Doctor José Alberto Arigós de Elía (1888-1954) , Escribano, Abogado, Jurisconsulto, Concejal, Escritor, Conferencista y Pintor autodidacta.
Fue una figura destacada destacada en la ciudad y la cultura entrerriana.
Conocido por su multifacética carrera y por su importante participación en la vida cultural y comunitaria de Gualeguaychú.
Su legado comunitario en Gualeguaychú es significativo: Fue Presidente de la Biblioteca Sarmiento durante 18 años, periodo durante el cual la institución adquirió su edificio actual en la esquina de San Martín y Alberdi.
Datos Biográficos y Familiares:
Su nombre completo fue José Alberto Arigós de Elía.
Nació el 19 de enero de 1888 en Paraná, Entre Ríos, Argentina.
Sus padres fueron José Ramón Arigós Rodríguez y Enriqueta Elia y García de Zúñiga.
Tuvo cuatro hermanos: Enrique Andrés; Isidoro Felipe; María Angélica Simona y Ramón Horacio Hilarión Arigós De Elía.
Contrajo matrimonio con María Angélica Esnaola Garciarena el 15 de mayo de 1916.
Tuvo cuatro hijos: Alberto, Carlos Ramón, Angélica Enriqueta y Elvira Julia Arigós Esnaola .
Falleció el 29 de mayo de 1954 en Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina, a la edad de 66 años.
Carrera Profesional y Publicaciones:
Se desempeñó como abogado y jurisconsulto. Alrededor de 1922, su nombre figuraba en anuncios de abogados del diario "El Argentino".
Ejerció la docencia.
Fue un escritor prolífico, autor de los libros: "La acción de deslinde" publicado en 1914; "El voto secreto" de 1930; "Nuestra Educación" de 1932; "La madre de los pájaros", entre otros.
Como Conferencista se destacó por el profundo conocimiento de cada temática que exponía. Podemos citar algunas de las charlas que dictó: , conferencia sobre "Magnasco" en la Biblioteca Andrade de la Sociedad "Por la Patria y el Hogar" (hoy Instituto Magnasco); conferencia sobre la "Indemnización por ruptura de compromiso matrimonial" en 1933; conferencia sobre "Alberdi" en el año 1934; conferencia sobre "Avellaneda" en 1937 y conferencia sobre "Las desobediencias de San Martín" en 1943, entre otras.
Además, colaboró con el maestro de música Schemizzérico Cristiano, poniendo letras a algunas de sus melodías.
Trayectoria Artística como Pintor:
Su formación en pintura fue autodidacta.
Su estilo artístico era verista, y sus obras plasmaban escenas, panoramas y tipos costumbristas, especialmente de la región de la Mesopotamia argentina.
Realizó exposiciones individuales, incluyendo una en el Salón Papini de Posadas en 1947 y otra en el Instituto Magnasco de Gualeguaychú en 1948.
Participó en diversos certámenes en la región, obteniendo el Primer Premio de Pintura en el Salón Municipal de Posadas en 1945 con su óleo titulado "Muchacha del pueblo".
Otras obras destacadas incluyen "La bajada vieja" (1946, tinta y sepia) y "Muchacha de mi pueblo" (1945, óleo sobre cartón).
Tuvo un rol activo en la promoción cultural, siendo cofundador de la Comisión de Cultura y Bellas Artes junto a Lucas Braulio Areco y otros. También colaboró en la organización del Primer Salón de Arte de Misiones en 1944.
Participación en la Vida Pública de Gualeguaychú:
Desde 1922 ejerció la presidencia de la "Biblioteca Sarmiento" el Dr. Alberto Arigós De Elía, quien fue reelegido de manera constante hasta 1940. Durante su presidencia se adquirió el edificio que actualmente ocupa, ubicado en la esquina de las calles Alberdi y San Martín. Tras el retiro de Arigós De Elía, por primera vez asume la presidencia de la biblioteca una mujer: María América Barbosa.
