Orígenes del Frigorífico Gualeguaychú

Frigorífico Gualeguaychú


En 1923, la Sociedad Rural Gualeguaychú reunió en magna Asamblea a Representantes de las Entidades Ganaderas del País, con el objeto de estudiar las causas de la grave crisis ganadera entonces imperante y procurar buscarle solución, propósito que fracasó por imposibilidad de aunar tantas voluntades en la realización de un plan único y concreto, pero que se tradujo poco más tarde en la agremiación de los ganaderos de la zona, quienes constituyeron la Sociedad el 10 de septiembre de 1923 bajo la denominación de "Sociedad Anónima de Abastecimiento Urbano, Saladeril y Frigorífica Gualeguaychú" con un capital suscripto y realizado de m$n 100.000 que se integró entre 249 accionistas.

     Los estatutos aprobados en esa fecha fueron proyectados por una Comisión constituida por los señores Don Salvador Rossi, Doctor Francisco Troise y Doctor Luis María Daneri, designada al efecto en una asamblea previa realizada por los ganaderos de la zona.

     En la misma oportunidad se designó el primer Directorio, con mandato por el término de dos años, el que quedó integrado en la siguiente forma:

  • Presidente: Doctor Francisco Troise
  • Vice Presidente: Señor Julián Irazusta
  • Secretario: Señor A. Beltrán Morrogh Bernard
  • Pro Secretario: Señor Guillermo Bianchi
  • Tesorero: Señor Gerardo Vassallo
  • Pro Tesorero: Señor Alfredo Mesa
  • Vocal Primero: Señor José H. Romero
  • Vocal Segundo: Señor Carlos Cinto
  • Suplente Primero: Señor Salvador Dardan
  • Suplente Segundo: Señor David Della Chiesa
  • Síndico Titular: Doctor Luís María Daneri
  • Síndico Suplente: Señor Francisco Vallejo

     La Sociedad arrendó entonces un antiguo saladero de la Localidad, realizando en él dos zafras consecutivas por cuenta de los ganaderos que remitieron sus ganados, con una utilidad para estos de $ 20 por vaca y de $ 15 por novillos sobre los precios del Mercado de Liniers y un beneficio para los accionistas del 23% en el primer ejercicio y del 10% en el segundo.

     El 30 de Septiembre de 1925 se modificaron los Estatutos, cambiándose la denominación de la Sociedad por la de "FRIGORÍFICO GUALEGUAYCHÚ S.A.", prorrogándose su duración al término de 25 años y aumentándose su capital a la suma de m$n 2.000.000, susceptibles de ser llevados a m$s 10.000.000.

     En esa ocasión se designó el nuevo Directorio de la Sociedad que quedó así integrado:

  • Presidente: Doctor Francisco Troise
  • Vice Presidente: Doctor Luís María Daneri
  • Secretario: Señor A. Beltrán Morrogh Bernard
  • Pro Secretario: Señor Carlos Cinto
  • Tesorero: Señor Julián Irazusta
  • Pro Tesorero: Señor Ignacio Olaechea
  • Vocal Primero: Señor Gustavo De Deken
  • Vocal Segundo: Señor Juan José Buschiazzo
  • Suplente Primero: Señor Domingo C. Carabelli
  • Suplente Segundo: Blas Pastor Mendez
  • Síndico Titular: Doctor Pastor E. Britos
  • Síndico Suplente: Señor Francisco Vallejo
   

 Se emitieron entonces nuevas series de acciones para reunir fondos y comenzar la construcción de una planta frigorífica que habría de prestar a la ganadería un beneficio ilimitado, pues el procedimiento anticuado del saladero resultaba inapropiado y poco remunerador para los ganados de la zona, que eran ya de calidad muy refinada.

     Habiendo comenzado con éxito la suscripción de acciones, se encargó la confección de los planos de distribución a The Breacht Company, especialista en la materia, y a los planos de construcción y la dirección técnica de la obra a los ingenieros Barberis, Bence y Bordenave.

     La construcción de la parte civil de la obra fue adjudicada a la Empresa Argentina de Cemento Armado, de Buenos Aires, quien empezó la construcción den Agosto de 1926. La proveeduría de la maquinaria industrial y de la utilería de la Playa de Matanzas fue adjudicada a la Casa Howard, de Bedford (Inglaterra); los equipos de derretir en seco a la casa industrial Weste Eliminator, de Londres y la maquinaria productora de energía eléctrica, fuerza motriz y frío a la casa Sulzer Hermanos, de Suiza.

