• Excursión 1514. 21 Septiembre de 2023. Jueves.
Tamaimo. Barranco El Natero. Barranco Seco.
Municipios: Santiago del Teide
ENP: Parque Rural de Teno
De 10.40 a 19.30h. De 580 a 0 a 580m.
Distancia: 16,1k. Duración: 8h 50m.
Aventurera excursión recorriendo dos largos túneles (más de un km cada uno) para después descender por un viejo camino empedrado por el poco transitado y espectacular barranco de El Natero (parque rural de Teno) hasta una playa de cayados y después ascender por otro barranco salvaje (Barranco Seco) por una vereda bastante incierta y salir a Tamaimo por otro túnel más largo todavía
Desde hacía mucho tiempo he deseado recorrer el barranco del Natero. Sin embargo, los propietarios de una finca de cabras (Casas de Arasa) cerraron el acceso al sendero de Guergues, y, como consecuencia, el acceso al barranco del Natero. Las casas de Arasa están separadas de Santiago del Teide por la degollada de Cherfe.
Pensé un plan alternativo accediendo desde la carretera que baja a Masca, pero sin verlo muy claro, más la dificultad de la bajada en sí por el barranco del Natero (FF en su recorrido por el barranco recomienda ir con alguien que lo conozca) lo he dejado. Hasta que he encontrado una ruta de un usuario de Wikiloc: AndresAE “Tamaimo - Bco Mancha de los Díaz - Playa Bco Seco - Natero -...”. Esta ruta empieza en Tamaimo, atraviesa dos túneles y llega al barranco del Natero en los 550m aprox. de altitud. En julio pasado lo intenté (excursión 1496) pero con una ola de calor tremenda no pude sino llegar al barranco del Natero y poco más. En la excursión 1151 lo intenté desde Los Gigantes por el sendero vertiginoso y pasando por el túnel que lleva un canal con agua (cerrado actualmente). Llegué al Barranco Seco, bajé a la playa y sólo pude subir como medio km del barranco. Lo tuve que dejar porque tardé demasiado en llegar al barranco y después no me quedaron fuerzas para subir.
Por fin hoy parece que lo puedo conseguir. Usando un programa de Información Geográfica (QGIS) de código libre he podido inscribir la ruta de AndresAE sobre el Mapa Topográfico Integrado (Grafcan) con una resolución mejorada para ir más seguro durante el recorrido. Además, existe otra ruta mítica que empieza por la parte baja del barranco del Natero y que por túneles y pasos expuestos atraviesa hasta el barranco Seco y quiero echarle un vistazo Parece que es una ruta tan peligrosa y emocionante como la de las Mil Ventanas (los túneles de esta ruta también están cerrados actualmente). Por otro lado, estuve pensando que una vez que llegue al barranco del Natero puedo atravesar hasta el barranco de Masca por un túnel que parte de los 500m aprox. de altitud, lo descarté cuando me di cuenta que sale muy cerca del pueblo de Masca y que por Masca sólo se puede ir con permiso los fines de semana y que tenía que llevar botas de agua para atravesarlo. Y parece ser que este túnel está cerrado, según dice un usuario de Wikiloc a mayo del 2023. (Sí, lo confirmo este túnel también está cerrado actualmente).
