El tren también fue nuestro



EL PASADO Y PRESENTE DEL PARQUE DE LA ESTACIÓN

Décadas de actividad del tren en el crecimiento de Gualeguaychú


El tren en una ciudad o en campo, el sonido del silbato o de las locomotoras y el viaje de varias horas por los bellos campos entrerrianos, son sinónimo de un transporte que se creó y fue elemento de desarrollo de decenas de ciudades de la provincia.

Por Rubén Skubij



El tren tuvo su propia vida en Gualeguaychú. Donde hoy desfilan las hermosas comparsas del Carnaval del País, donde miles de personas caminan, corren y pasean por las avenidas y calles que circundan al Parque de la Estación; durante años fueron lugares por donde atravesaba la locomotora con vagones de pasajeros o cargas. 

Hoy, la realidad es otra. Solo tenemos el Museo a metros de la bien conservada Estación. 

¿Qué fue lo que pasó?. Esta ciudad no fue la excepción a una iniciativa de un gobierno nacional que terminaría con un transporte que en el mundo es motor de producción y desarrollo.

Pasaron los años y un grupo de ex ferroviarios, amantes del tren o, simplemente vecinos comprometidos con la historia, se juntaron para recuperar parte de la historia.

Dardo Campoamor es guía del Museo Ferroviario hace cinco años. Con pasión y conocimiento acompañó y mostró a Semanario el vagón y locomotora recuperada.

- ¿Cuándo comienza el contacto Gualeguaychú con el tren?

Con tratativas para traer el ferrocarril, ya hay gestiones de 1885 pero comienza en 1887 con un decreto del entonces gobernador Clemente Basavilbaso que era de Gualeguaychú, es el gran impulsor del ferrocarril. En el 87 se aprueba la traza y en 1888 se inaugura la estación. El 27 de octubre de 1889 ingresa por primera vez a la ciudad la locomotora “La Paraná” con cuatro vagones de pasajeros, inaugurando el ramal con Basavilbaso.

La fiesta de la comunidad se extendió a todos los barrios. “La gente salió de sus casas a saludar el paso del tren, ya se conocía de su existencia porque funcionaba desde 1866 en la provincia. Cabe considerar que Gualeguaychú ya era una ciudad, a diferencia de otras no había nacido con el ferrocarril, tenía cien años de existencia y recibía a ese transporte como una posibilidad de desarrollo. 

El avance fue importante porque las comunicaciones se hacían por carreta”, afirmó.

Llegar a Paraná o Concepción del Uruguay era muy complicado, con el tren se abría la oportunidad de transportar grandes cantidades de personas y de bienes. 

- ¿De esta manera nace la relación de Gualeguaychú con el tren?

Los historiadores a las estaciones las marcan como el inicio cuando sale el primer tren. 

La locomotora ‘La Paraná’ lo que hizo fue inaugurar nuestro ramal, hacía el trayecto de la capital-Basavilbaso. 

El primero que circuló en Entre Ríos fue Gualeguay-Puerto Ruiz, a partir de 1866. El más importante fue el Central Entrerriano que se concretó en 1887 entre Concepción del Uruguay y Paraná, uniendo 286 kilómetros y atravesando 16 localidades de oste a este.

En 1892 es adquirido por los ingleses y pasan a llamarse Ferrocarriles de Entre Ríos. Tenían asignado para él otros objetivos, su mente comercial diferenciaba mucho al pensamiento de los entrerrianos.

-¿Qué sucedió?

Los ingleses tenían otras perspectivas, por eso el ramal desde Parera sigue para el lado de Holt Ibicuy, entonces Gualeguaychú- Parera se convierte en un ramal secundario. 

Ellos solo pensaban en llevar la producción a los puertos de Ibicuy y Zárate. En nuestra ciudad la actividad era constante, en 1904 el presidente aprobó la traza desde la estación hasta el puerto de Gualeguaychú, el tráfico de trenes y de cargas era muy importante. Se hicieron las vías correspondientes. 

