• Excursión 846. 27 Septiembre de 2018. Jueves. (Anaga 137ª).
Roque de Enmedio. Roque de las Ánimas. Taganana.
Municipio: Santa Cruz de Tenerife.
ENP: Parque Rural de Anaga
De 11.20 a 15.12h. De 443 a 126m.
Distancia: 2,9km. Duración: 4h 52h.
Visita a dos roques cercanos a Taganana. Subida al roque de Enmedio con gran variedad de vegetación y viejas huertas. Acceso a las faldas del roque de Las Ánimas con buenas vistas hacia las playas
Salgo de Santa Cruz en la 946 (10.30h) con un día soleado y caluroso, pero cuando me bajo en el roque de Amogoje (11.12h, 410m) está nublado. Bajo por el sendero que rodea por la derecha el roque, desviándome del sendero que va hacia Almáciga. El sendero pasa por algunos terrenos privados, está más o menos claro y va por una cresta rocosa. Enfrente tengo el gran roque de Enmedio, un rectángulo de piedra gris, cuya parte superior es un largo filo bastante llano. El sendero está bastante claro y con bastante pendiente baja y en dirección a rodear el roque por la derecha. Sólo hay una parte más complicada en una zona muy rocosa pero, en general, es bastante practicable. Voy cambiando mi perspectiva del roque de Enmedio a medida que lo rodeo, y cuando estoy en su base y ya he empezado a ver el roque de Las Ánimas, que es mucho más puntiagudo me fijo en que a la izquierda hay un sendero (no indicado en mi mapa de openstreetmap.org) que parece dirigirse a lo alto del roque. Hay mucha vegetación baja y muchas piedras, y el sendero pronto empieza a ascender por el roque por las piedras y voy viendo el camino según lo voy haciendo. Identifico una planta de la familia del codeso y la retama, es la gildana, sólo se da aquí, en este roque y en la punta de Teno, de metro a metro y medio de alta y bastante voluminosa, con hojas finas, pero como florece de marzo a junio no puedo ver sus flores amarillas. Además de la gildana, hay gomereta, tabaiba, gamona, chahorra, cerraja, pastel de risco, cardón, cardoncillo, incienso, bejeque, jaguarzo, lengua de pájaro, vinagrera, codeso, cornical, cruzadilla, doradilla, matorrisco, brezo, pinillo común, helecho batallita.
Me gusta mucho el sendero que sube muy vertical y bastante salvaje entre la vegetación densa. En la aproximación a lo alto hay más rocas y llego a una llanurita (454m) donde hay varias terrazas sujetas con muros de piedra. Aquí se cultivaba, también, impresionante. Desde aquí, y mirando directamente hacia el mar, hay una vista fantástica del roque de Las Ánimas que tiene en su parte inferior marcas medio desvaídas de bancales, con una forma de rejilla y que me recuerdan la piel cuarteada de un pez abisal. Y, desde luego, que no contaba con poder subir a lo alto del roque. Me han sorprendido estos muros de terrazas, que me parecen vestigios de una ciudad perdida, son tan primitivos, tienen tanto liquen las piedras. La vista desde lo alto es de 360 grados. A la derecha del roque de Las Ánimas veo el pueblecito de Almáciga y la playa. Y bajo las nubes los riscos completamente verdes que suben hacia la ladera del Pijaral. Pero Taganana está bastante oculta por el propio roque, inseguro empiezo a bajar un poco y avanzar hacia Taganana, hacia la punta del roque. Tengo que bajar entre restos de terrazas medio derruidas y logro llegar al puro borde, a la punta del roque (12.10h, 418m). Y desde aquí sí que puedo ver maravillosamente bien todos los barrios de Taganana que están ordenados por lomas y que confluyen hacia la plaza de la ermita. Sólo me falta echarme a volar. Y todavía podría ser mejor si luciese el sol. A la derecha de la serie de picos del risco que separa este valle del de Afur puedo ver la base del roque de Taborno, que está parcialmente cubierto de nubes. No me llegan sonidos urbanos, parece una película muda, porque veo coches desplazarse por las curvas cerradas de la subida hacia el túnel sin que me llegué ningún sonido. También veo actividad dentro de las calles. Qué regalo inesperado poder estar aquí arriba. De este sendero me habló un hombre que hizo de taxista para mí (excursión 365). Vuelvo a leer esa excursión y compruebo que no hay mención a ello, pero me acuerdo bien de lo que me explicó; y se me había quedado traspapelado el sendero hasta que lo redescubrí en openstreetmap.org. Me acuerdo que me dijo que se podía subir a lo alto. Estoy tan a gusto aquí, no hace viento, no hace frío.