Sé que va a ser una excursión con muchos imponderables y necesito disponer de mucho tiempo para hacerla. Me levanto temprano, pero entre una cosa y otra no consigo llegar relativamente pronto a Tamaimo. Son las once menos veinte cuando me bajo de la guagua en Tamaimo (al lado de la gasolinera de Disa) con un tiempo agradable, si acaso ligeramente fresco, nada que ver con lo de la ola de calor de julio (excursión 1496). Por el sendero señalizado que empieza en la calle Santa Ana bajo hasta el sendero PR 65. Tras recorrer unos pocos metros del sendero me echo a la derecha hacia un depósito por donde transcurre un canal, muy visible por sus manchas blancas, rebose de cal. Sigo al lado del canal y en unos tres o cuatro minutos, tras dar la vuelta a una esquina, llego a la entrada a un túnel. El primero de hoy. La puerta está abierta. Puedo pasar. Me pongo el casco con luz frontal. Miro la hora. El túnel es suficientemente alto para no tener que ir agachado, pero no lo suficiente para ir erguido del todo. Mi casco roza en muchas ocasiones el techo (mido 1,78m). A mi derecha y elevada va una tubería gruesa por donde oigo correr el agua. Me gusta el túnel. El agua viene de la galería El Sauce situada en el barranco del Natero. No se me hace largo el túnel, no siento ninguna claustrofobia, la cosa va bien. Tardo 16 minutos en atravesarlo, en salir al barranco Seco. A la salida los jadeos y bufidos de unas cabras negras asilvestradas parecen darme la bienvenida. A la salida también me recibe la fantástica vista de unos roques anaranjados, situados por debajo del Roque Blanco. Una llamativa marca blanca en la ladera del roque delata por dónde va el canal. Sigo entonces por un senderillo al lado del canal, la tubería debe ir enterrada, no la veo. Mucha retama blanca a los lados, muchos pasos expuestos, voy despacio, seguro, tranquilo. Después de recorrer un barranquillo la vista sobre el barranco Seco es magnífica. Me paro varias veces y con los prismáticos localizo un acueducto por donde pasa, muy abajo, otro canal. En el paso del cauce del barranco Seco hay más zonas expuestas. El sendero es de arena muy blanca, mezcla de cal y arena, del rebose del agua del canal que debe tener una concentración extraordinaria de caliza. Tras la parte más estrecha con caída fuerte llego a una zona más llana y poco después a la entrada al segundo túnel. La puerta está cerrada, pero han cortado dos barrotes de la parte de abajo y maniobrando como un contorsionista se puede entrar. Me vuelvo a poner el casco.
Este segundo canal es más bajo y su suelo está muy cubierto de una gruesa capa de caliza que parece hueca. La capa blanca llega hasta casi un metro de las paredes del túnel. (Más tarde un taxista me dirá que en una época, no hace mucho, en algunos tramos llevaba mucha agua, agua hasta la cintura, y me acuerdo de la capa blanca y lo empato). Debajo de la cal se notan los travesaños de los raíles, railes que usaban para transportar en carretillas lo que iban cavando. A la derecha y al nivel del suelo va la tubería gruesa con agua. Hace bastante ruido en un pequeño salto. El paso de este túnel es más incómodo que el otro, sólo en la parte final mejora cuando desaparece la capa blanca del suelo. De repente se me apaga la luz del casco. Oscuridad total. Menos mal que tengo otra de repuesto. Llego en menos tiempo de lo esperado al barranco del Natero (doce minutos). Son las doce de la mañana y ya he logrado llegar al deseado barranco, bueno en realidad es otro, pero ya está muy cerca.
No me atrevo a cruzar por un acueducto, está húmedo y la tubería lo ocupa casi todo. Bajo al cauce y al otro lado subo al canal que va muy pegado a una pared vertical y cubierto de piedras irregulares y que me llevan a otro túnel, este muy corto. Ahora sí que he llegado al barranco del Natero. Por fuera del túnel sigo al lado del canal hasta que en menos de cien metros puedo bajar al cauce del barranco del Natero. Por aquí veo a tres perritos blancos amistosos y después hablo un momento con un cazador que lleva una gran escopeta bajo el brazo, cazan pichones, apenas hay, me dice. Del camino de bajada por el barranco me dice que me va a ir llevando, lo único es el peligro de caídas. Me dice que él ha venido por la montaña, desde El Retamar. Viene con otro que no alcanzo a ver. Gracias por la información. Empiezo a bajar por el cauce, todas las piedras están cubiertas de cal, todas blancas, cuánta agua derramada de la galería. Lo cubre todo con una capa gruesa. En uno o dos minutos llego a la confluencia (530m) con el barranco por dónde salí del túnel. Ahora empieza la parte nueva para mí, hasta aquí llegué en la excursión 1496 y me di la vuelta. De entrada, ya se ve bien el camino que baja al lado de un canal estrecho y seco y medio roto, y que va por la derecha del cauce. Me gusta este acompañamiento. El agua de un lado para otro, cuando hay, cuando hubo. La vegetación es de retamas y tabaibas, con matorrisco y alguna penca. En unos 150 metros el camino me baja al cauce donde hay vegetación muy densa y tras una esquina arriscada llevo a una zona llana donde destacan dos o tres grandes higueras. Y por donde vuelven a aparecer los perrillos que se meten en un charco y se mojan las patas, están disfrutando.
