El Cuaderno Nº 187 de Gualepedia, publicado el 2 de julio de 2000, se centra en tres temas históricos clave de Gualeguaychú: la evolución de la Capilla de San Ignacio, una correspondencia del siglo XIX sobre un matrimonio mixto, y el proceso de fundación de la villa de Gualeguaychú por Tomás de Rocamora.
Su enlace es: Cuadernos de Gualeguaychú Nº 187
La sección principal, "La Capilla de San Ignacio (Del Hospital, del Padre Colombo)", detalla la historia de esta importante capilla. Originalmente, Gualeguaychú, siendo una ciudad pequeña hace unos 123 años, ya contaba con este edificio de culto. Se levantó como la Capilla del Hospital de la Caridad, ubicado en la manzana formada por Ituzaingó, 9 de Julio, Colombo y Roca, y para 1857 el Hospital Militar ya tenía un edificio importante. En 1875, la Sociedad de Beneficencia asumió la administración del hospital, ahora llamado "de la Caridad". El 28 de abril de 1877, se bendijo la Capilla en la esquina sudoeste de la manzana. El Padre José María Colombo, párroco desde 1905, tuteló la capilla bajo la advocación de San Ignacio, la cual era primorosamente mantenida por las Damas de la Beneficencia. En 1920, el Padre Colombo fundó la Sociedad Protectora de la Escuela de Artes y Oficios, y la manzana donde estaba la capilla fue comprada en 18.000 pesos por Joaquín Goldaracena para esta obra. Cuando la Escuela de Artes y Oficios se oficializó en 1948, el inmueble pasó al Estado Nacional, pero la Capilla quedó bajo la jurisdicción de la Curia Metropolitana, y el Padre Colombo siguió siendo su capellán hasta su fallecimiento en 1950. La pertenencia de la capilla quedó imprecisa tras estos cambios. Gracias a un proyecto de ley del diputado Horacio Osvaldo Domingorena, y el apoyo del senador José María A. Bértora, el 5 de noviembre de 1959, el Congreso de la Nación sancionó la Ley N° 14.926, que afirmaba el derecho de propiedad del Obispado de Gualeguaychú sobre la Capilla y el departamento del Capellán. A pesar de la ley, la Capilla sufrió abandono, pero en 1994, el Obispo Pedro Boxler designó una comisión para recuperar la propiedad, lo que se concretó el 29 de diciembre de 1995 mediante la Resolución N° 1510 del Ministerio de Educación de la Nación, devolviendo la Capilla San Ignacio y su extensión al Obispado.
La sección "Carta al Cura de Gualeguaychú y una singular respuesta" presenta documentos antiguos que revelan un caso particular de 1838. Jonatas Appleyard, un peón inglés y protestante, escribe al Cura de Gualeguaychú, Ramón Roda, desde Ñancay, pidiendo su ayuda para desposarse con una "hija del país" con quien ya vivía y tenía hijos, a pesar de no querer abjurar el protestantismo. Appleyard promete no interferir con la religión de su esposa e hijos y busca la paz de su conciencia. El Cura Ramón Roda, al recibir la carta el 31 de diciembre de 1838, eleva la consulta al Obispo de Paraná, Juan Dionisio Álvarez, buscando orientación sobre este matrimonio mixto. Roda destaca el deseo de la mujer de tranquilizar su conciencia y la promesa de Appleyard de educar a la prole en la "Santa Religión", e incluso menciona un precedente similar en Gualeguay.
Finalmente, la sección "PLANTIFICAR UNA VILLA" por Silvia Razzetto de Broggi, aborda el crucial rol de Don Thomás de Rocamora en la fundación de Gualeguaychú, Gualeguay y Concepción del Uruguay en 1783. Enviado por el Virrey Vértiz para solucionar conflictos y arraigar poblaciones en el litoral entrerriano, Rocamora llegó a Entre Ríos en el verano de 1782. En abril de 1782, exploró el Partido de Gualeguaychú, notando la fertilidad del suelo, la navegabilidad de los ríos y arroyos, y la presencia de unos 48 jefes de familia. Observó la pobreza y desamparo de los pobladores frente a grandes terratenientes y la soledad administrativa. Rocamora consideró que la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, ubicada sobre la margen derecha del río, no era un sitio adecuado para la villa debido a ser una zona anegadiza y pantanosa. Tras discutir y recorrer el área, se decidió fundar la ciudad en un terreno elevado, "muy agradable", a "poco más de una legua" de la capilla, que terminaba a ochenta varas del río Gualeguaychú. A principios de octubre de 1783, los vecinos se reunieron en el lugar elegido y trabajaron por quince días para derribar montes, limpiar y nivelar el terreno. Delinearon los cuatro frentes de la Plaza Mayor y las calles, marcando ochenta y cinco solares para los pobladores, preparando el terreno para la tercera villa entrerriana.