• Excursión 787. 24 Mayo de 2018. Jueves.
El Retamar. Barranco Seco. Playa de Barranco Seco. Los Gigantes.
Municipio: Santiago del Teide
ENP: Parque Rural de Teno
De 10.11 a 17.03h. De 800 a 0 a 250 a 45m. Excursión de W.
Distancia: 11,8km. Duración: 6h 52m.
Recorrido del barranco Seco en Teno hasta la playa y salida por un túnel hacia Los Gigantes.
Esta excursión la he estado retrasando por la existencia de un paso complicado durante su recorrido: “…nos espera el punto clave de la ruta por debajo de una pared rocosa que sobresale (zona de excremento de aves): tenemos que superar un cruce por la roca algo expuesto dando pasos cortos y manteniendo la posición.” (W, 2012). Sin embargo, en la versión en inglés hay una nota de esperanza porque a lo anterior añade “Instead, you could scramble down along the left flank of the barranco, following cairns” (W, 2015); es decir, que hay una alternativa engorrosa pero segura. Lo cual confirmo en la versión en alemán “Man kann auch auf der linke Barrancoseite mit Steinmänchen abklettern” (W, 2016). Bien, ya veremos in situ como es la cosa, pero si hay una alternativa no peligrosa puedo pasar el punto complicado. (Me acuerdo ahora que escribo esto que la extraña pareja con la que coincidí en la excursión 411 por Guergues, que me dijeron que no pudieron superar justo ese paso complicado).
En todo el norte de la isla está uniformemente nublado con un gris sin matices. Eso es lo que veo mientras voy en coche hacia Icod desde mi casa. Está nublado y fresco, también, en Icod cuando salgo en la 460 (10h). Durante el trayecto, en varios momentos, me siento como si fuese en barco, con tanta curva y una conductora nerviosa que nos lleva en un bamboleo continuo durante toda la ruta, especialmente en Genovés y en la subida desde El Tanque. En Santiago hay claros y aparece el sol. Y está bastante despejado cuando me bajo en El Retamar (10.41h) un poco después de la gasolinera.
Sigo hacia abajo por la carretera y tras la primera curva me meto por una calle asfaltada que sale a la derecha. (Este recorrido lo aprendí de una excursión de H pero lo hice mal porque me confundí al principio (excursión 592). Después de aquel fallo lo estudié bien y hoy lo tengo muy claro.) Después de haber torcido a la derecha en la carretera enseguida me encuentro con una bifurcación y elijo a la derecha. Después sigo recto por un sendero entre muros de piedras. Es un maravilloso sendero bastante invadido de plantas con vistas contínuas a los cercados de piedra de cultivos abandonados y ocupados hoy en día por todo tipo de plantas. El sol luce por momentos y las gramíneas se mecen con el viento y brillan las espigas. Qué buen comienzo. Hay retama de ramitas frescas y finas, también almendros, bejeques, gamonas, magarzas, coronas de la reina, tabaibas, malpicas, vinagreras, tederas, gramíneas altas y finas, tuneras. Es un camino tradicional muy entretenido con pocos desniveles. Cruzo el somero cauce de un barranco (Santiago/El Valle) donde veo tajinastes gigantes, con las flores ya secas, y poleo de monte. Subo uno metros y llego al sendero (PR) (11.09h, 760m) que comunica Santiago con Los Gigantes.