También es otra cosa a diferenciar. La empresa de ferrocarriles llegaba con su responsabilidad hasta la estación, luego era la aduana la que velaba por todo el movimiento con el beneficio del transporte de carga y descarga en los barcos.

RECUERDO DE DOS FECHAS

Campoamor recordó que los ferroviarios “destacan dos fechas. La primera, el 30 de agosto de 1857 que corre el primer tren en Argentina con La Porteña; la segunda, el 1º de marzo de 1948, día en que son nacionalizados por el gobierno argentino”.

-¿Y qué cambio se produce en Gualeguaychú con esa nacionalización? 

Había mucho fervor político y patriótico con la nacionalización de los ferrocarriles. El impulsado por los ingleses fue una empresa muy familiar, heredaban el trabajo los hijos de ferroviarios ya tenían el trabajo asegurado. Que todo eso se convierta en un organismo nacional originó un fervor muy grande.

- ¿Eso significó la incorporación de más gente?

Incorporar  más gente lo hacía la cantidad de tráfico que tuviese la estación. Me cuentan que en Gualeguaychú la década más importante fue la del 60, ya con los ferrocarriles nacionalizados. 

-¿Cuánta gente llegó a tener?

Alrededor de 100 trabajadores de los cuales algunos eran changarines que no pertenecían a la empresa Ferrocarriles Argentinos. Estos trabajaban por hora para descargar vagones de carga, ayudaban en el galpón de encomiendas o en el galpón de máquinas. 

-¿Cuándo comienza a apagarse el motor de desarrollo del ferrocarril en la ciudad? 

Paradójicamente, en los años 60 comienza el ataque al ferrocarril. Igualmente, en la década del 70, la estación de Gualeguaychú estaba planificado cerrarse, no pasó nada porque al estar los militares lo necesitaban por el movimiento de tropas. 

Entonces, sobrevivió a todo eso hasta la década del 90 que es cuando se cierra. Con un elemento a tener en cuenta: el ramal Gualeguaychú – Parera se renovó a nuevo, tuvo menos de 10 años de funcionamiento y se cerró la estación. 

- ¿El último tren ingresó en 1993?

Exacto, el último fue de carga en el año 93. Hay un video en Internet que se llama ‘el último tren al corsódromo’ donde se observa un tren a vapor que vino desde el Museo de Linch en conmemoración de los 100 años de la estación, eso fue en 1990. 

En realidad, en 1888 se inaugura todo el Parque de la Estación, en 1889 llega ‘La Paraná’ y en septiembre de 1890 sale el primer tren de Gualeguaychú con dirección a Basavilbaso. A mediados de 1994 se cierra definitivamente la Estación.

Con relación al tiempo entre el primer ingreso y egreso en el ferrocarril local, el Guía recordó que “al inaugurarse todavía le faltaba habilitar el galpón de carga, el hidrante y el galpón de máquinas. Este último fue importante porque al ser una terminal  los trenes que llegaban tenían una reparación y limpieza completa porque el tren debía retomar”. 

LA PRIVATIZACIÓN

En la década del 80 ya no entran pasajeros a Gualeguaychú y el personal empieza a ser transferido, pide el retiro voluntario o se jubila. El galpón de máquinas se cierra en el 83, ya ahí no había personal de carga, vía y obras estuvo hasta fines de los 80. 

“Quedaba solamente un personal mínimo en la estación que como tampoco tenía servicio de pasajeros no tenía gran movimiento. Recibían los trenes de cargas, entraba mucho ripio contratados por la municipalidad y nada más. Para la década del 90 había poquito personal, eran los años en que el gobierno menemista privatiza el servicio”, consignó Campoamor.
 
“QUE VUELVA”, DICEN AHORA

- ¿Qué manifiesta el vecino y el turista sobre el ferrocarril? 

