• Excursión 1018. 25 Octubre de 2019. Viernes. (Anaga 166ª).
Casa Carlos. Casas de la Cumbre. Inchirés. Casa Forestal. El Bailadero.
Municipio: Santa Cruz de Tenerife.
ENP: Parque Rural de Anaga.
De 10.05 a 18.40h. De 943 a 1006 a 750 a 830 a 450 a 720 a 640 a 900 a 660m.
Distancia: 20,1km. Duración: 8h 35m.
Larga excursión por el bosque húmedo de laurisilva por la dorsal de Anaga con desviaciones por la zona Norte, muy variada sobre todo por senderos oficiales (PR) y no oficiales, algunos caminos, y tramos por pistas. Excursión con abundantes desniveles
El día está desabrido y desagradable en La Laguna. Esta esquina del intercambiador de donde parten las líneas que van hacia Anaga es muy ventosa casi siempre y hay que refugiarse tras la esquina. Un grupo numeroso de estudiantes junto a su profesor y algunos excursionistas (ingleses) esperan conmigo, también unos pocos locales. En una guagua grande salimos puntuales (la 275, 9.35h). Los estudiantes se quedan en la Cruz del Carmen. Los dos ingleses y yo nos bajamos (10.05h) en el mismo sitio, en la bifurcación hacia Taborno y Las Carboneras, cerca de Casa Carlos. Les pregunto por las fotocopias de un libro que llevan y me confirman que son del libro de B. Más bien cerrados y poco comunicativos, los dejo en paz, ambos son menudos y van con unos pantalones cortos beis muy finos, ellos sabrán. Mi objetivo hoy es recorrer algunas pistas que hay entre las Casas de la Cumbre y Afur. Me convendría más una guagua que me acercase más hacia esa zona, pero tomo esta que lleva sólo hasta Casa Carlos. Más tarde me daré cuenta, cuando la vea pasar, que hay guagua otra que lleva hasta la Casa Forestal. No importa. Así vuelvo a recorrer estos tramos frondosos de helechos, tejos cubiertos de líquenes y laureles con tiempo húmedo, la última vez (en verano) estaba todo tan seco.
Subo por la escalera de troncos con cuerda haciendo de pasamanos que hay cerca de la bifurcación. Esta subida serpenteante es una maravilla todo el rato, cada esquina, cada recta es tan pictórica, tan fotografiable, y hoy huele intensamente a esta humedad aromática de Anaga que tanto me tranquiliza y me gusta. Es una buena manera de empezar una larga excursión de jueves. El día está nublado. No amenaza lluvia. Al llegar al atajo que acorta hasta la carretera sin salida veo que han puesto ramas finas de brezo y han tapado el comienzo. El lugar es muy reconocible por la gruesa tubería que señala el sitio por donde va el atajo. Rodeo las ramas y bajo por el sendero fino hasta la carretera donde también han puesto otra pantalla de ramas. Sigo, hacia abajo, por la carretera cortada que conserva el asfalto en buen estado. Hay rachas de mucho viento en los lugares más despejados y no hay vistas hacia Afur en ninguno de los claros. Un coche despistado me sobrepasa y regresa enseguida. Un poco después de pasar la barrera metálica tomo por el sendero que sube a la derecha. La tierra está húmeda, las plantas frondosas, es fantástico este tramo, el olor es más profundo aquí. El sendero más o menos llanea hasta que sale a la vertiente Sur, por donde empieza a bajar suavemente. Investigo los campos alrededor de una caseta aislada en busca de un posible sendero que rodea el Pico del Agua, pero no encuentro nada, consultando el mapa me doy cuenta de que está muy lejos de aquí. El habitante de esta caseta (lo vi una vez) tiene varias huertas y muchos gatos que me huyen al pasar. No creo que viva aquí permanentemente. Llego a Casa Santiago donde hay bastantes coches aparcados y más por debajo. Yo sigo por la carretera hacia la derecha, hacia las Casas de la Cumbre.
