• Excursión 1096. 11 Junio de 2020. Jueves.
Izaña. El Contador. Villa de Arico.
Municipios: Arico. La Orotava.
ENP: Parque Nacional del Teide. Parque Natural Corona Forestal
De 10.46 a 17.31h. De 2310 a 540m.
Distancia: 25,6km. Duración: 6h 45m.
En La Orotava tomo un taxi en la parada del intercambiador Me lleva hasta el punto kilométrico 39 de la carretera del Teide (un poco pasado la carretera de subida a los observatorios de Izaña, 10.04-10-49h, 37€). La conductora es agradable, de conversación sencilla, interesada en lo que voy a hacer, pero algo insegura, muchas de sus frases acaban con un ambiguo: “sí, no”. Aquí y a la izquierda hay una entrada (2250m) a una pista (De Maja) con barrera. Este es mi punto de comienzo. El día está ventoso, con nubes altas, la luz turbia, difuminada. Nada que ver con los días luminosos y transparentes del parque del Teide. Mi intención es recorrer la ruta del filo hasta el Parador y desde allí llamar un taxi.
Con la bufanda y la mascarilla que, en contra de lo usual, me dejo, es para que me proteja de las rachas de viento desagradable, un viento cargado de arena fina, que me azota por momentos. La pista pedregosa en ligerísima subida está rodeada de montículos arenosos. Las retamas apenas tienen flores, los rosalitos salvajes sí. Me dirijo a una degollada. A mi izquierda voy pasando tres pequeños volcanes (Carnicería, Anita La Linde y Abreu). A mi derecha otro: Maja. Llego a lo más alto del sendero, a la degollada Abreu (2312m). En línea recta me dirijo ya hacia el borde del circo del Teide, y pasado dos volcanes más a mi derecha (Pedregal, Tierra) ya voy teniendo vistas hacia el Teide, pero está desvaído, borroso, jamás lo había visto así. Las nubes altas, muy por encima, y ya es mucho, no son uniformes, hay zonas más oscuras. Otras nubes sobre el atrio se desplazan tapando por completo la vista del Teide. Y cuanto más me acerco al borde más viento hace. Definitivamente no es el mejor día para estar aquí. Por otro lado, está la alarma que me causa los constantes carteles de “peligro, zona militar”, indicando la zona, hacia la izquierda, donde los militares llevaron a cabo prácticas y pueden quedar proyectiles sin explotar. Esta pista es totalmente segura, pero me molesta ver esos carteles y tener que recordarme la dejadez de los militares.
Después de una larga tira recta llego al borde del circo. La vista no es muy esperanzadora, no parece que vaya a mejorar el tiempo. Paso el saliente (a mi derecha) del Morro Negro/Risco Verde, otro pequeño volcán está a la izquierda (Montaña del Colmenar), se eleva sólo unos 40 metros del terreno. Sigo con la bufanda bien anudada y la mascarilla cuando me cruzo a tres caminantes. Me resulta extraordinario, sobre todo hoy. Soy consciente de lo raro que puedo estar con la mascarilla puesta en un lugar como este, pero paso de todo. Uno que parece más experto me dice, cuando le pregunto, que la bajada a la pista de Arico ya está cerca. Y es que ya he decidido abandonar la ruta del filo e irme hacia Arico, hacia El Contador. El tiempo está demasiado inestable y ellos mismos me dicen que por Pasajirón y Guajara el viento es muy fuerte.
Unos 20 minutos después del Morro Negro encuentro la pista de bajada (2270m, 12.32h). Es muy clara, se ve muy bien. Y es que en mi mapa de OSM hay varias pistas que salen a la izquierda, hacia abajo, una más o menos clara va hacia la montaña de El Colmenar, pero no continúan hasta la pista general de Arico. Por aquí no me puedo permitir el lujo de ir por pistas sin salida y tener que hacer rodeos. Así que cuando me meto por la clara pista hacia abajo siento un gran alivio. Aunque es la primera vez que la recorro, su trazado (in situ) se corresponde muy bien con el del mapa. El firme es de lo más pedregoso y erosionado, de piedra beis muy rota y cuarteada. Lo bueno es que por aquí el tiempo es mucho mejor, no hace viento, y está más claro el aire. En una bifurcación (2190m) me echo a la derecha y tras recorrer unos 300 metros y pasar dos barranquillos me doy cuenta de que no es por aquí, la pista se estrecha demasiado, sólo lleva a un volcán (Montaña Bermeja). Regreso a la bifurcación y sigo bajando. Por aquí encuentro dos pinos canarios, de troncos muy gruesos y poco ramificados; en el mapa este lugar se llama Los Tres Pinos ¿dónde está el otro? Uno de ellos es impresionante. (Posteriormente me entero de que uno de estos es un árbol monumental: Pino de la Pelota, 2170m). Me llama tanto la atención lo poco ramificado que están. Debe ser la manera de mantener la poca humedad del ambiente. Algunos pinos de alrededor pueden ser quizás tan altos, pero estos destacan. Me gusta mucho haberlos encontrado. Me resultan acogedores.