Y todos piden que vuelva el tren. Según la época ha dio cambiando la visión de  la sociedad. Cuando vino el tren lo festejaban que vino el tren, cuando se fue también lo celebraron. 

Es importante decir que la construcción del parque y edificio se hizo en una época donde todo era chacra, se interpretaba que el lugar era acorde, no se pensó en el futuro el que llegó.
 
Ya para 1980/1990 la ciudad había rodeado la estación, entonces era un inconveniente el tren porque la cortaba al medio. La idea cuando se cerró era reubicar la estación en lo que es Alsina y 2 de Abril. 

El cierre coincidió en las definiciones que bajaban del gobierno de entonces, ‘el tren es algo obsoleto y deficitario’ decían las políticas. Hoy en día quieren que vuelva el tren, también la circunstancia muestra la utilidad que tendría el ferrocarril sobre todo para carga pero también mucho para los pasajeros, por los costos.

 -¿Cuál es el objetivo de la Asociación Amigos del Museo Ferroviario?

Empezamos a hacer los trámites legales hace un año, todavía no somos una Asociación de Amigos, por eso estamos invitando a gente a que se sume. 

Somos como una asamblea promotora, a idea es ayudar a crecer  el Museo, que se mantenga con los años que viene. 

La mayoría de las piezas tienen más de 100 años, necesitan protección y cuidado. Además la historia del Museo es muy particular porque nació con mucho furor, se consiguió la locomotora, el vagón, la zorra bomba y el triciclo de vía.

El Museo nació por una iniciativa de vecinos de Gualeguaychú y de ferroviarios y ex trabajadores, no tenía ingerencia la municipalidad. Se le pidió apoyo en su momento para buscar piezas y proteger lo conseguido. Esa comisión tuvo sus diferencias, se disolvió y el Museo que quedó a la deriva, estando 10 años abandonado. 

-¿Sufrió robos y roturas?

Se deterioró por el mismo paso del tiempo y el no cuidado, desconocidos robaron piezas que son imposibles de recuperar. En el 2006 que se inauguró este sector, el que ha ido creciendo, la biblioteca que se alimenta día a día con nuevos  libros, revistas, recortes, archivos y diarios.

Hoy en día hay personas que vieron el vapor funcionando pero los chicos no vieron siquiera las máquinas diesel entrar a Gualeguaychú. Entonces el objetivo es preservar todo esto para el futuro.


UN PASEO ÚNICO

La maestra y profesora Naty Sarrot tiene en su memoria hermosos recuerdos del tren. Durante muchos años utilizó el servicio Gualeguaychú–Basavilbaso dado que en la ‘Capital del Tren’ dictaba clases en la Escuela N° 9 “Matías Zapiola”.

“Trabajaba en Mansilla y pedí traslado a Basavilbaso porque a mi novio Marcos Aurelio (Rodríguez Otero) era secretario Municipal de aquella ciudad. Cuando consigo el pase a Marcos lo pasaron a la municipalidad de Gualeguaychú pero decido continuar allí”. 

Recordó que tomaba el tren los sábados después de dar cátedra en el Colegio Nacional, “estaba pocas horas aquí porque el domingo debía regresar, nuevamente en el tren”.

- ¿Qué significó el tren para usted?

Yo recuerdo el tren como un medio que sabía que llegaba. Si conseguía un auto, no era seguro de llegar por los caminos de tierra.

Tomaba el tren como una aventura, subías a los escaloncitos del vagón y estabas adentro segura. A veces llovía y también se llovía el tren pero llegabas.

- ¿Viajaba mucha gente?

Mucha gente con todos los regalos para la familia. Traían un chancho que habían facturado, canastos. Hacían del vagón una casa porque subían con todo. Además la comodidad de contar con baños.

La gente almorzaba, abrían los bolsos y aparecían pollos rellenos, milanesas y otras comidas; se mezclaban los olores, se comía bien (se ríe).