El cielo sigue nublado, no me molesta el tráfico, escaso, por la carretera. Un poco antes de La Canterilla exploro un sendero que baja a la izquierda. Es muy revirado y en algunas partes está invadido de vegetación, un sendero aventurero pero que, tras bajar unos 40 metros de desnivel, solo llega a una huerta abandonada, ahora totalmente cubierta de helechos pardos y secos. Regreso a la carretera. Lo bueno de ir por la carretera es el firme liso y perfecto y así puedo mirar el paisaje. Paso Casas de la Cumbre y y me meto por una pista a la izquierda que baja. Esta pista ya la recorrí en otra ocasión, pero ahora en otoño parece otra, es una pista muy poco utilizada con una cadena cerca del principio. Y alrededor el bosque de laurisilva es tan denso, tan cerrado, tan inmenso, es un espacio verde tan saludable, que me cuesta trabajo pensar en el calentamiento global y el retroceso de la vegetación, aquí es todo lo contrario, árboles grandes y arbustos pequeños y vegetación en el suelo lo rellenan todo. Me dan ganas de chapotear en los grandes charcos, ha llovido copiosamente en los últimos días. La pista describe muchas curvas y en algunos claros parece que se cultivó, pero no ahora. Llego a la trasera del Roque Negro y sólo por mantenerlo al día en mi mente, el sendero, me acerco al principio antes de que empiece a subir. Regreso a la pista y en todas las bifurcaciones que veo sigo siempre a la derecha. Avanzado un poco por la pista empiezo a tener vistas del Roque Negro, de esa mole que sobresale del terreno. Mucho después en una bifurcación al pasar el cauce de un barranco sigo a la derecha porque a la izquierda es sólo un sendero y a la derecha sigue la pista, pero ya me doy cuenta de que las cosas no van bien cuando noto que la pista sube todo el rato y que he llegado a un sitio sin salida (tras subir unos 50 metros de desnivel) cuando me encuentro en un campo sembrado de calabazas, estas plantas rastreras de grandes hojas que ocupan todo el suelo. Esta pista sigue existiendo sólo por estas huertas grandes de calabazas. Más allá está rodeado del bosque denso e impenetrable con su buena dosis de zarzas en los límites de las huertas. Regreso un poco desmoralizado hasta la bifurcación y ahora sigo, a la derecha, por el sendero que cruza un cauce pequeño y nada más pasar me encuentro con una pista con piedras en el suelo y en el proceso de convertirse en sendero, nadie corta las plantas que crecen en el trazado de la pista. Para mí todo esto es nuevo, y lo que me gusta del mapa que uso (OSM) es que no me avisa de si es un sendero, un camino o una pista, sólo una línea entrecortada de guiones. Sé que hay algo, pero lo tengo que identificar sobre la marcha. Me sube la moral encontrar la pista porque la alternativa era dar la vuelta hasta el sendero que sube al Roque Negro y por ahí bajar por una senda que lleva al caserío de Roque Negro. Esta es la parte aventurera de las excursiones, la mejor. Desafortunadamente la pista no dura mucho, menos de cinco minutos y termina. ¿Y ahora qué? Pero no me da tiempo a intranquilizarme, todo lo contrario, porque encuentro un sendero claro que empieza a bajar, y que poco después se hace mucho más inclinado y va por la cresta de una loma atravesando el bosque. Algo resbaladizo y peligroso, pero yo estoy encantado de haber descubierto este sendero, y si existe es porque alguien lo transita, lo mantiene. Con vistas al Roque Negro en varias partes, y aquí ya destaca mucho más por su gran pared negra. Es una bajada vertiginosa y excitante y sin posibilidad de pérdida, y tras bajar más de cien metros (de 590 a 470m) llego a una zona de huertas a pleno rendimiento y enfrente un gran roque rojizo que obliga al barranco (Barranco La Negra) y al sendero a torcer a la izquierda para evitarlo y que después confluye con otro barranco (Las Rosas) que es el mismo que cruce en la bifurcación. Además de papas y viñedos algunas cabras ramonean entretenidas.
Pronto llego a la carretera (13.15h, 450m), la que lleva a Afur y sigo unos 250 metros por ella con vistas al caserío deshabitado de cinco casitas del Roque Alonso y más allá el puntiagudo roque de Taborno. Tras esos 250 metros tuerzo por la derecha por una pista que sube y sube y sube, es la pista Enchirés-Casa Forestal (excursión 649). Y voy por aquí para recorrer otras dos pistas que surgen más arriba. El día sigue encapotado y con rachas de viento, ahora tengo vistas a los roques que separan este valle de la costa de Taganana. Por momentos voy bastante deprisa subiendo, no sé exactamente por qué, sólo por el placer de ir deprisa subiendo, demostrándome que puedo, que puedo subir ligero una cuesta. Después de recorrer unos dos km de esta pista paso la bifurcación (a la derecha) hacia la Cumbrecilla, y yo sigo a la izquierda. Unos dos km después en una bifurcación (660m) tomo a la derecha y llego a una casa (Hoya Cilantro), con muchos perros y un hombre que sale me dice que no es por aquí que tengo que seguir la pista que va con la tubería si quiero ir hacia la Casa Forestal, y me dice que hay un atajo para volver a la pista, lo sigo y el voceándome de lejos hasta que alcanzo la pista de nuevo (este pequeño desvío no lo he reflejado en el track de la excursión). De nuevo en la pista hay tramos cementados y la tubería, pero el viento es más fuerte y desagradable, que