• Excursión 1516. 28 Septiembre de 2023. Jueves.
Mirador Chío. Lomo Adara. Camino Córcoba
Municipios: Guía de Isora
ENP: Parque Natural Corona Forestal. Parque Nacional del Teide
De 11.20 a 18.45h. De 2080 a 2160 a 1530 a 1560 a 570m.
Distancia: 15,3k. Duración: 7h 25m.
Descenso desde el Parque Nacional del Teide por un sendero señalizado atravesando los pinares de la parte alta y media de Guía. En busca de un viejo camino (Córcoba) descubro viejos senderos y bajo campo a través por una ladera hasta conectar con el de Córcoba. Después sigo por pistas hasta Chirche, la cruzo y conecto con otro viejo sendero que me lleva cerca de Guía. Como remate localizo dos viejas eras, una en buen estado
Tal como me ha ocurrido recientemente en otras dos excursiones (1512 - Barranco El Río y 1514 - Barranco El Natero) quería hoy completar un recorrido que se me quedó a medias. Se trata del camino de Córcoba, que va de la zona alta de Guía hasta Chirche. Lo intenté desde arriba (excursión 1046, enero del 2020) y desde abajo (excursión 1293, julio del 2021). Sin embargo, preparando los mapas para la travesía vi otra posibilidad más interesante que el sendero de Córcoba: seguir el camino de Córcoba desde arriba, actualmente el PR 70, y antes de que cruce el barranco de los Pegueros/Tágara seguir el trazado original del camino de Córcoba por un sendero abandonado (equis a la entrada) y cuando empieza a meterse hacia el barranco de Pegueros/Tágara continuar bajando por una loma que pasa una pequeña mesa (Lomo de la Fogalera) y después seguir bajando por una loma (Adara) que baja de los 1600 hasta los 1220m. En la punta de debajo de la loma de Adara tendría que echarme a la izquierda para ver cómo, si es posible, campo a través cruzar un barranco (El Sauce/Tágara) y subir a una loma (Lomo Corto). Vamos a ver que sale de todo esto.
Bien afinada mi mecánica de llevar mi cuerpo hasta el principio de la excursión (el mirador de Chío -Guía en el km 3 de la carretera de Chío al Teide) logro llegar a las once y cuarto al mirador. Durante todo este largo trayecto, desde mi casa en Tacoronte, he sido muy consciente de su complejidad. Primero en coche por la autopista (donde había, por cierto, un monumental atasco hacia Santa Cruz, la cola llegaba hasta Santa Úrsula) con muy poco tráfico y cielos algo nublados en el valle. En la serpenteante carretera general del norte no ha habido ninguna retención, ni ningún conductor pesado lento. He llegado bien de tiempo a Icod (9h). En la estación de guaguas al ir a comprar el periódico a un quiosco dentro de la estación me ha emocionado cuando una mujer ha aparecido de repente con un café con abundante espuma y un pequeño rosquete y lo ha dejado en el mostrador del quiosco. La mujer que atiende el quiosco (¿la dueña?) al ver mi expresión ha dicho: “aquí saben cómo cuidarme”. Me han dado ganas de ir yo también al bar a tomarme lo mismo (la mujer que lo trajo debe ser una camarera del bar que hay por fuera).
El trayecto en guagua (la 325) me lo he pasado con los ojos cerrados escuchando un podcast sobre Alan Turing, un matemático inglés, famoso por descifrar el código Enigma en la segunda guerra mundial. En Tamaimo, en la parada al lado de Disa, al lado del solar con un pequeño limonero enseguida me han enviado un taxi después de llamar por teléfono. De Tamaimo al mirador de Chío también ha sido un viaje muy tranquilo, sin decir ni palabra (42€), ni él, ni yo, contemplando los pinares y las escorias hasta el mirador. En el mirador varios grupitos de turistas haciendo fotos. Me he tomado unas pocas almendras antes de empezar. Poner mi cuerpo en el principio de la excursión me ha llevado tres horas de trayecto, de ocho y cuarto a once y cuarto, y tres medios de transporte. Mi mente tardará un rato más. Y aquí estoy. La verdad es que todo este largo preámbulo hace la excursión todavía más deseable, más ansiada.
