Profesor Narciso José Gallemi

Narciso-Jose-Gallemi

Narciso José Gallemi Viñas: (1922-1951) Prof. Nacional de Educ. Física, Director del Departamento de Acción Social del Frigorífico Gualeguaychú S.A.

 Nació el 14 de Enero de 1922 en la Ciudad de Buenos Aires. Hijo de emigrantes Catalanes, su Padre: Magín Manuel Gallemi Bernadi y su Madre: Matilde Viyas Plana. No tuvo descendencia sanguínea.  Hermanos: Sta. Maria Rosa Gallemi, Sra. Elsa Beatriz Gallemi de Irazábal, Prof. Educ. Física. Adrián Eusebio Cuenca. 

Curso sus estudios primarios en la Escuela Primaria Nº 2, sita en  Av. Alvarez Jonte 5075. La Secundaria la realizó en el Colegio Nacional Nº 2 "Mariano Moreno". En el Instituto Nacional de Educación Física "General Belgrano ", cursa el profesorado. 

Falleció en la ciudad de Merlo el 22 de Enero de 1951.

 


Narciso José Gallemi Viñas


El perdurable efecto de su obra quedará permanentemente ligado a la vida que se desarrollo en los muros industriales del Frigorífico Gualeguaychú.

Ni su formación singular en la Asociación Cristiana de Jóvenes, ni su presentación ante nuestro ambiente con la recomendación del gran Profesor Alberto Regina, dieron una idea real de lo que fue su hacer en el futuro.

 Encauzador y organizador de la Acción Social del Frigorífico Gualeguaychú, supo comprender y realizar un propósito de la Compañía a favor de todo su personal y especialmente de su juventud. 

Visionario del hombre bueno fue un Maestro de moral y de acción. Proyectó el raudal de sus ideas y valorizó su espíritu frente a la masa de jóvenes a quienes disciplinó físicamente y corporizó espiritualmente. 

Frigorífico Gualeguaychú
Superó todos los aspectos materiales de la vida en la misma dimensión con que convirtió a una vida social sana y eficaz de muchos. 

Desarrolló la camaradería, la simpatía y el don de gentes en todos como una consecuencia de la dignidad de su obra. 

En todas partes, y más frente a sus alumnos , ponía la elegancia natural de sus actitudes. Sus alumnos convertidos en hombres mejores le fueron gratos siempre; le quisieron y lo respetaron.

 

 

Fuente: Narciso Cuenca












Mensaje al Profesor Narciso José Gallemi de su alumna Ofelia Parra, en oportunidad del traslado de sus restos desde Buenos Aires a nuestro Cementerio el 6 de Febrero de 2011. 


Había una vez, hace más de 50 años, un lugar en el que los niños humildes, teníamos lugar. 

Era un lugar mágico, de películas.

Como salido de un cuento, pero era real.

Era el departamento de Acción Social del Frigorífico Gualeguaychú, creado para los trabajadores y sus familias, cuando el Dr. Federico Biraben Losson era el Gerente General de la empresa.

Pionero, motor, ideólogo de esta magnifica e inolvidable obra fue don Narciso José Gallemi, a quien hoy homenajeamos, con honda emoción, porque recibimos sus restos.

Quizás los adultos que lo conocieron recuerden de el muchos valores y nobles virtudes, pero para los niños de entonces, entre los que me incluyo, don José fue por sobre todo otro titulo o cargo “maestro”, nuestro inolvidable, querido, maestro.

Resulta imposible traducir con palabras formales lo que nosotros guardamos en nuestra memoria de chicos, hijos de trabajadores.

Llegar a Acción Social era como salir cada día de la realidad para ingresar a un mundo de fantasía, ni siquiera soñado. 

Todo era lindo. Todo era nuevo. 

Desde la taza en que desayunábamos y merendábamos como príncipes, hasta las sillas o los pisos relucientes.

Todo era luminoso y cálido, los ambientes y las personas.

Recibíamos una atención integral.

Teníamos maestras con las que hacíamos las tareas de la escuela y que nos ejercitaban.

Teníamos biblioteca con todo lo que un niño quisiera leer para alimentar su conocimiento o su fantasía.


Teníamos salones con juegos de mesa, donde también nos enseñaban a jugar.

Teníamos atención médica y odontológica permanente.

Teníamos campos de deportes en los que podíamos practicar todas las disciplinas, con los correspondientes profesores.

Teníamos baños casi lujosos, con duchas y agua caliente, que para nosotros era como vivir en otro planeta.

Y nos educaban.

Nos enseñaban modales y nos exigían buena conducta.

Nos inculcaban el amor al trabajo, a la verdad, al orden, al estudio.



Nos incentivaban, nos daban amor. Y despertaban en nosotros el deseo genuino de progresar y de luchar por un mundo mas justo para todos.

Y por si todo esto fuera poco, nos daban equipos de ropa deportiva impecables y zapatillas blancas que nos renovaban a medida que se iban gastando.

¡Los niños de entonces fuimos realmente privilegiados!

Mas allá de regalarnos una infancia feliz, nos pusieron alas en el corazón para que nos animáramos a elevarnos y a superar nuestras carencias.

Los niños de entonces no supimos de desnutrición, por eso en la juventud pudimos estudiar, trabajar, progresar, crecer.

No me pregunten como lo hacían.

No me pregunten cuanto costaba.

No me pregunten por que dejo de ser.


Yo solo se que lo viví, yo solo se cuanto sirvió.

Yo solo se que tanto esfuerzo valió la pena.

Porque el hombre que lleva un niño feliz en el alma, es un hombre bueno, es un hombre agradecido, es un hombre dispuesto a devolver.

Por eso estamos reunidos hoy aquí.

Para mostrar que no olvidamos y para gritar muy fuerte: ¡Gracias querido Maestro! ¡Gracias don Narciso José Gallemi ! 

Puede descansar en paz.

Nosotros, los que lo amamos, mantendremos encendida la lámpara de sus ideales a lo largo de nuestras vidas.


Ojalá que esa lámpara nos ilumine para que emulando su ejemplo y su valentía, nos animemos nosotros también, a modificar la realidad nuestra de cada día, en la que sigue habiendo niños que necesitan vivir un milagro de amor como el que usted -Inolvidable Maestro- construyo para nosotros.

 Ofelia Parra                                                        




El profesor Narciso José Gallemi, nacido en 1918, falleció el 22 de Enero de 1951, en la ciudad de Merlo, provincia de Buenos Aires, cuando tan solo contaba con 33 años.

Recordado profesor de Educación Física que cumpliera excelente cometido en el Frigorífico Gualeguaychú en la década del cuarenta.

Los numerosos empleados de la acreditada fábrica y aquellos que sin formar parte de la escuadra de la pujante empresa tuvieron la hermosa oportunidad de ser alumnos, lo recuerdan con muchísimo cariño y como saben valorar las virtudes que esgrimiera y por las enseñanzas que dejó.

En el traslado de los restos de Gallemí a nuestra ciudad, entre los participantes, estuvieron sus hermanas Elsa y Rosa. Esta última, reconocida por su trabajo al frente del Departamento de Acción Social del Frigorífico, del que tantos empleados y sus familias se nutrieron. Gallemí -como se recuerda- dictaba clases de Educación Física a contraturno a los empleados del frigorífico y sus hijos.


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