En otra bifurcación más abajo (2150m) elijo la de la izquierda porque baja más. Es una pista que va serpenteando en grandes arcos por las lomas con el mínimo desnivel posible. Alrededor pinos jóvenes y pocas plantas en el suelo. Me armo de paciencia, pero estoy frito por llegar a la pista general de Arico, no acabo de estar seguro de que tenga salida. Y más de una hora después y casi cuatrocientos metros de desnivel y logro llegar (13.43h, 1890m) a la pista general de Arico, que parece una autopista en comparación, es ancha, y de firme muy liso. Bien. Fantástico. Más tranquilo tiro a la derecha por la pista ancha. (Hay una pista que baja, casi enfrente, esa va hacia el risco de Las Llaves, excursión 1474). La pista es agradable, no me tengo que ir preocupando de donde piso. Abundan los pinos grandes y hermosos y va en ligera bajada. Una media hora después veo una pista que baja por la derecha (viene de la bifurcación después del pino de La Pelota).
Tras una curva muy cerrada hay una zona algo llana, una hoya, es la zona de acampada Fuerte El Llano, pero no estoy seguro de que se siga usando. Poco después (1760m) encuentro el PR (sendero de Pequeño Recorrido) que baja hacia El Contador. Estupendo. Es un sendero bien marcado. Pero empieza a llover fino y eso hace el firme pedregoso muy resbaladizo. Tengo que abrir el paraguas, que afortunadamente he traído. Este PR corta la pista general de Arico en varias ocasiones. Bien marcado, ningún estrés por ahí. Cuanto más me acerco al Contador más espesa es la niebla y más intensa la lluvia fina. Se me hace muy difícil seguir el recorrido del PR por las lomas pedregosas en donde hay cambios de dirección, y los hay, menos mal que lo sé y que los recuerdo todos de otras excursiones. El agua en las plantas cerca del Contador me moja los pantalones. El acceso al Contador es especialmente revirado, pero lo logro. Llego a la zona recreativa del Contador (1240m). Claro, cómo no, está cerrada y clausurada con cinta roja. He ido retrasando el comer hasta lograr a algún tipo de refugio, de protección y lo encuentro aquí bajo el pequeño tejadito de un cartel informativo. Bien pegado al poster hago la pausa para comer (15.36-16h). Qué trabajo mental tengo que hacer para no dejarme llevar, para mantenerme y lograr incluso disfrutar de la situación.
No tengo hambre, pero sé que comer me va a sentar bien. Bastante repuesto sigo bajando por la carretera asfaltada. Tengo que simplificar. Para darme ánimo me pongo a escuchar el disco “Meddle” de Pink Floyd que me resulta relajante con sus canciones tranquilas, sobre todo “San Tropez” y el largo y ambiental “Echoes”. A buen ritmo y bajo la lluvia que no cesa voy bajando. Y la temperatura, paradójicamente, bajando también, de 24 hasta 18º. No dejo de escuchar este disco una y otra vez. La niebla espesa, paso Ortiz, sigo bajando. Qué melancólico me resulta el paisaje envuelto en niebla, todo apagado, en silencio. Los pequeños arbustos del incienso están preciosos con sus colecciones de gotitas de rocío, la lluvia es tan suave, tan delicada que poco a poco va perlando las delicadas y tiernas hojas grises de los inciensos.
Y así voy bajando y bajando por la carretera asfaltada que brilla con el agua por estos paisajes fantasmales con alguna finca aquí o allá, sin apenas visiones amplias, con la niebla baja. Es una larguísima bajada hasta las primeras casas de la villa de Arico que está muy tranquila. No veo a nadie sino hasta que alcanzo la carretera general (17.31h). Bajo la marquesina de una parada de Titsa llamo por teléfono, la 036 hacia Granadilla pasará pronto. Bien. Hago los estiramientos aquí. Una mujer de atuendo deportivo que parece también esperar la guagua al poco de llegar parece recordar algo y se va. Salvadora llega la 036 y para mí solo. Ahora todo me gusta más. Es una guagua grande y yendo por las medianías de Arico y Granadilla no tardamos mucho en llegar a Granadilla. Tengo que esperar un rato en la desangelada estación de Granadilla a la 408 (18.35-18.52h) a San Isidro, donde está nublado y muy desagradable en esta estación abierta a todos los vientos del mundo, aunque no tengo que esperar mucho (18.58) a la 110. Todavía me falta un mundo para llegar a La Orotava donde dejé el coche esta mañana. Me lo tomo con toda la calma del mundo. En la guagua escucho las óperas de Philip Glass sentado en primera fila. En Santa Cruz (19.40h) tengo que esperar un buen rato a la 108 (20.30h). Todos los horarios están trastocados. Y aquí estamos todos a pesar de la pandemia. La gente está inquieta, nerviosa, desasosegada. El conductor de la 108 es un joven con barba rala y gafas rayban, extraordinariamente amable. Me sorprende lo amable que es. Me gusta mucho. No me acuerdo a qué hora llego a La Orotava. Afortunadamente todavía no han cerrado el parking donde dejé el coche.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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