Los coches hacen un ruido especial al pasar por delante del mirador. Me echo a caminar por la carretera hacia la izquierda. Al fondo y casi que parece señalado por una flecha, la propia carretera, destaca el roque del Sombrero, donde estuve no hace mucho, a su izquierda el roque del Almendro no destaca en absoluto, a pesar de tener igual altitud. Me cuesta un rato desentrañar por donde subí hasta el Sombrero. En menos de cinco minutos tuerzo a la derecha por una pista de tierra con barrera. Todo recto voy hacia un roque (Cedro) que se está desmoronando. Un agente medio ambiental me adelanta con su coche, le saludo, apenas responde. Al llegar al roque sigo la pista hacia la izquierda. Las flores de los rosalitos ya están muy secas, las hojas frescas. Algunos grandes escobones a ambos lados de la pista pedregosa. Hay grandes piedras por la planicie de escorias, planicie muy cubierta de retamas, alhelíes y rosalitos. A la izquierda destaca, en la ladera del Pico Viejo, la gran mancha negra del volcán de las Narices del Teide. El tiempo está estupendo, todo despejado, agradable de temperatura, si acaso ligeramente fresco. Perfecto. A los lados de la pista crece abundante la malpica de cumbre con sus hermosas flores secas y la más fotogénica mazorrilla del Teide, una gramínea, destacan sus espigas brillantes. No tardo mucho en meterme a la derecha por un sendero, apenas visible al principio que después es más claro. El sendero sube por la ladera. La vegetación está arrebatada y brilla con el sol. El sendero serpentea, a veces, poco claro. Tras pasar por la izquierda de un risco pequeño llego a lo alto de la pared del circo (degollada del Cedro, 2160m).
Me despido de la vista del Teide y de Pico Viejo, aunque un poco más adelante los volveré a ver y es que el sendero que se echa a la izquierda va en ascenso por un pinar joven con malpicas, rosalitos y alhelíes. En dos o tres minutos me detengo en la fuente del Cedro, una cueva estrecha y profunda con agua muy fría. La fuente no es agua manando de una pared, sino un gran charco que cubre toda la estrecha cueva. Sobre la cueva hay una figura religiosa. A la izquierda se extiende una grieta ancha donde crece abundante el perejil de cumbre y la fistulera de cumbre, deben tener agua todo el año para crecer de esta manera tan exuberante. La fuente está en la base de un risco. Sigo a la derecha por el sendero y me detengo en otra cueva, esta sin agua, un refugio donde hay, al fondo, otra figura religiosa. Me imagino estar por esta zona con mal tiempo, el hecho de refugiarte aquí debe ser toda una experiencia espiritual, religiosa.
Ahora sigo un rato ascendiendo, no mucho, hasta que el sendero empieza a bajar. Voy pasando hitos que marcan el sendero en los sitios más llanos y menos claros. El pinar es joven, los pinos no dan apenas sombra, empiezo a oler a bizcochos recién hechos, el típico olor de los pinares del sur cuando les da el sol. Me dan ganas de hacer profiteroles de mouse de chocolate. En los 2100m aprox. al pasar por la izquierda una pequeña elevación de cima llana me salgo del sendero por la derecha. Quiero atajar monte a través por una loma hasta el sendero PR 70 (el camino de Córcoba, por los 1970m aprox.). Subo a la cima, la atravieso y empiezo a bajar campo a través, pero no tengo éxito, me desvío demasiado a la izquierda (tenía que haber ido más hacia la derecha) y llego antes de lo pensado al PR 70 justo por una bifurcación con carteles. No importa. Sigo a la derecha por el PR 70. El sendero no es muy claro al principio, después sí, un cartel avisa del peligro de agua antes de pasar el cauce de un barranquillo. Este tramo lo he hecho una vez, apenas me acuerdo. Me sorprenden los grandes pinos caídos sobre el sendero, algunos sin señales de fuego, otros totalmente calcinados, de más de un metro de diámetro y ahora agujereados, en un proceso lento e inexorable de asimilación. El sendero me va llevando hasta la arista de una loma (Lomo del Pino, 1970m), el sitio por donde tenía que haber ido si hubiese atajado bien.
