18) Los cementerios de Gualeguaychú

Apenas el Padre Olascoaga se enteró del nombramiento del Padre Acevedo como Delegado Eclesiástico, junto con sus felicitaciones, el 5 de octubre de 1848 le comunicó que hacía dos meses había escrito al Obispo de Buenos Aires, solicitando el debido permiso para bendecir el camposanto que, por disposición del Gobernador se había erigido extramuros del pueblo. Concedido dicho permiso, procedería a bendecirlo el Día de Animas[1].

Recordemos que el primer cementerio estuvo al lado de la primitiva capilla, la misma que Rocamora había considerado que estaba en un terreno bajo y trasladó, junto con la población, a la actual ubicación. Una vez fundada Gualeguaychú el cementerio pasó a estar al lado del nuevo templo.

Las disposiciones provinciales exigían, por cuestión de higiene de la población, que se trasladen los cementerios. En realidad, en Entre Ríos desde el 24 de noviembre de1813 regía una ley del congreso en la que se facultaba a los gobiernos a poner los medios necesarios para que cada pueblo de la provincia tuviera un cementerio, instalado a una distancia prudente para no perjudicar la salud de los habitantes:

Fuera de la villa, en paraje aparente, distante de la población, donde deben ser los cementerios para que, ni sus vapores corrompan o dañen la pureza y salubridad del aire que se respira, ni sean un objeto perenne de dolor, que esté renovando a cada paso triste memoria de los que tienen allí su santa paz, los despojos mortales de los más caros y queridos objetos del corazón. La costumbre de tener lo campos santos en medio de la población y de enterrar en las iglesias ha desaparecido, por el poder de la civilización sobre todo por la experiencia adquirida de los perjuicios a que se expone la salud de los vivientes[2].

Pasaron muchos años para que se concretara el traslado al denominado Cementerio del Oeste, acto que quedó asentado por el Padre Olascoaga:

 

 El día 16 de Noviembre de 1848, yo el infrascrito Cura y Vic. de esta parroquia de Gualeguaychú con facultad qe. había obtenido del Iltmo. Sr. Obispo Diocesano Dr. Dn. Mariano Medrano y Cabrera, bendiga el Campo Sto. nuevo, erigido extramuros de este pueblo con expensas del Excmo. Sr. Govdor Propietario Dn. Justo José de Urquiza: fueron Pdos. el Sr. Comte. Dn. Rosendo Fraga, el Sr. Alcalde Mor. Dn. Luis Paulino Acosta, y el Sr. … Dn. José Ma. Domínguez. De qe. doy fé pa. constancia.”   Cosme D. Olascoaga[3].

Después de la erección el cementerio, el párroco se dedicó a construir allí la Capilla de los Santos Justo y Pastor[4].

Así, el 18 de enero de 1849, Olascoaga también escribía a Urquiza adjuntándole los planos de esta capilla y dos piezas colaterales en el nuevo camposanto. Con un presupuesto de 2271 pesos se construiría la Capilla Santos Justo y Pastor, algo que el mismo sacerdote consideraba barato, pero que solicitaba que se comisione a otra persona para dirigir la obra, ya que si lo hacía él desatendería el ministerio sacerdotal, algo que igualmente visitaría en los ratos desocupados[5].

La bendición de esta capilla se realizó el primer domingo de Adviento de 1850, de acuerdo a lo escrito por Olascoaga al Delegado Acevedo el 10 de septiembre:

El día veinte y nueve de Noviembre de mil ochocientos cincuenta, yo el infrascripto Cura Vicario de esta parroquia de San José de Gualeguaychú, con facultad del Sor. Delegado Eclesiástico de la Provincia Don José Leonardo Acevedo bendiga con toda solemnidad, con misa cantada, sermón y asistencia de todas las autoridades, y vecinos del Departamento, la nueva Capilla del Cementerio dedicada á los Santos Mártires San Justo y San Pastor, y erigida a espensas del Exmo. Sor. Governador Propietario de la Provincia Brigadier Don Justo José de Urquiza, siendo Padrinos de dicha bendición Don José Benitez y Don Gregorio Moran, representado por Don Benito Mendez Casariego. Y en fe de ello firmé.” Cosme D. de Olascoaga[6]. 

El periodismo de la época así lo atestiguaba:

Coincidiendo con un nuevo festejo de un nuevo aniversario del triunfo de Vences, que el mal tiempo había interrumpido, se procedió a bendecir el nuevo cementerio el 29 de noviembre de 1850. El sol fue saludado con una salva y repique por dos escuadrones de lanceros, mandados por el Sr. comandante militar de Gualeguay, Don José Luis González.

