Para no extenderme demasiado y salirme de la inflexible limitación de un determinado número de páginas que deseo darle a esta obrita, solo haré una ligera referencia a proyeсtos, propuestas, etc. que se han presentado para proveer de aguas corrientes a la ciudad.
En 1903 los señores Eugenio Maunier y Luciano Frenvich, presentaron una propuesta en este sentido a la Municipalidad, pero no prosperó. Conforme a los términos de la misma el agua «sería de la segunda napa, de las vertientes de la antigua cantera situada al noroeste de la laguna Palavecino».
En 1909 Obras Sanitarias de la Nación hace un estudio completo de tales posibilidades. Dice que ei agua deberá extraerse del lugar denominado la Horqueta, es decir del Gualeyán.
Propone que se expropie una franja de terreno y se fije una zona en el río donde se prohibiría bañarse, echar caballos, etc.
En 1917 un señor Paul Maschrvitz, de la capital federal solicita una concesión de veinte años y formula una extensa e interesante proposición para instalar este servicio.
Ese mismo año el Dr. Luis Viaggio hace Ilegar a la Municipalidad otro proyecto, comprometiéndose a constituir una sociedad anónima para solventar los gastos y atender el servicio.
Finalmente, en 1924, la Municipalidad firma convenio con la Provincia, para la instalación del servicio actual, que, como se sabe, está a cargo de la primera.
La historia del alumbrado público es más extensa y también más complicada, pero sumamente interesante y merece que le dediquen varias páginas.
Dejemos el alumbrado a kerosene, que viene desde muy lejos, tanto, que no hay memoria. En 1870 el señor Enrique Basch, de Chascomús, propone a la Municipalidad instalar el servicio de alumbrado a gas. Este señor habla ya hecho lo mismo en varias localidades bonaerenses,
En 1887 el señor Eduardo Franco propone instalar luz eléctrica; pero la Municipalidad que no deseaba, según se dice en un documento, incurrir en propuestas sin un respaldo serio, exigió garantías y el proyecto al final no prosperó.
Se presentan así diversas propuestas o proyectos que son desechados por causas lógicas y bien estudiadas,
De todos ellos se acepta el que presenta un señor Pellerano, quien se ve mas tarde en dificultades para cumplir su compromiso, pasando el convenio firmado entre dicho señor y la Municipalidad, al "Banco Territorial".
La concesión acordada al señor Pellerano y de la cual se hizo cargo el «"Banco Territorial", decía en su Art. 1º.- Acéptase la propuesta presentada por Don Benito Pellerano para hacer el alumbrado público de esta ciudad bajo las condiciones siguientes:
1º. El Sr. Benito Pellerano establecerá para este servicio, una usina de gas de carbón de piedra de primera calidad.
2º. Colocará trescientas cincuenta columnas o brazos de hierro fundido, con sus correspondientes faroles.
3º. Dichos faroles estarán encendidos desde el oscurecer hasta el amanecer, debiendo ser la fuerza de la luz, igual a la usada en la ciudad de Buenos Aires, o sea de una potencia iluminativa de veinte a veinticinco bujías cada pico.
El artículo segundo establecía: «La Municipalidad abonará a la empresa por cada farol, cuatro pesos m/n, pudiendo efectuar el pago al contado o en letras a noventa días.
El artículo siete, establecía el radio de alumbrado y que era el siguiente:
«Se colocarán cañerías para el alumbrado a gas en las siguientes calles: calle La Paz, desde el muelle a la calle Villaguay, siguiendo por esta hasta la calle Bolívar, y de esta hasta la calle del Puerto, y siguiendo por esta hasta la calle La Paz. Además, en todas las calles comprendidas dentro del perímetro siguiente: Federación desde Perú a Rocamora, y de esta siguiendo por Mendoza hasta Rivadavia, siguiendo por esta hasta R. Oriental y Perú, hasta Federación. El alumbrado de la calle 25 de Mayo se hará hasta la calle Gualeguay».
El lector podrá guiarse conforme a los cambios de nombres de varias calles de la ciudad y que figuran en otro lugar.
En febrero de 1894, según contrato público celebrado entre la Municipalidad y el "Banco Territorial", este último se comprometía dejar librado al servicio público en el mes de julio el nuevo alumbrado público.
A título ilustrativo recordaré que, tanto este servicio como el de limpieza, conforme a las disposiciones y organización municipal de ese tiempo, se hacían por medio de particulares, previa licitación pública y convenios especiales. El particular y no la Municipalidad tenían a su cargo estas tareas. Transcribiré una resolución de fecha 17 de marzo de 1781 a este respecto y que dice así: «Debiendo vencer en el corriente mes el término fijado al contrato celebrado con el señor José Cibana sobre el servicio de alumbrado público, el Presidente de la Municipalidad resuelve lo siguiente:
1º. Sácase a licitación en público remate el servicio de alumbrado público por el término de dos años.
2º. El remate tendrá lugar el 29 del mes que sigue, en la secretaría municipal y en presencia del Concejo de Administración.
3º. Hágase saber a sus efectos a uno de los martilleros de la localidad.
Horacio Romero: Del Cabildo a las Municipalidades de Entre Ríos
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