Analizar toda la vida municipal desde el año 1873 a la fecha, sería tarea larga, difícil y de suma responsabilidad.
Otros mas capaces o mejor informados podrán hacerlo en el futuro. Mi propósito es claro según lo explicado precedentemente, y mis precauciones mayores en este trabajo como en todos los de carácter histórico que he realizado y que no son muchos ha sido la verdad, la exactitud. Al proponerme escribir esta obrita, teniendo en cuenta la labor realizada por algunos intendentes, obras de bien público llevadas a cabo a costa de sacrificios y perseverante acción en algunos casos, pensé dedicarle a cada uno de ellos un pequeño capítulo especial para hablar de sus administraciones.
Hojeando mas tarde viejos y nuevos papeles del archivo y toda la documentación existente, comprobé que faltan muchas carpetas, proyectos que se han perdido, documentos pertenecientes a determinadas épocas, mientras se encuentran casi completos los de otras administraciones. Con tales elementos incompletos de juicio, no es posible hacer una cosa justa y se corre el riesgo de hablar mucho o destacar lo que se ha hecho en determinados períodos y callar, desconocer o silenciar lo que se ha hecho en otros, cometiendo una injusticia imperdonable ante la gratitud y el recuerdo que el pueblo debe guardar para esos funcionarios.
Es por eso que, a partir de 1873 me concretaré a una ojeada general de lo que aparece como progreso o mejoramiento, sin tener en cuenta nombres, salvo casos especiales.
Los primeros años de la Municipalidad fueron de preocupaciones políticas, como había ocurrido en los últimos de la Junta, y que en gran parte debieron distraer la atención edilicia. Los sucesos del 70, el 73 y el 76, mantienen a la Provincia en contínua efervescencia cívica y es lógico que ese estado de cosas repercutiera en la ciudad y consecuentemente en la vida comunal. El Gobierno del Dr. Febre sufre la última arremetida del jordanismo. Fueron estos mismos sucesos que determinaron el nombramiento de una Comisión Municipal que actuó por el año 1877 y 78 que se llamó a elecciones para reemplazarla. Estas elecciones se realizaron el 1º de diciembre de 1878.
En ese tiempo las elecciones se hacían en el atrio de la Iglesia, abría el acto el juez y se elegía la persona que debía presidir el comicio, quien prestaba previamente público juramento. En esta última elección fue elegido presidente el señor Máximo Butta, y dice entre otras cosas la comunicación pasada al Presidente de la Comisión Municipal que lo era el Dr. Cándido Irazusta: «Reunidos en el atrio de la Iglesia, a objeto de elegir los miembros que deben reemplazar a la Comisión que nombrada interinamente por el Gobierno para hacerse cargo de la administración municipal, debe terminar su encargo, el Juez de la Instancia del Dpto. Don Juan Haedo, manifestó abierta la asamblea», etc. Luego de otras cosas dice:
"Hizo presente al pueblo reunido, que se iba a proceder a la elección de los miembros que con arreglo a la ley de elecciones vigente, debían formar la mesa escrutadora», etc. Es de hacer notar que esos escrutadores también eran elegidos por el pueblo en ese momento.
Triunfó la siguiente lista que obtuvo 208 votos. «Máximo Butta, Policarpo de la Cruz, Juan Etchevarne, Domingo Garbino, Cándido Irazusta, Juan Raffo, Agustín Merello, Miguel Fernández, Cipriano Pons, Ladislao Barañao.
Para suplentes, fueron elegidos: «Agustín Piaggio, Federico Vaccaro, Nicolás Garbino, Luis Rouchert, Gustavo Duprat, Protasio Méndez Casariego, Juan B. Ghirardelli, Isidro Rodriguez, José Apleyard, Luis Murature, Eduardo Salaberry».
Abriendo un pequeño paréntesis, recordaré lo que ya expresé anteriormente sobre el fondo de esta obrita y que no es hacer una detallada referencia a la organización municipal en la Provincia, sino en forma accesoria o circunstancial. Es por eso que no me he de referir a los cambios o modificaciones que ha sufrido la estructura municipal desde la Constitución del 60, la del 83 en que la autonomía municipal sufre un retroceso, la de 1903 y finalmente la de 1933.
En el transcurso de ellos, se debate lo que es la vida y esencia misma de nuestros municipios: su autonomía. La elección de sus autoridades.
Continuando con las referencias a elecciones de los primeros tiempos de funcionamiento de nuestra Municipalidad, recordaremos otra que se llevó a cabo el 4 de diciembre de 1887 para elegır siete miembros o «municipales», como se llamaba a todos. Es interesante conocer el informe del Presidente del comicio en su comunicación al H. C. Deliberante.
Decía: «Habiendo sufragado el pueblo quieto y pacíficamente», etc. Resultaron electos los señores Eduardo La Rosa, Ramón Nievas, Juan C. Etchevarne, Manuel Canesa, Juan Bagalciaga, Angel Fontana, Amado Cantini.
El 2 de diciembre de 1900 se realizaron elecciones para concejales, resultando electos: Julián Irazusta, José B. Casaretto, Juan Manuel Cabreras Duarte, Alejandro Risso, Juan Raffo, Andrés Blanco.
El 7 de diciembre de 1919 fueron elegidos en comicios como los anteriores para concejales los señores: Agustín Cánepa, Luis Delfino, Manuel Pesado, Antonio M. Maya, Lázaro Casaretto, Nicolás Mendaro, Pedro Jurado, Dr. Ricardo Irigoyen.
No mencionaré otras elecciones o nombres de concejales de esos períodos lejanos, en razón de la brevedad que deseo dar a este trabajo.
Horacio Romero: Del Cabildo a las Municipalidades de Entre Ríos
Políticas y gobierno comunal