• Excursión 536. 19 Octubre de 2016. Miércoles.
El Portillo. La Fortaleza. Cruz de Fregel.
Municipios: La Orotava. San Juan de la Rambla
ENP: Parque Nacional del Teide
De 15.55 a 18.48h. De 2040 a 1940 a 2040m.
Distancia: 12,6km. Duración: 2h 53m.
Por sendero señalizado desde El Portillo hasta el gran llano de Los Guancheros en la base del paredón de La Fortaleza. Recorro el sendero hasta el extremo izquierdo, localizo un acceso a la cima de La Fortaleza, después lo recorro una segunda vez hasta el otro extremo y subo hasta la pequeña ermita de la cruz de Fregel
Tardo una hora en llegar desde casa al Portillo. Dejo el coche en el pequeño aparcamiento al lado del restaurante donde algunos turistas están comiendo y tomando cervezas. Me puedo imaginar que se sienten muy bien después de haber dado una buena vuelta por el llano hasta Ucanca y haber visto las maravillas de la lava y los colores del paisaje. Mi problema, sin embargo, como casi siempre, es saber por dónde empiezo, por donde comenzar el recorrido. La indicación de Wofsperger es buena y empiezo dirigiéndome hacia el centro de visitantes y justo delante del recinto tomando el sendero que lo rodea por la izquierda y sube ligeramente.
El camino que llanea se dirige hacia el Teide que sorprendentemente está cubierto en su mitad superior por una nube gris. El firme es regular y hay que subir y bajar pequeñas lomas. En el suelo se distinguen muchas huellas diferentes en el polvo fino. Sólo me topo con una mujer que se ha parado a descansar en un recodo del camino mirando la base del Teide. La vegetación es sobre todo rosalitos con las flores secas, alguna retama, y pocas yerbas pajonera totalmente secas, también codesos, pero pocos. Eso en conjunción con las rocas y las cañadas siempre me encanta, me resulta siempre muy interesante, nuevo. Pero el día no está para muchas fotos por la luz grisácea. El día está un poco fresco, pero con el caminar enérgico entro en calor.
Paso al lado de tres roques de formas alargadas (Roques El Peral) en la mitad del trayecto hacia El Cabezón que es un punto de referencia en muchas excursiones porque en él culmina uno de los bordes del valle de la Orotava. Y sólo cuando ya estoy muy cerca comienzo a ver la pared rocosa de La Fortaleza que es el objetivo de mi excursión. En general, me gusta cuando el objeto deseado se ve de repente o cuando estás muy cerca.
Después de un repecho empiezo a bajar hacia una gran superficie lisa (cañada los Guancheros). Y veo desde lo alto del repecho la pared imponente en tonos marrones y rojizos. Es una pared de unos 100 metros de alto y de más de un kilómetro de largo (parece que un resto del inmenso volcán que hubo antes que El Teide, tal como todas las elevaciones que forman el anillo por encima de las cañadas, de las que sobresale Guajara). La verticalidad de la pared de La Fortaleza se realza con el contraste con la cañada lisa y extensa. Maravilloso espectáculo. Sigo descubriendo todavía cosas fantásticas, de las que hay que esforzarse por descubrir, desde El Portillo o la carretera no se ve La Fortaleza en absoluto. El recorrido por el llano es trabajoso, el suelo es de piedra pómez triturada y mis pies se hunden y resbalan y me cuesta cada paso. La parte delantera de La Fortaleza es un terreno protegido y resguardado con una valla baja. Esta parte está formada por los derrumbes de la pared y en esa base inclinada, y para mi asombro, empiezo a ver decenas y decenas de tajinastes, quizás cientos. Ya sólo quedan las hebras amarillentas o blancas que forman la estructura de la flor, son como arbolitos blancos secos. Me puedo imaginar el espectáculo cuando florecen (junio o julio). Nunca había visto tal cantidad de tajinastes. Y tengo una sensación curiosa mientras camino por esta arena blanda. Con los puntos de referencia en el Teide y en la pared lejana es como si en realidad no me moviese en absoluto, como si estuviese jugando a caminar, pero en realidad no avanzo nada. Y la pared es tan larga. Al llegar al extremo veo que sigue, que es un ángulo y sigo caminando otro buen trecho buscando el final y una vista muy buena que hay hacia el norte de la isla. En todo el recorrido hasta aquí desde que salí del Portillo cada poco he estado echando vistazos hacia el Teide y empiezo a tener una sensación muy frustrante porque está oculto. Lo busco y no lo encuentro, vez tras vez. La pared de la Fortaleza está compuesta de muchas columnas cuarteadas o de superficies lisas que se están descomponiendo y cayendo continuamente. Sólo consigo verla en toda su belleza cuando en un breve momento sale el sol e ilumina un tramo de la pared, es un color rojizo y la superficie parece de arcilla dura cuarteada, pero dura menos de un minuto.