Busco infructuosamente la entrada al túnel que atraviesa hasta el barranco de Masca. La vegetación en la ladera es muy cerrada, de cardones, retamas, tabaibas y tasaigos. Me empeño demasiado tiempo, por fin lo descarto, es una cosa secundaria. (Esta zona llana tiene dos barranquitos, lo tenía que haber buscado por el de la derecha -Valle de los Ancones-, no por el de la izquierda -Barranquera el Tanque, en otra excursión la encontraré y comprobaré que está cerrada). Algunas cabras van por arriba, las oigo, han hecho multitud de caminillos. Cuando miro el reloj es la una menos diez. En la búsqueda por la ladera veo restos de muros de terrazas, aquí se plantó antaño. Puede que el canal que baja al lado del camino llevase agua. (Ahora me doy cuenta, al escribir esto, que el charco donde se mojaron los perros debía provenir del túnel, siempre con agua y esto me lleva a que una cosa es en mi casa tranquilo darme cuenta y otra, en el campo, in situ, con un calor creciente pensar con claridad). Supero lo del túnel y sigo bajando por la ladera derecha de pendiente suave, no muy lejos del cauce. La sección del barranco es ancha con picos elevados a un lado y otro, no es una zona angosta. Tras unos cinco minutos (250 metros) el camino me lleva al cauce (415m) del que salgo enseguida de nuevo por la derecha. Me está resultando más fácil de lo esperado. Esperaba cosas más complicadas y me acuerdo del comentario de AndresAE “no es nada obvio”, debe ser más adelante. Recorro unos 300 metros hasta una esquina arriscada (375m) donde el camino tuerce a la derecha. El cauce, a la izquierda, va quedando progresivamente más abajo. Si el camino va por aquí es por algo, debe ser para evitar saltos en el cauce.
Y aquí empieza la parte más bella del camino. El camino sube bien sustentado por muros de piedra, algunos tramos de varios metros, el camino sube por la ladera para evitar una zona irregular. Me impresionan, visto en conjunto, los muritos de sustentación del camino, hechos de piedra, me pregunto el porqué del esfuerzo económico para hacer este camino, en ningún otro barranco de Teno de los que llegan al mar (Masca, Seco, Juan López, Carrizales) hay nada ni remotamente parecido. Y mirando hacia arriba, hacia la derecha, destacan tremendos paredones verticales, irregulares, compuestos de capas horizontales estrechas, son oscuros. Y unos 400 metros más arriba se rematan en las planicies inclinadas del camino de Guergues. Paredes y riscos tan impresionantes o más que los de Masca y aquí no hace falta ningún permiso, esto es barra libre. Y por la izquierda también hay riscos, aunque “sólo” de 350 metros de alto, rematados en una cresta con un pico notable. Lo que más me fascina es el propio camino en sí, que asciende hasta los 425m y después empieza a bajar haciendo lazos y mucho zigzag. El camino está algo expuesto, claro, pero es ancho y no hay ningún peligro. Va descendiendo cada vez más pegado al cauce por una cornisa (Andén de la Marañuela, 300m), es profundo como un tajo, pero del que apenas logro ver el fondo, sólo algún salto. Tras el andén, en una esquina, el camino continúa bajando entre un risco y la caída al cauce. Y estando por aquí es cuando veo la caseta de la galería del Natero, con muchos agujeros en el techo acanalado. Y desde aquí puedo escuchar el agua corriendo por un canal. Tras otra esquina el camino zigzaguea por la salida de un barranco (Los Aculaderos) y al ver un canal que sube lo sigo hasta la entrada (245m) a otro túnel que cruza al barranco de Masca. Está cerrado, muy bien cerrado con una plancha metálica gris con agujeritos, un cartel advierte de que hay video vigilancia. Vale. Regreso por el canal estrecho hasta el camino y sigo bajando con muchas eses hasta llegar al cauce (215m).
