• Excursión 1028. 25 Noviembre de 2019. Lunes. (Anaga 168ª).
Roque Las Cabezadas. Pico La Sabina. Lomo Las Casillas.
Municipio: Santa Cruz de Tenerife
ENP: Parque Rural de Anaga
De 14.39 a 17.36h. De 304 a 214 a 608 a 448m.
Distancia: 5,4km. Duración: 2h 57m.
Travesía por los roques y picos que limitan el valle de Los Campitos por su parte derecha hasta el Lomo de Las Casillas
Me monto en la 912 en Santa Cruz (14.15h) en un día parcialmente nublado y de temperatura agradable. Me gusta mucho el recorrido de esta guagua que asciende velozmente, tras pasar el parque Garcia Sanabria, por la ladera de las casas de ricos de Ifara con estudiantes de pie que vuelven a casa con sus movidas de trabajos y exámenes. Me bajo en Los Campitos (14.37h) frente a un instituto (Ceip Susana Vilavicencio). Cruzo al otro lado de la calle, me echo a la izquierda y enseguida me meto (a la derecha) por una calle (Paralela a la Carretera Campitos) que pronto confluye con la calle El Llanito y ya por ahí bajo hasta el campo de futbol y las pistas de tenis. Sigo en bajada por la pista prácticamente tapada por el rabo de gato que aquí domina y ahoga a todas las demás plantas, pero sólo las domina en la pista, no en la ladera donde crecen tabaibas y matorriscos y magarzas.
Evito el túnel por la izquierda y en lo alto de la cortadura grande después de pasar la tubería gruesa giro bruscamente a la izquierda y empiezo la subida (15.07h, 215m) por las rocas, por donde, de entrada. hay que trepar, más que caminar. Superado el espolón rocoso la pendiente se suaviza al lado de una antigua construcción de piedra de la que solo quedan las paredes, me da una sensación de antiguo tan grande, de un pasado muy remoto. El sendero está más o menos claro y se trata de subir lo más cerca o por, la cresta (la arista) de la loma. El recorrido es bastante irregular, con muchas rocas vistas, pero con una cubierta vegetal de pequeño porte no es complicado. A medida que voy viendo más cerca la cima del pico de La leña la pendiente se va haciendo más fuerte y también lo irregular del trazado, con algunos serpenteos. Me gustan mucho las rocas y las plantas de por aquí. Y llego a lo alto de La Leña (15.33h, 373m). Es una cima ancha y plana formada por piedras rotas y muy erosionadas con mucha fuerza visual. Es difícil conseguir una posición estable, hacer equilibrio, sobre las placas rocosas inestables. Solo me quedo un momento para admirar la vista amplia hacia todos lados. Es lo bueno de ascender rápidamente, enseguida tienes unas vistas espectaculares.
El día se ha nublado totalmente y así va a seguir hasta el final. Ahora me enfrento a la parte desconocida, hasta aquí llegue en la excursión 941. Mi pretensión es seguir por las crestas hasta la entrada a la finca Ascanio (excursiones 653 y 839) pero no tengo ninguna expectativa, no he visto ningún sendero en mis mapas, vamos a ver qué me encuentro. Por delante tengo una degollada amplia y llana y bajo fácilmente por las rocas hasta el llano donde quedan los restos de una casa de piedra, casi sepultada por las plantas que forman un bosque bajo denso e impenetrable, a la izquierda veo restos de terrazas por la llanura que baja hacia la presa de Los Campitos. Veo también una caseta y una finca por debajo. (A la derecha está el comienzo del barranco de La Leña, al otro lado, está la arista que cierra el valle por donde va el barranco de La Leña, es otra cresta rocosa que baja hacia la cortadura chica y la urbanización Anaga (excursión 971).)
Atravieso zonas de plantas grandes pero nunca tanto que cierren el camino y entre las antiguas terrazas muy erosionadas voy encontrando un sendero que sube hacia el siguiente roque, el siguiente saliente de la Cordillera de Los Campitos (un topónimo de mi invención). Veo grandes cagadas secas de forma circular, debe haber vacas por aquí (más tarde lo confirmo al hablar con algunos lugareños). Las terrazas tienen yerba fina verdeando, la pendiente es suave y la atravieso fácilmente. Me gusta. Veo una planta que nunca había visto, lo más característico son sus pinchos, parecidos a los del tojo, pero más suaves y que salen de todas las ramas y del tronco (días después la localizo en el libro de Muer, es la esparraguera espino blanco). Cornicales, bejeques ornados, verodes, pencas, alguna pitera es lo que veo por aquí. Un tramo más empinado y llego a la cima (16.07h, 527m), también bastante llana, que tiene grandes piedras de color beis rojizo, unas sobre otras, y que le deben dar el nombre al pico: Roque de las Cabezadas. De cerca se ven claramente individualizadas y tienen grandes carteles en amarillo anunciando que esto es un coto de caza.
