• Excursión 943. 13 Mayo de 2019. Lunes.
Barranco Achacay. Cruz del Camino.
Municipio: Candelaria
De 16.10 a 19.40h. De 600 a 930 a 400m.
Distancia: 7,9km. Duración: 3h 30m
Subida por sendero señalizado por el borde del gran barranco de Achacay y descenso por sendero bastante peligroso hasta el cauce. Un lugar impresionante rodeado de grandes paredones con el chillido de los cernícalos. Regreso por el mismo sendero con cruce del barranco por sendero sin señalizar y por pistas y caminos hasta el caserío de la Cruz del Camino
Está soleado y caluroso en Santa Cruz cuando salgo en la 121 hacia Arafo. En Arafo hace también calor y está despejado (16h). Tengo que compartir el taxi con otra pasajera. Me dejan primero a mí en el km 3 de la subida de Los Loros (16.11h, 5€). Cuando pongo el pie en el suelo me doy cuenta del calorazo que hace hoy.
Empiezo muy despacio y tranquilo hacia el barranco de Achacay (hacia el este), más o menos llaneando, por pistas asfaltadas estrechas hasta llegar a un gran depósito de agua que paso por debajo. El pinar empieza después y enseguida llego al borde del barranco y empiezo a subir por un sendero rocoso y bastante irregular, pero con pocas piedras sueltas. Hace bastante calor, tengo que subir muy despacio, la pendiente es fuerte. El aroma de las jaras es muy penetrante, qué bueno. Me encuentro con un turista alemán muy sonriente, hablamos en inglés. Él viene muy ufano y con ganas de que le halague por haber hecho la circular de las Piedras del Corcho subiendo desde Araya, lo hago, estupendo. Pero la conversación dura demasiado y yo estoy frito por seguir, qué amable ha sido, y que sonriente. Gracias. Sigo subiendo. Unos 30 metros de desnivel más arriba de dos desviaciones, muy juntas, que salen a la izquierda, encuentro la bajada al barranco (930m), a la derecha. El principio del sendero está en una cortada y hay una equis en verde y blanco. Al lado de este principio un saliente rocoso es un buen mirador para tener una primera impresión de lo que me espera en la bajada. Efectivamente distingo un sendero muy pegado a la ladera y algunas paredes de piedra sujetándolo. Qué miedo. Pero ahí que voy sin dudarlo.
El camino está muy cubierto de plantas: escobones y vinagreras y me va llevando hacia el borde y empujándome hacia el borde los bejeques y las malpicas. Voy un poco asustado, pero con mi lema de siempre: comprobar cada paso en los sitios difíciles, lo voy bajando. Tengo que ir con cuidado por encima de un desplome del camino causado por una avalancha de piedras de la parte alta de la pared. El camino va enhebrándose entre los escobones y a veces me llevan cerca de la pared, mejor. Otro desplome más abajo es más sencillo de pasar. La pared por encima cada vez más alta y muy vertical todo el rato. Paso por una cortada hecha en la pared, donde también hay grandes piedras interrumpiendo el camino. Voy viéndome ya cercano el cauce, pero todavía me falta pasar por un borde de piedras muy expuesto antes de poder llegar al cauce del barranco, cubierto de piedras y grava, de lo que han excavado de la galería (Achacay 1). Ha sido una bajada de sólo 250 metros, pero 250 metros absolutamente emocionantes. Seguro que si estuviese al otro lado y pudiese verme bajar por este camino hubiese pensado que era imposible o de locos.
Aquí en el fondo no logro localizar la bocamina, pero sí veo una tubería que sale de la pared donde debería estar, la vegetación densa me impide acercarme a la pared y por otro lado me da miedo acercarme mucho a la pared con el risco por encima. Es un lugar fantástico. Estoy rodeado de grandes paredes verticales, aquí cerca confluye otro barranco y hay dos grandes saltos. Por encima los pinos, incluso en las paredes. Pero sobre todo lo que domina el paisaje son los chillidos frenéticos de los cernícalos que me llegan a poner un poco nervioso, tienen algo muy básico, parecen chillidos de protección, de socorro, los veo volar y posarse en repisas pequeñas en lo alto del barranco, pero muy por debajo de la línea de pinos en el borde de arriba del barranco. Veo una caseta, railes y algunas vagonetas tiradas, es una galería sin actividad. Desde lo alto del montón de grava todavía me da para ver que más abajo hay un salto y una vegetación densa e impasable, para arriba todavía se podría seguir un poco más hasta la pared del salto, pero tengo que bajar por la montaña de grava y no me apetece.
Me quedo simplemente alelado aquí encajonado en este lugar tan espectacular. Ha merecido la pena la bajada. Y, por otro lado, todavía me queda la subida, y el sitio sigue siendo igual de peligroso. En la subida, al menos sé el camino y que es posible, pero puedo tener otras perspectivas mejores de la pared que sustenta el camino y de los desplomes. Vuelvo al sendero sano y salvo. Qué impresionante. Subo por el sendero expuesto de vuelta sin incidentes, salgo del barranco y comienzo el descenso por el borde.
Ahora me puedo relajar e ir saboreando lo que he logrado durante la bajada por el camino rocoso al lado de los pequeños pinos y el olor de las jaras. El día sigue fuerte. Bajo más allá del lugar por donde accedí al borde del barranco para tratar de cruzarlo. Localizo un sendero que lo cruza. Cómo me gustan estos senderos que van a la contra de la corriente de los barrancos hasta llegar al nivel del cauce y poder cruzarlo, suelen ser bastante llanos y cuando llegan al cauce hay una ligera bajada. Es muy claro. Al otro lado, da el sol, recorro la otra ladera por el sendero y cuando salgo del barranco me doy cuenta de que no es el sendero oficial que lo cruza (excursión 403) da a fincas y parece no tener continuación (la tiene: excursión 1682, y además una pista a la izquierda se mete de nuevo al barranco hacia una galería). No obstante, logro encontrar una pista de cemento y con el mapa ya me ubico. Subo por la pista de cemento y en unos cien metros paso una pista que viene de arriba, sigo recto y en otros cien metros tuerzo a la derecha por una pista (Camino de las Hoyas de la Viña) que parece no tener salida, pero que medio campo a través logro recorrer y llegar (600m) a una carretera asfaltada (la que baja de la ZR de Las Brezos, Camino los Brezos).
Ahora sigo bajando por la carretera y no tuerzo a la izquierda por una con muchísima pendiente, quiero localizar por dónde va el camino oficial (un SL) que cruza el barranco. Encuentro unos 500 metros más abajo los carteles del SL y además justo enfrente de ese camino, el que cruza el barranco, hay una pista que va hacia la Cruz del Camino y por ahí sigo. Termina pronto en una casa, pero tiene continuación por un sendero pegado a la valla y después por unas escaleras que lo comunican con la Cruz del Camino. En la Cruz del Camino llamo a un taxi. Para no quedarme frío sigo bajando hasta que viene el taxi (19.40h). Me lleva enseguida a la autopista y me deja en el cruce de Candelaria (19.47h, 5€). La 111 aparece pronto (19.53h) y va rápido a Santa Cruz (20.11h).
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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