Al otro lado un canal con el agua de la galería va por la ladera, va bastante expuesto. Hasta este momento había dejado en suspenso la posibilidad de seguir ese canal. Lo descarto. Para ir por ahí, que ya se ve que es muy peligroso a simple vista, necesito mentalizarme y prepararme previamente, no es algo para improvisar. En el cauce hay grandes charcos con plantas acuáticas. Bajo con cierta dificultad por las rocas resbaladizas y pulidas. El barranco hace una curva a izquierdas por aquí y entonces yo veo dos cabras negras jóvenes que se salen por la derecha del cauce y empiezan a subir por un camino, el camino. (En muchísimas partes del camino hay restos de excrementos de cabras: marrón pálido, marrón oscuro, negro, negro retinto, deben ser las principales usuarias del camino). El camino sube un poco y después de torcer una esquina llego a una parte confusa. Transcurre por una zona bastante llana (200m), es la parte baja de un valle circular (Natero de los Quemados). Dejo de verlo. Por el mapa sé que tengo que rodear un pico por la derecha, lo hago y después campo a través sigo bajando por una ladera de pendiente suave hacia un tramo recto y claro del sendero, que destaca por su murito de piedra. A la derecha hay tremendos riscos que parecen de hojaldre petrificado, riscos verticales formados de cientos de capas estrechas paralelas y horizontales, muy oscuras.
Después de este tramo recto salgo del vallecito y sigo bajando por la ladera hasta que, de repente, y bien guiado por hitos el sendero gira bruscamente a la izquierda y baja por una resbaladera de grandes piedras (“gracias a las personas que pusieron los hitos”, me voy repitiendo mientras bajo). Al llegar al cauce (125m) me paso de listo. Pensando que no puede ser tan fácil, es decir, seguir por el cauce, y un poco confundido por las indicaciones del track de AndresAE pienso que tengo que subir por la ladera justo al llegar abajo, lo hago, pero al llegar a un risco de tosca abrasiva me digo que no puede ser tan difícil y que por aquí no hay hitos. Desciendo al cauce de nuevo. En unos pocos metros me topo con un salto, no muy alto, pero lo suficiente para no arriesgarme. Mirando hacia abajo veo en la ladera izquierda unos escalones excavados en una laderita de tosca roja y entonces lo conecto con la indicación de AndresAE: “evitamos salto por escalones”. (Él hizo este recorrido subiendo). Salvado. Retrocedo unos metros y vuelvo a bajar muy atento, enseguida veo un hito a la izquierda, me encaramo por un senderillo bastante barroco en su desarrollo y voy pasando la zona del salto hasta llegar a la tosca roja y todavía me cuesta un rato dar con los escalones. En algún momento de esta última parte he atisbado el canal peligroso por la ladera izquierda, es absolutamente impresionante.