desangelado está esto. Y llego a la bifurcación de la pista (720m, Cabezo las Chozas) que quiero investigar, es a la derecha, a la izquierda sigue subiendo la pista que lleva a la casa Forestal. Así que me meto a la derecha, es una pista privada, tengo que saltar una cadena que hay de lado a lado de la carretera, no hay ningún cartel de privado o que ponga prohibido el paso, yo hubiese seguido igualmente pero así es mejor, menos intranquilizador. Hay huertas y casetas, cuidadas, con cultivos, otras valladas, varias y distanciadas entre sí, con huellas de actividad reciente y marcas de ruedas en el suelo blando y removido. No me encuentro con nadie. Después de unos 300m la pista se hace salvaje. Hasta a donde están las casetas bien, más allá está muy abandonada. Para mí empieza lo bueno. Enseguida estoy cruzando el cauce de un pequeño barranco y empiezo a tener que luchar con las plantas que han invadido completamente la pista, lo curioso es que determinadas plantas han colonizado determinados sitios de la pista y en esas partes dominan, hay una zona con capitanas, otra con codesos (una ramita se me mete en el ojo, sin consecuencias) y otra, terrible, con zarzas. Y que largo se me hace y lento voy. Las capitanas por su porte bajo no suponen ningún problema, pero los codesos los tengo que ir apartando con las manos y en la zona de las zarzas voy a grandes pasos elevando las piernas y aplastándolas. Y tras medio km de tránsito muy complicado llego a una caseta pequeña, que marca el final de la pista. Sigo más allá por un pasillo entre las zarzas y llego al cauce de un barranco pequeño y una gran ladera con grandes laureles. Por la parte de arriba de esa ladera va el sendero (PR) que va de la Casa Forestal a Enchirés (excursiones 638 y 641) y puede existir la posibilidad de que haya un sendero, intento subir la ladera, pero es muy difícil, la tierra está muy blanda y resbaladiza, es demasiado pendiente, hay muchas hojas en el suelo y no tengo una idea clara de cuanto tengo que subir, lo dejo. En el cauce del barranco hay un depósito de agua. Me da la sensación de que puede existir una pista que llanea hacia el PR, pero está tan lleno de zarzas que sin unas tijeras de podar no tengo ningún chance. Regreso por donde he venido, por las zarzas, los codesos y las capitanas. Atravieso la zona de huertas y caseta y al llegar a la pista de Enchirés sigo subiendo. Unos 200 metros después encuentro otra pista que sale a la izquierda y mientras me como el sándwich y un poco a lo tonto la voy recorriendo. Llana y ancha que se va cerrando y cerrando, pero hay un pasillo que me lleva a una zona boscosa y mientras estoy apurando los últimos restos del bizcocho subo por la ladera boscosa y, esta vez sí, encuentro un sendero, el que va a La Cumbrecilla (excursión 649), y ya lo sigo, muy aliviado, hacia la derecha hasta empatar con la pista de Enchirés. Mientras me limpio los dientes con mi cepillo eléctrico aparece un hombre, muy ufano, que me pregunta, con fuerte acento francés, pero en español entendible, si la pista lleva a la Casa Forestal, cuando se lo confirmo se pone muy contento y regresa corriendo, va a buscar a su familia, que se ha quedado más atrás. Sigo subiendo hasta la Casa Forestal (15.55h).
Alrededor de la casa Forestal hay muchos coches aparcados y sus ocupantes van llegando poco a poco, me debato entre pedir que me lleven o ir caminando hasta El Bailadero y tomar la guagua que sale de Chamorga a las 14.30h. Estoy un poco dolorido de los pies y las rodillas también me han dado problemas. La cuestión es que no se claramente a qué hora pasará esa guagua por El Bailadero. El francés que me preguntó llega y con un grupo numeroso, pero apenas me mira ahora. Tras diez minutos de dudas me decido (16.05h) por seguir caminando hasta El Bailadero. Es un sendero de laurisilva estupendo el que hay hasta El Bailadero, pero ahora lo voy a hacer en modo turbo. Nada más pasar el tramo con curvas me sorprende ver a un turista alemán guiado por su móvil que le va diciendo por donde torcer. La primera parte es en subida y con firme algo pedregoso, después me encanta el vertiginoso sendero estrecho con subidas y bajadas ligeras y a veces algo expuesto, voy tan deprisa, sobre todo en las bajadas serpenteantes, es casi como ir sobre una alfombra mágica. Paso el saliente rocoso con el mirador y llego a la carretera (16.26h). Ha sido muy emocionante pero todavía no tengo claro que vaya a llegar a tiempo. Sigo por la carretera hasta el sendero que sale a la izquierda en una curva (16.33h) y me meto por él. El suelo de este sendero es muy suave y uniforme entre arbustos bajos y árboles medianos. Y llego al Bailadero (16.40h). Sólo he tardado 35 minutos. Ha sido un tour de forcé. Un hombre con gafas de sol que también espera a la guagua me dice que tranquilo, que llega a las cinco. Me puedo relajar. La vista hacia Taganana está un poco pasmada por las nubes grises. Algunos turistas miran hacia abajo. La guagua, la 947, llega a las cinco. Son pocos pasajeros, pero no sé por qué me siento agobiado en la pequeña guagua y me tengo que bajar cuando llegamos a San Andrés (17.20h). Nunca me había pasado. Tomo la 910, enorme y doble hasta Santa Cruz (17.48h) y de ahí la 015 hasta la Laguna (18.23h).
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Primera parte
Segunda parte