Matilde Bértora

Por Mirta Araujo

Matilde pertenecía a una tradicional familia de Gualeguaychú. Hija de José María Bértora –quien fuera intendente (1922-1923)– y de Irene Gregoria Otegui. Del matrimonio nacieron cinco hijos: dos varones, ambos de reconocida trayectoria por su actuación pública: José María (Morocho), activo dirigente  político  y  deportivo,  e  Ignacio,  quien como  intendente  realizó una de las gestiones más progresistas de la ciudad. De las tres mujeres, Matilde se destacó por su dedicación a la docencia en gran parte de su vida, profesión que ejerció con vocación y compromiso.

Como maestra  se desempeñó en  la Escuela del Arroyo Venerato y  luego en la Nº 3 Tomás de Rocamora. A la vocación docente agregó el gusto por la pintura, disciplina para la que tenía aptitudes naturales. Fue una artista autodidacta, pero de reconocidas virtudes. Perteneció al Grupo de Artistas Jóvenes de la década del cincuenta en adelante. 
Se había  enamorado del paisaje,  especialmente del nuestro; de  sus  ríos, arroyos y costas; de sus calles, árboles y barrios... Tuvo una maestra: la naturaleza. Su arte se caracterizó por el realismo y la gran producción. Continuamente pintaba y exponía sus obras. Participó en numerosas muestras.

Desde el 29 de septiembre al 1º de octubre de 1956, la Subcomisión de Biblioteca y Cultura del Club Central Entrerriano presentó una exposición de esta artista, en la cual se mostraron 67 cuadros realizados al óleo.

Ese mismo año, la Dirección de Cultura de la Provincia presentó en el Club Social de Paraná sus pinturas, muestra que fue patrocinada por el Ministerio de Educación de la Provincia y auspiciada por dicha institución social, los Plásticos Entrerrianos y la Federación del Magisterio de Entre Ríos. En esa oportunidad, se exhibieron 37 óleos de su autoría.

En un artículo del diario El Argentino (24/4/57) se informa que con motivo de la Semana del Turismo, en el Instituto Magnasco, “se podrán ver telas de jóvenes de indiscutibles méritos” y se destacan los paisajes de Matilde Bértora, en los que se “descubre el acento de una fna sensibilidad estética que induce a meditar acerca del significativo esfuerzo de esta joven artista”.

El  21 de  septiembre de  1957 es  seleccionada, entre  247 obras,  su pintura “Tierras blancas”, para el Primer Salón del Litoral de la Provincia de Entre Ríos, que se  llevó a cabo en el Museo de Bellas Artes Pedro Martínez. Es importante destacar que fue la única artista de Gualeguaychú admitida en esa disciplina.

En 1958 participa nuevamente en otra exposición de pinturas realizada en el Instituto Magnasco y en el Primer Salón de Artistas de Entre Ríos (dibujo, pintura, grabado y escultura) en el Museo Pedro Martínez, con tres cuadros: “Gualeyán”, “Lo que ennoblece” y “Cesta vacía”.

También en otras ciudades de Entre Ríos es valorada su producción artística. El diario Crónica de Gualeguay anuncia el 23 de septiembre de 1958: “Artistas del sur entrerriano vendrán a exponer. (...) se podrán observar las pinturas de Matilde Bértora…”. 

En otra oportunidad, con la organización de la Sociedad de Fomento Educacional, expone junto a 23 artistas en la ciudad de La Paz. Participa de la muestra un destacado pintor: Cesáreo Bernaldo de Quirós. 

En mayo de 1960, interviene en una exposición en Fray Bentos, con motivo del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo. Sus obras son ponderadas; el diario El Litoral dice que ha impresionado con sus trabajos, que dio sentido  íntimo en expresión viviente y hasta  sentido psicológico a  sus obras “Calle Belisario Roldán” y “Otoñal”.

En el mismo año  se desempeñó  como  jurado del Concurso de Manchas, organizado por  la Liga Naval y  la Comisión  local Pro Semana del Mar. En octubre de 1965, el  Instituto Magnasco organizó el  II Salón Primavera. En esa  oportunidad, Matilde  presentó  “Rincón  del  gato”,  “Curva  serena”  y “Arroyo manso”. Expusieron también artistas de reconocida jerarquía, como Carlos Delgado Roustán y Arturo Gerardo Guastavino.

En el año 1967, el Club Central Entrerriano organizó una muestra individual que denominó “Motivos del río”, en la que participó con numerosas obras realizadas al óleo.

También expuso junto a diez artistas locales en la Galería 25, de Gualeguaychú. Es importante destacar que mediante su pintura figurativa hizo conocer lugares de la ciudad, del departamento y de Entre Ríos. 

Si  bien  era  esencialmente  paisajista,  pintó  también  algunas  naturalezas muertas. Su paleta, en la que predominan los verdes, los azules, los amarillos y los rojos, nos transporta a lugares que ella quiso mostrar. Trabajaba fervorosamente, con disciplina y afán de perfeccionamiento, en una permanente búsqueda de motivos y hallazgos felices. Su sensibilidad artística, sin rebuscamiento, la llevaba a observar el paisaje y a plasmarlo en la tela. 

Sus obras están distribuidas entre sus familiares y algunas instituciones, como el Instituto Magnasco y la Biblioteca Sarmiento, entre otras.

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