María Haddad de Suaid (“La Turca María”)

Por Ana Gandola

Para los habitantes de Gualeguaychú fue simplemente “la turca María”. 

Mujer delgada, delicada en su andar y muy activa, de conversación animada y sonrisa continuamente presente. De saludo fácil, siempre dispuesta a atender al otro; no sabía de colores de piel ni de clases sociales. De sus cualidades, quizá la que más ha trascendido es la cura de quemaduras con aquella crema tan conocida: “la crema de la turca”.

Nació un 15 de julio de 1904, en la localidad de Labrú, en la República Árabe de Siria. Allí se había casado con Miguel Suaid. María tenía dos hermanos: Luis y Nicolás. 

Llegó a Gualeguaychú el 1º de enero de 1930, y no tardó en insertarse rápidamente en la comunidad, gracias al rápido aprendizaje del idioma castellano, al dominio del francés y a su carácter sociable. 

Al  comienzo,  como  todos  los árabes que  llegaban a este país,  su esposo vendía mercaderías de tienda en zonas rurales. Luego se instalaron definitivamente en un predio situado en la intersección de calles Urquiza y Roffo con un comercio de almacén. Ella ayudaba en las tareas del negocio. 

Por aquellos tiempos, trabó amistad con la señorita María Torrilla –fundadora de la escuela que hoy lleva su nombre– e integró la comisión cooperadora. Compartía  junto  con  su amiga  la necesaria acción alfabetizadora para los niños de la zona, que pertenecían a familias de escasos recursos y debían recorrer grandes distancias para asistir a esa institución educativa. 

Ellas, con gran entusiasmo, realizaban festivales, quermeses y otros eventos para recaudar fondos y solventar los gastos que demandaban la atención de los niños y el mantenimiento de la escuela. También tuvo tiempo para ser una de las damas que comenzó a acercar a las mujeres al Club Social y Cultural Sirio Libanés, para darle un toque femenino a la institución.

En  las festas que allí  solían  realizar, preparaban  comidas  típicas, decoraban el salón y animaban con danzas árabes las veladas. Estas actividades le permitieron, no solo a ella, sino también a toda la colectividad, mantener sus costumbres y tradiciones a pesar de la distancia de su terruño. El Club Social y Cultural Sirio Libanés recuerda y reconoce la faceta femenina que imprimió a esta tradicional institución. 

Pero lo que hasta hoy Gualeguaychú más valora de la turca María es su actitud de servicio en su entrañable condición de “enfermera”; profesión que había ejercido en su tierra natal durante épocas de guerra. Ello la había fortalecido e impulsado a la vez para dar alivio a heridos y enfermos. Algunas de las curaciones realizadas las hacía con preparados caseros, muy eficaces, que había heredado de épocas pasadas en su tierra natal. Cuando vino a la Argentina, trajo consigo la crema para quemaduras, y la aplicó con responsabilidad y espíritu solidario. A pesar de que este servicio no siempre fue bien reconocido, ya que, en ciertas oportunidades, este modo de brindarse 
le costó denuncias y malos ratos que María aceptó con entereza, sin claudicar y defendiendo su buen nombre y honor. 

Aunque no tuvo hijos, sus afectos (hermanos, sobrinos y cuñadas) valoraron y valoran a esa tía solidaria, siempre dispuesta, e intentan seguir su ejemplo. Además de  la crema,  sus  familiares no olvidan  los hermosos  tapices, verdaderas obras de arte de diseño oriental, que  solía  realizar en punto cruz. 

Esta frágil mujer tuvo un ataque de presión que deterioró su vida y poco a poco se fue apagando su existencia. El 25 de julio de 1977, Gualeguaychú se conmovió ante la noticia de su fallecimiento. 

La ciudad, que la había cobijado allá por la década del treinta y que es leal para  el  reconocimiento  de  aquellos  seres  que  hicieron  su  pequeño  gran aporte, valoró en  la “turca María” su espíritu  solidario,  su don de gente, que le permitió integrarse a la comunidad, y esa crema que curaba –y cura casi sin dejar cicatrices; medicación cuya fórmula, transmitida por tradición familiar, sigue beneficiando con su acción terapéutica.



Fuente
Información aportada por la familia Hadad. 

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