• Excursión 1531. 20 Noviembre de 2023. Lunes. (Anaga 252ª)
Aguacada. La Punta.
Municipios: La Laguna
ENP: Parque Rural de Anaga.
De 15.25 a 19.35h. De 40 a 610 a 60m.
Distancia: 8,4k. Duración: 4h 10m.
Subida desde un barrio de La Punta por pistas y senderos hasta la ladera del pico de La Aguacada. Después ascenso campo a través muy complicado con la amenaza de quedarme sin luz hasta lograr subir al pico. Regreso por senderos poco visibles hasta el barranco Seco por el que desciendo sin luz hasta La Punta por un sendero señalizado
Otra semana más en los alrededores del barranco de Flandes, y ya es la octava, y todas han sido muy relevantes y sustanciosas y espero que hoy también lo sea. Voy en guagua hasta La Punta y me toca esperar bastante rato en Tejina a la 050 que viene hasta los topes. Milagrosamente alguien me cede el asiento, lo acepto, las ventajas de la edad. Me pongo la mascarilla, no quiero coger el COVID. En La Punta, un poco agobiado por este tránsito me bajo en La Hoya y no como debería haber hecho al lado de la iglesia de S Mateo que está al lado de la calle Camino el Callejón, por donde tengo que subir. No me fustigo. Mientras camino por la calle voy viendo el perfil de la loma coronada por el pico de la Aguacada, a donde pretendo subir hoy por una vía muy directa. Ya estuve una vez ahí arriba, pero por un camino más “sencillo” (excursión 1055). El pico Aguacada (610m) está en la loma que separa el barranco de Flandes del barranco Seco, está precedido de otro (Las Aguilillas, 475m) más abajo y tiene dos más, uno con nombre: Pico la Gallina (530m). El pico Aguacada tiene un perfil muy afilado, pero en realidad lo que más me preocupa es el pico anterior (sin nombre) y el de la Gallina que parece todavía más afilado.
Tras unos diez minutos llego a la iglesia de S Mateo y empiezo a subir por la calle Camino el Callejón. Nada más empezar a subir por la calle y cuando miro hacia arriba me sorprende la vista impactante de un roque (Los Cardos), muy vertical y ancho que llena completamente la calle. Este roque está en la ladera izquierda del barranco Seco, no por el sitio que quiero ir hoy.
No dura mucho la visión de Los Cardos. La subida con bastante calor la hago despacio, pero me da para adelantar a otro hombre de mi edad que sube jugando con una llave. A ambos lados voy pasando estrechos pasillos entre las casas bajas que están muy pegadas, y en general, de buen aspecto. En la primera bifurcación (110m) tomo a la derecha (Callejón el Bucio) y enseguida paso el cauce de un barranquillo (del Homicián) y salgo al puro campo por una pista de tierra que en unos cincuenta metros tuerce bruscamente a la izquierda para empezar a subir por la ladera. Al principio de la pista paso unas colmenas a la izquierda, no sé si tienen actividad. Me gusta mucho más ir por el campo que entre casas. Es una vieja pista agrícola, sin uso prácticamente hoy en día. Toda la ladera sobre La Punta hasta el risco estuvo cultivada, solo quedan vestigios. Me gusta la vista sobre la trasera de las casas donde distingo algunas pequeñas huertas y también voy apreciando el tamaño de las fincas de plataneras (que deben ocupar mucha más superficie que el de los edificios urbanos) que se extienden entre la carretera y la costa. La subida es suave y agradable gracias al serpenteo de una vieja pista para animales. Cuanto más subo mejores las vistas, más me voy separando de Homicián (las casas entorno a la calle Camino el Callejón) y mejores perspectivas del roque Los Hermanos y todos los picos de la loma donde está el roque de Los Cardos.
Progresivamente la pista se va estrechando y es sólo un sendero en medio de la caja ancha del camino. Me gusta muchísimo esta subida. Se ha nublado un poco, me da un respiro. Tras un tramo recto llego, en oblicuo, a otra pista (275m). Me echo a la izquierda y en unos 30 metros tuerzo a la derecha y empiezo a subir por un sendero, no muy visible al principio, que va zigzagueando entre vegetación más densa. Más evidente después pasa al lado de un viejo estanque semicircular con bidones dentro y después por un roquedal por donde hay que medio trepar, pero todo muy claro y transitado. A mi izquierda queda un pequeño vallecito con casetas y huertas por donde parece que existe otro camino para subir que algún otro día exploraré. Este sendero a pesar de que es corto se me hace largo por las diferencias de terreno y el roquedal agreste y precioso por donde crecen algunas higueras. Y tras unos cinco minutos de subida por el sendero llego a un gran llano (325m), una gran terraza que se extiende bajo el risco y sobre una ladera con gran pendiente.