Miembro de Comisiones Históricas: El Dr. Alberto Arigós de Elía fue parte de la Comisión Especial designada por la Municipalidad en 1933 para investigar y determinar el sitio exacto de la primera capilla y la primitiva Villa de Gualeguaychú. Su participación en esta comisión es documentada en el acta de una sesión del 9 de abril de 1938. En el marco de esta investigación, el historiador Dr. César Blas Pérez Colman le dirigió una carta en 1936 sobre antecedentes históricos.
Organizador de Eventos Culturales: En mayo de 1927, integró la comisión organizadora y el jurado de los "Juegos Florales", un certamen literario organizado por la institución "La Caridad" en Gualeguaychú.
Rol como Conjuez: En mayo de 1921, fue designado conjuez (juez suplente) en una importante causa judicial relacionada con un sangriento enfrentamiento entre la Liga Patriótica y la Federación Obrera, después de que varios jueces se inhibieran. Prestó juramento y dictó resoluciones, incluyendo la libertad provisional de varios detenidos y la orden de crear un plano detallado de la Plaza Independencia. Fue objeto de una denuncia por actuar "apresuradamente," la cual fue desestimada por el fiscal por considerarla "injuriosa". En noviembre de 1921, dictó el sobreseimiento definitivo en la querella contra Manuel J. Cepeda. Finalmente, en 1928, declaró prescripta la acción para acusar en esta causa.
Reconocimientos y Homenajes:
En honor a su legado, una calle en Gualeguaychú lleva su nombre: "Dr. Alberto Arigós de Elía", según la Ordenanza Nº 8311/87.
Asimismo, la sala de lectura de la Biblioteca Popular Sarmiento ha sido nombrada "Dr. Alberto Arigós De Elía".
Fuentes: Gualepedia. Cuadernos de Gualeguaychú. Genealogía de Family Search. Wikipedia. Digibepé (Biblioteca Sarmiento). Arte de Argentina.
Compilación: Patricio Alvarez Daneri
Por el Prof. Rodolfo García
Fuente: "El Argentino" 4 de octubre de 1987
El pintor Alberto Arigós de Elía nació en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, el día 19 de enero de 1888, hijo de Ramón Arigós Rodríguez y de Enriqueta de Elía.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal, y ya en esta última instancia reveló sus nobles afanes por la cultura y las bellas artes, porque siendo alumno del Colegio Nacional de Paraná fundó y dirigió una revista quincenal, "Germinal", que sorprendió a la época y sus gentes por sus calidades, sobre todo si se concluye que quienes escribían en ella eran sólo bisoños adolescentes, estudiantes de un colegio secundario que recién empezaba la vida.
Terminados estos estudios, inicia Arigós de Elía los correspondientes a la carrera de abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y para costearse los mismos trabaja como maestro de analfabetos del "Regimiento 5 de Artillería" destacado en Campo de Mayo, dependiente del Consejo Nacional de Educación y también en las Obras de Salubridad de la ciudad de Buenos Aires.
De esta manera logra recibirse de escribano, y con tal título bajo el brazo logra desempeñar el cargo de Secretario de la Escuela Normal Regional de San Luis, donde también dicta algunas cátedras de trabajo manual, para pasar luego a desempeñar el cargo de Secretario del Juzgado del Crimen de la misma ciudad.
Mientras tanto continúa como alumno libre sus estudios de abogacía y en el año 1913 pasa a ejercer el cargo de Secretario del Juzgado Civil y Comercial de Concordia, Entre Ríos.
Recibido de abogado en 1914, Arigós de Elía es inmediatamente designado Defensor de Pobres y Menores de la ciudad de Gualeguaychú, en la misma provincia natal, donde se radicará y se casará en 1916 con María Angélica Esnaola, con la cual tuvo cuatro hijos a saber: Alberto, Carlos Ramón, Angélica Enriqueta y Elvira Julia.
