El Frigorífico Gualeguaychú

El Frigorífico constituyó el orgullo de Gualeguaychú que lo sentía como su obra.

Su cierre aún duele, pero no nos quedemos atrapados en su final.

Aprendamos de su historia, de sus hombres y de sus acciones.

Al menos, imitemos ese noble espíritu que impregnó a nuestra ciudad.

Frigorífico Gualeguaychú. Durante varias décadas, el “silbato” de la industria sonaba dos veces: a las 5 de la mañana y a la una de la tarde.

Frigorífico Gualeguaychú: El costo de la parte civil de la fábrica y el de sus dependencias fue presupuestada en la suma de m$n 1.550.000 y el de su maquinaria en m$n 1.100.000, habiéndose estimado que la misma quedaría terminada para el mes de Enero de 1929 y podría iniciar las faenas en el mes de Febrero.

Frigorífico Gualeguaychú: La planta se construyó con una capacidad de faena diaria, en ocho horas de trabajo, de 700 vacunos, 3.000 lanares y 200 porcinos,

capacidad que se estimó que satisfacía las necesidades de los ganaderos de Entre Ríos y Corrientes, aunque no era esa su única finalidad.

Frigorífico Gualeguaychú: La capacidad de producción y la eficiencia de la fábrica quedaban demostrados continuamente con las faenas que se realizaban abasteciendo, no sólo el mercado exterior, sino también el local y de toda la provincia.

Frigorífico Gualeguaychú: Se emitieron entonces nuevas series de acciones para reunir fondos y comenzar la construcción de una planta frigorífica que habría de prestar a la ganadería un beneficio ilimitado, pues el procedimiento anticuado del saladero resultaba inapropiado y poco remunerador para los ganados de la zona, que eran ya de calidad muy refinada.

Habiendo comenzado con éxito la suscripción de acciones, se encargó la confección de los planos de distribución a The Breacht Company, especialista en la materia, y a los planos de construcción y la dirección técnica de la obra a los ingenieros Barberis, Bence y Bordenave.

La construcción de la parte civil de la obra fue adjudicada a la Empresa Argentina de Cemento Armado, de Buenos Aires, quien empezó la construcción den Agosto de 1926. La proveeduría de la maquinaria industrial y de la utilería de la Playa de Matanzas fue adjudicada a la Casa Howard, de Bedford (Inglaterra); los equipos de derretir en seco a la casa industrial Weste Eliminator, de Londres y la maquinaria productora de energía eléctrica, fuerza motriz y frío a la casa Sulzer Hermanos, de Suiza.

El costo de la parte civil de la fábrica y el de sus dependencias fue presupuestada en la suma de m$n 1.550.000 y el de su maquinaria en m$n 1.100.000, habiéndose estimado que la misma quedaría terminada para el mes de Enero de 1929 y podría iniciar las faenas en el mes de Febrero.

Para afrontar los gastos de instalación y edificación, la Sociedad contó inicialmente con un capital accionario realizado de $ 350.000 sobre $ 700.000 de capital suscripto; con un aporte de $ 200.000, sin interés, hecho por el Superior Gobierno de la Provincia de Entre Ríos; con un crédito de $ 1.000.000 acordado por el Banco de la Nación Argentina con la garantía solidaria de los Directores de la Empresa señores Doctor Francisco Troise; Domingo C. Carabelli, Julián Irazusta, A. Beltrán Morrogh Bernard, Ignacio Olaechea y Doctor Pastor E. Britos y un crédito abierto por las casas proveedoras de maquinarias, al conceder largos plazos de pago, con la garantía personal de los Directores de la Sociedad.

