• Excursión 1369. 18 Enero de 2022. Martes. (Anaga 215ª).
Cordillera Los Campitos. Las Mesetas
Municipio: Santa Cruz
ENP: Parque Rural de Anaga
De 15.17 a 19.20h. De 305 a 610 a 475 a 525 a 400 a 425 a 55m.
Distancia: 10,5km. Duración: 4h 3m.
Tengo una nube en la cabeza, algo pesado, como una depresión instantánea, y ahora, después de comer, lo que tengo ganas es de echarme, de no hacer nada, de meterme en la cama. Pero no, justamente hoy lo que me va a venir bien es irme de excursión. Me da la impresión de que mi sensación de cansancio es solo mental. Así que sobre la marcha se me ocurre una idea. Hacer el recorrido de los picos sobre la presa de Los Campitos empezando desde abajo, desde la urbanización Anaga y subir por esas tiradas eternas de escalones. Mecánicamente me visto de excursión y a velocidad moderada bajo a Santa Cruz y dejo el coche en el parking del intercambiador. Con la intención de tomar alguna guagua que pase por el paseo marítimo y pueda bajarme cerca de la urbanización Anaga subo a la primera planta del intercambiador y cuando veo una guagua (la 902) que va a Los Campitos sobre la marcha cambio el plan y decido hacer la excursión de arriba abajo, y no de abajo arriba como tenía planeado.
Esta guagua hace un recorrido urbano tranquilo, con poco tráfico y me sorprende que no vaya por Ifara (esa es otra línea, después me doy cuenta), sino por Barrio Nuevo. Muy buenas las vistas al rebasar Barrio Nuevo sobre Santa Cruz y en un poco más de un cuarto de hora me deja en Los Campitos, delante del instituto. Pensaba que iba a llegar hasta el Lomo de las Casillas, pero no me importa empezar desde aquí. Cuando se lo comento al conductor, me dice que esa es la línea 912, y cuando le digo que voy a las montañas me desea que tenga una buena tarde. El cielo está cubierto por una espesa capa gris de nubes muy bajas, debe estar sobre los 700 metros de altura. Echo a caminar por la carretera hacia arriba. Al llegar a la altura de la presa me desvío por una calle a la derecha (Camino de la Hoya). Me gusta no ir por la carretera, no tiene arcenes y los coches van muy rápido. En este camino se respira ya un aire muy rural y al lado de una finca huele a animales. Las vistas son sobre la inmensa y vacía presa y las montañas al otro lado, las que voy a recorrer. En continuo ascenso, a veces con más pendiente y llego a la carretera por el Lomo de las Casillas y enseguida me meto a la derecha por una calle (Ventura García) y después por un callejón, a la izquierda, que es una sucesión de escaleras llego al taller de coches. Por la izquierda y entre los coches, apenas hay sitio me cuesta llegar al principio del sendero y unos gatos me huyen.
El sendero, más o menos claro, sube entre mucha vegetación y pasa al lado de una instalación vallada. Tras superarla me echo a la derecha siguiendo un sendero, no voy por el sendero que sube hacia la montaña con la torre de electricidad (Pico Mohines). Tras ir un rato a la derecha hasta cerca de una caseta y cuando pienso que no hay continuación poco a poco y trabajosamente la voy encontrando, va subiendo entre viejas terrazas y logro llegar a la degollada entre el Pico Mohines y el pico de La Sabina. Aquí se abre espectacularmente el paisaje hacia el barranco Valle Tahodio. Se distingue perfectamente la capa de nubes muy baja, muy gris, muy densa que incluso tapa la parte alta del pico de La Fortaleza. Ha llovido abundantemente el fin de semana y se nota. Todo está verde. El suelo compactado y blando para caminar, aunque las piedras y las rocas están demasiado resbaladizas para ir sobre ellas. Las plantas están muy lustrosas. No hace frío, apenas corre viento, no temo que llueva. Me echo a la izquierda para subir hasta el pico Mohines y desde ahí hacer el recorrido completo hacia abajo. Es muy representativo de todo lo que va a ser el recorrido este tramo corto hasta arriba (unos 200 metros): no hay sendero claro, tuvo que haber uno, pero ahora hay que imaginarlo, tengo que trepar rocas, evitar pencas, evitar las más resbaladizas, y zigzaguear para ir ascendiendo hasta lo alto del pico (610m), que es rocoso y alargado hacia la derecha. Lo recorro con mucho tiento, no quiero caerme tan pronto y menos aquí con todos estos picos abrasivos. Y tengo que apoyar bien los pies para poder admirar el paisaje, y hacer fotos.