Ahora hay que seguir por el cauce que va bajando con muy poca inclinación y mucha piedra grande. Todavía tengo que salvar por la izquierda otro pequeño salto. Y otro más (80m), un poco más grande, este por la derecha. Hitos señalan la salida del cauce y, otro hitos más marcan el recorrido por una zona de rocas abrasivas. Y aquí me emociono vivamente, este es el punto al que llegué en mi primer intento (excursión 1151), me acuerdo con mucho detalle de las rocas abrasivas y de cómo un hombre, extraordinariamente delgado y huesudo, que bajaba por el barranco (apareció de repente), me superó por arriba y cuando le iba a preguntar ya estaba lejísimos, he pensado mucho en ese hombre a lo largo de los años, un súper humano. Por fin estoy terminando de recorrerlo, por fin le he puesto “cara” al barranco. Es maravilloso. Enseguida vuelvo a bajar al cauce y unos diez minutos más tarde y cuando ya huelo a mar es cuando llego a verlo. El mar está tan tranquilo que las olas apenas hacen ruido y los grandes cayados absorben la poca fuerza de las olas.
Son las cuatro menos diez. Me ha llevado unas tres horas desde las higueras. En el mar un velero está fondeado, varias personas en la cubierta toman el sol o beben. No sé si me habrán visto llegar. El barco está algo alejado de mí. Enseguida me siento a la sombra bajo un risquito y me pongo a devorar el bocadillo. Estoy en una especie de nirvana. Inmóvil. Las olas rompiendo debajo en rachas de tres, me como hasta las miguitas que se me caen sobre la mochila. De agua estoy bien.
Mientras como imagino que vienen a buscarme los del barco y me llevan con ellos al puerto. Sería una buena manera de concluir. Pero no, los del barco no vienen. A las cuatro y cuarto termino de comer y emprendo la travesía de la playa por encima de los cayados grandes, bajo el risco, donde hay carteles de peligro de desprendimientos. Es un paso algo tortuoso por los cayados movedizos. Hacia la mitad los cayados son más pequeños y es ligeramente más sencillo el paso. Tras unos 600 metros llego al barranco Seco. El barco, mientras, se fue sin mí. Ahora me toca una subida muy fuerte. Prefiero no pensarlo. Me voy a concentrar en llegar a los sitios de los que me acuerdo: la tubería de hierro que atraviesa de lado a lado el barranco, el cable de acero en un sitio muy expuesto y la desviación hacia el túnel. El sendero apenas va por el cauce del barranco, hay que ir atento a los hitos que van avisando de por dónde hay que desviarse, hay más desvíos a la izquierda que a la derecha. Así voy superando mis referencias sin decidirme por cual túnel cruzar hacia Los Gigantes o hacia Tamaimo. Cuando llego a la desviación (a la derecha, 180m) al primer túnel, desviación que también lleva al camino que sigue subiendo me siento bastante liberado por haber superado la parte más barroca del barranco Seco. Y en cuanto llego al canal (220m) tuerzo a la derecha directo al primer túnel… pero está cerrado, lo han cerrado, han cerrado el maravilloso túnel a Los Gigantes. Me entristece, por otro lado, me alegro de no tener que ir por ese sendero tan peligroso que hay a la salida y que lleva a Los Gigantes. Vale. Ahora regreso por el canal y sigo subiendo por el camino en busca del siguiente túnel.