Frigorífico Gualeguaychú: Testimonio de Aída Luisa Bogado: "Entré a trabajar por un amigo. Lo principal para mí era criar a mis hijas. El padre de mis hijas trabajaba en el taller, pero no alcanzaba. A mí me encantaba el trabajo. Cuando me hizo una entrevista Ricardo Nieto, antes de ingresar, me preguntó, entre otras cosas, si sabía manejar el cuchillo, le dije que sí, nada que ver.., y comencé en "cortes especiales" sin saber nada. A los tres meses se dieron cuenta de que no sabía ese oficio y me pasaron a ‘envasado al vacío’, se empaquetaba toda la carne que se exportaba. En aquel momento se trabajaba muy bien con Argelia e Italia. Me encantaba. Hacía muchas horas extras. Todavía tengo amigas hechas allí. Me fui cuando cerró la fábrica. Habré estado cuatro o cinco años. Fui la última mujer que tomaron, creo que fue en el 87, después paró, volvió a abrir... una pena. " (Espíritu y valor de las Fabriqueras: Por María Cristina Cigliutti y Rosa Majul)

Frigorífico Gualeguaychú: En los primeros días de Febrero de 1930 queda totalmente terminado el trabajo de montaje de las maquinarias del "Frigorífico Gualeguaychú S.A."

El Frigorífico Gualeguaychú nació como fruto de la inspiración de los ganaderos de Gualeguaychú y como un gesto de rebeldía patriótica frente a la cruel voracidad de los capitales foráneos que, teniendo en sus manos la totalidad de la industrialización de la carne destinada a los mercados exteriores, tenían también el contralor total de su comercialización y la fijación, como consecuencia, del valor de los ganados.

Tan fuerte era ese poder que ni los Poderes Públicos de la Nación pudieron, por aquel entonces, penetrar en el secreto de los costos operativos y de los precios de venta en los mercados de consumo y así establecer el límite de abuso que se cometía en las compras de haciendas.

Frigorífico Gualeguaychú: En el período 1960-1965, la Fábrica, en la que trabajan 1.150 personas, realizó una matanza promedio anual de 133.000 vacunos, lo que da la pauta de su actividad y de los beneficios que la misma reporta a su zona de influencia.

Una Estación de Servicio dentro del Frigorífico Gualeguaychú. Nótese a la izquierda de la imagen, el moderno camión cargando combustible.

"El trabajo fabril contradecía las normas sociales del momento, que establecían que el lugar de la mujer era el hogar. Entonces, en nuestra ciudad, se construyó un establecimiento modelo formado por ganaderos auténticos, que, además de ser el único en su género dentro del país, fue y es motivo de orgullo y satisfacción de toda la población: nuestro Frigorífico Gualeguaychú."

(Espíritu y valor de las Fabriqueras: Por María Cristina Cigliutti y Rosa Majul)

Carnicería del Frigorífico Gualeguaychú.

El 28 de Septiembre de 1927 el Honorable Concejo Deliberante" acuerda por Ordenanza al "Frigorífico Gchú. S.A." la concesión para instalar un puesto modelo para provisión de carne a la ciudad. Para este fin, el Directorio del Frigorífico adquiere una finca ubicada en la esquina de las calles Urquiza y Presidente Wilson (hoy Hipólito Yrigoyen) a la razón social "Piaggio, Carbone y Cía". Allí se levantó un edificio de construcción moderna destinado a instalar un puesto de venta de carnes en el centro de la ciudad. Su inauguración tiene lugar el 25 de Noviembre de 1929.

Frigorífico Gualeguaychú: Las dificultades fueron vencidas paso a paso y el frigorífico comienza a faenar las reses en sus modernas y bien equipadas plantas convirtiéndose en el primer exportador Nacional de carnes argentinas. El pueblo en general , comerciantes, empresarios y todos los ganaderos ven partir desde el muelle el primer embarque de carnes argentinas, el 17 de enero de 1932, con destino a Reino Unido, recibiendo elogiosas ponderaciones por la calidad del envío de parte de A. J. Poels y Cía . Ltda. , quienes eran desde 1928 Agentes para la venta de carnes enfriadas y congeladas en Gran Bretaña e Irlanda.