-¿Los vagones eran cómodos?

Viajaba en segunda, era mucho más barato, la única diferencia era que los asientos eran de madera, en casos alguna madera recubierta. Poder pasar al comedor del tren ya era sentirse como un viajero de lujo, eso me ocurría cuando me dirigía a Mansilla.

Después siempre había un caballero que tomaba las valijas para ubicarlas. Eran horas que te hacían pensar y ver hermosas naturalezas.

- ¿Qué recuerda del ferrocarril en Gualeguaychú? 

La estación era preciosa. Si ibas del pueblo a la estación era un lujo, uno caminaba por ese andén, se saludaba toda la gente que iba para tomar el tren o la misma que venía. 

En los días de elecciones para ir a votar –lo hacía en Concepción del Uruguay- contabas con el tren para cumplir con la obligación ciudadana.

Al tren lo quiero, por eso su desaparición para mí fue una frustración. Todas las estaciones que yo conocía se convirtieron por lógica en un lugar vacío que después les pasaron una mano de cal y fue el museo de las pequeñas ciudades en donde yo trabajé. 

- ¿En todos lados pasó lo mismo.?

Cuando fui a Larroque y observé lo que han hecho de la estación, al igual que en muchas localidades que las convirtieron para el movimiento cultural, me quedó un sentimiento especial. Se usó porque las ciudades no tenían espacios grandes y amplios.

- ¿Se imagina Gualeguaychú sin ferrocarril?

Para mí fue una mutación. Ya no viajaba asiduamente pero el valor para las poblaciones más pequeñas y la comunicación segura de la gente, le asignaba al tren un rol preponderante.

Cuando alguien avisaba que iba en tren, lo esperaban en la estación. La locomotora te avisaba mucho antes de llegar, era distinta la sensación de esa espera a la de un colectivo que se te aparece de un momento a otro. 

El tren era un lugar donde la gente se sentaba y se comunicaba con el de al lado, bajabas conociendo a otros y con su historia de vida.
 
DISCURSO INAUGURAL

El 27 de octubre de 1889 fue una jornada que quedó marcada en la historia de Gualeguaychú. El ferrocarril comenzaba a tener vida. El entonces sacerdote de la localidad, Luis N Palma, habló ante la multitud de vecinos designado por la Comisión Popular.

Con la presencia de la primera locomotora dijo: “es la fiesta del pueblo en su manifestación más simpática. Del pueblo sin preocupación, sin odios, sin resentimientos; del pueblo que busca en el trabajo diario la luz anhelada de su propio engrandecimiento.

¡Bienvenido sea el pueblo cuando asegurado el vigor de nuestras instituciones y el honor de nuestro escudo, deja hasta el recuerdo de la guerra para acudir a estas fiestas de la labor, soñando en el porvenir con las armas de la industria!.

Cuando la Comisión de estas fiestas populares se acercó a mí para pedir el concurso de mi palabra, no vacilé un momento. Me creí obligado a participar en las alegrías del pueblo. Me creí feliz en poder llevar la primera palabra de felicitación a los hijos de Gualeguaychú, a este pueblo que considero mío, a quien consagro mis mejores días y al que desearía ver siempre grande.

Gualeguaychú, señores, se incorpora de lleno a los pueblos que progresan y hacen suyas las conquistas de este siglo de asombro que ha dominado la naturaleza sorprendiendo sus secretos y encadenando el vapor y la electricidad al rodaje de sus máquinas”. Para finalizar, acotó: “a nombre de la Municipalidad, a nombre del comercio, del pueblo, saludo a la primera locomotora que llega a la “Estación Gualeguaychú”. Que sea ella, señores, la portadora de todos nuestros progresos”. (Extraído de Cuadernos Gualeguaychú N° 12 (domingo 21 de febrero de 1993)


  Revista Semanario Nº 16 - Julio - Año 2013
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