• Excursión 678. 24 Julio de 2017. Lunes.
Finca Valois. La Coronela.
Municipio: Icod de los Vinos
De 15.52 a 18.30h. De 241 a 0 a 206m.
Distancia: 9,1km. 2h 38m.
Recorrido por fincas de plataneras, también por una finca abierta hasta un acantilado con vistas a la playa de San Marcos, y con el punto culminante de la espectacular desembocadura del barranco de Caforiño
Está nublado y llueve en Tacoronte. Tomo la 108 a Icod (14.56h). En Icod me bajo una parada antes de lo que debería (estación de guaguas, 15.52h, 240m, esquina calle Avenida Príncipe de España con calle San Andrés) y tengo que caminar demasiado en una larga bajada por la Avenida. Pero me gusta ver los negocios y la animación en Icod. El perfume penetrante y agradable que sale de una peluquería se me va a quedar durante mucho rato. En los talleres de coche siempre hay tensión en el ambiente. En Icod también está nublado. Paso la estación de guaguas y sigo bajando. Cuando llego a las inmediaciones de la TF-5 me cuesta dar con el puente correcto para cruzar hacia El Guincho. Esto no es nada amistoso para los peatones, es sólo para coches. Cruzo por uno de los puentes sobre la TF-5 (16.14h, 170m), el que está más a la derecha. Nada más cruzarlo me echo a la izquierda por una zona de césped y campo a través, no hay sendero, y en paralelo a la TF-5 llego una calle (camino Alzola) justo por encima de una casa antigua de apariencia maciza y algo ajada (casa Alzola). Al otro lado de la TF-5 hay otra casa antigua canaria (casa del Vizconde de Buen Paso), una enorme casa que siempre he visto con las ventanas cerradas.
Bajo por una cuesta muy pendiente y llego al principio de un circuito para bicicletas y caminantes que se dirige al Guincho (Camino La Coronela). Lo evito cuando descubro aquí mismo un sendero que se sale de la calle. Lo sigo, termina pronto en una casa. Doy marcha atrás y descubro un sendero que se mete hacia una finca de plataneras (106m). Me encanta el olor dulzón que hay en la finca, debe ser una mezcla de las hojas en descomposición y los productos anti plagas con que rocían las hojas. Desemboco en una pista y me dirijo hacia el mar hasta el límite de la finca. Me acerco al borde y veo que no hay ninguna posibilidad de bajar por aquí, es una cortada vertical (50-60m). Estoy justo en la desembocadura del barranco Caforiño. Veo un salto y una gran araucaria en un saliente por debajo. El lugar es fascinante y muy solitario. Me meto por un par de terrazas, deambulo, pero no consigo ver cómo bajar. Regreso por donde he venido. La salida de la pista al sendero está marcada con un cono (de los del tráfico).
Cuando salgo de la finca (cerca del principio del circuito) me echo a la izquierda (calle Camino Cuatro Caminos). En la entrada de la finca Valois un cartel prohíbe el paso (privado), la calle va describiendo un arco. Sigo por la calle, paso al lado de una casa restaurada y me meto, a la izquierda, por una pista con grava que se mete en una finca, está abierta. Va a dar a una gran casa canaria (Casa Valois), en muy buen estado, rodeada de muchas palmeras. Rodeo la casa por la derecha y entre plataneras llego (16.54h) al borde de un acantilado, a un andén (paso estrecho) en lo alto del risco con vistas muy buenas hacia la playa de San Marcos Es un balcón estrecho y corto. Me quedo un rato. Vegetación de vinagreras y tabaibas alrededor. Antes de volver a rodear la casa canaria me meto por el hueco de una barrera (Finca Valois) y bajo entre siemprevivas y plataneras a una placita, bajo un poco más y llego a una casa que se quedó a medias. Está vacía, sólo el cascarón, pero me llama la atención que no hay ni un gramo de basura. Y las vistas que tiene hacia San Marcos son casi tan buenas como desde el andén. Pero un poco nervioso pensando que puedo estar en un sitio privado no me entretengo mucho (merecería la pena) y regreso hasta el principio del circuito. Con el firme de asfalto circunvala las plataneras y va en paralelo a la TF-5, pero a un nivel más bajo. Todo está lleno de fincas con plátanos hasta los topes. Tras unos cinco minutos largos me salgo del circuito y me meto (a la derecha) por una calle con un tramo empedrado donde hay unas buganvillas preciosas y muchas hojas y pétalos secos en el suelo, una foto estupenda.