Frigorífico Gualeguaychú: Consolidadas sus exportaciones de eso renglones y afianzada su marca en los mercados consumidores, en 1937 encaró, entre otras reformas y ampliaciones, la construcción de cámaras frías para el almacenamiento de frutas y de huevos.

Frigorífico Gualeguaychú: Cuando el grupo de cámaras destinado a los mencionados renglones estaba prácticamente terminado, el estallido de la Segunda Guerra europea, en Septiembre de 1939, exigió nuevos métodos de trabajo y mayor capacidad a la que disponía la fábrica para el almacenamiento de carnes congeladas, en mérito a lo cual dichas cámaras debieron terminarse y afectarse al almacenamiento de carnes.

Frigorífico Gualeguaychú: La atención de la salud de los obreros y su familia comenzaba por la prevención de accidentes mediante llamativos y eficaces carteles que advertían sobre los peligros y cuidados que debían tener.

El servicio médico y de enfermería siempre presente y dispuesto a atender a los empleados y sus familias proveyéndolos de los medicamento cuando era necesario

y tomando los recaudos cuando alguien tenía que ser trasladado para recibir atención especializada.

La revisión periódica del personal era una rutina en los consultorios externos, si su salud se hallaba resentida pasaba al pensionado con que contaba la organización hospitalaria de Gualeguaychú y si era necesario se lo trasladaba a la Capital Federal. Todos los gastos corrían por cuenta de la empresa.

En el Frigorífico Gualeguaychú, se crean becas de estudio para que obreros y empleados amplíen sus conocimientos. Se promueve la legitimación de uniones irregulares con subsidios en efectivo, lo mismo que la natalidad con la ayuda real antes y después del parto. Rige también un seguro colectivo de vida que costea íntegramente el Frigorífico y que mediante una caja mutual convierte a cada miembro en su destinatario pero también en participante activo de la obra.

Frigorífico Gualeguaychú: Entrar al frigorífico era tener el futuro asegurado, tener todo de por vida.

Frigorífico Gualeguaychú: El bienestar y la dignidad del trabajador era su objetivo, conscientes que el trabajo no tenía que ser una carga insufrible, y que el objetivo exclusivo de la empresa no era lucrar sino que "revelaban una vocación auténtica por la construcción de un orden económico mejor". Se puede decir que en estos pioneros ya estaba el concepto de calidad total.

Frigorífico Gualeguaychú: El desarrollo de las prácticas deportivas entre obreros y empleados, que además de estrechar vínculos de amistad, promovía la competencia con la realización de torneos de carácter internacional ya que se participaba con clubes de la vecina República Oriental del Uruguay.

Las diversas disciplinas deportivas y las distintas clases de Gimnasia eran avaladas e impulsadas desde la dirección de la Empresa, que apoyaba al personal integrado en una entidad deportiva local otorgándoles permiso en el trabajo cuando tenía que participar de alguna competencia.

El deporte y la educación física permitía, con carácter voluntario, participar de una serie de ejercitaciones gimnásticas. Uno de los maestros que trabajo en el frigorífico, recuerda con orgullo que allí tenía el mejor equipo de gimnastas y deportistas.

La instrucción fue implantada en atención a quienes apenas habían hecho sus primeras letras; dos horas diarias de clase se dictaban con total regularidad, además de curso para los que querían completar sus conocimientos.

El Frigorífico fue un agente educativo excepcional creándose allí la escuela para trabajadores: una escuela de capacitación obrera mixta, y un bachillerato nocturno que luego pasará al Colegio Nacional.

Frigorífico Gualeguaychú: La acción social femenina estaba ubicada en el pabellón más moderno del establecimiento constituyendo un departamento independizado que incluía, además de la cocina, vestuarios, baños, facilidades sanitarias, comedor, salas de descanso y de lectura, un aula, un lavadero con comodidades para planchar y secar y la oficina de la directora del departamento. Era un ambiente decorado con sobriedad y buen gusto iluminado a través de grandes ventanales. Contaba con una biblioteca dotada de excelentes libros y numerosas revistas; juegos sencillos para los ratos de esparcimiento, una discoteca que además de permitir escuchar música cumplía con una función educativa.