A poco de recibirse de abogado se gradúa además de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la correspondiente Facultad dependiente de la Universidad Nacional de Santa Fe o Litoral, defendiendo su tesis titulada "La acción de deslinde".
En 1918 Arigós de Elía es designado Juez de 1a. Instancia en lo Civil y Comercial de Gualeguaychú, pero poco meses después renunciará al cargo en razón de no habérsele presentado el correspondiente acuerdo del Senado por razones políticas.
Paralelamente a ello desempeña cátedras de Letras e Instrucción Cívica en la Escuela Normal de Gualeguaychú, y cesado en el cargo de juez, se dedica a su profesión de abogado.
En otro orden de cosas desempeña el cargo de concejal del Concejo Deliberante de la ciudad y luego de ello ejercerá por muchos años en forma "ad honorem" la asesoría letrada del mismo municipio.
Sus inclinaciones literarias, culturales y artística se exteriorizan de diversa manera, y es así como escribe poesías, cuentos, dicta conferencias, dibuja, funda y dirige una nueva revista para recoger esas inquietudes y muchas más que intitula "Comentarios".
Para ese entonces, 1922, es designado presidente de la "Biblioteca Popular Sarmiento", institución a la que dedicará infatigable y diversificada labor durante muchísimos años, pues le seguirá presidiendo hasta el año 1940 en que, designado como Rector del Colegio Nacional de Posadas, en ese entonces Territorio Nacional de Misiones, se alejará por diez años de su amada Gualeguaychú, adonde retornará ya jubilado, en 1950.
Durante aquella época preside por varios períodos la "Asociación del Magisterio de la provinca de Entre Ríos", donde efectúa también provechosa y recordada labor comunitaria y docente.
Desde la cátedra de la "Biblioteca Popular Sarmiento" marca Arigós de Elía caminos señeros e imborrables en pro de la cultura y la artes, auspiciando y alentando sobre todo a los jóvenes, con verdaderas calidades de bondadoso y perseverante mentor.
Deja infinidad de alumnos adoctrinados en esas bellas inclinaciones que todavía hoy lo recuerdan en fervor y cariño siendo que tal obsesión por la cultura, las artes y la docencia lo va alejando progresivamente de su profesión de abogado.
Tales circunstancias y el cercenamiento que va soportando de sus horas de cátedra, motivado esto por razones de persecución de baja y vil política lugareña, lo va empobreciendo lentamente, por cuya razón apremiado por tales causas concursa para el rectorado del Colegio Nacional de Posadas, que obtiene en el año 1940.
Su porfía y empeño por los afanes señalados precedentemente los llevará consigo y los trasladará de Gualeguaychú a Posadas, donde también desarrollará ímproba labor.
Piensa y siente Arigós de Elía que hay que sacar al colegio que hay que de sus aulas e impele y "obliga" (en el mejor sentido de la palabra) a que profesores y alumnos de "su" colegio den conferencias o charlas sobre temas de su especialidad, afición o vocación. Los empuja a que hagan música, a que pinten o dibujen, a que modelen con barro "ñaú" a que escriban prosas o versos, y, dando el ejemplo, se pone el también a pintar al óleo a los 53 años de edad, sin haber recibido nunca enseñanza alguna en tal sentido (fuera de sus estudios secundarios), es decir como un verdadero autodidacto que toma los pinceles ya adulto.
Le gusta y entusiasma pintar del natural y goza con el paisaje y su transmisión a la tela, y es así como Misiones y Entre Ríos están sembrados de sus cuadros y manchas, que más que vender regala muníficamente.
Como dibujante que fue en sus comienzos, logra además verdaderas bellezas en dibujos en tinta china, casi miniaturas que realiza a pluma y que muchas veces maneja con mejor maestría que los pinceles.
Estudia mucho y el "Tratado de la Pintura" de Leonardo es muchas veces su libro de cabecera, tal es la pasión con que abrazó las manifestaciones de la plástica.