Sigo por el sendero a la izquierda (hacia abajo). Es algo pedregoso, pero más o menos cómodo de transitar. Este sendero va por la parte de debajo de una serie de montañas (a la derecha) y las vistas hacia la izquierda son muy amplias y extensas, hasta la montaña del Pozo en el otro extremo, y hacia abajo está llanura de Alcalá y San Juan con las extensiones de invernaderos. El día está perfecto de condiciones atmosféricas, con nubes finas que rebajan la temperatura sin llegar a ser depresivamente grises. Por el camino veo otras plantas, diferentes: raspilla, tabaco moro, vinagrera de Azores, gamonas -con las varas llenas de frutos-, matorrisco agostado, cardos pequeños. Tras caminar por el sendero unos diez minutos largos (800 metros) me desvío a la derecha (11.26h, 700m) por un sendero que sube hacia la degollada del Roque (PR TF 65.3). En la subida veo cañahejas, corregüelas, venenillos, cardones y algún pino aislado. La subida serpenteante es cómoda y me lleva al punto más alto de la excursión (11.38h, 779m). En lo alto un solitario guaydil florido parece darme la bienvenida además de la fantástica vista del barranco (Seco) que baja torciéndose hacia el mar.
Sigo hacia la izquierda por un sendero claro y tras unos 3 o 4 minutos en una bifurcación tomo a la derecha por un camino que baja (aquí me desvío del recorrido de la excursión 592). (En esta bifurcación el ramal izquierdo apenas se ve, el más claro es por donde he empezado a bajar). Sale el sol muy de vez en cuando. El sendero baja en zigzag y en una esquina me desvío un momento a la derecha a un saliente en la ladera, un saliente rocoso con muy buenas vistas del barranco y, por supuesto, del notable Risco Blanco que sobresale a la derecha. Regreso al sendero y sigo bajando y en una bifurcación (12.01h, 670m) tomo a la derecha, hitos lo señalan. Antes y después de esta bifurcación el sendero está soportado por un murito de piedras y después tiene empedrado. Hay tasaigos grandes, bejeques sin copete florido, y dos grandes almendros con muchos frutos (638m). Cruzo un canal blanqueado (12.16h, 547m), es el canal que va por toda la ladera y parece enmarcar por debajo al Risco Blanco, del canal salen churretes blancos hacia abajo en muchos tramos. Después de una pista pedregosa de rocas blancas hay muchos hermosos y grandes guaydiles con sus florecitas (como campanitas) blancas y también retama blanca en abundancia. Cruzo un barranco de piedras blancas (El Tabaibal) y después llaneo pasando por debajo de un risco vertical, que al terminar me lleva a un sendero serpenteante por el que bajo hasta el cauce del barranco Seco.
Llego al cauce muy cerca de la galería de la Junquera (12.40h, 400m), con agua, y rumor del agua y ahora coincido con el recorrido que hice cuando bajé por este barranco entrando por un túnel y saliendo por otro más abajo (excursión 545). Por aquí hay mucha retama fina, que tiene unas florecitas blancas muy pequeñas. Tras ir un rato por el cauce ocupado por grandes piedras me resulta complicado el paso al otro lado del barranco y eso que está señalizado con hitos. Tengo que que bajar bastante por el cauce hasta que logro encontrar el sendero que va por la derecha del barranco (a la derecha del cauce). Las paredes altas con huecos me resultan impactantes, el color también. El siguiente paso del cauce, al otro lado del barranco, es más sencillo. Y aquí domina una planta que apenas he visto en otro lado, es un arbusto grande de ramas finas verde-grisáceas y alargadas y puntas grises: la orijama. Llego a un canal descubierto y seco (13.08, 220m) que está poco antes de la entrada al túnel que lleva al acantilado de Los Gigantes. (Todavía no tengo claro como va a ser la vuelta, si por el barranco o por el túnel). En todo caso ahora no voy hacia el túnel, sino que me desvío por un sendero que baja hacia el cauce. El sendero de bajada es estrecho en zigzag. Abajo, en el cauce, lo que me espera es un recorrido muy enrevesado en el que hay que ir saliendo y entrando al cauce siguiendo los hitos que a veces ofrecen dos posibilidades: por el cauce de grandes piedras o por la ladera entre plantas.