Por aquí ya me empieza a costar la subida y tengo que pararme frecuentemente para tomar resuello. Hace mucho calor. De agua todavía voy bien. El camino no es del todo claro al cruzar hacia la izquierda el cauce (330m). Y tampoco justo antes de una galería (La Junquera, 400m) donde hay que volver a cruzar el cauce (esta vez hacia la derecha). Subo por el camino en zigzag y en la segunda curva a la izquierda me salgo, todavía siguen aquí los hitos que puse en la anterior excursión por la zona (la 1496), por un senderillo estrecho que va ascendiendo y que justo en la barranquera donde está la boca del túnel han puesto un hito que me la señala. Subo por derrubios de grava y piedra hasta la entrada al túnel (460m). Este túnel es el más largo. No está abierto, pero han aserrado varios barrotes y se puede pasar. Es el túnel más largo y el más cómodo. Me pongo el casco. Miro el reloj. Es un alivio haber llegado. Se me hace muy largo, a veces voy despacio, otras deprisa, y el túnel dura y dura y dura. Es eterno. Aunque no tengo ninguna sensación claustrofóbica. El suelo no es del todo regular y tiene railes. Voy pensando en si habrán cerrado el túnel en el otro extremo, y mientras camino no me puedo quitar de encima este pensamiento catastrofista, pero no, la puerta está entornada. Maravilloso. Han sido diecinueve eternos minutos (1,4km). Un pequeño tramo separa la salida del túnel del camino PR (Tamaimo – Los Gigantes). Tuerzo a la izquierda al llegar al PR. Este tramo final como es cuesta arriba me cuesta físicamente, estoy bastante fundido. En Tamaimo una banda con guitarras y teclados ameniza a la gente en una plaza. Lo que tocan no me gusta nada. Por terreno más llano enseguida llego a la carretera. Me compro una botella de agua grande y otra, fría, con gas en un bar, pierdo el sombrero (me daré cuenta más tarde).
Como las dos guaguas que van hacia el norte ya han pasado (la 325 y la 460) tengo que llamar a un taxi. Viene pronto. El conductor me habla de un mirador sobre Los Gigantes (Los Picachos se llama el mirador) y para el coche para enseñarme un vídeo (precioso) de las vistas panorámicas sobre el acantilado. Me habla del Moquinal (el de Anaga) y de un criminal (un tal Damaso) al que lograron reducir o matar, no me acuerdo bien, a finales de los 80 o en los 90. Me deja en Icod al lado de mi coche (40€). Me monto en el coche y nada más recorrer cien metros al salir a una carretera auxiliar me despisto y pincho una rueda contra un bordillo (totalmente invisible de noche). Me sorprende mi reacción, tan tranquila. Saco la rueda de repuesto. Monto el gato. Cuando intento sacar los embellecedores de los tornillos resulta que no tengo un destornillador para hacer palanca y poder quitar los embellecedores. En una casa al lado, estoy en un sitio muy tranquilo, llamo y directamente le pido un destornillador, ni buenas noches ni nada: “necesito un destornillador”. Sale un hombre joven y me dice que espere. Me baja el destornillador. Me sostiene la linterna. Saco los embellecedores. No logro sacar los tornillos de las ruedas, ni subiéndome de pie sobre la palanca. Desisto. Ya vendré mañana con la grúa.
El hombre, muy amable, se ofrece a llevarme a una parada de taxis. Yo le digo que hoy he hecho una excursión larguísima pero que le agradezco muchísimo que me lleve a la parada (estará como a unos 300 metros). Saca su coche del garaje y me lleva. Muchas gracias. En la parada delante de la estación de guaguas un solitario taxi parece que está esperándome a mí. Sobre la marcha me monto. A Tacoronte. Durante el recorrido hablamos del incendio. Me dice que acompañó a una de sus hijas a rescatar unas colmenas en Montaña Blanca, estaban bien, pero otras compañeras apicultoras de su hija perdieron sus colmenas, sólo encontraron las chapas metálicas de las cajas. Me habla también de la enorme tristeza, al subir desde Aguamansa, ver las laderas de pinos negras y quemadas y de los retamares abrasados en la parte de arriba, por Izaña. Me deja en la puerta de mi casa (60€) casi a las diez de la noche.
Una aventura. Un poco cara sí, pero sin ningún daño físico, y es que hoy ni he tropezado.
Una última reflexión. De los barrancos de Teno que llegan al mar: Seco, Natero, Masca, Juan López y Carrizales ya solo me falta el de Carrizales. Y este del Natero que he recorrido hoy es tan espectacular como el de Masca y el de Juan López, si no más que ambos.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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De Tamaimo a Barranco Seco a Barranco El Natero a Barranco Seco a Tamaimo