En la bajada por la arista de la loma sigo viendo grandes pinos caídos, otros siguen de pie pero secos y pelados, sin corteza, muy dramáticos. La loma discurre entre dos grandes barrancos, a la derecha el de Pegueros, a la izquierda el de Tágara. Con zonas de rocas preciosas cubiertas de líquenes vivos de color amarillo y otros secos y renegridos. Sigo atravesando el pinar y comienzo a ver escobones, que me encanta ver, los aprecio más después de ver lo que les hizo el fuego, los destruyó, a los que había por la zona cercana a la torre de incendios de San Juan de la Rambla. Los escobones son unos arbustos de buen tamaño, de dos a tres metros, con unas hojas pequeñas y blandas de color verde pálido. Este sendero se nota que hace mucho que no lo cuidan, es confuso, desaparece en varios puntos, menos mal que algunas buenas personas han colocado hitos en varios sitios estratégicos. La mañana sigue maravillosa, todo va bien. Por momentos, segundos, siento la inmensidad de la montaña, lo siento en los sitios que desaparece el sendero, no me dura mucho, lo vuelvo a encontrar enseguida. En los 1760m paso la confluencia de un sendero, viene por la izquierda del barranco de Tágara, está marcado con una equis (amarillo y blanco) y un gran pino canario caído. Sigo bajando. Ahora voy atengo a las vueltas del camino, tengo que encontrar otro sendero, por la izquierda, por donde sigue el viejo camino de Córcoba. Por aquí me impaciento al no encontrar esa desviación pronto y me desvío a la izquierda campo a través (no reflejado en el track de la excursión). Qué difícil es ir campo a través por una ladera inclinada y cubierta de escobones y pinos. Cerca de llegar a la arista de una loma me doy cuenta de mi error y regreso al sendero. Sigo bajando pensando que hoy no voy a poder hacer lo que quería, bajando por el sendero y tras dos esquinas encuentro el sendero que buscaba (1690m). Está a la izquierda y señalizado con una equis.
Siento una gran alegría. El sendero está bastante invadido de escobones, pero su caja es ancha y se sigue bien. Lo hago fácilmente. En unos cinco minutos (350 metros) por este sendero llego a una zona llana con grandes pinos en pie y otros caídos. El camino de Córcoba sigue a la derecha, hitos lo delatan, pero yo, suponiendo que sigue cerrado más abajo, en el cauce del barranco (Pegueros/Bermejo), ya he ideado otros recorridos. El que quiero hacer baja por una loma (Fogalera), evidente, más adelante. Otra posibilidad es bajar desde la Fogalera (una mesa) campo a través hasta el cauce del barranco Pegueros/Bermejo y enlazar con el viejo camino de Córcoba, despejado a partir del cauce. Sigo recto, en la misma dirección que traía en el tramo de sendero que he hecho, y descubro un viejo tramo de pista, y otro de sendero que me lleva por la izquierda de una elevación alargada, voy bajando un poco pero sin acercarme a otro barranco que va por la izquierda. Así supero la elevación y vuelvo a ir por otro tramo reconocible de sendero por una zona llana entre mucho escobón y pino que me lleva al Lomo de la Fogalera (1610m, una mesa alargada). He recorrido unos 500 metros desde la zona llana con grandes pinos caídos y en pie (donde se echaba el camino de Córcoba a la derecha). Lo tomo con un gran éxito haber logrado llegar hasta aquí. Y de hecho existe un sendero que va por la loma en ligero serpenteo entre la vegetación densa y baja con restos de muros viejos. Una antigua zona de cultivo. Sin embargo, la cosa no pinta bien hacia abajo, nieblas densas suben por la ladera. Me da tiempo a reconocer por dónde va la loma por la que quiero bajar (Lomo Adara), muy reconocible por su arista afilada que se va echando hacia la derecha. Pero dado que en la parte inferior (1220m, unos 400 metros de desnivel más abajo) la loma acaba abruptamente, con un risco vertical por la derecha y otro no tanto y posible por la izquierda considero prudente no continuar. ¿Cómo voy a encontrar la salida con esta niebla? Me quedo a comer, me repongo un poco y hago tiempo para ver, si mágicamente, como ha ocurrido otras veces, se despeja todo. Termino de comer y todavía espero diez minutos más, tengo unas ganas locas de bajar, pero finalmente decido no hacerlo, lo dejo para otro día en que pueda disfrutar de la bajada y de las vistas.