Esta parte es imponente todo el rato, por el trabajo tremendo de trepar y destrepar entre grandes piedras redondeadas y rodeado por los paredones imponentes de cientos de metros de altura horadado de huecos de color marrón oscuro. En los 120m llego a una impresionante pared vertical a la que tengo que ir muy pegado, con el consiguiente peligro de caída de piedras, pero no puedo ir muy rápido, el suelo es de lo más irregular. Estando debajo de esta pared vertical y en curva, entonces, y de repente, pierdo la orientación y ya no se para dónde ir, si a la izquierda o a la derecha, menos mal que se me pasa enseguida y me recupero. Qué susto. Cuando lo pienso con calma me doy cuenta de que no hay posibilidad de pérdida, lo que tengo que hacer es simplemente bajar. Y ahora llego al tramo complicado, al punto clave. Y es un alivio ver que (almas caritativas) han puesto un cable de acero para pasarlo. Realmente sin el cable hubiese sido complicado. Hacia abajo, a la izquierda, hay una caída por un embudo liso de bastante profundidad. Me agarro con determinación al cable con las manos y lo paso rapidito. Pero todavía me falta un buen rato para llegar a la playa.
Después siguen más tramos de sendero, bajadas al cauce, e hitos. Me impresionan las abolladuras que tiene una tubería que cruza el cauce, causadas por las grandes piedras que arrastra el agua o que caen de las paredes. La tubería sube vertical hacia el otro lado. Siento una gran emoción y una gran alegría cuando, de repente, tras un recodo, veo la playa, pero todavía me falta un buen rato para alcanzarla. Bajo por terreno muy resbaladizo al cauce que es cada vez más caótico de piedras y ya por fin llego a la playa (14.02h, 0m). Es una playa de cayados en curva que tiene por encima una impresionante pared de capas horizontales con bandas ocres y amarillas y naranjas y marrones y un cierto matiz verde que le da la vegetación (abundantes cardones). En la playa no hay nadie, solo yo. Apenas pasan barcos por delante, han cerrado el sendero del barranco de Masca y ya no hay tráfico marinero hacia allá. La pared se alza sobre la playa que tiene unos 500 metros de largo. Carteles desaconsejan bañarse o incluso ir por la playa por el peligro de desprendimientos. Todo el lugar es tan salvaje. La pared está traspasada por diques verticales y oblicuos y capas horizontales también.
Me quedo a comer sentado sobre cayados con el olor y la brisa fresca del mar. El cierlo está cubierto. Llegar a un sitio tan bello después de una bajada tan demandante es doblemente impactante. La playa no tiene ni un grano de arena, todo son cayados de distinto tamaño. Al final de la playa, alongándose, según W, se puede ver la playa de Masca. No lo intento. No me puedo relajar mucho ni quedarme demasiado, el tiempo está más bien desapacible, y si se pone a llover la subida puede ser una encerrona. Empiezo a subir (14.30h) y cuando llego al punto clave no lo hago por el cable de acero sino que subo trepando por la ladera de enfrente siguiendo más o menos algunos hitos. Así evito el punto clave y la pared vertical (que hay a continuación) con riesgo de desprendimientos. La vuelta es más o menos buena hasta que llega el momento de salir del cauce hacia el túnel. Me armo un buen lío que afortunadamente resuelvo pronto. Cuando llego al canal descubierto seco (15.30h, 220m) decido volver por el túnel, no volver por dónde he bajado, debe ser por la frustración de este último incidente.
