• Excursión 1252. 26 Abril de 2021. Lunes.
La Cuesta. Lomo la Palmera. La Gallardina.
Municipio: La Laguna.
De 16.04 a 20.15h. De 329 a 710 a 537m.
Distancia: 11,3km. Duración: 4h 11m.
Primero recorrido urbano desde el hospital universitario en la carretera a La Cuesta. Callejeo hasta Finca España donde busco y encuentro dos vistas al interior del barranco de Santos. Salgo de Finca España y recorro la arista de una loma rocosa (Lomo la Palmera), subo a La Gallardina y desciendo por otras montañas hasta el barrio de San Roque
Después de tanta espera por fin me voy a poner la primera dosis de la vacuna para el covid. Y, por prevención, hoy al menos, voy a hacer una excursión suave, sólo subir caminando hasta La Laguna. Aprovecharé para hacer un recorrido urbano por La Cuesta y después por la cresta entre el valle Vinagre y valle Tabares hasta la Gallardina, y concluiré pasando por San Roque hasta la estación de guaguas de La Laguna.
La sesión de la vacuna va bien, van rápidos y tengo la oportunidad de ver a gente de mi edad, varios maestros/profesores que se cuentan batallitas de sus luchas laborales. Todos ellos delgados como yo, tanto el hombre como las dos mujeres. Yo que sigo más que pasado de rosca con respecto a la universidad reniego de todo lo que escucho y no abro la boca.
Espero paciente y expectante los quince minutos de descanso y después tomo las de villa diego aliviado. No siento nada de particular al empezar a caminar hacia la montaña de Ofra, esta montaña de picón rojo que parece un castillo y que tiene viviendas arriba. Cruzo la carretera general a Taco por la gran rotonda y subo por el camino de Las Mantecas, todo un nombre para una calle de casas sin personalidad y de aspecto antiguo. En unos cinco minutos termina la calle y tuerzo a la derecha por una calle con el nombre de una rectora que no pienso escribir en mi diario. Esta es una calle ancha con edificios nuevos y de media altura por la derecha y espacios verdes por la izquierda. Cuando llego a la carretera general cruzo y me meto por detrás de la gasolinera hasta un pequeño barranco (Macario) un barranco pequeño y con plantas y restos de enseres, pero que no puedo cruzar. Vuelvo a la carretera general, bajo un minuto y me meto a la izquierda por la calle Siempreviva, enseguida paso el cauce del barranquito y una pequeña iglesia (San Cristóbal) y sigo recto por la calle hasta su final en una calle (Pino Canario) que bordea el barranco de Santos. Ahora hago un pequeño rodeo para ver el barranco de Santos. Bajo por la calle Pino Canario y giro a la izquierda en la primera bocacalle (Tajinaste), sigo hasta su final donde hay una vista del barranco que es profundo y ancho con una vista diáfana hacia abajo.
Regreso y subo por la calle Pino Canario, con casas bajas de una o dos plantas de hace más de cincuenta años. No sé qué estatus social pueden tener estas casas, pero no debe ser muy alto por la posición arrinconada contra el barranco del que nadie quiere saber nada, el profundo tajo del barranco es como un invitado incómodo. Después sigo por la calle Juan Pedro García por donde la vista del barranco es mejor porque no hay casas en el borde y tiene una pequeña zona ajardinada. Puedo ver en la confluencia de otro barranco (Valle Colino) con el de Santos algunas huertas que parecen estar en producción y también veo gallinas y árboles. Sigo subiendo por la calle Manuel Santaella y me meto a la derecha por la calle Juan Bautista Poggio y sigo hasta el final en un pequeño murito donde consigo una vista del barranco de Santos, el encajonado, estrecho y profundo barranco de Santos (aunque parece que de la confluencia con el barranco Valle Colino se llama barranco de Gonzalániez). Sus paredes marrones por capas están cubiertas de plantas: cañas, piteras, pencas colgando como cortinas, enredaderas, tabaibas, aquí se refugia la vegetación, y las plantas crecen en la propia pared vertical y en el fondo que no logro ver. Las raíces de las poderosas piteras y de las cañas son una buena defensa contra la erosión y sujetan las paredes. Una tubería cruza por lo alto el barranco. He venido ex profeso aquí para lograr esta vista. Vale. Regreso a la calle Santaella y al llegar a la Avenida de Las Palmeras me echo a la derecha. Esta es una calle que siempre me parece que está repleta, repleta de coches, de personas, de aceras, de comercios, todo muy junto, y siempre me da una sensación fuerte de actividad, de movimiento. Y también las ramas de las palmeras que caen flácidas hacia el suelo contribuyen a llenar el espacio.
