La construcción del Puente Méndez Casariego constituye un hito fundamental en la integración urbana de Gualeguaychú, cuya concreción fue impulsada por la necesidad de asegurar el dominio público del Parque Unzué y mejorar la conectividad regional.
Antecedentes y Necesidad de la Obra
Antes de la existencia del puente, el cruce del río se realizaba mediante un sistema de balsas que operaban a través de un cable de acero sujeto a las orillas y un tambor girado por manivela. Existían tres balsas principales:
La de Bonzón (luego Lema), que cruzaba cerca de la actual Plazoleta de los Amigos.
La de Miguel Izetta, ubicada a la altura de la calle San Martín.
La de Joaquín Gorosterrazú, que operaba desde la calle Andrade hasta el actual Club Náutico; esta era conocida específicamente como "La Balsa" y trabajaba intensamente con el establecimiento "El Potrero".
La construcción del puente se volvió urgente debido a la donación del Parque Unzué en 1922; la falta de conexión terrestre dificultaba su uso público, lo que ponía en riesgo la donación de la familia Unzué, la cual podía ser revocada si el predio no se destinaba a fines recreativos.
Construcción y Características Técnicas
La gestión del puente atravesó diferentes etapas políticas: se inició en 1920 durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, se detuvo durante el mandato de Marcelo T. de Alvear y se reanudó en 1928, finalizándose estructuralmente hacia 1930.
Origen y Montaje: La estructura metálica fue fabricada en Europa (las fuentes mencionan Ámsterdam, Países Bajos, o Bélgica) y llegó al país en 1930 a bordo de la chata "Paraguay". El montaje se realizó como un gigantesco "mecano", ensamblando las piezas numeradas sobre vigas provisorias de madera bajo la dirección del ingeniero Jaime Banciz.
Ingeniería: El puente tiene 180 metros de largo, divididos en cinco tramos iguales que descansan sobre pilares cilíndricos de hierro rellenos de hormigón.
Sistema Levadizo: En su tramo central, poseía un mecanismo levadizo con contrapesos de plomo y poleas para permitir el paso de embarcaciones de mástiles altos, aunque este sistema se utilizó muy pocas veces y con el tiempo quedó inutilizado.
La obra fue habilitada al uso público el 14 de julio de 1931 uniendo la ciudad con la margen izquierda del río y asegurando el destino del Parque Unzué.
Los Diversos Nombres del Puente La denominación de la estructura ha cambiado a lo largo del tiempo, reflejando los vaivenes políticos de la Argentina:
Puente Hipólito Yrigoyen: Ese fue el nombre inicialmente previsto, concebido y proyectado para la obra, dado que su gestión se realizó durante los mandatos presidenciales de Yrigoyen. Sin embargo, nunca llegó a utilizarse en la práctica, ya que el puente fue inaugurado con el nombre de “6 de Septiembre”, apenas un año después de su destitución.
Puente 6 de Septiembre: Tras el golpe de Estado de 1930 que derrocó a Yrigoyen e instauró la dictadura de José Félix Uriburu, el puente fue inaugurado bajo este nombre.
Puente La Balsa: Es su nombre popular e histórico, derivado del sistema de transporte que reemplazó, y específicamente en referencia a la balsa de Gorosterrazú que era conocida por ese nombre.
Puente Claudio Méndez Casariego: En 1987 adoptó su nombre oficial actual en homenaje al intendente (gestiones 1924-1925 y 1934-1943) que luchó fervientemente por su concreción y por el desarrollo del Parque Unzué.
Actualmente, también es conocido coloquialmente como el "puente naranja" debido al color con el que fue pintado gracias a una iniciativa vecinal en 1985.