• Excursión 622. 21 Marzo de 2017. Martes.
El Gaitero. Cruz del Camino. Araya.
Municipio: Candelaria
ENP: Parque Natural Corona Forestal
De 15.00 a 18.48h. De 1750 a 490m.
Distancia: 8,8km. Duración: 3h 48m
Largo descenso por el pinar denso de la Corona Forestal por pista hasta un mirador. Después por sendero hasta la pista Boca del Valle. De ahí por una arista primero y tras una bifurcación por otra arista logro hacer un descenso vertiginoso con éxito que me lleva a la ZR de Los Brezos. Sigo por sendero local hasta el caserío de la Cruz del Camino
El objetivo principal de la excursión es bajar desde la pista Boca del Valle por una arista primero y por otra después hasta la ZR de Los Brezos.
En el intercambiador de LL tomo la guagua a La Esperanza por los pelos. Una manera estupenda de comenzar. Tensión, incertidumbre, y finalmente éxito. Es prácticamente adictivo tomar las guaguas así. Una fuerte sensación de refugio dentro de la guagua, caiga donde caiga. Cuando ocurre lo opuesto, larga espera, parece que el conductor me debe algo cuando subo y tardo un buen rato en que se me vaya la frustración, ningún asiento me parece bueno. Desde La Esperanza en taxi hasta El Gaitero (15€). El taxista que me sube me cuenta que de vez en cuando hace excursiones organizadas por el ayuntamiento de Tacoronte. Desafortunadamente no es capaz de nombrarme ninguno de los sitios por dónde ha estado. Sólo que iba desde Los Cristianos, vio un faro, concheros y cuevas usadas por los guanches, pienso que debe ser el recorrido hacia Las Galletas.
Cuando me bajo en la entrada de la pista a El Gaitero la cosa está peluda. Frío intenso, lluvia fina, casi le doy pena al taxista que se va calentito de vuelta y me desea suerte (15.43h, 1750m). Se va el taxista, me quedo un poco preocupado por este mal tiempo, por un momento he pensado en volver con él, pero confío en mi paraguas. Cuando me estoy preparando para salir tengo un momento de pánico: no encuentro mi paraguas, resulta que ya lo tenía fuera de la mochila, estoy en vilo. Subo a buen ritmo por la pista. Arriba a la altura de la torre trato de animarme caminando rápido por el tramo llano por la pista ancha. No tuerzo a la izquierda en la bifurcación, sigo recto. Huele a pino húmedo. En la bajada (hacia el mirador sobre la montaña Amarilla) hay un cambio radical de tiempo, aquí luce el sol y está cálido. Me paro a quitarme un par de capas de ropa y guardo el paraguas. Los codesos y los escobones están en flor. El mirador está maravilloso hoy (16.06h, 1680m), sólo algunas nubes entrando al valle sobre el barranco de Badajoz. La ladera cubierta de pinares por dónde serpentea la carretera (Los Loros) que sube desde Arafo está despejada, la luz estupenda. Aquí huele a pino seco y a bizcochos. Me quedo un rato mirando el valle de Güímar.
Retrocedo por la pista y empiezo a bajar por el cercano sendero que sale a la derecha según subo (16.14h, 1760m). Serpentea con tramos largos entre los escobones que lo invaden, los corazoncillos sin flores. Alcanzo la pista Boca del Valle (16.26h, 1542m) y sigo a la derecha por ella. En menos de cinco minutos encuentro (a la izquierda) los escalones de piedra del sendero que baja hacia Candelaria (excursión 445). El día está fantástico y las vistas son buenísimas todo el rato, un ligero contraluz perfila los pinos y la yerba. Esta bajada es de mucho desnivel y con escalones que viran a un lado y a otro de la arista. En un escalón piso una piedra grande que se desprende, pasa a mi lado y me hace un arañazo. Rueda pendiente abajo. En unos diez minutos (500 metros) llego al lado del Pico Igonse. Por aquí está la bifurcación (16.50h, 1400m) que debo tomar a la derecha para bajar hacia la ZR de Los Brezos. A la izquierda es por donde bajé en la excursión 445 (está muy desvaída la palabra “Candelaria” pintada en amarillo). Recorro unos metros ambos desvíos, sólo por fijarlos bien en mi memoria. Empiezo a descender por la desviación a la derecha.
El sendero es resbaladizo y en zigzag, continuamente las piñas que están en el camino ruedan pendiente abajo cuando las golpeo accidentalmente. Todo es muy vertiginoso. El sendero tiene mucho desnivel en ciertos tramos, otros son más llanos. Los tramos llanos están cubiertos de pinocha, los verticales arenosos. Voy completamente emocionado por esta bajada, la única información es la de FF. En su descripción de la bajada de la cresta de Araya (excursión 445) menciona la bifurcación y dice que a la derecha se va a Los Brezos, nada más. Yo he completado los larguísimos puntos suspensivos entre la bifurcación y la zona recreativa de Los Brezos (excursiones 403 y 405) en mi cabeza. Pero entre la bifurcación y Los Brezos hay un desnivel de 550m. Así que voy un poco en vilo. No sé si va a tener continuación el camino hasta Los Brezos o si lo perderé, en ambos casos la perspectiva de volver a subir al Gaitero es temible. A mi favor está que el día está radiante, luminoso y que yendo por una arista tengo muchos puntos de referencia en los sucesivos miradores con vistas magníficas a un lado y otro de la arista. Ni una nube, todo despejado hacia abajo.