Como todavía quiero ver más cosas empiezo la bajada a la base y cuando estoy volviendo pienso en la alineación de estos dos roques (Ánimas, En medio) que están en línea y en perpendicular al mar y cuya línea sigue en otros dos roques más (no tan prominentes): el de Amogoje (459m) y el del Valle (621m). Son roques fonolíticos (sus piedras suenan al golpearlas) y llevan erosionándose millones de años. Me fijo más detenidamente en las gildanas, algunas con un verde muy apagado. Cuando estoy volviendo me parece distinguir algunas sabinas en los laterales del roque, pero no me puedo acercar a ellas. Los laterales del roque caen enseguida con mucha verticalidad y son muy lisos. Bajo por el sendero que baja hacia la base y prosigo (a la izquierda) el sendero hacia el roque de Las Ánimas, que tiene este nombre en memoria de los orchilleros que murieron en sus laderas recolectando orchilla (un liquen). El sendero va por un terreno mucho más liso y es algo resbaladizo, es terreno arenoso. El sendero es muy claro y simplemente lo sigo hacia abajo. Y progresivamente voy viendo la pared del roque de En medio, mucho más vertical que el lado que he visto al bajar desde Amogoje. Esta pared es de color negro y gris, el negro es de los líquenes muertos en sus paredes. En la base de la pared vertical hay muchas terrazas, todas abandonadas, están bien organizadas y de un tamaño regular con muros de apoyo y casi dan la impresión de ser contrafuertes para sujetar/sostener el propio roque. Los brezos forman un anillo entre la base y el final de las terrazas. Ahora veo mucho cornical alrededor del sendero. Por encima de una torre metálica de electricidad, que no me molesta lo más mínimo me asomo al borde de un precipicio que da hacia la playa del Roque de las Bodegas, la playa que está antes de Almáciga. Sólo distingo a una persona en la playa, en este día gris y poco apetecible para bañarse (a mí no me apetece ni en los días más tórridos). La playa forma una curva muy agradable de ver, es de arena negra. Entre los dos roques (Enmedio y Ánimas) hay un valle amplio que se va estrechando hacia abajo, hacia Taganana, y está totalmente cubierto de terrazas. Y, también, sin plan previo, investigo si se puede subir al roque de Las Ánimas, y parece que sí, en cuanto me acerco a la base veo que se puede subir fácilmente y que incluso hay menos pendiente que para subir al otro. Por aquí hay menos vegetación baja, más rocas, de color más claro las piedras.
En el camino hacia arriba veo un hermoso acebuche y una sabina grande. ¿Cómo ha logrado librarse del hacha esta sabina? Y por la forma de las ramas confirmo que lo que vi antes eran también sabinas. Logro encaramarme en lo alto de las lascas verticales y fracturadas (13.50h, 324m) y me asomo todo lo que puedo hacia el mar, desde donde vuelvo a ver la playa del Roque de Las Bodegas y Almáciga. Me recuerdan a las lascas del roque de Jama (San Miguel de Abona) y a las del roque de los Pinos (Chinamada). Y encaramado en ellas me doy cuenta de lo poco que soy, lo poco que debo pesar en relación a estas lascas, que de lejos puede parecer que se van a caer y puede que hayan estado en esta posición aparentemente inestable durante cientos de años. No corre viento y puedo quedarme a comer aquí con vistas al roque de Enmedio, Taganana y Almáciga. Me emociona particularmente el distinguir un pequeño drago en el extremo opuesto del roque, debe ser un drago silvestre, de esos pocos que no han sido plantados por los hombres. De esos se ven algunos en lo alto de los riscos, pero no recordaba verlo tan claramente, aunque sea con los prismáticos. Toda esta cornisa está compuesta de lascas agrietadas, partidas, deslizándose unas sobre otras. Cuando me asomo hacia el mar veo que una gran parte del roque son lascas superpuestas con algunas pequeñas sabinas creciendo en las grietas. Este roque tiene dos picos más, pero no veo la manera, fácil y sin riesgos, de trepar por ellos, y sólo estar mirándolos para ver cómo subir ya me vale para sentir que se me aflojan las piernas.
Cuando inicio la bajada me voy fijando mejor en los tonos de las piedras y distingo grises, negros, anaranjados, verdes claros, beis, amarillos y ocres. En la base encuentro sin mucha dificultad el sendero que baja por el valle entre los dos roques, aunque se podría bajar por muchos sitios e incluso llanear por la base de este roque para ver si se puede tener más vistas desde el otro extremo (excursión 1414). Cada poco veo entradas hacia las terrazas tanto a un lado como al otro y cuando estoy cerca de un pequeño caserío (Lomo Blanco) me fijo en la ladera y distingo claramente el sitio donde se desprendió un buen trozo del risco del roque de Las Ánimas, color más claro en la pared y debajo una torrentera gris de rocas por toda la ladera que ha borrado las terrazas. Identifico un farrobo en lo alto de la ladera, es un ejemplar grande y solitario. Cuando completo el sendero y llego a Lomo Blanco me despisto y en vez de torcer a la izquierda y seguir por una calle sigo recto hacia abajo por un sendero que se va complicando progresivamente hasta niveles increíbles, es de arena suelta, totalmente suelta, y piteras con picos afilados listos para ensartarme y termino casi deslizándome, como esquiando, no me lo puedo creer que las partes más difíciles estén al lado del final, justo al lado de la carretera. Ya después me doy cuenta de mi error al mirar el mapa. Y es que cuando más horas llevo de excursión menos me gusta mirar el mapa, menos me dan ganas de consultarlo. Llego a la carretera sano y salvo (15h, 115m). Esta excursión tenía una segunda parte: de Taganana a Afur por un viejo camino, pero decido dejarlo para otro día. Por un atajo y unas escaleras llego a la parada de la guagua cerca de la ermita (15.10h) y espero pacientemente a la 946 que llega (15.38h) y en la que vuelvo a tener otra experiencia cinemática y espectacular cuando después de atravesar el túnel empieza a bajar por el barranco de San Andrés. Es una vista tan expansiva, es una bocana de circo tan ancha y con tantos riscos y picos, que me siento elevarme sobre ellas al empezar a verlos, no sólo no me canso de este barranco, sino que cada vez me gusta más, y con todo tipo de tiempo.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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