Dolores Costa Brizuela de Urquiza

Por Silvia Razzetto de Broggi

En noviembre de 1833 nació en Buenos Aires Dolores, la hija mayor del genovés Cayetano Costa y de la cordobesa Micaela Brizuela. En ese tiempo, la población genovesa de  la ciudad-puerto superaba  las cinco mil personas. 

En su mayoría eran marinos alejados del Reino de Cerdeña por divergencias políticas. Como  sus  compatriotas, Cayetano  se dedicaba  al  comercio de cabotaje desde su arribo, aproximadamente en 1830. Cuando aumentó la familia con la llegada de Doraliza y Mercedes, consideró nuevas oportunidades mercantiles en el Litoral y se estableció en Gualeguaychú, donde participó  como patrón de barco en  la empresa naviera de  Justo  José de Urquiza.

El matrimonio Costa Brizuela sentó residencia en una sencilla casona situada en las actuales 25 de Mayo y España, ángulo sureste. Las niñas asistieron a las clases dictadas por el preceptor limeño don Félix Riesco en la escuela elemental de la localidad. 

Diversas fuentes testimonian que Justo José de Urquiza conoció a Dolores Costa en la época del Pronunciamiento, cuando el sur entrerriano vibraba con  los preparativos de  la campaña contra Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y figura central en la Confederación Argentina. Domingo Faustino Sarmiento llegó a Gualeguaychú a fines de 1851 y observó diversas  expresiones  sociales. Al  asistir  a  la  velada  en  el  Teatro  San  José –luego 1º de Mayo–, preguntó por la identidad de la jovencita que bailaba con el Gobernador: “Es la Dolores –le dijeron–. (…) La Dolores es una muchacha esbelta, una real moza, hija de un italiano (…). Al fin los bailes se interrumpieron (…). La Dolores quedó reconocida en su nueva situación” (39). 

Después de esta presentación pública, Dolores ciñó su vida a la de Urquiza. Viajó a Buenos Aires y, en compañía de su padre, concurrió a las celebraciones por el triunfo de Caseros. El 20 de febrero de 1852, asistió al inolvidable desfile del Ejército Grande. Cuando el clima de agitación envolvió la ciudad preanunciando la ruptura con la Confederación, decidió regresar.

Las invasiones de Madariaga y Hornos a Concepción del Uruguay y a Gualeguaychú trajeron zozobra e inquietud al litoral provincial, entonces Dolores aceptó mudarse a la residencia de San José que ofrecía seguridad. Fue recibida por doña Matilde de Urquiza y Montero, hermana del General y dos hijas de este, Ana de Urquiza y López Jordán y María Juana de Urquiza y Zambrano.

Dolores fue desde su llegada la señora de San José y Urquiza delegó en ella la organización del hogar, recibir a los huéspedes, disponer los agasajos y preparar las recepciones. Hasta allí llegaron profesores e institutrices de  la nobleza europea  (…). Se  comunicaban en  francés  (…), más  tarde en inglés y portugués. Ahí se preparó para asumir las responsabilidades como Primera Dama de la Confederación Argentina (40). 

En 1855, por ley de la Legislatura de la Confederación Argentina, el presidente Justo José de Urquiza legitimó a sus doce hijos naturales y a los dos habidos en Dolores Costa. En octubre de ese año, la pareja contrajo enlace en ceremonia realizada en la Capilla de la residencia San José. Por consejo de monseñor Ereño, repitieron el ritual en 1865. En esta ocasión se asentó efectivamente en los Libros Parroquiales de la Inmaculada Concepción, en Concepción del Uruguay.

El matrimonio tuvo once hijos: Dolores (n. 1853), Justa (n. 1854), Justito (n. 1855), Cayetano  (n.  1856),  Flora  (n.  1859),  Juan  José  (n.  1861), Micaela  (n. 1862), Teresa (n. 1864), Cipriano (n. 1866), Carmelo (n. 1868) y Cándida, nacida en enero de 1870. 

Dolores fue discreta, pero se manejó con decisión. Cumplió e hizo cumplir las disposiciones de  su esposo, estableciendo estrictas normas  sociales, religiosas y  familiares.  (…)  lo acompañó en dos viajes de  trascendencia política, uno a principios de 1859 a Asunción y otro en 1860 a Buenos Aires. (…) Compartió con su marido el interés por la agricultura y cuando el tiempo lo permitía realizaban caminatas recorriendo los jardines, la huerta, las sementeras donde se experimentaban cultivos no tradicionales (41)