Regreso por dónde he venido hacia el sendero PR 70, pero enseguida me doy cuenta del otro plan alternativo, bajar campo a través hasta el cauce del barranco Bermejo. Me da un subidón. Ese era el plan original que descarté por lo del lomo Adara. Se trata de bajar hacia la izquierda. Vuelvo a subir por la mesa de la Fogalera echándome hacia la izquierda, por donde hay un barranquillo que baja hacia el cauce, por su parte derecha hay un risco muy reconocible que baja en paralelo al cauce, por su parte izquierda la ladera es de pendiente suave. Sé que tengo que ir cerca del cauce de este barranquillo, porque también a la izquierda hay una zona arriscada, una caída súbita. Estoy en los 1610m aprox. y tengo que bajar hasta los 1450m. En cuanto tengo la oportunidad, hay pequeños saltos por todos lados, me echo a la izquierda y empiezo a bajar campo a través, zigzagueando, entre una vegetación algo densa pero no impasable de escobones, tabaibas, alguna penca. Es complicado, laborioso, laberíntico, pero voy bajando. Hacia abajo, en la ladera por donde bajo, distingo muros de viejas terrazas. Me dirijo hacia ellos. Paso un cercado grande de piedra. Es una hermosa y gran construcción, larga y alta. Aquí sigue. Me parece ir por un sendero, no estoy seguro, voy aprovechando las zonas rocosas. En algún momento me echo al otro lado del cauce del barranquillo y bajo en paralelo y cerca del cauce. Así, despacio, laboriosamente, en lucha con los escobones voy bajando. Cuanto más bajo más recto voy, no puedo bajar por el cauce, está demasiado lleno de plantas. Por fin, llego a una zona clara de terrazas, y voy por los muros hasta que logro llegar al cauce del barranco Bermejo (1450m). Ha sido una bajada fantástica, por la vegetación, por las rocas, por encontrar tantos restos de actividad agrícola antigua y el cercado grande de piedra.
