• Excursión 260. 9 Abril de 2015. Jueves.
Urbanización Rambla del Mar.
Municipio: Los Realejos.
De 16 a 17h. De 30 a 10 a 35 a 10 a 30m.
Distancia: 0,9km. Duración: 1h.
Pequeña excursión hasta la punta de la Rambla de Casto donde hay una pequeña urbanización con dos accesos al mar
En el mismo día de la excursión anterior y aprovechando que he estado almorzando en La Rambla de Castro (crema y solomillo de cerdo) decido visitar la urbanización que se ve en la esquina del saliente y que está al final del mar de plataneras. El camarero me dice cómo ir. Hay que coger como si fueses a la playa del Socorro. La urbanización se llama Rambla del Mar, nombre muy oportunista. Es una urbanización muy pequeña que tiene grandes villas y pequeños bungalós. Tiene dos bajadas al mar. Ya hay dos coches aparcados y se ven pescadores abajo.
La bajada caminando es muy poca cosa. La escalera de bajada, muy revirada, me recuerda a la de Capri. Allí converso un momento con el dueño de dos perros jóvenes. Es un hombre de unos 35 años. Me dice que trabaja en La Matanza y que ha visto que el mar está muy bueno y ha decidido venir para que sus perros se desfoguen en el mar. Me dice que la vida es muy corta y hay que disfrutar mientras se pueda. Yo le añado que la vida se pasa en un suspiro. Uno de sus perros se llama Conan. La conversación ha empezado porque ha venido un perro joven a olisquearme y él ha aparecido después, y yo para tranquilizarle le he dicho que (el perro) parece un buen muchacho.
No bajo al mar. Me entretengo recorriendo el perímetro de una villa enorme que tiene alambre de espino en lo alto de su muro. Y también me fijo en que había una salida al mar pero que la han amurallado. Se ve muy cuidada. Pero menuda paranoia con lo del alambre de espino. Después deambulo entre los apartamentos. Me acerco a unas casas sin salida y en el suelo hay una línea y escrito pone “zona privada”, entro como un metro y me quedo quieto mirando hacia una casa que tiene la puerta abierta y en la que sólo se ve un sillón cómodo y se adivina un gran ventanal porque más allá del sillón sólo se ve el mar, no se ve ningún otro objeto. Aparece un hombre que lleva sólo algo tapándole el abdomen hasta los muslos y desaparece dentro de la casa.
Me voy, sólo han sido medio minuto, pero ha sido lo mejor de la excursión. Me imagino una casa para disfrutar del mar y unas personas ociosas haciendo cosas interesantes, ¿qué harán?
Después sí llego hasta el mar por la otra bajada. Pero el mar no me llama la atención, debe ser que está un poco nublado y el mar no brilla. Recorro un rato los enormes cayados y veo las olas batir. Esto no me interesa hoy. Es poca cosa.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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