• Excursión 809. 17 Julio de 2018. Martes.
Barranco de Amache o de Arriba.
Municipio: Güímar
De 16.23 a 19.20h. De 30 a 140 a 30m.
Distancia: 2km. Duración: 3h
Recorrido de un barranco salvaje por el cauce sin sendero ninguno. Un barranco de paredes altas e infranqueables. El cauce cubierto de plantas y grandes rocas. El cauce de materiales y texturas muy diferentes. Tras un km me topo con un salto que no me atrevo a rodear trepando por su derecha
En esta excursión de nuevo voy al principio de la excursión en mi propio coche. Voy hasta El Tablado en Güímar y tomo la carretera auxiliar (TF-616) que va pegada a la autopista en dirección a túnel de Güímar y voy pasando diversos pequeños enclaves, enclaves de casas de una o dos plantas y que están muy pegadas al mar (Chimaje, La Puente, Balandra). Afuera hace mucho viento, el mar punteado de olas espumeantes, incluso el coche es ligeramente zarandeado por el viento. Avanzo unos 2,5km por esta carretera, con sus curvas, sus subidas y bajadas y paso entre unos bloque de cemento en la carretera y en bajada llego a una pequeña bahía con casas muy juntas y una piscina, también una ermita. Según el mapa este lugar se llama Los Barrancos y la iglesia de Santa Lucia. Dejo el coche al lado del puentecito que cruza el barranco que aquí es un canal estrecho y todo cementado.
En otra excursión investigué este sitio y vi que se podía bajar fácilmente al canal, pasar por debajo del puentecito y atravesar el túnel bajo la autopista. Así que ahora que me bajo del coche tengo las cosas claras, otra cosa es lo que me encuentre en el barranco. Es el barranco de Amache o de Arriba, el barranco al que intenté descender, pero no conseguí (excursión 794). El túnel es largo y oscuro y tiene un ángulo hacia la mitad, de manera que avanzo a oscuras tentando bien el suelo y cuando llego al ángulo entonces veo la luz al otro lado. El túnel es grande y ancho y muy liso. Totalmente silencioso y poca basura. Salgo y me encuentro con grandes piedras que están medio ocultas por el rabo de gato. No hay ningún sendero, pero puedo ir por el cauce subiendo y bajando de las grandes piedras redondeadas. Llego a un primer salto de unos cuatro o cinco metros que está excavado en una roca rojiza y más blanda que el basalto, mucho más blanda, debajo del salto hay una gran curva que ha hecho el agua al golpear después de bajar por el salto. Tengo que trepar por la derecha por una ladera muy vertical, pero que se puede ascender. Las paredes del barranco son las típicas formadas por capas de basalto intercaladas con capas de arena y cortadas a pico, como cuando cortas una tarta de capas y se ven todas las diferentes texturas, y no veo ninguna manera de ascender por esas paredes (por eso no pude descender en la excursión 794). Casi me puedo ver recorriendo el borde y no encontrando ninguna manera de bajar en aquella excursión.
En la primera curva paso una zona de basaltos grises pulidos que son fáciles de transitar porque no crece nada en ellos, pero a partir de este punto el progreso es muy lento, no hay sendero de ninguna clase, y en mi afán de no separarme mucho del cauce hago un recorrido muy largo, con muchas vueltas. Es un medio muy hostil y tengo que ir muy atento en los saltos y en las trepadas. En el siguiente salto que encuentro lo paso por un sitio obvio donde veo claramente que es un lugar de paso del agua, las raíces de las plantas están machacadas y limpias, el único lugar por donde ir. Esto es un caos de piedras, vegetación muy recrecida, arena, basaltos negros y grises y la típica vegetación de estos barrancos: tabaibas, tabaco moro, cornical, pencas, balos… Es muy salvaje. Lo bueno es que no hay viento, en el cauce estoy resguardado. No puedo abrir el paraguas porque necesito las manos libres casi todo el rato. A veces hay curvas muy pegadas al risco vertical y las paso rapidito, peligro de desprendimientos. Las paredes son altas en todo el recorrido, pero el cauce es ancho y puedo tener cierta libertad al subir.
Llego hasta una zona de piedra gris que forma una gran rampa fácil de recorrer, pero después me encuentro (140m) con un gran salto vertical e imposible de pasar. He recorrido unos 950 metros y he tardado una hora, demasiado tortuoso. Me quedo un rato aquí tratando de buscar una continuación y cuando ya me estoy volviendo veo que hay una posibilidad de salvar este salto escalando por la derecha, pero no es fácil, hay que arriesgarse un poco y creo que si lo supero el barranco va a ser más de lo mismo, a pesar del sonoro nombre del risco que hay más arriba (Risco de los Perros), así que decido deambular por aquí un rato y regresar despacio y saborear un poco más el ambiente salvaje y de pura naturaleza, además empiezo a tener sombra en algunos tramos y no hace mucho calor. Huele a arena y a incienso (la planta). Consigo no caerme y lentamente hago el descenso. No me confío ni un segundo. El descenso para evitar el primer salto es para hacerlo a cámara lenta. Cuando llego al túnel siento una relajación total, al volver a atravesarlo no dejo de arrastrar los pies para no caer en ningún agujero, que no hay ninguno, es sólo una fantasía absurda que tengo en estos túneles oscuros. Salgo por debajo del puente.
Aquí afuera es otro mundo, jóvenes y niños juegan y gritan en una bonita y preciosa piscina, con las órdenes enérgicas de un instructor. Cuando me monto en el coche estoy molido.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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