     El costo de la parte civil de la fábrica y el de sus dependencias fue presupuestada en la suma de m$n 1.550.000 y el de su maquinaria en m$n 1.100.000, habiéndose estimado que la misma quedaría terminada para el mes de Enero de 1929 y podría iniciar las faenas en el mes de Febrero.

     Para afrontar los gastos de instalación y edificación, la Sociedad contó inicialmente con un capital accionario realizado de $ 350.000 sobre $ 700.000 de capital suscripto; con un aporte de $ 200.000, sin interés, hecho por el Superior Gobierno de la Provincia de Entre Ríos; con un crédito de $ 1.000.000 acordado por el Banco de la Nación Argentina con la garantía solidaria de los Directores de la Empresa señores Doctor Francisco Troise; Domingo C. Carabelli, Julián Irazusta, A. Beltrán Morrogh Bernard, Ignacio Olaechea y Doctor Pastor E. Britos y un crédito abierto por las casas proveedoras de maquinarias, al conceder largos plazos de pago, con la garantía personal de los Directores de la Sociedad.

     Como consecuencia del fallecimiento del señor Morrogh Bernard, ocurrido en 1929, que fue de los primeros Directores en ofrecer todos sus bienes particulares y todo su crédito personal en garantía de las obligaciones contraídas para la erección de la fábrica y al haber disminuido potencialmente con esa baja la garantía prestada por los señores Directores, concurrió en ayuda de los intereses de la Sociedad la señora Doña Dolores Irazusta de De Deken, quién ofreció y otorgó la garantía real y personal, dando así a la Empresa el medio de salvar las dificultades económicas del momento.

     La planta se construyó con una capacidad de faena diaria, en ocho horas de trabajo, de 700 vacunos, 3.000 lanares y 200 porcinos, capacidad que se estimó que satisfacía las necesidades de los ganaderos de Entre Ríos y Corrientes, aunque no era esa su única finalidad.

     Partiendo de la base de que el discreto fraccionamiento de la tierra permitiría realizar un trabajo más intensivo y cuidadoso, diversificando a la vez la producción, circunstancias ambas que traerían aparejadas una mayor riqueza pública y un bienestar de que no gozaba el campesino, fue propósito de los creadores del Frigorífico Gualeguaychú secundar eficazmente, dentro de su radio de acción, los esfuerzos que entonces realizaba el Ministerio de Agricultura de la Nación y el Gobierno de Entre Ríos, promoviendo la producción granjera y colocando al hombre rural a cubierto de los contrastes de la monocultura agrícola o ganadera, aparte de asegurar para si un volumen de negocios muy superior al que significaría el solo sacrificio de ganado vacuno, lanar y porcino. Se estimó entonces que la negociación de aves, huevos, manteca y frutas, susceptibles de conservación por el frío artificial, podría mantener por si sola en actividad a un frigorífico de discreta capacidad. 

    Antes de afrontar la erogación que suponía el levantamiento de la fábrica y para asegurar el éxito de su negocio, se terminaron contratos con las empresas navieras inglesas propietarias de las bodegas frigoríficas, asegurando así el transporte adecuado y barato de la totalidad de los productos hasta los mercados de consumo. No pararon ahí las medidas previsoras, pues se buscó el establecimiento de agencias de ventas en Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania, encomendando esa organización a los señores A. J. Poels & Co Ltd. de Londres, que ya operaban en esos mercados y hasta se planeó la negociación de los productos en forma inmejorable, pues la Sociedad percibiría el valor total del costo de producción de los mismos en el momento de efectuar los embarques, lo que la ponía en condiciones de proseguir sus operaciones sin la ansiedad derivada de una situación de apremio financiero.

     Como se ve, el optimismo de los organizadores fue sensato y lógico, pues aseguraron el desenvolvimiento natural del negocio contando además con la ventaja que significaba el faenamiento de las haciendas en el mismo lugar de su producción.

     Las mermas producidas en el peso de las haciendas por las deficiencias de los transportes ferroviarios importaban anualmente montos elevados, pérdidas a las que se agregaban el desmerecimiento que soportaba cualitativamente la carne cuando los animales se faenaban completamente afiebrados por la fatigas del transporte, por el hambre o por la sed.

     Esa pérdida en el peso y ese desmerecimiento en el sabor y crédito de la carne, trató de evitarse con la ubicación regional del frigorífico, al que los animales podían llegar por arreo en excelentes condiciones.

     El costo del arreo era entonces barato, pues no superaba $ 1 por cabeza de ganado, o sea una fracción de 1/5 de centavo por kilo vivo, mientras que el costo ferroviario a plaza. agregados los gastos suplementarios de derechos y comisiones, llegaba a los 3 centavos por kilo vivo.

