y cristianas, tanto en los pastores como en los fieles.

Finalmente el 31 octubre Cobos se hacía cargo de la parroquia, y el 19 de mayo de 1853 se le expidió el nombramiento de párroco. Aparentemente el Padre Cobos venía de ejercer el ministerio como párroco de Paysandú por una carta que le envía al Delegado Acevedo[6].

Tenemos algunos datos biográficos de este sacerdote:

Relación estadística del Clero de Esta Provincia de San Miguel Arcángel de Entre Ríos que el Sr. Delegado Eclesiástico de ella Canónigo José Leonardo Acevedo, de Orden del Excmo. Gobierno Nacional ha formado…Iglesia parroquial de San José de la ciudad de Gualeguaychú Don Domingo Cobos, de edad de cuarenta años, natural de la ciudad de Granada en España, presbítero secular, actualmente sirve el Curato y la Vicaria de dicha parroquia de San José. En el Estado Oriental ha sido miembro del Tribunal Eclesiástico de Segunda Instancia y miembro del Instituto de Instrucción Pública de Montevideo. Graduado Doctor en Teología y Cánones en la Universidad de Montevideo[7].

 

El nuevo párroco se encontró con un templo viejo, estrecho, pobre y poco menos que en ruinas, por lo que procuró buscar un lugar más amplio y decente. Como a fines de 1852 se concluyera el edifico destinado a escuela (donde actualmente está la casa parroquial), Cobos y el vecindario solicitaron al Gobernador Antonio Crespo que cediera el local para iglesia; lo que obtuvo respuesta inmediata y favorable.

Encontramos un discurso pronunciado a la comunidad de Gualeguaychú a los que el Padre Cobos denominaba:

humildes fieles acreedores de toda mi gratitud, la función del patrón se acerca y vuestro indigno cura no cuenta más recurso que su persona sola con poca salud y una fábrica empeñada…el objeto era comprometer al pueblo a trabajar como a interesarse por la justicia[8].

Corrían tiempos de vencedores y vencidos de la batalla de Caseros, y en el orden más local, tiempos de trabajar y de aportar para el nuevo templo parroquial.

Tanto Eizaga como Cobos se encargaron de confeccionar el inventario de la parroquia que está fechado el 31 de octubre de 1852 detallando las alhajas, ornamentos, muebles y demás útiles[9].

El 12 de diciembre Cobos escribe al Acevedo, afirmando que aunque arreglen el antiguo templo siempre será un mal galpón de paja y en oposición con la cultura que vivía la sociedad religiosa de Gualeguaychú[10]. Por esto mismo le contaba que la iglesia ha quedado muy decente y aunque pequeña, propia para el culto.

El 5 de enero de 1853, debidamente facultado bendijo, con la solemnidad que prescribe el ritual, el nuevo local y él mismo trasladó con asistencia de las autoridades y con la mayor pompa, el Santísimo Sacramento[11].

Esta tarea también fue documentada por el Canónigo Borques:

 

Cuando se principio a edificar esta ciudad en 1783, bajo la dirección del Comisionado Rocamora, en el ángulo que forma el cruce de las calles San José y Luis N. Palma, en la manzana donde hoy se levanta el templo se construyó un humilde salón de adobe y ladrillo con su techo de paja, destinado para la Iglesia de la villa. Aquel edificio trabajado a la ligera y de material de poca consistencia, después de setenta años estaba en condiciones ruinosas y Gualeguaychú era una ciudad adelantada. En vista a todo esto se pensó trasladar el templo aprovechando el edificio que estaba destinado para Colegio del Estado y cuyos trabajos llegaban a su término. Se designó al Cura Domingo Cobos para que solicitase el referido Colegio para utilizarlo Provisoriamente mientras se trataba de levantar un templo nuevo y adecuado. Obtenida la aprobación de las autoridades competente se dieron prisa para terminar la casa del Colegio o obtenida la licencia del Delegado Eclesiástico para la bendición del edificio se convino en la traslación solemne del Santísimo Sacramento el 1º de enero, pero luego por inconvenientes que se presentaron en la terminación de la obra se trasladó para el día de la fecha y que quedó constancia en el archivo parroquial[12]. 

 

Plano de la escuela estatal que fue utilizada como templo Provisorio, mientras se construía el actual templo.
Esquina Urquiza y San José. 

El local era provisorio, pero el párroco se esmeró en ornamentarlo. Las donaciones permitieron colocar un altar mayor para San José y otro para Nuestra Señora del Rosario, una pila bautismal de mármol, la que aún se conserva, y otros elementos de valor.

Además se propuso construir un nuevo templo, por lo que se dio a la tarea de recorrer la campaña y colectar limosnas. Ya el 23 de diciembre de 1853 podía escribir a su superior que el departamento se prestaba gustosamente, por medio de una suscripción, a la Fábrica de un templo y que suplicaba se le concediera autorización:

Para llevar adelante a su cumplimiento un monumento que llenará de gloria la administración de V. S. y al mismo tiempo recabar del superior Gobierno el apoyo de su Patronato. Esta misma súplica elevo hoy a S. E. como Patrono de la Iglesia para que se digne colocar la primera piedra y poner a disposición de la Comisión que se instalare los fondos necesarios para levantar los cimientos[13].

