María Felisa Obispo Murature

Por Renée Bortairy de Rébori y Marga Villar de Meillard

Nació el 10 de junio de 1896 y falleció el 22 de marzo de 1972 en la ciudad de Gualeguaychú. Realizó sus estudios primarios, secundarios y el Profesorado de Francés en Gualeguaychú.

Ejerció como maestra durante 21 años en  las escuelas Domingo Matheu y Gervasio Méndez; dictó cátedras de francés en los colegios secundarios de la ciudad. Fue vicedirectora en la Escuela Normal Olegario Víctor Andrade, desde  1942 hasta  su  jubilación, en  1954; vicepresidente de  la Universidad Popular; y fundadora del Centro de Estudios y Cultivos del Folklore Claudio Martínez Payva. Participó en la Asociación de Ex Alumnos Maestros, en la Alianza Francesa y en otras instituciones culturales y de bien público.

Su Obra Escrita

Intensa fue su actividad  intelectual como escritora en estudios históricos, biográficos, de literatura y de educación. Fue periodista, conferenciante y oradora.

Entre  sus obras publicadas  se encuentran: Historia del Club Social Recreo Argentino, Emilio Marchini, Actualidad de Sarmiento, y Figuras entrerrianas (Camila Enriqueta Nievas y Osvaldo Magnasco). Además escribió: Juan Carlos Goyri, trabajo que fue retenido por el gobierno de Entre Ríos con la promesa de su publicación, pero quedó en el olvido.

Entregó al  Instituto Magnasco el proyecto  sobre  la Universidad Nacional de Entre Ríos, que fue elevado al Poder Ejecutivo Nacional en el año 1957. 

Divulgó la obra del geólogo de Gualeguaychú Juan José Nágera. 

Entre sus numerosos trabajos figuran: “Estudio sobre reforma educativa del Dr. Osvaldo Magnasco” y el debate parlamentario  titulado “Un proyecto famoso”, también “La educación pública en Entre Ríos” y “Maestros argentinos”.

Entre sus textos de crítica literaria podemos mencionar: “Estudios sobre la traducción de la Divina Comedia”, por Antonio Babuglia, “Juicios sobre la obra de Marcos Victoria”, “Hortensia Margarita Raffo”, “Ana Etchegoyen”, “Carlos A. Erro”, “Eleuterio Tiscornia”, “Marcos César Grass” y muchas otras personalidades extranjeras. Trabajos escritos sobre la música popular, sobre el divorcio y el reto de la mujer de 1932.

Entre sus poemas figuran: “Tristeza por  la muerte de Juan Francisco Morrogh Bernard”, “Réquiem para la Escuela Normal” y “Ojeadas”.

Además, realizó numerosas publicaciones en  los diarios El Censor y El Argentino. En este último, en la nota “El agua para el barrio San Francisco”, propone la apertura de una calle para proveer de un balneario a esa zona.

Dictó doce  conferencias  y  pronunció numerosos  discursos  en  la  ciudad  y fuera de ella: “La música de ayer en Gualeguaychú”; “Juan Carlos Goyri”, en la Asociación Entrerriana General Urquiza de Buenos Aires; “Sarmiento y Magnasco”, en la ciudad de Victoria; y “Sarmiento y su generación”, en la Biblioteca Sarmiento.

Actuación en la Comisión directiva del instituto Magnasco

Desde joven intervino en la actividad de esta institución. Trabajó con Camila Nievas en la Biblioteca y el Museo. No aceptó la presidencia de la Comisión Directiva, cargo que le ofrecieron en repetidas oportunidades. Desde 1934 hasta 1950, se desempeñó como secretaria y los diez años siguientes, como vicepresidenta, acompañando a Eugenia Grave de Morrogh Bernard, luego  continuó  como  consejera. Era, además,  la  locutora oficial en actos celebratorios del Instituto.

Muy emotivas fueron sus palabras cuando se descubrió el busto de Camila Nievas, del escultor Arturo Gerardo Guastavino.

Fue propulsora de bienes culturales sin descuidar su vida cotidiana: atendía con placer a su familia, la cocina y su hermoso jardín. Sin lugar a dudas, ha sido su vida obra de admirable filantropía.

Cuando  cumplió más de  cincuenta años en  la Casa,  la Comisión Directiva  le obsequió un broche de oro y un pergamino firmado por todos los presentes.

Al año de su fallecimiento  (22 de marzo de 1973), y como homenaje póstumo, se le dio su nombre a la sala del Museo Histórico del Instituto Magnasco y se realizó el Concurso Literario María Felisa Obispo de Murature, titulado “Gualeguaychú, ciudad de los poetas”.


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