El la comandancia se reunieron las autoridades civiles y militares, el venerable clero para dirigirse al nuevo cementerio. A las ocho de la mañana la fuerza, con la banda de música, procedió a formar con artillería volante en las inmediaciones el cementerio.

Gran cantidad de público se había dado cita ocupando el campo y el salón improvisado a la entrada de la capilla.

Cohetes y música anunciaron la iniciación de la función religiosa. Las autoridades del departamento presididas por su jefe el benemérito Coronel Palavecino se encaminaron al templo, pasando por entremedio de dos hileras de tropas que formando calle y desplegando el estandarte que los acompañó en tantas victorias.

El espacio de la capilla que se iba a bendecir resultó insuficiente para dar cabida a la concurrencia, por esa causa se improvisó un salón de diez y seis varas cuadradas adyacentes a ella, dividido en tres naves. Al extremo de la nave principal, sobre la derecha se colocó el púlpito y en el centro de ésta dos hileras de sillas para las autoridades.

Terminada la ceremonia religiosa se abrieron las puertas de la nueva capilla, que lucía brillante iluminación. El altar de mármol, con gradas vestidas de punzó y guarnecidas de dorado; en la cúspide presentaba una especia de resplandor, de una composición sobresaliente, en la que elevaba la imagen del patriarca San José, patrono de la buena muerte, estando colocados en su centro los santos tutelares de la capilla, Justo y Pastor. Un manto punzó con estrellas plateadas descendiendo del presbiterio, con graciosas ondas salpicadas por estrellas de oro. Los cuatro arcos que sostenían la cúpula, con cortinajes blancos con campo estrellado, lo mismo que sus ondas color rosa, matizadas con estrellas en todo su semicírculo, y un florón formado desde la eminencia una preciosa estrella de plata, circundadas de otras de oro, bajando caprichosas fajas blanco y punzó, que completaban su combinación.

Cuatro candelabros cincelados en plata y dos floreros, una araña de doce luces y diversos cuadros con palmatorias configuraban la ornamentación debida el Señor Valls.

Luégo de la bendición a cargo del Sr. Cura Párroco, ocupó la cátedra sagrada el presbítero D. Manuel Errausquin y fueron padrinos Don José Benitez y Don Benito Méndez Casariego en representación de las demás autoridades.

En el exterior de la capilla ondeaban las banderas nacional y de la Republica Oriental del Uruguay.

El cementerio, todo cercado de material, reunía las condiciones necesarias de salubridad. En su centro se elevaba una gran cruz de cedro y en los cuatro vértices una más pequeña.

La capilla ostentaba una bóveda en forma de media naranja y en la fachada se podía leer en una gran placa de mármol esta inscripción: Descanso eterno. El gobierno del General Urquiza al Pueblo de Gualeguaychú- Año 1850[7].

 

Imágenes de los Santos Justo y Pastor, patronos de la capilla del Cementerio del Oeste

Imágenes de los Santos Justo y Pastor, patronos de la capilla del Cementerio del Oeste

El 5 de julio de 1853, se decide el traslado de los cadáveres del cementerio contiguo al templo, al nuevo Cementerio del Oeste. Algunos vecinos prepararon carros fúnebres y las autoridades invitaban a todo el vecindario, por medio del los tenientes alcaldes de los respectivos cuarteles, a acompañar esta impresionante caravana. Entre ellos cabe mencionar el del Padre Pelliza, fusilado en 1815, cuyo cajón tapizado de bayeta negra y llevado por niños, encabezaba la solemne marcha.

Al Cementerio del Oeste luego se le adjuntó el Hospital de Caridad. Por 1865, siendo Jefe de Policía Reynaldo Villar, se conforman comisiones para la administración del cementerio y del Hospital de la Caridad. Entre los colaboradores y donantes se mencionan a Luis Clavarino; Dolores Costa de Urquiza y Felipa E. de Irazusta. Se abrieron y abovedaron calles, se plantaron más de quinientos árboles y se construyó una plazoleta al frente del predio. El 26 de septiembre de 1866 se publicaba el primer reglamento dando instrucciones a la apertura de panteones, y que por cada sepultura se cobraría diez pesos quedando pago por diez años. Este ingreso se destinaría al pago de sueldos del personal y demás gastos y el sobrante se destinaría a los gastos del Hospital de la Caridad[8]. Este cementerio y la capilla fueron demolidas por ordenanza municipal en 1889, ya que para ese año ya se contaba con el nuevo Cementerio del Norte.