La sensación de grandiosidad es tremenda al mirar a lo largo del barranco de Tahodio, con paredes muy verticales y lomas verticales como nervios creando barranquitos entre ellos. Abajo y en una curva está el pequeño caserío de Valle Luis y me llama la atención una casa en ruinas sin techos en una loma en este lado del barranco ¿cómo se podría llegar? Hacia la izquierda, hacia arriba, sigue el barranco remarcado con picos a ambos lados. Estoy tan nervioso. Y ya hace mucho tiempo que se me ha pasado toda esa pesadez que sentí hoy en casa después de comer, todo ese cansancio se ha ido, estoy fantástico, es toda una medicina esta excursión. No logro bajar por donde he subido, pero bajo de todas formas. Paso la degollada Mohines, por donde accedí y empiezo a rodear el siguiente pico (La Sabina) por la derecha. Sé que hay senderos por su izquierda, por ahí subí dos veces, pero hoy prefiero intentarlo por la derecha empezando por un sendero prometedor, que pronto termina y tengo que ir por encima de viejos y gruesos muros de piedra que se están desmoronando y cuando terminan sigo entre pencas por suelo muy húmedo hasta el siguiente muro y así voy avanzando con las vistas hacia la presa, Los Campitos y las casas del Lomo de las Casillas. Es un recorrido muy difícil, peligroso, e inestable que mejora cuando ya he rodeado bastante el pico y empiezo a ir hacia la izquierda entre arbustos altos.
Logro rodearlo y llego a la arista, la que separa este valle del de Tahodio y ahí sí hay un sendero, más o menos claro para seguir bajando hasta una amplia y llana degollada antes del siguiente pico (Cabezadas del Medio). En el llano pacen tranquilamente un grupito de vacas de piel marrón. Tengo que pasar muy cerca de ellas y voy con prevención, las vacas son tranquilas, pero pueden atacar y hacer mucho daño con sus pequeños cuernos y su gran masa corporal, ya se sabe E=MC2. Cuando estoy rodeando el pico y he llegado al centro de la base empiezo a subir serpenteando y trepando hasta lo alto (524m). Arriba tengo otra fantástica vista, la cumbre algo alargada es también de roca irregular y redondeada. Bajo por la arista hacia la siguiente degollada, cuando estoy bajando me parece ver a dos caballos pequeños, que han estado bebiendo en un charquito, huir a toda velocidad. Los charquitos en una plancha grande de rocas resultan ser cazoletas rituales guanches, dos pequeñas y una más grande comunicadas por pequeños canales. Los caballos han desaparecido. En esta pequeña degollada veo un trozo de alambre de espino y unas placas de coto de caza.
Rodeo el siguiente pico (Roque las Cabezadas) llaneando. De nuevo al principio hay pista, camino, pero después tengo que ir campo a través e ir encontrando y perdiendo un sendero, sin subir ni bajar demasiado de altitud. Y de nuevo veo a los caballos. En realidad, son ovejas marrones, que cruzan y suben y desaparecen, ovejas cimarronas. Con mucha paciencia logro recorrer esta ladera y cuando llego a una esquina amplia tengo que seguir llaneando hacia la derecha y bajando entre pencas, tabaibas y cornicales hasta volver a alcanzar la arista entre este valle y Tahodio. Y, otra vez, ir por la arista es mucho más sencillo, de pendiente suave va a un llano del que nace un barranco (Valle La Leña) y ahora podría seguir bajando por el borde izquierda o por el borde derecho de este barranco, el de la izquierda va a dar a la parte alta de la urbanización Anaga. Elijo seguir por el de la derecha. Paso la degollada y tras un ligero ascenso donde los bejeques están sacando sus penachos amarillos y las gamonas sus varas de flores blancas llego a lo alto de la Montaña La Leña (424m). La pequeña cumbre es de rocas cuarteadas y ahora ya tengo enfrente muy cerca Los Campitos y me llegan las voces de los jugadores de tenis desde las canchas al lado de los grandes laureles. Al principio de la bajada tengo un despiste y me resbalo en unas placas rocosas, me doy una buena costalada, me golpeo el muslo, la mano y el codo. Afortunadamente poca cosa, solo rasguños. Y es que esta bajada es muy trabajosa y todo está muy húmedo hoy y no hay ningún sendero claro y tengo que ir inventándomelo, y como tiene mucha pendiente se hace más difícil.
Cuando la pendiente se suaviza mejora la travesía. Paso las ruinas de una vieja caseta y después viene otro tramo rocoso con mucha pendiente hasta llegar a la Cortadura Grande (un tajo en la montaña por donde va una tubería) que paso por un puente que lleva, por encima, otra gran tubería de hierro. La tubería sube por la ladera del último pico (Pico de La Meseta) parcialmente oculto por piedras que forman un sendero y que antes de llegar a lo alto lo rodean por la izquierda. Es un tramo precioso de sendero salvaje alrededor de la tubería. Siguiendo la tubería, que me fascina por su color y los anillos que unen las secciones llego al recinto vallado de un depósito de agua (Las Mesetas) y salgo a una pista ancha por la que bajo hacia Santa Cruz. A lo largo de la bajada veo varias casetas en ruinas y algunos pinos canarios preciosos. De la ciudad se distingue muy claramente el parque García Sanabria y la avenida arbolada que la conecta con la masa verde de la plaza Weyler. Me gusta esta bajada y estas vistas sobre la ciudad. Después callejeo hasta la Rambla Pulido y la plaza Weyler donde tomo el tranvía para volver al intercambiador. Ha resultado una fantástica excursión y tan cerca de Santa Cruz.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Cordillera Los Campitos - Las Mesetas