Vale. Ya estoy en el cauce, ahora sólo me falta encontrar el sendero que debe empezar un poco más abajo. Veo hitos. Buena señal. Pero no la continuación. Vuelvo a subir por el cauce. Intento salir por la derecha por un sitio difícil, no recuerdo que fuese tan difícil. Lo dejo. Veo otro hito en el cauce. Vuelvo a subir. Vuelvo a bajar por el último hito. Me meto en el cauce, por las piedras, bajo un poco más y… por fin lo encuentro, encuentro el sendero (excursión 1293). Me da una alegría tremenda. El sendero sale del cauce hacia la derecha, es de lo más clarito, una vez que llegas a su altura, claro. Todavía me falta mucho para llegar a Chirche, pero ya es una cuestión sencilla. El sendero va alejándose del cauce del barranco, bien trazado, bastante invadido, sí, y con muchos hitos, que me gustan, aunque no me sean esenciales. Algunos son verdaderamente artísticos, en equilibrio perfecto. Puede que estén aquí hace más de diez años, son eternos. Tras haber superado el trance del cauce ahora voy ligero y tranquilo. Hay un silencio total, no llega ningún sonido de ningún lado, no se ve ningún resto de actividad humana, sólo laderas de barrancos de color marrón, beis, con zonas rocosas en bandas. En diez minutos salgo de la cuenca fluvial de este barranco y paso a otra (barranco Chericales). La rodeo y en unos diez minutos por un tramo realmente malo por lo pedregoso y las rocas confluyo con una pista de tierra, va a una galería. Sigo bajando por la pista. Una tubería gruesa y rumorosa que lleva piedrecitas que hacen un ruido particular va por la pista. Esta pista es muy mala de firme, muy pedregosa. Bajo unos 150 metros y cuando la pista tuerce a la derecha yo sigo recto bajando por la arista de una loma, al lado de la tubería. Es un viejo sendero con murito bajo de piedra y está muy invadido de escobones, a los que hoy les perdono todo, te puedes rozar con ellos y no pasa nada. Es un precioso sendero a pesar de todo. En unos cinco minutos muy largos confluyo con la pista de tierra que sigue igual de mala de firme, bajo unos 300 metros y llego a una zona de viñedos, por donde pasa el PR 70, el que he estado recorriendo hoy. Ya hace tiempo que voy a la sombra, no es que haya mucha niebla pero el sol lo he dejado de ver al llegar al cauce del barranco Bermejo.
Por una pista agrícola de grava y mucho mejor que la otra sigo bajando hasta que cerca de una carretera tomo a la izquierda por un viejo sendero (está señalizado, 900 metros a Chirche, dice). Es un sendero con un firme rocoso ondulado y muy irregular con un muro de piedra oscura. Otro sendero para los restos, indestructible, sólo tiene una pequeña zona cubierta de bignonias. Un sendero precioso, muy antiguo. Por aquí empiezo a ver bejeques. La vista, repentina, de Chirche, es fantástica. Bien apiñado el pueblo, no como los del norte de la isla, con varias eras en pequeños balcones, eras en perfecto estado, cuidadas, despejadas de plantas, con su muro intacto y accesos libres. Atravieso una carretera y sigo bajando por el viejo sendero hasta Chirche. Siento alivio al poder ir por un terreno liso. Bajo entre las casas de Chirche por la calle Tágara y en unos 150 metros tuerzo a la izquierda y paso por el cauce llano de un barranco (Chirche) siguiendo las señales de un PR (el 69, que va hacia Aripe y Guía). Remonto un poco y no sigo (a la derecha) por el PR 69 sino por una pista, y tampoco me desvío a la izquierda por otro sendero PR sino que sigo recto. A la derecha me llama lo atención lo vació que está un gran depósito de agua, por debajo tiene una era que no visito, ya lo conozco de otra vez. Tras unas casetas la pista se convierte en un camino. Sigo por el camino y tras una curva amplia me desvío de él y empiezo a bajar (a la derecha) por un viejo camino tradicional con muro bajo.
Este es mi penúltimo objetivo de la excursión de hoy. Recorrer este viejo camino. Está intacto, perfecto, va por la arista de una loma, el suelo es de roca ondulada, irregular, dura, es ancho, el muro de piedra sólido. Nunca lo he recorrido, me hace ilusión. No es fácil de recorrer, hay que ir muy atento al suelo, pero merece la pena por esta sensación de recorrer un viejísimo camino que permanece tal cual hace muchísimos años y que así seguirá, no hay ninguna caseta, ni construcción, ni cultivo. Lo que sí hay y me gustan son nateros. Están en el cauce del barranco (Hoya Vegueta) que va por la derecha. Son sólidos y gruesos muros de contención en perpendicular a la dirección del agua, muy cerca unos de otros, en la loma de la derecha, identifico un sendero que baja hasta ellos. No tienen cultivos, están abandonados y algunos medios caídos, pero son tan gruesos. En las laderas hacia la izquierda voy pasando muros viejos de cercados, todo estaba compartimentado, y otros caminos que van llaneando hacia la izquierda. Más abajo el firme es pedregoso. Atravieso dos canales con agua, en uno parece que el agua está detenida, otro tiene unas plantas acuáticas muy fotogénicas, que crecen dentro del canal. Unas lascas grandes sirven de puente para cruzarlos. Voy acercándome a la carretera general. A la derecha y a mi altura las casas de Guía, casas modernas. Hay una bifurcación, a la izquierda se cruza el cauce, yo sigo bajando por el mismo camino y el último tramo es de mucho zigzag y renovado el suelo de piedra. Abajo, en el cauce de un barranco (Cazao) dos almendreros a los lados del camino parecen una puerta. Salgo a la carretera al lado de una escultura que no sé qué conmemora.
