• Excursión 1311. 2 Septiembre de 2021. Jueves.
Tamaimo. Puerto Santiago. Chío.
Municipios: Guía de Isora. Santiago del Teide
De 10.44 a 16.32h. De 580 a 2 a 700m.
Distancia: 20,7km. Duración: 5h 48m
Descenso desde Tamaimo a Puerto Santiago por la carretera. Intento frustrado de recorrer la costa desde la playa de Los Guíos. Subida por La Calzada entre fincas de plataneras y recorrido por un canal en buen estado con fantásticas vistas sobre el valle
Mi objetivo principal hoy es ir a Puerto Santiago y seguir por la costa desde la playa más a la derecha (Playa los Guíos). Trataré de recorrer todo lo que pueda bajo el acantilado incipiente. Después ya veremos.
No logro llegar a El Tanque (9.03-9.41h) para tomar la 325 a Puerto Santiago. Afortunadamente no tengo un accidente por los pelos en la entrada al túnel de Santo Domingo. Espero paciente tras la sombra de la señal de tráfico de parada de guagua a la 460 (10.14h). Escucho música intrascendente. En el paso por Santiago veo que están rellenando de tierra alrededor de los dos grandes túneles de la futura circunvalación.
Me bajo en Tamaimo (10.42h) en la parada al lado de la gasolinera. En Tamaimo el día está luminoso y cálido. Bajo por la carretera y tuerzo por la que baja hacia Puerto Santiago. Al final de la recta descubro una era (12m Ø). Está en buen estado, tiene el murito intacto, algunas plantas crecen en su firme empedrado. Bien. Bajo unos metros y me meto a la derecha por una pista asfaltada. Tiene muro doble antiguo de piedra y tras una última casa sigo por viejo camino real empedrado con doble muro, es un pequeño tramo pero conserva todo su sabor. A la derecha tengo vistas a la muralla de la montaña de Guama, distingo en la parte derecha la cruz blanca (de Los Misioneros). Por debajo de mí tengo este valle inclinado, la carretera zigzaguea por el centro. Tras unos 600 metros (10 minutos largos) salgo a la carretera (460m) por una curva cerrada. Sigo bajando por la carretera. En general, el aspecto de las fincas es algo triste y desolado, al menos en la parte alta y la parte media. Con muchas fincas abandonadas o en barbecho y otras con los plásticos hechos jirones. En la parte de abajo, sin embargo, ya están las grandes extensiones de plataneras. No logro ningún atajo, todo está cerrado, todo es privado. Es frustrante. Al pasar por una carretera que sube por la izquierda (La Caldera, 210m) la anoto por si acaso, es la única que vuelve a subir hacia Guía. En la bifurcación (punto A, 145m, a la izquierda hacia Alcalá, a la derecha a Puerto Santiago) tomo hacia Puerto Santiago, al poco tengo lo mejor casi de toda la excursión: es la vista repentina y espectacular del acantilado de Los Gigantes, tan prometedora, tan fresca y expansiva, con algunos veleros en el mar tranquilo. Absolutamente maravilloso. Después ya lo cosa cambia.
Puerto Santiago tiene forma de anfiteatro y está todo repleto de apartamentos que se arraciman en las laderas, con escaleras privadas de acceso y escaleras por todos lados. Bajo por la calle principal hasta el puerto de deportivo. Tengo que retroceder un poco para encontrar el acceso a la playa de Guíos (12.20h). Cuando salgo a la playa es una decepción, es pequeña y no se puede recorrer la parte de abajo del acantilado, no hay sitio (a lo mejor con marea baja, no sé). Me quedo un rato mirando con los prismáticos las laderas y a los que van en canoas cerca de la base del acantilado. El ambiente playero a mí no me dice nada de nada. Regreso por donde he venido. Cuando adelanto a una joven que habla despreocupada con un hombre joven, que parecen estar aquí de vacaciones la joven se sobresalta y agarra su bolso. ¿tendré un aspecto tan mal? Regreso hasta la bifurcación (punto A) y aquí encuentro justo antes de la rotonda la continuación hacia el mar del PR66, me meto por el sendero, lo recorro un rato, pero un cartel me dice que está prohibido seguir, le hago caso (en la excursión 1607 sí lo recorreré, a las autoridades les encanta prohibir).
Sin un plan claro de qué hacer subo por la carretera con mucho calor hasta el pequeño barrio de La Caldera (210m) y tomo a la derecha por la calle La Caldera. Una mujer rubia en pantalones rosas que sale de una lavandería me saluda. La saludo. Gracias, muy amable, pienso yo. A pesar de mi aspecto marciano: equipo de senderista con paraguas negro abierto y gafas de sol, la mujer me saluda. Vale. Ahora me toca subir. Subir por esta carretera local. El primer tramo es por unas laderas cubiertas de vegetación rala de aspecto reseco, pero enseguida me meto entre muros altos de plataneras, muros que me hacen sentir un extraño, un furtivo. Ahora voy buscando un sito tranquilo para comer a la sombra. Tuerzo a la izquierda en una curva cerrada (250m) y sigo subiendo. Un cartel anuncia que esto es Chigora, aquí solo hay fincas de plataneras. Encuentro la sombra a la entrada a una finca platanera, un pequeño escalón a la sombra me sirve de asiento. Apenas pasan coches por aquí, no como en la carretera de bajada a Puerto Santiago. Una botella vieja de cerveza y una lata de cerveza escachada bajo el escalón me dice que otros han usado este sitio para relajarse un poco y un tal Mohamed inscribió su nombre con un punzón en la base metálica de un poste enfrente.