Tomo a la derecha por un senderillo fino y claro con vistas hacia La Punta cuyas casas cada vez parecen estar más juntas. No encuentro una conexión con un sendero que en paralelo y unos 30 o 40 metros más arriba va también hacia la punta de la ladera del barranco de Flandes. Desde aquí no lo veo en absoluto, puede que ya no exista, no lo sé. Tras unos 200 metros y pasar cerca de un muro de terraza el sendero llega a un saliente por donde puedo subir un poco por una zona de muro caído, pero no encuentro continuación. A mi izquierda se alza, imposible de atacar, el pico de las Aguilillas. Sigo por un sendero claro, y dos cabras negras tranquilas me observan desde arriba. El sendero parece muy transitado por cabras, las pequeñas muescas alargadas cubren casi todo el ancho del sendero. Sigo sin ver ninguna conexión con el supuesto sendero por encima. La ladera por la izquierda se va tornando más vertical, aunque no muy alta. Paso el muro de un depósito, o quizás sea una presa, no lo sé. Después de recorrer otros 200 metros llego al borde del barranco de Flandes. Avanzo un poco por el sendero por el barranco, pero ni seña del sendero. Retrocedo hasta la esquina y un poco más y entonces subo por el único sitio posible por la pared vertical y siguiendo por la arista de tosca rojiza preciosa logro encontrar el sendero (355m), por fin. Aquí está. Lo sigo hacia la izquierda. Está lleno de piedras caídas y va por una capa de almagre muy distintiva. Parece que podría bajar por la ladera hasta el depósito. Me lo apunto, pero yo sigo por el sendero un rato, unos cien metros, sólo por ver que es posible. Como no es mi objetivo principal del día lo dejo y regreso a la esquina y entro al barranco de Flandes. Sigo por el sendero, el que va por arriba. Va en ligero ascenso y tiene una zona algo confusa, poca cosa. Voy atento a ver cuándo puedo empezar a subir por la ladera y en unos 200 metros encuentro el sitio (385m). Es un saliente rocoso, una nervadura rocosa que recorre la ladera. Vale. Vamos allá. La tarea parece difícil. La ladera está muy cubierta de plantas.
Muy cubierta de espineros, tuneras, guaydiles, pero por las rocas y muy recto puedo ir ascendiendo. No descarto que sea una ruta de subida. Lo digo simplemente porque puedo ascender, con algo de zigzagueo, sí, pero subo y subo. Más que ascender trepo y voy sorteando las pequeñas tuneras, lo peor de la subida. Puedo ascender como unos dos tercios de la ladera. La nervadura me va llevando hacia la parte derecha del pico de la Gallina, el segundo empezando por la derecha. Una degollada ancha lo separa de otro pico de su misma altitud. Este otro a su derecha puede tener una degollada, o no, no lo logro ver, y después está la subida por una pendiente que parece practicable al pico de Aguacada. Voy muy concentrado y ascendiendo casi milagrosamente. Tras unos dos tercios de la subida ya me topo con una parte muy cubierta de plantas, la combinación de tuneras pequeñas y espineros son un obstáculo insalvable. Bajo un poco y me echo a la derecha y llaneando avanzo unos quince o veinte metros hasta una canal por donde, increíblemente, veo una tira arenosa, que pude ser una vía de ascenso o simplemente una torrentera creada simplemente por la erosión natural. Alcanzo la torrentera y puedo ascender un poco, me echo a la derecha y llego a un frente rocoso de unos ocho metros de alto y otros ocho de ancho. Lo ataco por el centro, es demasiado difícil, lo ataco por la derecha, tampoco. Si estuviese desesperado podría subirlo, pero quiero encontrar algo más fácil. Lo ataco por la izquierda y ahora sí, con paciencia y poco a poco, lo voy trepando hasta superarlo. Ahora tengo a la vista y muy cerca la degollada a la derecha del pico la Gallina. Pero la cosa no es fácil. Esta parte tiene una densidad de arbustos impresionante y sólo puedo avanzar muy lentamente. Logro llegar a la degollada (510m). Es una tira llana horizontal de unos 30 metros con visas al barranco Seco. El siguiente reto es subir hacia la derecha, al siguiente pico. De entrada, no veo por la izquierda del siguiente pico una manera clara de rodearlo el pico, aunque es lo que me dice las líneas de nivel del mapa. Lo intento por la derecha, subo por rocas y cada vez me voy enredando más, como gato atrapado.
La verdad es que in situ no pienso mucho en la situación algo desesperada en la que me he metido. Son las seis menos diez y no tengo mucho tiempo de luz, quizás hasta las seis y media. Regresar ni lo pienso, reproducir el trayecto de subida no va a ser nada fácil. Buscando una manera de rodear el pico llego a un lugar donde parece que me quedo atrapado, intento subir más pero no puedo. Regreso y encuentro fácilmente la manera de bajar, se trata de apoyar el pie derecho y no el izquierdo en un saliente. Vuelvo a la degollada y ahora, presionado por el tiempo veo que puedo subir por la parte izquierda del pico. Ahí que voy. Y puedo. Y subo. Son unos quince metros de ascenso, pero no demasiado complicado. Salvado. ¡Salvado por la campana! Lo he logrado. He llegado a pensar que tendría que hacer noche aquí arriba. Sin luz hubiese sido imposible bajar por donde he subido.