Cuando por fin llego al extremo real de la pared y miro hacia el norte, hacia Teno, resulta que está cubierto de un mar denso de nubes. Sólo se ve la punta de los picos más altos (Cruz de Gala, Pico Verde, Montaña Negra, Cruz del Niño). Pero aun así resulta un buen espectáculo porque se ve parte del pinar de Icod. Según Wolfsperger hay un sendero estrecho y empinado para subir a lo alto de La Fortaleza. La ruta usual (el recorrido número 1 del Parque del Teide) es por el otro extremo de la pared de La Fortaleza, pasando por la cruz de Fregel. Pero yo siempre prefiero los caminos alternativos así que me pongo a buscarlo. La indicación es que empieza en una canal en los primeros pinos. Pero debe ser el mal de altura que me hacen confundirme y creer que tengo que ver “un canal” y bajo por una pista hasta los 1850m (casi 150 más abajo) hasta que me doy cuenta de que la cosa no va bien y regreso contando los pasos, al llegar a ochocientos descubro el sitio por el que empieza el sendero alternativo, está marcado con un grupo de piedras: inconfundible. Doy unos pasos por él y una vez descubierto lo dejo para otro día en el que pueda hacerlo y además haga sol para ver toda la pared con buena luz. En todo el recorrido he estado escuchando la música ambient de Steve Roach “Ancient Days” que le va de maravilla a estos terrenos misteriosos y raros.
Regreso por el llano a cámara lenta por la arena huidiza y veo un cartel en cuatro idiomas diciendo que es un terreno de prácticas y experimentación (español, inglés, alemán y ruso). El terreno protegido tiene mucha vegetación en toda la ladera inclinada. Algunos pinos crecen en lo alto de la pared y hay otro en la base, también cedros. Al llegar al extremo subo por un recorrido marcado con piedras hasta la pequeña ermita de la cruz de Fregel que está abierta. De ahí parte un sendero hacia arriba de la Fortaleza. Y también otro hacia un mirador hacia el valle de la Orotava. Me doy la vuelta y empiezo el regreso (17.22h, 1970m). Se me hace larga la vuelta, sobre todo, por la sensación continua de: buscar y no encontrar el Teide, es una sucesión de pequeñas frustraciones, mi referente máximo está oculto por una densa y gris capa de nubes, me lo tienen secuestrado.
En el Portillo (18.48h) me monto en el coche y no me quedo a hacer mis estiramientos porque un motor produce un ruido muy molesto. Me detengo más tarde en Izaña y allí sí los hago. Un par de ciclistas están recogiéndose y hablan de sus progresos en la bicicleta y de que ya no les dan miedo los terrenos pedregosos. El camino de vuelta en el coche por la carretera sinuosa pero buenísima hacia La Esperanza es un momento muy agradable y me da la sensación de estar rodando un anuncio de coches, voy a la velocidad perfecta para disfrutar del paisaje y de la conducción mientras escucho la música en el coche.
Por favor, más de esto.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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La Fortaleza. Cruz de Fregel