Todo, absolutamente todo le interesa y a nada le rehúye, por lo cual, como hábil tallista, muchas veces se entretiene y ensimisma con artesanías que labra en madera.
En su faz de organizador y mentor Arigós de Elía contribuye a llevar a Posadas los enormes cuadros de Cesáreo Bernardo de Quirós y al pintor mismo, como también a formar, junto con Juan M. Areu Crespo y Raúl Castro Olivera, la primera "Comisión Municipal de Cultura y Bellas Artes de Posadas", que realizará una proficua e imponderable labor durante largos años.
Jubilado como se dijo en el año 1950, vuelve Arigós de Elía a su querida Gualeguaychú, donde tiene una ranchada, "Tapecuá", ubicada en pleno monte y al borde del arroyo Gualeyán, que adora, como que volverá también junto a "su" querida "Biblioteca Sarmiento", donde realizará de nuevo parecida labor a la que efectuó entre los años 1920 y 1940.
Desgraciadamente un terrible mal lo mina irremediablemente a poco de volver a su terruño, y su vigorosa personalidad, como también su robusto físico se abaten como un noble ñandubay derribado por la tempestad a los 66 años, un 29 de mayo de 1954, cuando aún se podía esperar mucho de su laborioso e infatigable bregar.
A más de las obras y revistas ya mencionadas Arigós de Elia colaboró asimismo con La Nación, Caras y Caretas, Fray Mocho, La Fronda y El Monitor de la Educación Común, de Buenos Aires. En El Censor, El Argentino y Hoy, Gualeguaychú. En El Territorio y El Día, de Posadas y El Diario, de Paraná. Además de su tesis ya mentada, Arigós de Elía realizó las siguientes publicaciones:
"El proceso de la elección de gobernador de Entre Ríos" (1926)
"El momento político" (1928),
"Rescisión del contrato de arrendamiento" (1920).
"Concentración popular", alegato político (1922).
"Magnasco" (1920).
"La Biblioteca Popular Sarmiento" (1926).
"Un punto esencial en la renovación del régimen político: El voto secreto" (1930).
"Evaluación en el concepto del patriotismo" (1919)."
"Nueva educación” (1932).
"El Frigorífico Gualeguaychú" (1938)
"Villa de Gualeguaychú (junio a otras personas, 1939).
A todo ello se suman infinidades de conferencias dictadas sobre los más variados somas, cuya mención sería de larga y al vez incompleta enumeración por su vastedad y por haber quedado diseminadas en numerosas tribunas que hablan de su trayectoria cultural.
En pintura participó en numerosas muestras colectivas y en otras de carácter individual enviando cuadros a salones de Posadas y otras ciudades del país.
Obtuvo los siguientes premios en esta materia:
1er. Premio adquisición en pintura en el 1er. Salón de Artes Plásticas de Posadas, año 1945, por su óleo "Muchacha de Pueblo", que se conserva en el Museo Municipal de Posadas.
1er. Premio adquisición en dibujo en el 2º Salón de Artes Plásticas de Posadas, año 1946, por su dibujo a tinta china "Patrón de Estancia", que se conserva en el mismo museo.
Por: DIOLA BARELL de FRANCHINI
Fuente: "El Argentino" 4 de octubre de 1987
.... de la adolescencia, ponderados dibujos en tinta china y sepia y originales tallas que regalaba a los amigos.
Desarrolló su actividad pictórica a orillas del Gualeyán, donde construyó, además de la casa, la canoa para remontar el arroyo; allí talló innumerables piezas y se abría camino en el monte valido de un machete cuyos hoja y mango había grabado y tallado con minuciosa perfección.
