Dora Buschiazzo de Hoffmann

Por Mirta Harispe

Dora Hoffmann, la más importante poeta del siglo XX de Gualeguaychú y una de las voces más altas de la poesía entrerriana, nació como Dora Buschiazzo, el 9 de mayo de 1930, en Gualeguaychú. Sus padres fueron Juan José Buschiazzo y Dora  Irigoyen. Fue nieta de  la  fundadora del  Instituto Magnasco, Luisa Bugnone.

Hizo sus estudios primarios en la Escuela Guillermo Rawson y paralelamente realizó estudios de las lenguas inglesa y francesa. Los estudios secundarios los cursó en el Colegio Nacional Luis Clavarino. 

Tuvo una infancia protegida y feliz, que va a evocar en su poesía. Sus días se alternaban en las cuchillas del campo El Indio, en la casa de la ciudad y en la casa familiar de verano en la isla Libertad.

Uno de sus primeros poemas conocidos, “Infancia”, fue incluido en El canto nuestro.

A los 20 años viaja a Europa y comienza en Buenos Aires sus estudios universitarios, en la Facultad de Filosofía y Letras, y el Profesorado de Francés e Italiano.

El Censor publica uno de sus primeros poemas, “Corazón marino”. 

En 1956 se casa con Roberto Hoffmann, vive un tiempo en Concepción del Uruguay, otro en Paraná y luego se radica en Buenos Aires. Allí termina sus estudios de francés. 

Siguen  poemas  dispersos.  En  1957, Ana  Etchegoyen  escribe  en  la  revista Gualeguaychú Social y Cultural: “Una voz nueva en la lírica local” y transcribe versos de Dora Hoffmann. En 1960 obtiene el Primer Premio del Centenario del Club Social Recreo Argentino, con su poema “La ciudad y el río”.

En 1972 regresa a Gualeguaychú, integra el Grupo Artemio (de Arte Mío), conducido por Vicente Aráoz y la revista Taller, que difunde la plástica y las letras locales.

Se  incorpora en 1974 a  la Comisión Directiva del  Instituto Magnasco, en  la Secretaría de Cultura. Simultáneamente participa en el Comité de la Alianza Francesa, en cuya casa organiza ciclos culturales con personalidades nacionales notables. Integra el grupo Gente de Letras, de gran actividad interna en esos años de intercambio y bohemia. Allí se hace imprescindible por su alegría, inteligencia, serenidad y pasión por la escritura y la lectura. En esos años produjo  todos  sus  libros de poesía:  Los habitantes de la memoria  y Cuaderno de viaje, ambos con premios nacionales. También La casa y otras ausencias, publicado póstumamente, donde elabora y prefigura su muerte.

Había sido alumna secundaria de don Luis Doello, que le abrió “la primera puerta” a  la poesía. Se  formó en  lecturas  compartidas  con Olga Orozco, Amelia Biagioni, Rafael Oteriño y Ricardo Molinari, entre otros. Su segundo libro, Cuaderno de viaje, suscitó comentarios elogiosos en La Prensa, Clarín, La Nación, La Capital de Rosario y en  los medios de nuestra provincia, de Gustavo García Saraví, Antonio Requeni y Alfredo Veiravé.

Dora Buschiazzo de Hoffmann muere,  inesperadamente, el 18 de febrero de 1978, joven y en plenitud creativa, pero deja una obra poética madura y perdurable en las letras entrerrianas.



Fuente
Barell de Franchini, Diola. Escritos. Archivo del Instituto Magnasco. 

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