Llego a la boca del túnel. Esta vez no traigo mi casco con luz, pero sí tengo una linterna, así que conociendo ya el túnel me atrevo. La entrada (15.35h) es muy emocionante, por cierta humedad que siento al entrar y lo angosto del túnel, que es abovedado y estrecho arriba. Es un verdadero ejercicio de concentración, fijando toda mi atención en el punto luminoso del extremo del túnel y en ir ligeramente encorvado para no darme con la cabeza en el techo. La forma del túnel es de ojiva y la parte más alta está en el centro, de manera que yendo pegado al canal con agua (a mi izquierda) voy bien, el rumor del agua es variable, a veces suena mucho, y casi siempre es muy tranquilizador. No hace calor ni humedad, perfecto. El punto del final parece permanecer siempre del mismo tamaño, y yo no miro el reloj, es como si no me moviese, nada cambia, no veo las paredes y no tengo referencias. Sólo mis pasos me hacen sentir que avanzo, pero podría ser igual una cinta mecánica. Sólo cuando ya estoy muy cerca veo que la luz, de repente, desaparece, alguien que está por fuera tapa la luz. Mi preocupación porque la puerta del final esté cerrada parece cumplirse. Cuando me acerco al final la puerta está cerrada, pero es sólo una broma, una broma de uno de los que esperan, “one euro” dice. Después del pequeño susto me encanta este recibimiento, son cuatro hombres jóvenes que están esperando que salga, la otra vez fue una pareja de senderistas alemanes.
Creo que son rusos y en inglés les digo lo he tardado 18 minutos y que el paso es seguro, portan grandes linternas, pero ninguno lleva casco con luz. Están nerviosos. No se entretienen mucho conmigo y para dentro que se van. A mí me cuesta muchísimo trabajo encontrar el sendero que cruza un barranquillo muy liso, tengo que ir arrastrándome de culo para ir bajando poco a poco hasta llegar a la parte lisa y cruzar a la otra parte donde veo la marca del sendero (15.55-16.06h). Este tramo me resulta realmente angustioso pero prefiero ir todo lo despacio del mundo y todo lo seguro del mundo, ya la otra vez me caí y me hice una herida en una rodilla aquí. Después lo que me queda no es nada sencillo tampoco, es un sendero de lo más expuesto con mucho viento en las esquinas, algo resbaladizo, de un metro de ancho, y con una pendiente por la derecha de la que no se ve el final y después 200 metros de caída libre. Muy atento y muy pegado a la pared voy poco a poco transitando este sendero. De vez en cuando me paro y sólo cuando estoy completamente quieto me giro para admirar el brutal acantilado. El mar está muy tranquilo abajo y apenas hay oleaje, eso hace que se note mucho mejor el contraste entre el agua tranquila y la pared vertical, violenta en sí misma.
Hay sol y sombra, claros y nubes y puedo hacer buenas fotos en varios puntos de este trayecto que me resulta de lo más tenso. No lo recordaba así de la otra vez, y es el mismo sendero, debe ser que hoy estoy más cansado después de haber bajado todo el barranco Seco. Es una belleza arrebatadora este acantilado. Cuando miro hacia atrás, a lo lejos, hacia los sitios por donde acabo de estar hace unos minutos me parece imposible que yo haya pasado por ahí, y no logro identificar, en absoluto, por dónde va el sendero. Y cuando miro hacia adelante me pasa lo mismo, ¿pero por dónde va el sendero? Pero yo simplemente continúo avanzando en un constante sube y baja, metiéndome por huecos, por filos, y siempre expuesto al viento. El recorrido es igual de demandante hasta el purito final (16.49h), sólo tres cuartos de hora, pero de una intensidad sobrehumana. Guau, qué alivio cuando llego al final.
Bajo tranquilamente por las calles de chalets y adosados hasta la parada de guaguas con un sol que raja las piedras. Me compro una botellita de agua en un restaurante chino donde un chino está tomándose un bol de sopa y una mujer china, muy sonriente, me vende el agua. Poco a poco me voy recuperando, tentándome, estoy entero, y haciendo mis estiramientos lo más discretamente que puedo. La 325 (17.30h) a Icod va con algunos turistas aburridos. Me asombra lo grande que es toda esta parte de la ciudad, llena de calles y comercios (Puerto Santiago).
En Las Canales, por Icod, las laderas están arrebatas de marañuelas con sus flores naranjas. Llego a Icod (18.40h). Menuda excursión.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Barranco Seco a Playa a Los Gigantes