• Excursión 182. 4 Julio de 2014. Viernes.
Barranco Los Dornajos. Finca Las Rosas. Viejo PR. Fuente La Sebe.
Municipio: La Victoria.
ENP: Paisaje Protegido Las Lagunetas
De 18.50 a 20.20h. De 690 a 1040 a 690m.
Distancia: 5,2km. Duración: 1h 30m.
Recorrido por un pistas rurales y senderos por castañares y pinares. Encuentro un viejo PR (sendero de pequeño recorrido)
Ya he visitado varias veces la zona entre los 800 y los 1000m en La Victoria, la zona de castañares. Pero apenas empiezo a conocerla. Me resulta muy interesante porque es bastante húmeda. Es una gran arboleda (pinos y castaños) y muchos senderos y pistas. Hoy estoy dudando entre dos sitios. Ni siquiera entre dos rutas porque sólo sé por dónde empezar, pero ni idea de por dónde va el recorrido. Lo que tienen en común ambos comienzos es que son senderos marcados con bandas blancas y amarillas. Me da la impresión de que me estoy ablandando en mí rechazo a los senderos oficiales.
Por un lado, está el final de un sendero perdido (ver excursión 127), marcado como el Punto A en el mapa de esta excursión (donde no está el recorrido de ese ese sendero perdido, está en el mapa de la excursión 127). A este punto A también se puede llegar, de una manera más fácil, por un sendero oficial, con marcas amarillas y blancas, desde la pista de El Rayo. Por otro lado, están unas marcas amarillas y blancas que vi en la pared de un muro cerca de la Finca de Las Rosas, marcadas como el Punto B en el mapa.
Me decido por la segunda opción (el punto B). Dejo el coche en la fuente de Los Dornajos (660m), subo por el barranco unos cinco minutos, tuerzo a la izquierda (cartel a El Bailadero), hago toda la subida por un camino ancho hasta un llano (860m), unos diez minutos largos. Elijo a la izquierda en la primera bifurcación y, en otra bifurcación, muy cercana, elijo a la derecha. Es una pista bastante llana con una parcela vallada y con su buen muro a la derecha de la pista. Y aquí están, en el muro, las marcas (850m) amarilla y blanca. Unos metros después la pista hace una curva y empieza a bajar, pero también hay otra pista (en peor estado) que sube. Por ahí debe estar el sendero, pienso. De repente aparece un coche y aparca en la pista en peor estado. Salvado por la campana. Aprovecho y le pregunto al hombre. Que sí, que por ahí sube un sendero hasta la línea de pinos, pero que no sabe cómo estará por arriba. Le pregunto si empata con el sendero que hay por encima de La Sebe (mi primera opción de hoy, el punto A) me dice que sí. Con lo complicado que es hablar de lugares sin dar sus nombres, me cuesta trabajo creer que estamos hablando de lo mismo y que lo que me dice se corresponda con lo que pienso.
Subo por la pista y me meto en un campo sin sembrar que enseguida termina en una pared impenetrable de vegetación salvaje y que además tiene alambre de espino entremezclado con los arbustos. No puedo empezar peor, vuelvo con la esperanza de preguntar al hombre, pero antes de llegar a su coche veo el sendero que se mete hacia el bosque. No hay nada obvio en los senderos del monte. Tenía que haberme desviado a la derecha según empecé a subir. Pero la entrada es pequeña y está medio oculta. El sendero es bastante estrecho, entre castaños y en varios sitios atravesado de zarzas y helechos. Tengo que ir con cuidado con las ramas de zarzas que caen de los árboles. Y ahora tengo una sensación de alivio y auto afirmación después de haber solucionado el primer problema del día. La forma del sendero, que escala con bastante pendiente y muchas curvas, me ayuda cuando miro hacia atrás en ciertos tramos y memorizo cómo es, por si tengo que volver por el mismo sitio.
Me gusta mucho este sendero. Creo que es el primero que veo de esta clase: por dentro del bosque, serpenteando y bien marcado. Va subiendo cerca de un barranco (Barranquillo los Leres) que entreveo en un par de sitios. El camino me va llevando, estoy realmente encantado, sólo me tengo que preocupar de ir dentro. Gira a la izquierda por un terreno llano por donde paso al lado de un muro de piedra antiguo, largo y de unos dos metros de alto. Más me gusta. Llego, en perpendicular, a un camino (920m, punto C) que va rodeado por dos muros bajos. A la izquierda baja, lo sigo a la derecha subiendo. Pienso que si va entre dos muros tiene que haber sido un camino tradicional, de los que usaban antiguamente para acceder al monte. Veo bandas amarillas y blancas, la señal de sendero (de sendero PR, es algo que aprendo meses después). También para marcar el camino, me parece, han puesto unas tiras pequeñas de plástico rojo y blanco en las ramas y que voy a ver varias veces en la subida.