Tras comer sigo mi camino por esta pista con fincas cada vez con menos plantas y algunas casas aisladas. En los 320m la pista tuerce a la izquierda y deja de haber fincas, ahora sólo viejas terrazas disolviéndose en un terreno muy seco. En una curva más arriba (380m) hay una formidable vista de todo el valle. Qué bien se ve la carretera serpenteante y las fincas y al otro lado encerrando el valle la cordillera (Ñifa, Guama…). Estoy lejos y sin embargo me llegan los chirridos de los coches en la carretera. Sigo en ligera subida y tras la siguiente curva (400m) tengo a la derecha grandes terrazas, son como pequeños potalas en una subida muy recta. Subida que me lleva hasta el cruce con un canal (450m). Es un canal del que vi (de lejos) otra sección en la excursión 895. Entonces no lo pude alcanzar. Es el canal Tamaimo-Lomo del Balo (en otro mapa aparece como el canal de Icod), es ancho, de losas grandes y estrechas.
Sigo por el canal hacia la izquierda, a ver a dónde me lleva, a lo mejor puedo alcanzar la sección que vi en aquella excursión (la 895). Está en muy buen estado. Sin agua aunque no descarto que pueda llevarla eventualmente. Alrededor vegetación rala de balos, granadillos, vinagreras, tabaibas, bejeques, retamas. Localizo un almácigo muy pelado, pero todavía vivo. Atravesando la ladera con cierta pendiente (Andenes del Agua) voy hacia el valle, cada vez con mejores vistas. A la vista del túnel pequeño y lejano paso al lado de un grupito de sabinas, tienen un aspecto tan seco, sus hojas son marrones y sólo en dos veo que las puntas de las ramitas tienen hojas verdes. A una la talaron fuertemente, probablemente, durante la construcción del canal. Aquí siguen. Sigo dos o tres pliegues y llego al túnel. Es bajo y el espacio está prácticamente ocupado por una gran tubería de plástico y a los diez metros está taponada por cemento y la propia tubería. Para recorrerla tendría que meterme por dentro de la tubería y gatear. Dudo. Es algo claustrofóbico, pero lo que más temo es que por el canal pase agua a ciertos intervalos, no tendría escapatoria. Lo dejo. Por fuera parece existir un senderillo que rodea el risco, lo sigo un poco, pero con el precedente del martes pasado en el roque del Agua hoy no me dejo continuar. Otro día lo intentaré (a agosto de 2025 cuando reviso esta excursión para publicarla todavía no he vuelto). Lo que sí puedo disfrutar es de la vista de la parte superior del valle entre Tamaimo y Puerto Santiago con el paredón enfrente de las montañas que separan el valle del macizo de Teno.
Regreso por el canal hasta la pista donde las terrazas grandes, la cruzo y sigo por el canal. Perfectamente transitable también por aquí. Otro canal como una alfombra mágica que me permite entrar en el paisaje. Es una alfombra porque su firme es tan liso y sencillo en contraste con lo irregular del terreno volcánico de estas laderas. Paso otra pista y sigo por zonas más salvajes, donde solo hay piedras y cercados, son pequeños espacios delimitados por muros de un metro o metro y medio de alto, me imagino que los antiguos encerrarían ahí sus animales, o a lo mejor cultivaban, no sé. Son muy abundantes estos cercados. Unos cinco minutos desde la última pista y llego (440m) a una bifurcación de canales. A la izquierda sube un viejo camino tradicional con doble muro y muy invadido de plantas (bejeques, sobre todo). Sigo por el mismo canal, el ancho y cómodo. A la vista tengo por debajo algunas fincas en funcionamiento. La sensación de sequedad es extrema. Acentuada por las laderas de escorias y los cercados, ahora ocupados por vinagreras, retamas y bejeques. Unos veinte minutos después llego al final de una pista con dos casas con vallados. Podría seguir por el canal (acceso por arriba de las casas) pero ya prefiero subir hacia Chío para tomar la 460 que pasa aprox. a las cuatro y media, si no tendría que esperar hasta las siete.
Con la intensidad de las excursiones de esta semana (el lunes subida al Chiguel, el martes rodeo del Roque del Agua, ambos en Anaga) hoy me lo voy a tomar con calma. El firme de la pista va mejorando a medida que subo. El calor también va en aumento cuanto más subo. Voy con el paraguas abierto, el paraguas protector. De tierra a cemento y de cemento a asfalto. Cruzo la autopista por un puente y llego a Chío. Este final es matador, me falta el trozo más empinado atravesando todo el pueblo y alcanzar a la carretera general. Es impresionante lo que me tengo que esforzar para llegar arriba (16.32h). Una mujer habla con otra en la parada sobre los retrasos en construir un hospital. Yo me refresco lavándome la cara con agua y me asusto un poco cuando me cuesta encontrar donde he puesto las gafas. Probablemente las mujeres serían amables y me ayudarían a encontrarlas en mis bolsillos. De información de Titsa (Sergio) no logran decirme por dónde va la 460, no aparece en el seguimiento GPS. Pero sí, sí aparece (16.48h) y me siento maravillosamente cuando me subo y puedo disfrutar de una travesía a toda velocidad, es de esos conductores que te tienes que sujetar bien en el asiento para no salir despedido al pasillo en las innumerables curvas. Un regreso glorioso hasta El Tanque (17.24h).
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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