Escrito en el Pizarrón: "Un amigo sincero es el tesoro más valioso que se puede....."

Frigorífico Gualeguaychú: En los momentos de descanso el personal femenino se entregaba a diversos esparcimientos y se creaba un clima de franca camaradería.

Frigorífico Gualeguaychú: Testimonio de Dominga Marciana Lazo:

"Nací en 1925, vivía en calles Ameghino y 3 de Febrero. Como necesitaba, fui al Frigorífico a pedir empleo. Fue así que entré a trabajar en 1943. Cuando ingresé me dio mucha alegría. Estuve treinta y cuatro años, hasta 1977, cuando me jubilé. Entraba a las cinco de la mañana y salía a la una de la tarde.

Primero me mandaron a la sección ‘picada’, después a la sección ‘almacenes’, allí se hacían guantes, también estuve en ‘acción social’, donde hacíamos el desayuno para los chicos. Luego fui a ‘laboratorio químico’, donde realizábamos los análisis industriales. Aquí ya entraba a las seis de la mañana.

Siempre me llevé bien con todos. Hasta ahora seguimos siendo amigas con muchas compañeras. ¡Ah!, también jugaba muy bien al básquet y hacía gimnasia".

El Frigorífico Gualeguaychú fue un agente educativo excepcional creándose allí la escuela para trabajadores: una escuela de capacitación obrera mixta, u un bachillerato nocturno que luego pasará al Colegio Nacional.

Había absorbido a la gente del campo, muchos sin ningún tipo de capacitación, incluso sin saber siquiera usar las vajillas o los utensilios de cocina. Allí aprendieron todo, como comer, como desempeñarse en una mesa bien servida, hasta leer, escribir, escuchar buena música y practicar deportes.

Frigorífico Gualeguaychú: El trabajo de la mujer en la vida industrial era una característica de la sociedad moderna y su bienestar no quedaba cubierto con salarios ni jornadas mínimas sino que requería una serie de cuidados que la empresa siempre les prodigó.

La acción social femenina se ocupa desde la maternidad con atenciones y tratamientos médicos para la mujer embarazada; la dietista que programaba las alimentaciones correspondientes desarrollando una atención personalizada en cada caso y circunstancia; contando con una cocina magníficamente instalada donde se impartían las enseñanzas del arte culinario.

En los momentos de descanso el personal femenino se entregaba a diversos esparcimientos y se creaba un clima de franca camaradería.

Foto Año 1944: Frigorífico Gualeguaychú: "Trabajé diez años en la limpieza y servicio de desayuno. También se enseñaba primaria y secundaria. Hacíamos gimnasia, que a mí me gustaba mucho.

También había música, teatro, enfermería. Se hacían unas festas bárbaras para las fechas como el Día de la Madre, se bailaba folklore, se cantaba. Estuve treinta y seis años y me jubilé: tres años en ‘menudencias’, veintidós en ‘subproductos’ y en ‘acción social’, diez años”. (Testimonio de Prudencia Timotea Gómez de Balbuena)

Frigorífico Gualeguaychú: La atención de la salud de los obreros y su familia comenzaba por la prevención de accidentes mediante llamativos y eficaces carteles que advertían sobre los peligros y cuidados que debían tener.

El servicio médico y de enfermería siempre presente y dispuesto a atender a los empleados y sus familias proveyéndolos de los medicamento cuando era necesario y tomando los recaudos cuando alguien tenía que ser trasladado para recibir atención especializada.

Frigorífico Gualeguaychú: La revisión periódica del personal era una rutina en los consultorios externos, si su salud se hallaba resentida pasaba al pensionado con que contaba la organización hospitalaria de Gualeguaychú y si era necesario se lo trasladaba a la Capital Federal. Todos los gastos corrían por cuenta de la empresa.

