• Excursión 703. 7 Septiembre de 2017. Jueves.
Barranco de Masca.
Municipio: Buenavista del Norte
ENP: Parque Rural de Teno
De 9.51 a 12.31h. De 0 a 625m.
Distancia: 4,4km. Duración: 2h 40m.
Salgo de casa a las ocho y llego a Los Gigantes a las nueve y cuarto. Dejo el coche aparcado demasiado lejos, al lado del Hiperdino, y tengo que caminar muy rápido y con algo de estrés hasta el puerto, sin saber si está muy lejos o no. Llego al puerto deportivo, me paso de largo, le pregunto a un camarero, me salva y me dice que cargan en el otro lado. No hay ningún cartel indicador. Llego un minuto antes de la hora de partida (9.30h). Los empleados, vestidos de blanco, enseguida me localizan en una lista y pago (10€) por el viaje. Montamos unos pocos viajeros en una lancha alargada y pequeña, la Fast 2. Vamos una pareja, dos hombres de mediana edad, un deportista, y yo). Los empleados pasan de nosotros hasta el último momento. Para ellos es un proceso mecánico. Enseguida partimos (9.34h). Es un momento maravilloso cuando salimos y vamos al lado del acantilado imponente. El mar está tranquilo y la lancha va rápido y es una sensación fantástica, la de deslizarnos por el agua. Por un momento tengo la sensación de que este pequeño trayecto puede ser lo mejor de todo el día. Tardamos un cuarto de hora en llegar al puertito de Masca (9.51h). Se baja un empleado y uno por uno nos señala el momento preciso para dar el saltito de la lancha al puertito y en ese momento nos da la mano, una mano grande y salvadora que hace este pequeño trance muy seguro. Un diez para él.
Durante años en mis excursiones, al entablar conversaciones con personas, ha salido el tema de los lugares visitados en Tenerife, sobre todo con aquellas que apenas van de excursión, y en muchísimas ocasiones ya habían ido o estaban deseando ir muchísimo. Yo me he resistido a ir porque no encontraba el momento adecuado (por la mañana a la sombra, para evitar el calor) o porque me parecía que iba a ver muchedumbres en el trayecto e iba a ser muy penoso y hasta tendría que esperar en cola en determinados sitios. Pero un día vi un anuncio en la edición alemana del libro de W de los viajes desde Los Gigantes hasta Masca y en un impulso llamé por teléfono y reservé una plaza.
Así que por fin estoy aquí, en la salida del barranco y dispuesto a comérmelo. En la playa hablo un momento con los dos hombres, resulta que están dando la vuelta a la isla. Han salido de Santa Cruz y hoy pretenden llegar a Buenavista. Mi entusiasmo por lo que están haciendo se desvanece cuando me entero de que no llevan ningún mapa y que cuando les doy una alternativa para evitar ir por la carretera desde Masca hasta Buenavista se muestran muy reticentes. Incluso les quiero regalar el mapa que llevo, pero no lo aceptan. Habiendo un sendero maravilloso desde (la montaña del) Baracán hasta Buenavista ir por la carretera me parece tratar de cubrir un expediente. Simple postureo. Me despido de ellos. Empiezo la subida (10h).