En 1948 efectuó en esta Sala del Instituto Magnasco una Muestra de 50 cuadros con temas de los alrededores de Posadas y de las costas del Gualeyán. Fue presentada por Don Luis. Tuvo gran repercusión y excelente acogida. De regreso de Posadas en 1950, ya jubilado, con el lauro de dos primeros premios Adquisición, se entregó a la Pintura con singular ímpetu, como si hubiera querido recuperar el tiempo; tenía 63 años. Hasta su muerte, ocurrida tres años después, tampoco se detuvo en su tarea de escritor de ficciones, ensayos y poesía. Había preparado 30 telas para efectuar una exposición en el Club "Central Entrerriano", pero la cruel enfermedad pudo más, las fuerzas lo abandonaron y se fue sin haberlo logrado.
El Club, cuya Biblioteca había contribuido a formar, efectuó después una Muestra de más de 60 obras, con temas de Entre Ríos y de Misiones. Sus cuadros han quedado desperdigados entre los amigos; allí seguirán, transmitiendo la vitalidad del autor porque si "vivir es hacer con las cosas" Alberto Arigós de Elía ha logrado perdurar a través de ellas, con la autenticidad de su arte. Su pincelada segura, vigorosa y espontánea es signo de largos y serios estudios del color, la forma y la regla de oro del juego pictórico. No cabe hacer la interpretación de esta Pintura: su apreciación crece dentro del observador a través del llamado "diálogo visual". Con Juan Ramón Jiménez se que el Pintor encontró allí "el ala y el olor/la luz, el agua, el aire"; también "el cielo azul, la nube blanca" de sus amigos Don Luis y Enrique Banchs.
Dije al comenzar, que el Dr. Arigós ha vuelto a nuestro lado. Ahora agrego que somos nosotros quienes debemos ir a él, para conocerlo, comprenderlo y admirarlo; lo digo por mí, que antes sólo vi al profesor erudito y bondadoso de mi lejana escuela secundaria; ahora descubro a la notable personalidad con la que me siento endeudada.
Este hijo adoptivo, que tanto amó a Gualeguaychú, merece que su obra se conozca y que su nombre perdure en una calle, como lo han dispuesto las autoridades municipales, para que, como decía "Pebete", desde ahora quede integrado al paisaje espiritual de la ciudad.
Quedó inaugurada anoche la muestra pictórica de numerosas obras del pintor gualeguaychuense Alberto Arigós De Elía, en adhesión al centenario del nacimiento del artista. Las siguientes son las palabras que, en su homenaje pronunciara durante el acto la señora Diola Barel de Franchini.
Fuente: Diario "El Día" - Domingo 4 de octubre de 1987.
El Dr. Arigós de Elía ha vuelto a nuestro lado; participa, sin duda, de esta reunión, convocado por la memoria de sus hijos, de sus amigos, de sus alumnos; de los que conocieron su calidad humana, su capacidad intelectual y su sensibilidad artística.
Me cuento entre los alumnos: lo fui de Literatura e Instrucción Cívica, en la Escuela Normal y continué siéndolo en mi asidua concurrencia a la Biblioteca Sarmiento, que él presidía desde 1922. Bien dice Borges, que nuestro contenido cultural está constituido, en gran parte, por lo que aprendemos y luego olvidamos, porque nos queda el legado de formación que nos permite acceder al conocimiento del mundo y de nosotros mismos.
Estoy segura de que, sin yo percibirlo, el Dr. Arigós me abrió puertas y orientó mi atención a lo realmente valioso para mi instrucción literaria y cívica; las literaturas española y francesa calaron para siempre en mi sensibilidad; me inclinó a leer los clásicos y la Generación del 98, con su serie de Ramones...
La instrucción cívica me llegó teñida del patriotismo que compartía con Don Luis Doello y el Mallea de "Historia de una pasión argentina". Lo recuerdo como legendario bisonte (dicho con todo respeto y cariño nostálgico) en postura de embestir, el mechón porfiado sobre la frente, la expresión distraída y cortés, que se allanaba, afectuosa, ante el aula de ojos innumerables, en la que destiló su idealismo de paladín de las buenas causas.