La diferencia es impresionante, la diferencia entre el desastre y el éxito. Aliviado sigo por lo alto del segundo pico y compruebo que no hay degollada y puedo continuar hasta el principio de la subida a la ladera del pico de Aguacada. Y aquí descubro varios tramos de sendero claro zigzagueante que van subiendo por el roquedal, con pocas plantas. Son las seis y diez cuando llego a lo alto del pico (Aguacada, 610m). Me da tiempo para hacer un par de fotos y solazarme un instante con la vista. Con la vista de los dos picos por debajo y el más distante de las Aguilillas y a ambos lados y hacia abajo a la extensión con las casas de La Punta. Aunque ahora tampoco me puedo relajar. Pronto me bajo del risco por la derecha y voy un pequeño tramo por un sendero apenas visible, menos todavía con tan poca luz, aunque después lo pierdo y tengo que continuar por la arista rocosa e irregular de la que me tengo que bajar por dos veces al encontrar saltos en la línea de la arista. A plena luz del día ya fue muy trabajoso en la excursión que la recorrí desde la degollada de Agudo (la 1055), ahora con luz menguante y algo de viento se va tornando cada vez más complicado. Todavía tengo luz para distinguir la loma del volcán del Morro, que atravesado tapona el barranco. Y es por esa loma atravesada por dónde va el camino que empata con el sendero oficial (PR) que baja a La Punta. Poco a poco voy avanzando. Vuelvo a pasar un pequeño tramo de arista y ya después me echo a la izquierda y por un senderillo que o llanea o se echa a la izquierda voy avanzando. El terreno por donde voy es una tira más o menos llana entre otro pico y una ladera con mucha pendiente y con cada vez menos luz y tras unos 10 minutos (500 metros en línea recta desde el pico de Aguacada) logro llegar al camino que viene de la degollada Agudo y por el camino ancho y muy erosionado con muchos agujeros voy recorriendo la loma del Morro.
Se me hace eterno hasta que llego a la señal del PR. Ya se ha hecho de noche completamente. Son las seis y media. Saco una linternita de la mochila y con ella empiezo a bajar por la ladera del volcán. Una ladera de terreno resbaladizo por dónde va el sendero zigzagueante ancho y claro y son justamente los escalones excavados en el material volcánico los que, al darles la luz de la linterna, mejor me guían para saber que voy por el camino correcto. Sin linterna no creo que lo hubiese podido hacer. Siento que estoy apurando todas mis posibilidades. Y, desde luego, que nunca me había parecido tan larga, excitante e interesante esta bajada. Apenas reconozco lugares, de noche es todo muy diferente. Sólo reconozco un tramo largo y cuando llego a la desviación al canal de Bejía ya sé que voy a conseguir volver sano y salvo. Todavía un poco más de sendero hasta una esquina donde hay un terreno vallado (a ambos lados) y después una ligera subida para llegar a la gran tira recta donde hay un par de corrales de cabras de las que oigo sus esquilas y voces apagadas de personas.
Durante la bajada, también irónicamente, me guían los carteles pintados en el asfalto reivindicando una mejora del pavimento y lamentos sobre promesas incumplidas. Me guían por su color blanco que casi son como pasos de cebra. Bajo arrebatado de emoción. Ha sido una situación muy apurada. Bajo saboreando el triunfo, mi audacia, mi locura. Por la calle de Homicián me encanta entrever el ambiente doméstico de personas viendo la televisión, se ven desde la calle. Tan tranquilo ahí. Y yo de regreso de una aventura total. No solo me gusta el reflejo de la televisión sino los olores agradables y cotidianos que salen de las casas y la música de reguetón que escuchan dos hombres sentados afuera de su casa charlando. En la carretera (19.25h) y en la parada al lado de la iglesia un hombre de unos setenta años está sentado, va descalzo, es lo que más me llama la atención de él. No hace por saludarme, parece no ver nada. Consigo una botella de agua en la venta de enfrente. La venta parece un lugar de encuentro, un local social. Vienen personas y se quedan charlando con los empleados de la venta, una pareja de mediana edad. Pero hablan demasiado alto con voces muy agudas y me tengo que alejar un poco. La 050 no tarda mucho en aparecer.
Ha sido la octava excursión por la zona y la mejor hasta ahora. Y sé que de esta excursión mejor que no le hable a mi mujer o a mi hija, no verían el triunfo, sólo se angustiarían, he llegado a estar en una situación muy delicada. Sólo puedo contarlo aquí, en esta crónica. Y esta excursión hace honor al nombre de mi diario “El Aventurero Doméstico” porque me da tiempo de volver a tiempo a casa y prepararle la cena a mi mujer y a mi hija, que va a pasar unos días con nosotros.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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