Aurora Cecilia Molina de Fraccarolli

Por Diego Sánchez

Yo nací en  los pagos de Paturuzú, nací en  Ing. Jacobacci, en Río Negro, en un paraje muy hermoso  llamado “La Aguada Escondida” que  luego tuvimos que abandonar. Mi infancia fue bastante triste, me crié con mis padres hasta más o menos los seis años, hubo grandes divergencias en mi familia por lo tanto, mi madre se fue y quedé con mi padre y mi hermana Matilde (…). Mi padre enfermó y más o menos a los 7 años, una familia de Buenos Aires, que eran mis padrinos de bautismo, me llevaron.

Creo que yo fui siempre muy rebelde, a las cosas más tristes que pasaban al  lado mío yo  las miraba con una rebeldía muy grande, son cosas que ahora analizando me doy cuenta del carácter que tenía.

Reflexionaba Aurora recordando su infancia.

Desde un principio, perteneció al grupo de madres que buscaban a sus hijos desaparecidos. Fue una de las fundadoras de la Asociación Civil Madres de Plaza de Mayo. Su militancia está testimoniada en la empecinada lucha por el respeto de los derechos humanos y en la búsqueda incansable de la verdad, por eso como simple homenaje se han elegido sus propias palabras para alejarla de la mistificación. 

La Infancia

Sabiendo que no volvería con  su  familia, una de  las dos hermanas debía elegir el camino hacia Buenos Aires, y esa fue Aurora. Se vino con su nueva familia a la ciudad de Lobería, provincia de Buenos Aires: “... ahí comencé a ir a una escuela religiosa, después a mi padrino lo trasladaron a Coronel Viral y ahí terminé 6º grado”.

En 1945 se realizó el Censo General de la Nación, y al padrino de Aurora lo nombraron jefe de dicho censo para la zona, por lo que se le adjudicó un auto con chofer. El chofer se llamaba Máximo Fraccarolli y él sería quien, en el futuro, se convertiría en el compañero de su vida. Se casaron el 5 de agosto y el matrimonio Fraccarolli se trasladó a Avellaneda. Allí, el 26 de julio de 1951, nació Humberto, “el regalo más grande”, según expresiones de Aurora.

Instalados en Gualeguaychú desde el año 1959, Humberto continúa acá su primaria. Primero fue a la Escuela Rocamora, después a la Escuela Rawson y se recibe de maestro en la Escuela Normal. Por aquellas épocas, los pibes no eran tan fácilmente aceptados por los “gurises” entrerrianos, pero poco a poco Humberto fue quebrando esas resistencias y  logró ser querido por todos: “La época de su secundario fue maravillosa, la pasó muy lindo, tuvo una vida alegre, muy divertida,  con  las  carrozas. En esas épocas nosotros teníamos un Ford T y lo llenaba con sus amigos”, recordaba su madre.

A los 17 años, Humberto se va a Rosario a estudiar medicina; eligió ese destino porque  la mayoría de sus compañeros elegían esa ciudad: “Él quería estudiar, pero siempre le molestó que  le dijéramos  ‘yo quiero que seas  lo que nosotros no pudimos ser’, yo le insistí mucho para que estudiara”, reflexionaba Aurora.

Llegado a tercer año decide abandonar la carrera: “Cuando rendía Histología, una de las materias más difíciles, les dijo a sus compañeros que si salía bien abandonaba la carrera” y así sucedió. Humberto se casó en 1971, a los 20 años, con Alicia, la compañera con quien se irá a estudiar Psicología a La Plata. La familia se agranda con la llegada de Nicolás.

Los Años de la Tragedia

Las  circunstancias que  continúan esta historia  forman parte del dolor de todos: “Humberto me habló mucho: ‘Mirá, mamá, las cosas están muy mal, mis compañeros están cayendo’. Él me regaló La madre, de Máximo Gorki, y me dijo: ‘Leé mucho este libro’”.

El último encuentro entre Humberto y Aurora se produjo en Mar del Plata. En esta ciudad se quedará Alicia; él parte el día 19 de febrero hacia La Plata y Aurora regresa a Gualeguaychú trayendo al pequeño Nicolás. “Ese mismo día [23 de febrero de 1977] que llegué con Nicolás me llaman por teléfono, un compañero de que a Humberto lo habían (…). Así que, te imaginás, para mí ese día (…), yo me acuerdo que grité tanto en el teléfono…”. 

Así Aurora, hasta su muerte –acaecida en el año 2006–, se convirtió en madre de treinta mil hijos  luego de  la desaparición del propio, compartió  la maternidad y la lucha con otras tantas madres identificadas con el pañuelo blanco, a las que unió la desesperación... 


Fuente
Entrevista a Aurora Molina de Fraccarolli realizada por el autor.

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