María América Barbosa

Por Daniela Ester Marsili

Formó parte de las quince jóvenes que en 1913 ostentaron por primera vez el título de maestras. Esta mujer sabia y humilde dedicó toda su vida a  la cultura y a la docencia: 

Mi  vida en actividad, mi  vida de docente, ha  sido  feliz. Porque me he encontrado a gusto, siempre respetada y apreciada por mis alumnos, incluso hasta ahora. (...) No tengo hijos ni familia, y por eso siempre digo que yo encontré  la  familia en  la escuela, en mis alumnos,  sintiendo  su afecto (30).

Nació en Gualeguaychú, el 1º de junio de 1896. Comenzó sus estudios primarios en la escuela de la señorita Margalot, llamada Juan José Franco (actual escuela Nº 71) y los continuó en la Escuela Nº 1 Guillermo Rawson, denominada en ese momento Escuela Superior Mixta y Modelo de Niñas.

La niña Barbosa ya sabía leer antes de ingresar a primer grado (en ese entonces, primer grado inferior), ya que su tía le había enseñado con el libro Anagnosia. En esa época se estilaba que se realizara un examen de ingreso a  los pequeños  con  el fin de que  comenzaran  sus  estudios primarios de acuerdo con su nivel. América demostró que por su capacidad intelectual podía cursar tercer grado, pero debido a su corta edad, en 1904 ingresó en segundo a la Escuela Rawson, donde cursó toda su primaria.

Se recibió en 1909, pero tuvo que esperar un año para comenzar su carrera de magisterio. Aunque no perdió el tiempo: 

Mis padres me hicieron recursar el séptimo grado, porque aún no se había abierto la Escuela Normal y no querían que me alejase de los estudios (...), luego sí pude pasar a los estudios secundarios (31).

En 1910 comenzó el nivel secundario en la Escuela Normal, que por entonces se llamaba Escuela Normal Mixta. América Barbosa perteneció a la primera promoción de maestros de dicho establecimiento,  la de  1913. Tanto ella como  su hermana María Amalia  recibieron una de  las diez becas del gobierno para continuar sus estudios. Dentro de las asignaturas que se dictaban, además de las materias tradicionales, conformaban el plan de estudios Economía Doméstica, Manualidades y Labores.

Posteriormente,  se  graduó de  profesora  de  Ciencias,  en  Concepción  del Uruguay:

Una vez egresada de la primaria, pasé a la Escuela Normal (...) y me recibí de maestra. Luego fui a Concepción del Uruguay, donde me gradué como Profesora de Ciencias. Recién entonces volví aquí  [Gualeguaychú] y entré como vicedirectora [en la Escuela Rawson] en 1917. Ejercí durante 25 años (32).

Desempeñó ese cargo hasta 1942. Ejerció como profesora en el Colegio Nacional hasta 1962, establecimiento en el que dictó clases de Geografía Económica, Física, Química y Ciencias Biológicas; en ENOVA llevó la cátedra de Ciencias Naturales. Perteneció a  la Comisión Directiva de  Ex Alumnos de  la  Escuela Normal, donde ocupó distintos cargos desde su fundación, en 1915. Según sus palabras, era “... una de mis grandes alegrías y satisfacciones...” (33).

En  1918  se  inició en Entre Ríos un movimiento  tendiente a constituir asociaciones de maestros. En ese marco, María América Barbosa actuó como coordinadora en la constitución de una comisión provisoria para dicho fin; y en 1919, figura como Secretaria de la Comisión Directiva de la Asociación del Magisterio de Gualeguaychú. Continuó  formando parte de esa comisión en distintos períodos. Donó su nutrida y valiosa biblioteca personal a esa institución, “como una entrega más a la docencia que fue la meta de su vida” (34).  Desde el 23 de abril de 1993 (un año después de su muerte),  la biblioteca de la asociación lleva su nombre.

Fue presidenta y miembro de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Sarmiento en distintos períodos, e  impulsó en ella acciones  culturales de relevancia. Integró la Comisión Municipal de Cultura. Además, fundó la Escuela Nº 58 Alfredo Villalba (nombre del primer director de  la Escuela Normal  y  luego director general de escuelas)  y  tiempo después,  la Biblioteca Popular Alfredo Villalba  (actual Rodolfo García),  la “... que aunque no construyó materialmente, poco le faltó, ya que más de una vez se la veía ayudando a los albañiles, en esa institución” (35)

Falleció el 2 de febrero de 1992, a los 95 años. Colegas, compañeros de tarea y ex alumnos sintieron gran pesar por esta “sobreviviente de la legendaria promoción”. Sus restos descansan en el Cementerio Norte de nuestra ciudad.

Desde 1994  lleva su nombre  la EPNM Nº 131, a pedido de  la dirección del establecimiento y de la Asociación Mutual del Magisterio.

En una entrevista le preguntaron qué significaba para ella el pasado, a lo que  respondió: “El orgullo de haber  sido alguien, porque en ese pasado pude acrisolar lo que yo entiendo es un buen nombre” (36).



30   Asociación Mutual del Magisterio. Documentación.
31   “María América Barbosa”, en diario El Argentino, Sección Perfles, Gualeguaychú, 7 de junio de 1987.
32   María América Barbosa. Ecos de  sus exequias”, en diario El Argentino, Gualeguaychú, 5 de febrero de 1992.
33   Escuela Nº 1 Guillermo Rawson. Encontré mi familia en la escuela”, en diario El Día, Gualeguaychú, 23 de noviembre de 1986.
34   “El Testimonio de una maestra. María América Barbosa y un encuentro con los alumnos de ENOVA”, en ENOVA. Un pasado que recién empieza 1910-1985, Editorial de 
Entre Ríos, 30 de octubre de 1986.
35   EPNM Nº 131. Documentación.
36   Rivas, Gustavo, “María América”. Colaboración en diario El Día, Gualeguaychú, 9 
de febrero de 1992.

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