La primera impresión que me da el cauce del barranco es desolación y salvajismo. Ningún camino señalizado, grandes bloques de piedra por todos lados. Pronto me trabo y no encuentro cómo seguir. Estoy totalmente perplejo. No esperaba algo así. Veo una placa pequeña con un número (el 54), o sea que esto es toda la señalización, una plaquita. Me cuesta un rato y dos intentos encontrar la continuación al lado de dos grandes bloques de piedra. Al otro lado encuentro a la pareja que vino conmigo en la lancha. Están tomando un picnic, alucinante, han venido a desayunar en el barranco, vale, por qué no. Están sentados al lado de unos charcos y unos cañaverales. Hablo un momento con ellos. Uno de ellos me dice que la subida es muy difícil, que puedo tardar más de cuatro horas, que mejor es bajar. Que en caso de duda tengo que seguir todo el rato por el cauce. Continúo hacia arriba y pronto se hace más fácil de reconocer el recorrido, pero siempre muy complicado de transitar por las piedras enormes y resbaladizas y los desniveles, tengo que ir a saltos sobre las piedras. Las paredes ya me empiezan a impresionar, realmente altísimas. La pared izquierda es más escarpada, pero ambas en conjunto son impresionantes. Verlo desde abajo da un poco de inquietud. Pienso que mis preocupaciones sobre muchedumbres en el barranco se están demostrando infundadas, no he visto a nadie bajando, todavía... Paso la placa con el número 46 (10.39h). El cauce es muy entretenido, lleva agua, hay palmeras, cañas, balos, ñames, mucho cañaveral compacto e higueras.
Me cruzo con una pareja de franceses que están bajando, las primeras personas que veo. Les digo que les falta media hora para la playa. Sigo subiendo. Ni en el cauce ni por los alrededores ha entrado el sol, voy todo el rato a la sombra, con buena temperatura. No quiero consultar el altímetro para no decepcionarme, prefiero calcular por dónde voy por las placas, ya me dijo el empleado de la lancha que tenía que seguir los números y si he visto el 54 y el 46 deberé llegar hasta el número 1. Sigo subiendo, no con mucho desnivel, pero en varios sitios con inseguridad. En un paso confuso me desvío a la derecha y después a la izquierda y observo un fenómeno curioso, todos los senderillos alternativos están plagados de pisadas, la usual señal para encontrar un sendero por las pisadas aquí no sirve, todo está marcado, cada centímetro cuadrado de tierra tiene huellas. Al llegar al número 36 (11.01h) veo sauces, zarzas y matorriscos (lavandas). Corre una brisa muy agradable por momentos, todavía voy a la sombra. Empiezo a cruzarme con parejas, grupos y empiezo a contarlos. Más arriba hay un verdadero caos de grandes piedras y no sé por dónde seguir, al final me decido y acierto.
Sigo contando a los que bajan hasta que llego al 35, entonces ya me parece que es absurdo. Cada vez bajan más, por riadas. En el número 24 (11.28h) hay unos paredones impresionantes, pero yo cada vez estoy más agobiado por tanta gente bajando. Me estoy empezando a enfadar. En unos escalones hay un grupo bajando y yo subo, arremeto contra ellos, porque tengo la idea, seguramente equivocada, de que los que suben tienen prioridad. Cada vez subo más deprisa. Cada vez baja más gente: alemanes, franceses, italianos, españoles, es fácil saberlo, van hablando, chillando, cantando, esto es una locura. Sus voces resuenan en los pasos estrechos y los oigo ya de lejos.
En el número 14 (11.52h) el sol ya entra al cauce, se corresponde con una zona más abierta del barranco y por primera vez empiezo a ver claro el sendero. Pero todavía casi me despisto antes de un paso al lado de una cortada yéndome risco arriba por la izquierda, en vez de por la derecha. No hay ninguna indicación. Llego al bonito y pequeño puente de madera, afortunadamente no hay nadie. Empiezo a ver muchas palmeras en las laderas bajo Masca. La pared de Guergues (a la derecha) es espectacular. Por un terreno más resbaladizo paso el número 4 (12.21h) y tengo que esforzarme mucho en el tramo final justo antes de llegar a las primeras casas (12.28h, 600m), pero todavía me falta el último esfuerzo para llegar a la carretera (12.31h, 625m). Aquí parece que hay una feria. Hay un atasco monumental en la carretera. He ido tan apurado por subir que ahora que estoy aquí arriba se me han acabado las ideas. La verdad es que no ha sido una buena experiencia. Me ha faltado calma para disfrutar más del paisaje. Pero es que no estoy acostumbrado a tanta gente. Puedo haberme cruzado con unas 200 personas. Durante la subida hablé con una mujer alemana que me dijo que era el único que había visto subiendo.