     Además de las ventajas mencionadas, fue propósito de los fundadores del frigorífico lograr la estabilización de los precios del ganado.

     Los antecedentes mencionados demuestran que el Establecimiento nació como fruto de la inspiración de los ganaderos de Gualeguaychú y como un gesto de rebeldía patriótica frente a la cruel voracidad de los capitales foráneos que, teniendo en sus manos la totalidad de la industrialización de la carne destinada a los mercados exteriores, tenían también el contralor total de su comercialización y la fijación, como consecuencia, del valor de los ganados. Tan fuerte era ese poder que ni los Poderes Públicos de la Nación pudieron, por aquel entonces, penetrar en el secreto de los costos operativos y de los precios de venta en los mercados de consumo y así establecer el límite de abuso que se cometía en las compras de haciendas.

     Ya iniciadas las faenas, sufrió el Establecimiento una fuerte crisis económica por el desequilibrio entre las inversiones de instalación y el capital accionario, lo que llevó a sus Directores a gestionar del Gobierno de la Provincia de Entre Ríos su colaboración financiera, la que se concretó en el año 1932, con un aporte de capital de tres millones de pesos en acciones.

     Ello permitió a la Empresa aparecer en el año del Convenio Roca - Runciman como establecimiento argentino al que debió considerarse en el instante de fijar las cuotas de industrialización de la carne negociada al Gobierno Británico, adjudicándosele entonces un contingente de 3,939 % para carnes enfriadas y menudencias congeladas sobre los envíos de nuestro País a ese mercado.

 

    Es digno señalar que fue sobre las rastrilladas del esfuerzo de los ganaderos que fundaron el Frigorífico Gualeguaychú que se dictó en el País la Ley Nº 11.747, que dio existencia a la Junta Nacional de Carnes y a la "Corporación Argentina de Productores de Carnes".

     Las dificultades financieras que desde su fundación debió afrontar la fábrica, no permitieron a la misma encarar en los años iniciales de su funcionamiento otras elaboraciones que las carnes enfriadas y congeladas y, los correspondientes subproductos. Consolidadas sus exportaciones de eso renglones y afianzada su marca en los mercados consumidores, en 1937 encaró, entre otras reformas y ampliaciones, la construcción de cámaras frías para el almacenamiento de frutas y de huevos.

     Cuando el grupo de cámaras destinado a los mencionados renglones estaba prácticamente terminado, el estallido de la Segunda Guerra europea, en Septiembre de 1939, exigió nuevos métodos de trabajo y mayor capacidad a la que disponía la fábrica para el almacenamiento de carnes congeladas, en mérito a lo cual dichas cámaras debieron terminarse y afectarse al almacenamiento de carnes.

     Desde entonces el Establecimiento ha continuado acrecentando sus faenas y ampliando y modernizando sus instalaciones, habiendo logrado en el comercio internacional de carnes una posición destacada por las condiciones higiénico-sanitarias con que se realizan las tareas en su Fábrica.

     Su exportación al Reino Unido alcanzó en 1965 a 21.100 toneladas, concurriendo asimismo con apreciables cantidades de productos a Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Israel, España, Perú, Checoslovaquia, Suiza, etc.

     Cabe al Establecimiento el honor de ser iniciador de las exportaciones de carnes curadas a los EE.UU de América, que por circunstancias de control sanitario conocidas han quedado temporariamente suspendidas y de haber sido el primero en concurrir a Italia con carnes "enfriadas", mercado que es hoy una realidad gracias al esfuerzo de Gualeguaychú, que se distingue así entre sus similares como una pujante empresa en busca permanente de nuevos mercados para nuestras carnes.

     En los últimos cinco años la Fábrica, en la que trabajan 1.150 personas, ha realizado una matanza promedio anual de 133.000 vacunos, lo que da la pauta de su actividad y de los beneficios que la misma reporta a su zona de influencia.




Gualeguaychú, Septiembre de 1966
Memorándum a los Directores del Frigorífico Gualeguaychú
 Presidente:
  Dr. Luis María Alvarez Daneri (*)


(*)  Dr. Luis María Alvarez Daneri
 - Síndico desde el 28/05/1950 hasta 1958
 - Presidente Período 06/06/1962-24/06/1963
 - Presidente Período 06/06/1966-12/06/1967
 - Vice Presidente: 1963-1965-1967
 - Deja el Directorio el 22/06/1968 tras 18 años de actuación.     


Digitalización y Edición: Agrimensor Patricio Alvarez Daneri
Fuente: Memorándum interno Directorio del Frigorífico Gualeguaychú
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