Cuanto más desciendo más contento voy, siento que lo puedo conseguir, al mismo tiempo no me quiero dar demasiada prisa, recorrer esta arista en un día como hoy es algo único. Veo un hito de MP (el 136, 17.17h, 1143m). El sendero a partir de aquí está menos claro, más invadido por la vegetación baja. En el último tramo –corto- antes de encontrar los primeros muros (17.28h, 1059m) por un barranquillo la cosa es más complicada. Y llego abajo. Lo he logrado.
Estos muros son parte de los nateros construidos para aprovechar la humedad de bajada por un barranco. El año anterior (excursión 405) estuve en este mismo sitio y lo que era un “pequeño y oculto vallecito cultivado” ahora está recrecido de escobones y ni señales de las viñas. Estuve por aquí buscando una subida que imaginaba que podía existir. Era muy difícil de descubrir, no es nada evidente. Ahora bajando no tenía otro remedio que encontrarlo, pero desde abajo (excursión 405) no estaba tan motivado. Una vez abajo cuando miro hacia arriba compruebo que es casi imposible de ver. Me siento maravillosamente al haber llegado abajo, han sido 400 metros de desnivel por una arista, una parte se llama Risco Blanco. Ya he conectado con una parte que conozco y estoy salvado, no tengo que volver por mis pasos.
Sin embargo, todavía me cuesta un rato llegar a la pista cercana, lo voy recordando a medida que avanzo. Ha sido una aventura completada con éxito. He rellenado los larguísimos puntos suspensivos. Llego al sendero señalizado y antes de descender admiro un rato el barranco enorme (por debajo de las Piedras de Corcho) y empiezo la bajada alternando una pista con el sendero local señalizado. Desde abajo todavía me asombra más ver por dónde he bajado. “¿Qué hay un sendero por ahí?” “Estás de guasa”. Lentamente bajo, la travesía es incómoda tanto por las rocas irregulares y duras en el sendero como por las piedras sueltas en la pista. Llego a la ZR de Los Brezos (17.53h, 865m) y se me ocurre un nuevo tiempo verbal para describir mi experiencia de hoy: el híper presente de indicativo. Este híper presente es cuando se vive algo con mucha intensidad de manera que se crean momentos memorables al vivir experiencias nuevas y excitantes.
Aunque en la ZR empieza el asfalto yo sigo por el sendero, estoy enviciado. Sendero roqueño y muy irregular, voy botando de roca en roca, con razón se me han puesto las pantorrillas que ni me caben las perneras de los pantalones. Salgo al asfalto (765m). Continúo por asfalto unos 500 metros y me echo a la izquierda por un sendero (700m) que cruza un barranco (Las Vigas). Me acerco a fotografiar el horno de piedra cercano (Horno de Angoña), con la luz cálida queda bien. Sigo bajando por el sendero empedrado. En toda esta bajada desde Los Brezos parece que respiro el atardecer, es el ambiente sonoro: pájaros, perrillos lejanos, insectos pasando, todo en sordina, como si nada se atreviese a romper el silencio del bosque, es una sensación de estar completamente conectado a esto, levitando, botando sobre las rocas del sendero. Tras el sendero atravieso una calle con algunas casas y vuelvo a tomar un sendero a la izquierda que baja al barranco de nuevo y llego a la Cruz del Camino (18.32h, 490m).
Llamo a un taxi para que me baje hasta la autopista y allí coger una guagua. Al lado de una casa abandonada donde me mancho las manos de cal hago los estiramientos. Después me pongo ropa seca. Llega el taxi. Le tengo que explicar de nuevo al taxista como conozco el teléfono que he usado. Le digo que me lo doy un hombre (Zebenzuy) en Igueste de Candelaria (excursión 303), hermano de un taxista. Cuando estamos en una rotonda en Candelaria pasa la 111 rauda hacia Santa Cruz, la acabo de perder, entonces el taxista dice que a lo mejor le da tiempo a adelantarla y dejarme en la parada de Las Caletillas, al lado del McDonald. Se lo agradezco y le pago de antemano (10€), no hay tiempo de hacer cuentas ni cambios. Lo logra, la adelanta, y me deja en la parada medio minuto antes de que aparezca la 111 ¡Guau! (19h) Acordándome de cómo empezó hoy la excursión en La Laguna esto es de una simetría poética. Volver a tomar la guagua casi sobre la marcha.
Bien empaquetado en la guagua me pongo a escuchar un poco de rock intrascendente que a ahora me parece buenísimo. Del intercambiador la directa me lleva a La Laguna.
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