Sin ideas de como continuar la excursión repaso el horario de las guaguas y me doy cuenta de que o bien ha pasado ahora mismo o está a punto. La veo a lo lejos en el atasco. Todavía no ha llegado. Viene muy pronto y me monto, soy el único en subir, a la guagua donde sólo va una viajera (12.33h, la 355). El conductor viene hablando con otro conductor que va a empezar a hacer la línea. Yo que estoy esperando que alguien me pregunte algo (qué ingenuo) por mi aspecto o mi agitación y no consigo nada. Llegamos a Santiago (12.52h). Consulto el horario de guaguas en la parada y veo que no hay ninguna guagua hasta más de las tres de la tarde. Aparece una italiana con bolsas que viene con un joven. Hablamos de los horarios. La italiana ha venido a hacer gestiones en el ayuntamiento, está indignada por la falta de guaguas y por tener que subir hasta aquí, vive en Los Gigantes. Decidimos compartir un taxi. Lo llamo y viene (13.15h). Conversación animada en la bajada con la italiana, el joven español no dice prácticamente nada. Más sal en mis ojos cuando la italiana me dice “¿madrileño?, claro, yo los reconozco bien porque tengo un amigo que es de allí”. Hablamos de cocina, de donde soy, de mi hija, de su hijo, es una mujer muy habladora y agradable. Llegamos a Los Gigantes (13.43h) 5€ es mi parte del taxi, y me bajo al lado del Hiperdino. Voy al coche y dentro es un horno, el volante está tan caliente que quema al tocarlo. Sin ideas, y como un autómata, tomo el bocadillo y el agua y me echo calle abajo hasta encontrar una terraza con vistas al mar y los acantilados dónde como tranquilo (13.50-14.20h).
Deambulo por Los Gigantes y entro en un pasillo con comercios donde me dirijo a un hombre que tiene un negocio de excursiones y que está dormitando. Le pregunto por algún pescador que me pueda llevar a Masca temprano por la mañana, para no tener que tropezarme con tantas personas. El hombre (Pablo) se despierta y lo primero que me dice es “oh, alguien que me habla en español” ¿de dónde es? Ah de Tacoronte, qué bueno. Se anima del todo, se transforma, se pone de pie y empieza a pensar y pensar y hablar. Me dice que le llame en invierno, que para entonces los pescadores tendrán menos trabajo y ya estarán libres. Muchas gracias, Pablo. Sigo mi camino hasta el coche y decido regresar por el Sur con la vaga idea de aprovechar y ver algo más, en Alcalá me tengo que parar en una gasolinera a la sombra para esperar que el volante se enfríe y lo pueda tocar. Sudo a mares. Hace tanto calor. Ha sido una mala idea volver por el sur. Estoy atorrado y atontado.
Me recupero un poco y sigo mi camino de vuelta. Me paro en Alcampo (La Laguna) y me compro unos zapatos Callaghan, las suelas ya no son gruesas, ahora son blandas. Resultan unos zapatos muy mullidos y cómodos (99€). Como tengo tiempo decido intentar comprarme unos zapatos para senderistas en Decathlon. Me compro unos de la marca Columbia después de probarme todos los modelos (75€). (No me servirán, son muy estrechos, y los tendré que devolver).
(Todos mis peores presagios se cumplieron en esta subida del barranco de Masca. Nunca llamé a Pablo por un pescador para que me llevase temprano. Posteriormente el barranco de Masca estuvo cerrado durante años al tránsito. Actualmente ya está abierto, pero ahora hay que pedir permiso para recorrerlo y se va en grupo, todos con su casco).
Pulsar en el siguiente enlace para descargar el track de la excursión
Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
drive.google.com/file/d/14O3b87YLBV5eSOrPSrqyBxgLG_PX7L1s/view?usp=share_link
Barranco de Masca