De nuevo me emociono con las fantásticas vistas hacia el barranco de Tahodio y también hacia el valle de Los Campitos con la montaña de Las Mesas cerrándolo. Estando aquí, con los prismáticos, descubro una casa de piedra en una loma pequeña sobre el caserío de Valle Luis (en la confluencia del barranco de Valle Luís con el barranco de Tahodio), y más me llama la atención la posibilidad de la existencia de un sendero para subir hasta la casa que la casa en sí. Y debe empezar desde abajo. Ahora sigo por la cima hasta que me encuentro con una enorme degollada y una gran bajada hasta el paso para el siguiente pico (Cabezadas del Medio). Tengo que bajar 50 metros, pero no lo puedo hacer directamente, hay demasiado desnivel, tengo que retroceder un poco e ir bajando por la ladera como buenamente puedo. Es muy complicado de bajar, hay muchas rocas y tengo que destrepar muy lentamente hasta el paso a la siguiente montaña (Cabezadas del Medio). Aquí veo más carteles de coto de caza y algo de alambre de espino caído y oxidado, qué peligro. Las Cabezadas del Medio es un pico de altura similar al del roque de Las Cabezadas, lo rodeo y sigo por la ladera sin cambiar mucho de altitud. Más yerba y trebolinas en esta parte y sigo por senderos y restos de pistas abandonadas, más o menos recto hasta la siguiente gran degollada (474m) con vistas a Valle Luís y la casa de piedra.
Atravieso terrazas abandonadas cubiertas de yerba corta en una zona bastante llana hasta que vuelvo a subir por senderos finos que o serpentean o suben rectos y voy guiado por las señales metálicas de coto de caza (un cuadrado formado por dos triángulos –blanco y negro), son los que me van guiando en la ascensión al siguiente saliente de la cordillera (Pico La Sabina). Y cuanto más arriba más pendiente, otra vez. Cerca de la cima rocosa encuentro un sendero claramente marcado entre la yerba verde que rodea, por la derecha, el pico. Es estrecho, a veces inclinado, otras veces cubierto completamente de plantas, resbaladizo y va muy pegado a la pared rocosa vertical por una veta de color claro. Me tengo que apoyar con las manos en la pared y la ladera para no caerme. Me encanta encontrar esta clase de sendero. Y llego a otra degollada (Mochines), esta es más pequeña. Antes de seguir por la cresta de la cordillera asciendo hasta lo alto del pico (Pico La Sabina, 16,50h, 608m). Las vistas llegan, hacia arriba, por encima de la presa de Tahodio, hasta el monte de Aguirre y el Pico del Inglés. Veo todo el valle de Jiménez y el valle de Los Campitos. Qué vistas más amplias. Desciendo y sigo hasta el siguiente saliente (Pico de Mohines, 612m) a donde hay una torre de electricidad, una gran torre que evito (tengo la idea, algo fantástica, de que pueden atraer y darte una descarga mortal). La vegetación es más agreste, hay más piteras y pencas. Por debajo tengo el caserío del Lomo de Las Casillas que está dispuesto a lo largo de una loma.
Exploro brevemente la posibilidad de seguir por las crestas hasta la puerta de la finca de Ascanio, pero lo tengo que dejar, anochecerá pronto, estamos en noviembre. De nuevo bajo la torre de electricidad voy encontrando el antiguo sendero que baja por la loma hacia el caserío del Lomo de las Casillas. Es un sendero que va apareciendo de una manera lógica según lo voy bajando, pero en ningún momento con sensación clara, se va escondiendo, pero ahí está y lo voy encontrando, el punto de referencia, al final, es un pequeño recinto vallado, que paso por la derecha, el camino está muy invadido de vegetación y aparezco, por fin, al lado de unos coches. Se trata de un taller que usa esta parte del camino para almacenarlos. Paso entre ellos con dificultad, están apiñados. Encuentro por la derecha una escalera que me lleva hacia abajo, ya al lado de casas bajas, muy juntas. Y llego a la carretera de Los Campitos (TF-111) (17.36h, 440m). En la parada de la guagua y bajo techo hay varios hombres mayores (más que yo) y una mujer. Les pregunto por la era en la degollada cerca de la montaña de La Leña. Uno de ellos me dice que antiguamente había más de cien eras por aquí, que todo el mundo vivía del campo (como lo atestigua las laderas cubiertas de terrazas). La mujer me dice que más abajo, por la carretera, hay una era bajo eucaliptus, “para proteger a las bestias del sol”. Y me dicen que justo detrás de la parada hay una era. Me doy la vuelta y efectivamente, aquí está, con suelo de tierra, y resalte bajo. Por lo demás no me hacen mucho caso. Aparece un gato negro tímido, la mujer dice que está esperando por su comida, alguien le trae pienso. Llega puntual la 912 (17.55h) y soy el único pasajero en montar. Es una guagua con mucho espacio para estar de pie y pocos asientos, muy moderna, muy urbana, con asientos algo duros. Y me encanta la bajada por Ifara por las vistas hacia Santa Cruz y después el paso por la ciudad que se hace rápido. Me estoy bajando una media hora después en el intercambiador (18.36h).
En la zona de Los Campitos todavía me faltan varias excursiones.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Picos alrededor del valle de Los Campitos