 

Es poco lo que conocemos de los inicios de la construcción del templo. A principios de 1854 Cobos recibe la recomendación de Acevedo de que, antes de colocar la piedra fundamental, se junten materiales para organizar la obra. En consonancia con este consejo, tenemos correspondencia de julio de 1854 en la que se certificaba que ya había en la obra dos mil toneladas de piedra para sus cimientos y paredes, así como muchas fanegas de cal[14]. En la correspondencia entre el delegado y el párroco encontramos que el gobernador Crespo colaboraría para la construcción con su aporte personal[15].

Cobos era muy apreciado por todos, incluso estuvo en tercer lugar en la terna para ser el primer obispo de la Diócesis del Litoral que luego se crearía. Permanecerá en la parroquia hasta marzo de 1857, cuando se nombró en forma interina al Padre José Antonio de Echevarría, quien junto con el Padre Roccatagliata, habían sido tenientes suyos.

El Padre José Antonio Echevarría era sacerdote secular natural de Guernica (España) y por ese tiempo tenía treinta y tres años. Había servido por tres años como teniente cura en la matriz de Paraná y luego de ser teniente cura y párroco en San José de Gualeguaychú, sería el primer cura que ejerció en la iglesia del pueblo de La Paz[16].

Hay un panegírico pronunciado por el Padre Echevarría con motivo de la visita de los españoles a Gualeguaychú el 29 de noviembre de 1858, con motivo del natalicio del Príncipe de Asturias[17].

A este sacerdote se le aceptó la renuncia el 19 de diciembre de1858 y se le ordenó entregar la parroquia al Padre Millán Zabala[18]. Este actuó como encargado provisorio hasta el 6 de abril de 1859, fecha en que asume la parroquia el Padre Vicente Martínez.

            El Padre Millán Zabala, por 1864 era vicario en Gualeguay y tuvo un gesto de generosidad evangélica: donó los títulos de propiedad de dos manzanas que tenía en Rosario para que se pudiera continuar con la obra del templo de San José de Gualeguay que se estaba construyendo. En 1864 era designado capellán de este templo que no pudo ver concluido ya que falleció en 1866[19].



[1] Cf. Borques, J. C., Eclesiásticas,  I.54, 1924, en Archivo Instituto Magnasco.

[2] Cf. Idem, I, 55, 462.

[3] Cf. Idem, I, 55, 466.

[4] Cf. Blasón, P. J. La iglesia de Gualeguaychú…, en El Censor 17/10/1933).

[5] Cf. Borques, J, C., Eclesiásticas I, 105, 560, en Archivo Instituto Magnasco.

[6] Cf. Idem, II, 105, 1499.

[7] Cf. Idem I, 59, 591.

[8]  Cf. Borques, J. C., Eclesiásticas, I, 105, 561, en Archivo Instituto Magnasco.

[9] Cf. Idem, I, 105, 564. Entre estos materiales destacamos manteles, atriles y candelabros para el altar del Carmen, altar cuya ubicación se desconoce y que no tendría un lugar en el templo actual, aunque si se posee una antigua imagen. Podemos sumar en este inventario un piano para la Iglesia, con lo cual sacamos la conclusión que es el que el Padre Olascoaga anduvo queriendo comprar unos años antes.

[10] Cf. Idem., I. 105, 565.

[11] Cf. Libro VII de Bautismos, f. 80.

[12] Cf. Borques, J. C. Efemérides, en Archivo Instituto Magnasco.

[13] Cf. Archivo Histórico de Entre Ríos, Gobierno, Serie VII, carpeta 4, legajo 1.

[14] Cf. Borques, J, C., Eclesiásticas I, 58, 582, en Archivo Instituto Magnasco.

[15] Cf. Idem, I, 58, 577. Entre las correspondencia encontrada vemos los vínculos fraternos entre los sacerdotes, cuando el Delegado Acevedo felicita a Cobos que ha visitado a su par de Gualeguay, para aclarar diferencias entre párrocos vecinos. Cf. Idem. II, 64, 375.

[16] Cf. Borques, J, C., Eclesiásticas I, 59, 591, en Archivo Instituto Magnasco.

[17] Cf. Idem, I. 62, nº 613

[18] Cf. Archivo del Arzobispado de Paraná, Correspondencia Oficial del Vicariato Apostólico, f. 26.

[19] Este templo es el actual templo parroquial de San José de Gualeguay, construido antes que el actual templo de la parroquia San Antonio, matriz de esta ciudad.







Pastores según el corazón de Dios
El ministerio sacerdotal en la Parroquia San José de Gualeguaychú (1766 - 1905)
Pbro. Mauricio Landra

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