Atravieso el cauce limpio y basáltico del barranco de Gonzalániez y salgo a otra avenida ancha y por delante de la iglesia de aspecto moderno (Nuestra Señora de las Nieves) me meto por la calle El Sauzal, este es un barrio de casas de dos o tres alturas y calles estrechas donde los coches solo van en un sentido. Es un barrio de aspecto uniforme. Al final de la calle (punto A) me echo a la derecha por la calle La Matanza y después salgo a campo abierto por la calle Tacoronte con la intención de rodear la pequeña elevación por la derecha, pero al llegar a este punto me acuerdo de que por aquí ya pasé en otra excursión (la 1149) y prefiero seguir por el recorrido urbano así que regreso al punto A y sigo por la calle La Matanza que describe un arco aquí con casas más altas por un lado y después giro a la derecha por la calle Fasnia. En tres minutos llego a una plaza alargada ajardinada y tuerzo a la derecha por la calle La Guancha. Esta es una parte más salvaje de este pequeño barrio (Las Nieves) y tengo que seguir por escalones de piedra entre las casas para superar la parte alta del barrio y salir de nuevo a campo abierto con vistas hacia los valles a un lado y otro. Arriba giro a la izquierda por un camino de tierra y llego a un cruce de calles por una parte más antigua, con viejas casas rurales por la calle Erjos en un pequeño y antiguo enclave rural (Los Guzmanes). Sigo adelante pasando dos calles (Arona, a la izquierda y Orotava, a la derecha) y tras la última casa aislada ya me meto por el camino que sube por una loma rocosa y cubierta de pencas y otras plantas. Y aquí es por donde ya abandono la travesía rural y comienzo lo montuno, empiezo a recorrer esta loma por su cresta.
El camino va subiendo en zigzag, atraviesa un canal (Los Valles) y después sigue por la cresta, una cresta fantástica de rocas antiguas, un afloramiento de rocas volcánicas cuya cobertura ha sido erosionada por los elementos y ahora asoma en toda su dureza. Las rocas están cubiertas de líquenes de varios colores, me gusta todo el rato. Y no solo por las rocas en sí sino por las vistas a los dos barrancos alargados a cada lado: Valle Tabares con casas a la vera del cauce y más largo, a la derecha, y Valle Vinagre, que es rural con fincas agrícolas y de animales. Desde lo alto puedo ver las vacas y las cabras pastando. No es que haya un sendero claro, todo lo contrario, hay que ir por encima de las rocas o por la derecha o por la izquierda y eso lo hace todavía más interesante. De las plantas destacan los guaydiles en flor, que crecen solitarios aquí y allá, son arbustos de troncos finos y alargados de unos dos metros de altura con flores blancas en forma de campanilla. Es una larga cresta de más de un km y en la parte final las rocas de la cresta se proyectan como una ola hacia el barranco Valle Tabares.
Atravieso una zona llana con plantas altas y enseguida encaro la ladera de la montaña de La Gallardina que me cuesta un rato subir, pierdo el sendero dos veces y tengo que ir saltando por encima de las rocas, las pinchudas pencas y las peligrosas piteras. Por fin encuentro el sendero, se debe usar poco y asciendo a una ladera más suave con un camino bien definido entre las plantas bajas y sigo con las vistas maravillosas y diáfanas hacia todos los lados. Un poco antes de llegar a lo alto de la montaña, donde está el punto geodésico marcado con un cilindro de cemento me sorprende ver a un grupo de vacas que bajan ágiles y decididas por la ladera, un hombre joven las va dirigiendo desde atrás. Cerca del punto geodésico descubro unas cazoletas rituales guanches, unos agujeros esculpidos en la roca, son circulares y están alineados. Sigo adelante y atravieso la llanura en lo alto de la montaña donde abundan las cardos con sus hojas grises formando alfombras. Por aquí se me suben dos garrapatas que logro identificar enseguida y arrojo cuando se me están subiendo por las perneras. En la otra punta de la montaña, la del mirador sobre la llanísima La Laguna, que desde aquí parece pequeña y encerrada, me echo a la izquierda y bajo por un sendero que discurre por terreno rojizo y resbaladizo. Por debajo tengo la carretera de circunvalación. Abajo atravieso otra zona llana al lado de una casa aislada con árboles y cuando llego a la primera calle (Primavera) de un pequeño barrio, la cruzo y sigo por otro sendero hacia arriba. Después paso al lado de otro grupito de casas (Las Benjaminas) y sigo recto por la loma por una pista de tierra, no bajo hacia La Laguna, y cuando paso un chalet vallado o amurado sigo por un sendero y en dos o tres minutos llego a otro pequeño barrio (San Roque) que tiene una ermita con un magnífico mirador sobre La Laguna y de ahí ya bajo por una calle asfaltada sigo hasta la circunvalación, la cruzo y después enseguida alcanzo la plaza del Adelantado y otro pequeño recorrido me lleva hasta el intercambiador.
Todavía sigo sin sentir nada de particular por la vacuna. Los dos días siguientes tendré síntomas como si me fuese a poner enfermo de gripe, pero la cosa no va a más y el jueves puedo hacer la gran excursión de la semana.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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La Cuesta. Lomo la Palmera. La Gallardina. Parte 1
La Cuesta. Lomo la Palmera. La Gallardina. Parte 2