• Excursión 849. 9 Octubre de 2018. Martes.
El Púlpito. La Gallardina.
Municipio: La Laguna.
De 14.30 a 16h.
(a) El Púlpito. De 680 a 745 a 680m. Distancia: 0,7km.
(b) La Gallardina. De 620 a 710 a 620m. Distancia: 1,6km.
Distancia: 2,3km. Duración: 1h 30m.
Una excursión corta con el ascenso a dos picos conspicuos de La Laguna: La Gallardina y El Púlpito
Hacía tiempo que quería subir a la montaña del Púlpito (frente al aeropuerto de Los Rodeos) por otro camino que la pista que ya hice una vez (excursión 560) que recuerdo confusamente por la maraña de pistas y senderos que hay en la parte superior de la montaña. Y también recuerdo que intenté subir por la pared que da al aeropuerto en otra excursión (la 718), pero no lo conseguí. Más tarde mirando bien el mapa de openstreetmap me di cuenta de que no había sendero por esa pared así que hoy simplemente voy a intentar una vía más directa que cualquiera de los anteriores. Por la carretera a la derecha del McDonald’s de Los Rodeos (no la que dice c/ Púlpito) subo hacia la escuela de equitación que hay entre el Púlpito y La Montañeta. Justo después de un restaurante y antes del primer picadero hay un gran llano sin asfaltar, de tierra, donde dejo el coche. El día está gris y algo fresco, pero no hace viento.
Enseguida encuentro por encima del llano un sendero bien marcado y con mucha pendiente que sube entre vegetación muy densa hasta llegar cerca de una valla. Sigo subiendo hacia la derecha. Por algo que se parece a un sendero voy hacia la derecha en dirección a una terraza ligeramente inclinada bastante despejada de vegetación. Antes de llegar a la terraza empiezo a subir por otro sendero que me lleva a un bosquecillo de laureles y sigo subiendo, tras ellos empiezo a ver demasiados senderos que llanean hacia la izquierda y entonces lo que hago es simplemente subir lo más recto que puedo entre algunos eucaliptus hasta que doy con una pista no muy ancha y muy erosionada por el paso de motos, que tiene grandes surcos y que tiene una extraordinaria pendiente. Es un terreno de motoristas este, no de senderistas, subo con mucho esfuerzo porque me resbalo continuamente siguiendo la pista muy deteriorada, me parece incluso oír el rugido de las motos (no hay ninguna, ni de lejos, pero el terreno está tan marcado, tan cicatrizado que todo el rato alucino que las oigo). Y no tarda mucho en cesar la inclinación y llego a lo alto de la montaña del Púlpito donde hay un gran bloque de cemento y encima un cilindro también de cemento (un punto geodésico). Es un espacio despejado amplio a donde termina una pista (que más tarde en el mapa veo que comienza un poco después del llano donde he dejado el coche). Pero aquí en lo alto el entorno depresivo y machacado de las laderas montañosas con los siniestros eucaliptus se transforma instantáneamente en un panorama diáfano.
Me quedo extasiado con la vista tan amplia sobre el aeropuerto de Los Rodeos, del que veo todas sus instalaciones, los hangares, la torre de control, la pista de aterrizaje y escucho el ruido de los motores al ralentí de los aviones pequeños de Binter. Con los prismáticos veo como algunas personas están entrando por la puerta giratoria, por donde yo mismo he pasado hace menos de dos semanas. Otros están esperando con sus pequeñas maletas al lado. El tráfico en la autopista está animado, sin retenciones ni colas. Debajo, al lado del McDonald’s coches aparcan y veo personas bajarse, no los logro oír, a lo mejor van callados. Estoy en trance y es que me parece que estoy levitando sobre la autopista y el aeropuerto. Esta montaña me es tan familiar, es un referente tan fuerte para mí. Cuando voy de copiloto, o de conductor cuando el tráfico está muy lento, no dejo nunca de echar miradas hasta el sitio donde estoy ahora. Aquí arriba está desierto y abandonado. Abajo, a mis pies, reina una actividad febril, el avión de Binter que esperaba se dirige hacia la pista para despegar, no dejan de llegar taxis con pasajeros, la puerta giratoria no cesa de moverse. Y no todo es triste y torturado aquí arriba, la ladera que baja hacia el Portezuelo (a mi derecha) está cubierta de árboles y arbustos, todo muy verde, muy densamente cubierta toda la ladera.
Regreso por donde he venido. De vuelta al coche con este tiempo gris y feote decido empatar con otra montaña y en coche voy hasta el barrio del Bronco, en La Laguna, y dejo el coche en un pequeño espacio que hay al principio del sendero que sube a La Gallardina (calle Lomo Largo). Al Bronco se accede por la carretera de circunvalación en dirección a Las Canteras, bien pasado el astrofísico, el rectorado de la Universidad, el gran aparcamiento, y en una curva hay que ponerse en el carril de la izquierda para evitar la entrada a la Laguna, después no entrar a San Roque/Pista Militar y la entrada al Bronco es la siguiente (el cartel es más bien pequeño). Hay que subir hasta una degollada que es el final del barranco de Valle Tabares y aquí mismo empieza el sendero.
Del coche y con algo de mal tiempo, llovizna ligeramente y hay viento racheado subo por el sendero claro y bien marcado entre la yerba baja y los hinojos. Antes de un saliente rocoso hay una bifurcación, ambos ramales van a dar al mismo sitio superado el saliente. La Gallardina es una montaña cuya parte superior es una mesa con dos picos, el más lejano ligeramente más alto y con un punto geodésico. Subiendo veo un lateral muy escarpado por donde veo algún sendero que lo recorre por la parte inferior y también algunos árboles aislados (laureles). La ascensión es corta, unos 400 metros, menos de diez minutos. Y la vista desde aquí arriba es fantástica. Toda La Laguna se extiende por debajo, lo más claro, de entrada, es la plaza del Cristo, donde veo grupos de personas que salen de la plaza hacia las calles laterales y los edificios bajos del mercado municipal. Aquí está pelado de plantas y hay grandes rocas donde uno se puede apalancar para mirar el panorama, e incluso un hueco entre ellas para sentarse resguardado del viento. Siguiendo la ciudad hacia la izquierda mi vista termina en la línea gris de la pista de aterrizaje del aeropuerto. El día plomizo le quita detalle a la retícula de calles, pero sí destacan la torre de la Concepción y la Catedral. Enfrente y encerrando la ciudad están las montañas que terminan en El Púlpito. Y, por supuesto, toda la vega lagunera, y las primeras estribaciones de Anaga que rodean Las Mercedes. Es tan espacioso todo. Después de este buen vistazo sigo por la mesa hacia el otro pico, el del punto geodésico, se puede ir por más de un sendero, y como las plantas no ocupan densamente el espacio hay bastante libertad de movimiento.
En el otro pico la vista es también muy interesante, aunque no tan impactante, es una vista hacia Santa Cruz, pero que queda más lejana que la vista de La Laguna. La parte más cercana es Finca España. Y hacia esa parte van tres pequeños valles (barrancos) paralelos: Valle Tabares, Valle Vinagre y Valle Colino, separados por dos riscos montañosos. Lo dejo para otro día y regreso por donde he venido. A la vuelta y bajando por la ladera empieza a llover con fuerza, pero ya estoy muy cerca del coche, donde me refugio cuando llueve ya casi torrencialmente.
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Tracks orientativos, no obtenidos durante la excursión, elaborados después de realizarlas
El Púlpito
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La Gallardina
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Subida al Púlpito
Subida a La Gallardina