Es una bajada considerable. Llego a una finca de plataneras y me meto por un portón que cierran poco después. Le pregunto al hombre que la está cerrando y me dice que sólo está prohibido para los coches y que puedo salir por otro sitio. Ahora ya estoy por la finca rodeado de plataneras por una pista de tierra. En unos 250 metros en una bifurcación al lado de unas casas me echo a la izquierda. Una mujer está aquí cortando rosas y le pregunto por si hay caminos para subir a la plataforma por donde he estado al empezar y me dice que no. Sigo caminando hacia el mar y tras unos cinco minutos (400 metros) llego hasta el borde del mar (17.39h), a un pequeño puertito. El mar bate fuerte, delante hay un pequeño islote, es un roque basáltico que enseña intermitentemente una capa blanca en su base, sus columnas basálticas curvadas tienen un gran dinamismo que acentúa el oleaje. El roque está a la entrada de una bonita bahía. Este es un lugar espectacular. Una pareja pasa deprisa corriendo hacia la izquierda, hacia una zona de escorias negras. Enfrente está el risco vertical por cuya plataforma superior he estado hoy al principio. La pared del risco es a capas horizontales y parecen de corcho. En lo alto está la casa-cascarón. El mar entra a una pequeña playa de cayados, por aquí es la desembocadura del barranco Caforiño. Hay cuevas en la base del risco y el mar se mete en ellas haciendo mucha espuma. Muy dinámico todo. Me impresiona la fuerza del mar aquí, está muy abierto. Me acerco al borde adoquinado del puertito donde un poste metálico está completamente herrumbroso y se cae a capas, es de un color oporto, parece madera transformada en metal. El lugar es fantástico. Esta mezcla de plataneras, mar y basalto es muy sensorial.
Empiezo el regreso rodeando una casa vacacional de muy buen aspecto y después metiéndome por un sendero que va cerca del cauce del barranco. En el barranco hay muchas palmeras y cañaverales. Veo la araucaria y el salto donde acabo de estar, me separa de ellos un salto vertical, totalmente imposible de alcanzar. Deambulo entre las plataneras hasta encontrar un sendero que me devuelve a la pista de tierra por la que vine, donde estaba la mujer cortando rosas rojas. Las fincas de plátanos están organizadas por terrazas completamente llanas y es muy frecuente los desniveles grandes entre ellas y siempre hay que dar muchos rodeos para encontrar el paso. Al pasar entre las plataneras veo un pozo de extracción de agua y grandes palmeras. Este ambiente seco y salvaje de la ladera entre las fincas y el circuito me gusta mucho. Salgo de la finca por otro sitio, ataja a la izquierda del portón que estaban cerrando. Vuelvo a pasar al lado del tramo empedrado con las buganvillas (una postal preciosa) y regreso al circuito. Hay muchos caminantes (saludan casi todos) muy bien vestidos con ropas deportivas, no son paseantes, vienen a ejercitarse, algunos corren. No veo ningún ciclista. La vuelta por la cuesta (camino Alzola) es de tomo y lomo y se me hace más que larga. Llego a la estación de guaguas (18.30h, 200m). A las 18.45 sale la 106 (muy directa) y me bajo en La Laguna (19.24h), cruzo la autopista y en la 012 (19.34h) a casita.
Cada vez me gusta más ir en guagua que en coche, no me importa que me lleve mucho más tiempo el desplazamiento.
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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Finca Valois - La Coronela