El servicio odontológico fue una incorporación excelente en un medio donde el cuidado de la dentadura era poco menos que desconocido.

Frigorífico Gualeguaychú: Servicios Médicos. Sala de Exámenes Clínicos.

Frigorífico Gualeguaychú: "...La atención de los problemas propios de la salud y del bienestar general de los trabajadores que se inició en 1938, atención que crecía en el mismo ritmo que la empresa lo hacía..." (de la Publicación "Una Obra Social Argentina")

Frigorífico Gualeguaychú: "La acción social de este establecimiento la hemos seguido desde su comienzo con el legítimo interés que provoca una obra impulsada por móviles altruistas, que abarca el núcleo considerable de nuestro pueblo laborioso que se proyecta en beneficios prácticos y fundamentales que hacen a la dignificación del trabajo, al mayor bienestar físico y espiritual del trabajador..." (Revista La Res Nº 341, 20 de marzo de 1948)

Frigorífico Gualeguaychú: "¿Quién puede olvidar o ignorar todo lo que hemos recibido y disfrutado de nuestro Frigorífico y del hermoso barrio del Pueblo Nuevo con su espléndida Capilla Cristo Rey y todo el amor."

Testimonio de Blanca Valdez de Melgar: "Íbamos contentas a trabajar. Había armonía. Éramos tan compañeras...

Con los varones éramos muy compañeras. Nos ayudábamos, sobre todo si había una tarea pesada. Cuando íbamos a tomar el café con leche éramos como diez, nos juntábamos todos, hacíamos cuentos, conversábamos."

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Testimonio de Julia Petrona Ojeda de Olivera: "Yo siempre fui dada, me hice amiga de mujeres y de varones. Una vuelta fui elegida reina, me acuerdo que el negro Carro, un obrero que ya se murió, me sentó en un carrito que era como una carretilla. Me llevaron a pasear en el cuarto de hora libre que teníamos y cuando pasaba por grasería me encontré con el jefe Chichizola en la puerta; le teníamos terror.

Al otro día, me llamó para felicitarme, entonces me dieron un paquete de caramelos que tenía que repartir en todas las secciones, todo lo hacíamos en el cuarto de hora.

Pasábamos tan lindo… Cuando me jubilé era un duelo con todas las mujeres”.

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Testimonio de Leónidas Natividad Andrade: Llegaban con los portafolios del colegio, se vestían con la ropa de gimnasia y los profesores Luis Timone, Tomás Luján y Gallemí los llevaban a las canchas preciosas que había detrás de la fábrica para hacer gimnasia y deportes. Después, los chicos se duchaban y los llevaban a tomar la merienda antes de ir al aula donde estaban las maestras Zulma Lavalle, Berta Almeida de Sciannamea y Laurita Cruz, que les enseñaban y explicaban los deberes.

Luego, se iban a sus casas con todo hecho para ir a la escuela. Los chicos que iban a la escuela de tarde iban a hacer lo mismo a la mañana. ¡Era divino ver a los gurises!

A mí siempre me gustó leer mucho. María Rosa Gallemí me elegía los libros, me alentaba para que yo leyera. Era divina esa ‘acción social’

(Espíritu y valor de las Fabriqueras: Por María Cristina Cigliutti y Rosa Majul)

Todas empezaron a trabajar por necesidad. Muchas eran el sostén económico del hogar, siendo muy jóvenes, algunas menores de edad, pero lo hacían con gran alegría viendo el progreso familiar. Otras llegaron a construirse su casa. Mientras trabajaban crecían como personas, estudiaban, hacían deportes, aprendían oficios, todo en un clima digno, de higiene, respeto y amistad, que construían día a día haciendo del lugar de trabajo su segundo hogar, al que hoy recuerdan con nostalgia. (Espíritu y valor de las Fabriqueras: Por María Cristina Cigliutti y Rosa Majul)