Los lugares de residencia y la conformación de estos espacios son indicios de  reconocimiento  social. El hogar de  la  familia  fue San  José –el Palacio, cerca de Concepción del Uruguay–. En varias  ciudades entrerrianas  construyeron moradas de exquisito diseño. A ellas asistían con  frecuencia. En Gualeguaychú, Urquiza  poseía  dos fincas:  un  rancho  en  la  Isla  de  Fraga –hoy Libertad– y una casona en la Chacra del Cura –actual cuartel militar en Urquiza, al oeste–. En la década de 1860 ordenó y guió la construcción de una sobria vivienda que regaló a su esposa. La edificación, de austera influencia italiana, se levantó en el solar que ocupaba el largo rancho de don 
Cayetano Costa. Reuniones familiares e importantes agasajos marcaron un tiempo en la sociabilidad lugareña (42)

En febrero de 1870, el presidente Sarmiento llegó a Concepción del Uruguay en visita memorable (43). En esos días corrían noticias sobre las posibilidades de atentar contra la vida del gobernador de Entre Ríos. Dolores daba crédito a las señales funestas y suplicó a su esposo que tomara mayores medidas de seguridad. Pero fueron desestimadas. 

El 11 de abril de 1870,  lunes santo, a  las siete y media de  la tarde, se desencadenó  la tragedia. Un tropel de  jinetes, al grito de ¡Muera el traidor!  ¡Viva López Jordán!, ingresó al Palacio San José, cruzó el patio del parral y el patio de honor. Urquiza, que estaba sentado en la galería, en su sillón de esterilla, recibió un tiro en  la cara. Nicomedes Coronel  le aplicó cinco puñaladas que le dieron muerte. Asesinaron a Urquiza frente a Dolores, que amamantaba a Cándida. En la habitación se encontraban sus hijas adolescentes, algunos funcionarios y profesores. Esa noche, en Concordia, morían Justo Carmelo y Waldino,  los hijos del General: “Dolores no pudo olvidar jamás la escena de la tragedia y las horas que siguieron al asesinato con los bandidos adueñados de la residencia realizando desmanes” (44).

En la mañana del 12 de abril, familiares, amigos y cuatrocientos vecinos de Concepción del Uruguay llegaron a San José. En apretado cortejo, trasladaron los restos del gobernador a la casa de Ana de Urquiza y Victorica. Allí fueron velados y sepultados el 13 de abril, en el cementerio local. Por temor a una profanación, en agosto de 1871, Dolores situó el ataúd en la Iglesia de la Inmaculada Concepción –actual Basílica–, en una cripta subterránea, tapiada y secreta. También dispuso que el lugar donde pereció su marido se transformara en oratorio.

La familia Urquiza dejó Entre Ríos y fijó residencia en Buenos Aires, en una amplia casa de dos plantas situada en calle Lavalle 1542. “Llevó una vida recatada, discreta, lejos de reuniones sociales, vivía para recordar a su amado esposo y reclamar una justicia que no llegaba” (45)

Justo José de Urquiza, ciudadano de reconocida y meritoria gestión política nacional y regional, que conformó en el lapso 1850-1870 una de las fortunas más importantes del litoral platense, había dispuesto que a su muerte Dolores fuera albacea de la sucesión. 

Ella decidió administrar personalmente los bienes con el asesoramiento de Diógenes de Urquiza y Benjamín Victorica; organizó  la economía familiar con admirable solvencia y generó proyectos empresariales con luz propia. Continuó enviando a Inglaterra la asistencia monetaria a Juan Manuel de Rosas, como lo hacía su esposo. Como valoró los desvelos y el desarrollo de la Colonia San José, fundó las colonias Caseros y San Justo, con inmigrantes italianos, franceses y suizos en tierras cercanas a su residencia de San José. 

En septiembre de 1896, recorrió el Palacio por última vez. El 8 de noviembre, a las 4 de la tarde, falleció en su casa de Buenos Aires, rodeada de los afectos familiares que supo cultivar.


39   SARMIENTO, D.F. (1997) Campaña en el Ejército Grande. Edición, prólogo y notas de Tulio Halperin Donghi. Universidad Nacional de Quilmes.
40   DOMINGUEZ SOLER, Susana T.P. de (2002) Doña Dolores Costa de Urquiza. Una esposa ejemplar. Cuadernos Urquiza Nº 1. Instituto Urquiza de Estudios Históricos. Bs.As.
41   DOMINGUEZ SOLER, Susana T.P. de Op. Cit.
42   SARROT, Natividad (1998) Casa de Urquiza en Gualeguaychú. Cuadernos de Gua
leguaychú Nº 140. Ed. El Argentino. Fue demolida en la década de 1930 para construir la 
sucursal del Banco de Entre Ríos, que funciona actualmente.
43   DOMINGUEZ SOLER, Susana T.P. de  (1997) Dolores Urquiza. Esposa del Capitán 
General J. de Urquiza. El Día 9-11-1997. Gualeguaychú.
44   DOMINGUEZ SOLER, Susana T.P. de (2002) Op. Cit.
45   DOMINGUEZ SOLER, Susana T.P. de (2002) Op. Cit.

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