Perteneció a la época de profesionales conceptuosos, de tono y modo universitario, con Don Luis Doello, Zavalla Carbó y Fontana, a quienes sucedieron profesores específicos, como los que ahora dictan las cátedras secundarias. Paralelamente, cultivó la prosa y el verso, con profundo conocimiento del idioma; pronunció conferencias de diversa temática; ejerció el periodismo en innumerables artículos, muchos, polémicos, relacionados con la civilidad y el Derecho, cuya carrera culminó en el Doctorado que, en el transcurso del tiempo fue cediendo lugar a la literatura y la plástica.
Naty Sarrot publicó hace unos años, en "Página del Domingo" de El Argentino, un soneto de Arigós que encontró en un ejemplar de "Caras y Caretas" del 7 de noviembre de 1909, que recorté y guardé, impresionada por la juventud el autor, sin sospechar que ahora volvería sobre él y comprobaría que no fue el único sino uno entre muchos. Naty conoció la casa que había construido a orillas del Gualeyán, ese arroyo que, según Don Luis era (o es) el más lindo del país. En la publicación mencionada dice que "Tapecuá fue el refugio para la vehemencia de este enamorado del paisaje".
Con Don Luis y Pebete Daneri constituían la peana peripatética de la Sarmiento, al lado de la infaltable Enriqueta Burlando, quien, cuando tenía que abandonar el escritorio, les pedía una pausa, para no perder palabra de esas sustanciosas "tenidas" que muchas veces me tuvieron de oyente. Decía Pebete que fue el recreador de la Biblioteca Sarmiento y que "algún día Gualeguaychú reconocerá en él a un hombre que hizo de su vida el magisterio de las cosas nobles que embellecen el espíritu" refería que en cierta oportunidad, caminando mientras lo recordaban, dijo Don Luis: "Nosotros andamos tranquilos por la vereda, pero si Alberto estuviera con nosotros y viera en la calle un charquito de agua, seguramente iba al charquito y metía los pies en el agua".
El Profesor García, su más informado biógrafo, nos dice en uno de sus discursos: "Don Alberto era un artista en toda acepción de la palabra. Como artista actuó, creó y sufrió... Su innata rebeldía, su valor personal y deseos fervientes de servir a sus iguales, fueron cualidades sobresalientes de su personalidad". El Segundo Libro de actas del Instituto Magnasco registra el vínculo de Arigós de Elía con la Institución, de la que gestionó y obtuvo la personería jurídica y aprobación de los estatutos, en 1920. Ocupó la Tribuna en dos oportunidades: el 4 de julio de 1920, aniversario del nacimiento de Magnasco, dos meses después de su muerte; la conferencia se tituló "Magnasco"; en la magnífica pieza dice que tiene el honor de anunciar el primer acto de justicia realizado con Magnasco, ejercido por la Sociedad "Por la Patria y el Hogar" al cambiar ese nombre por el de su protector infatigable.
La publicó en folleto y donó 400 ejemplares para ser entregados, como se hizo, a la Comisión Pro-Mausoleo a Magnasco, que también integraba.
En 1921, el tema fue "Ley y Conciencia".
Estos detalles, sumados a los testimonios publicados en estos días, lo muestran no sólo como propulsor del progreso de nuestra ciudad, sino también como creador de obras de Arte, hecho, sin duda, que le hizo posible transmutar en belleza su abatanada existencia de "desfacedor de entuertos".
Las crónicas nos dicen que "sus manos, dóciles instrumentos del alma, jamás estuvieron quietas". La familia atesora los nutridos álbumes con recortes de poesías, de escritos de diversa índole, de dibujos, fotografías y postales pintadas, que muestran un característico orden y esmerada prolijidad. Decía que su vocación plástica se resolvió tan tardíamente porque no encontró en su infancia el estímulo necesario para dedicarse a ella.
Cartografía de Proyecto Mapear
Fuente: Honorable Concejo Deliberante y Cartografía de Proyecto Mapear.
Ordenanza Nº 8311/87
Significado de los nombres de las calles de Gualeguaychú
Alberto Arigós de Elías