Después de unos dos o tres minutos aparezco en un espacio despejado donde termina una pista. Yo sigo subiendo por la derecha por un sendero ancho, no por la pista. Llego hasta la entrada, a la derecha, a un terreno, tiene cadena, la salto. Avanzo un poco y lo que me encuentro es un espectáculo desolador. Es un bosquete de eucaliptus que están talando. Por todos lados hay ramas cargadas de hojas secándose, con colores que van de un marrón claro a un verde de cobre oxidado; también troncos cortados sepultados por las ramas, es una verdadera carnicería vegetal. De repente siento miedo, debe ser la violencia de todos esos cortes, los tocones, las montañas de ramas, todo en un caos que se está descomponiendo. Cada ruido me resulta inquietante. En medio de esta escabechina y en terreno privado ¿por qué no estoy tranquilo en casita leyendo un libro con mi gato echado a mis pies? Me repongo buscando ángulos para hacer panorámicas de los eucaliptus.
Salgo del terreno y sigo subiendo. El sendero va al lado de un muro bajo. El terreno, con menos árboles, me permite algunas vistas sobre los alrededores boscosos. El sendero se va haciendo más difícil, tiene muchos pequeños saltos y desniveles, son como escalones gigantes. A la derecha sube también un muro, hecho de rocas, y las rocas están envueltas en musgo. Desde luego que tiene que ser un camino muy antiguo. Es un largo recorrido y estoy encantado, todo me gusta en este sendero: el trazado, la vegetación, las rocas, los surcos. El camino llega un momento en que deja de subir y empieza a llanear hacia la izquierda (1020m). (Por aquí hay una bifurcación, yo no la veo, a la derecha se llega enseguida a la ZR Hoya de Abade). Más árboles que arbustos por un sendero muy claro hasta que llego a una ligera bajadita en un pequeño pinar donde hay una fila de pinos, esta debe ser la línea de pinos de que me habló el hombre. Sé que la pista de El Rayo está unos 40m más arriba pero no veo ninguna subida, este sendero parece ir paralelo a la pista. Bajo el pinar no hay nada, ninguna planta, sólo pinocha. Está bastante oscuro. Y de repente lo veo, veo el tronco caído, el tronco que estaba al lado del bosquecillo de entrada al sendero misterioso y secreto (excursiones 127 y 181). Me da tal alegría que me pongo a saltar y gritar. He empatado los dos sitios que quería explorar, las dos opciones (el punto A y el punto B) son del mismo sendero. Esto además significa que no tengo que volver por dónde he venido (me siento inseguro de seguir bien el camino que he hecho), inmediatamente visualizo el recorrido de vuelta hasta la fuente de Los Dornajos. Ahora sigo por el sendero, llego al cauce de un barranco (Marta), subo un poco y al otro lado un sendero me lleva enseguida a un cruce de caminos. Tomo el camino que baja. Se va ensanchando, va por terreno de castaños, y en unos cinco minutos largos llego, en perpendicular, a una pista (935m). Me echo a la izquierda y enseguida paso al lado de la fuente de La Sebe. Sigo, en ligera y no tan ligera, bajada cruzando el hermoso bosque de castaños por una pista asfaltada.
Cuando terminan los castaños (900m) veo un camino que sale a la izquierda (todavía no lo sé, pero este camino en uno o dos minutos me hubiese llevado al punto C). Yo sigo pista abajo (Camino Los Dornajos) por un terreno abierto con parcelas a ambos lados, la mayoría sin vallados. Es un regreso largo, pero vuelvo con una sensación fantástica de explorador. En esta pista me gusta mucho un muro antiguo de piedras rodeado de yerba pajonera y otra planta de flores violeta. Por todos lados hay castaños florecidos. Bajo hasta un llano con viñedos (740m). Tuerzo a la izquierda, no por una pista que sube, sino por un camino, un poco más abajo, que llanea. Paso unos viñedos en plena forma, cargados de hojas y racimos, y un pequeño grupo de hermosos castaños. Cruzo el llano (130 metros) y bajo por una pista empinada, la pista empinada que tiene al principio un eucaliptus con sus raíces al aire. En esta pista, y sobre todo, a la izquierda hay un castañar muy denso. Y me entretengo en fotografiar las flores nítidas en primer plano y las flores borrosas al fondo, de otros castaños. Y… llego a la fuente de Los Dornajos.
Estoy empezando a dominar este territorio. Poco a poco voy empatando los pequeños tramos que voy haciendo y uniéndolas. Tengo la sensación de estar empezando a dominar este territorio. Todavía me faltan muchos más senderos y pistas, todavía me faltan muchas más excursiones por aquí. (Y pasarán seis, siete y ocho años y seguiré descubriendo viejos caminos).
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Fuente Los Dornajos a viejo camino PR