Por la carretera me echo a la izquierda. Ahora sí que voy por mi último objetivo de la excursión de hoy. Quiero localizar dos eras que están cerca. Subo por la carretera y en la primera curva me echo a la derecha por una pista de tierra que tiene un cable a la entrada. Lo salto. A la derecha está una casa antigua donde según mi mapa hay un lagar, al estar cerrada a cal y canto no lo puedo comprobar. A la izquierda localizo la era, es grande, de suelo de piedra, conserva el murito, más de la mitad de su superficie está oculta por plantas bajas. En buen estado. Sigo por la pista hasta que remonta en una curva. Más adelante veo muchas colmenas. Me salgo de la pista hacia la derecha, y en unos pocos metros llego a un viejo camino que va muy cerca del borde de la ladera (vertical) del barranco. Me echo a la izquierda y localizo enseguida la segunda era, más pequeña, rodeada de un muro alto de tosca erosionada, y el suelo en muy mal estado. Vale. Misión cumplida. Regreso por donde he venido hasta la carretera, me echo a la izquierda, cruzo el puente y sigo hasta Guía a donde me quedo a esperar a la guagua. Estoy frente a Correos y un centro para jóvenes. Al otro lado en una plaza amplia un grupo de jóvenes está charlando tranquilamente. La sensación que tengo es de un lugar apacible, remoto, al otro lado completamente del más dinámico norte. Casi parece que estoy en otra isla. Guía es otro mundo.
Con la accidentada vuelta que tuve (desde Tamaimo) la semana pasada hoy no puedo perder la guagua, y la espero de pie, preparado en todo momento, se hace de rogar, viene casi media hora más tarde de lo previsto (en los horarios de Titsa) y cuando llega no se me pasa. La guagua pasa cada dos hora y media. No la puedo perder. La guagua viene muy llena, logro sentarme. Me encasqueto los auriculares y me pongo a escuchar a los Beatles, mi música preferida. Y así regreso mirando y remirando este recorrido que ya me es tan familiar: las obras de la circunvalación en Santiago, la subida al puerto de Erjos, los turistas haciéndose fotos en los miradores sobre el Valle de Arriba, la montaña de Bilma. Al otro lado, tras el puerto de Erjos, llueve, cómo no, como no va a llover en el norte. La tarde se va echando y poco a poco se va haciendo de noche. Me resulta milagroso como el conductor puede moverse tan bien por esta carretera endiablada con tanta curva y tanto tráfico. Pero ahí va, tan tranquilo. Después vienen las mil curvas hasta El Tanque y las mil curvas hasta Icod, con la vista final de las casas iluminadas de Icod al pasar Las Canales.
En Icod, donde la semana pasada pinche una rueda contra un bordillo, me esmero en conducir bien. Cuando llego al sitio decisivo (esquina de Heraclio-Diaz con el paseo de Las Palmeras) me doy cuenta que el bordillo no se ve en absoluto y que una línea blanca a su lado da la sensación de que es una inocente línea continua que, aunque no correcto según las normas de conducción, uno podría simplemente pasar sobre ella sin consecuencias. He estado pensando toda la semana en cómo me pude equivocar, ahora tengo la respuesta: parece una línea blanca continua.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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