Los cementerios, como un lugar sagrado, siempre llevaron sus registros y archivos en las parroquias, por esto la parroquia San José posee su primer difunto asentado en 1778. Estos traslados de lugar no impidieron que se sigan anotando en el archivo eclesiástico hasta 1931, aunque ya el cementerio no fuera propiedad de la iglesia y se llevaran los registros civiles.

Así, el 14 de noviembre de 1875 se resuelve el traslado al actual Cementerio Norte. La bendición de este camposanto la hizo el Padre Julián de Yarza el 2 de noviembre de 1877 en cuyo acto se firmó la siguiente acta:

En la ciudad de Gualeguaychú a dos de noviembre de mil ochocientos setenta y siete, siendo hoy el día señalado para que tenga lugar el acto solemne de la bendición del Cementerio del Norte, en conformidad con lo dispuesto por la ordenanza de 25 de octubre último, cuyo cementerio fue mandado construir por esta municipalidad,  por acuerdo del 13 de noviembre de 1875, habiéndose llevado a cabo las obras bajo la dirección del ingeniero Don Fernando Eberlé, siendo constructores los señores Domingo Patriarca y Cía., y previamente solicitada y obtenida de S. S. el Sr. Obispo de esta Diócesis Don José María Gelabert la autorización necesaria la que fue expedida con fecha 7 de julio del año actual, el Sr. Pte. Don Asisclo Méndez acompañado del Cura Párroco, Don Julián de Yarza encargado de practicar la ceremonia religiosa para la institución canónica de este cementerio, los señores miembros de la Corporación Municipal, autoridades del departamento en el orden público, administrativo y judicial, cónsules y vice – cónsules, con residencia en esta ciudad y demás personas que suscriben la presente, se constituyó al lugar de la ubicación de dicho cementerio, que lo es en la octava sección de este municipio, sobre la línea exterior que divide el boulevard con la planta urbana, con la zona destinada para quintas, a los efectos indicados y una vez allí al pie de la cruz elevada al centro del terreno se dio principio a la ceremonia con la reverencia propia del respeto que inspira el lugar.

Para el de febrero de 1883, el municipio de Gualeguaychú resuelve que no se realicen los velatorios en el templo, sino en la casa mortuoria o en el mismo cementerio[9]. Recordemos que aún se utilizaba como templo parroquial la escuela contigua a la construcción que luego será la casa parroquial.

Por decreto municipal del 29 de octubre de 1888, se resuelve la creación de una capilla. Recién el 2 de noviembre de 1889 se inaugura esta capilla del Cementerio, bajo la advocación de Nuestra Señora de Carmen, y con la bendición del Padre Luis N. Palma. Con la presencia del Gobernador Basabilbaso, del Senador Asisclo Méndez y del intendente Máximo Cichizola se colocó la piedra fundamental y en la que se enterraron actas y medallas alegóricas (una de ella está en el archivo parroquial[10].

Definitivamente el cementerio ha tenido muchos traslados, pero siempre tuvo una capilla contigua, mostrando así el signo cristiano de acompañar en el dolor, con la esperanza en la vida eterna. Los camposantos pasaron de la Iglesia al estado, pero siempre tendrán su impronta cristiana.


[1] La carta de Olascoaga a Urquiza está fechada el 6 de agosto. cf. Archivo Histórico de Entre Ríos, Hacienda X, carpeta 2, legajo 6.

[2] Cf. El Progreso de Entre Ríos 4/02/1850, pág. 2.

[3] Cf. Libro 3 de difuntos, folio 134.

[4] Actualmente en este lugar está el Hospital Centenario. Las imágenes de los patronos fueron regaladas por el propio Urquiza  y desde 1956 forman parte del patrimonio del Instituto Magnasco.

[5] Cf. Archivo General de la Nación, Tomo XXIV, f. 28

[6] Cf. Libro 3 de Difuntos, folio 159, al dorso.

[7] Cf. El Progreso de Entre Ríos, 2 y 7/12/1850.

[8] Cf. El Censor, 31/10/1939.

[9] Cf. Borques, J, C., Eclesiásticas I, 11, en Archivo Instituto Magnasco.

[10] Esta capilla fue remodelada y reinaugurada junto con un pórtico, como constan los presupuestos y las rendiciones de trabajos en albañilería y carpintería en 1907 y con el Padre José María Colombo como párroco.








Pastores según el corazón de Dios
El ministerio sacerdotal en la Parroquia San José de Gualeguaychú (1766 - 1905)
Pbro. Mauricio Landra

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