• Excursión 1438. 27 Octubre de 2022. Jueves.
Los Silos. Moradas. Barranco Cochinos. Cuevas Negras. Los Silos.
Municipio: Los Silos
ENP: Parque Rural de Teno
De 11.03 a 18.12h. De 100 a 460 a 210 a 600 a 510 a 720 a 85m.
Distancia: 16,1km. Duración: 7h 9m.
Subo desde Los Silos por un PR por el valle de Las Moradas y bajo desde un caserío en ruinas (Moradas de Abajo) por un sendero vertiginoso hasta el cauce del barranco Los Cochinos que recorro por sus partes más angostas y en desfiladero hasta su confluencia con el sendero de Cuevas Negras. Después regreso por el mismo cauce en un largo trayecto y enlazo con otro sendero que me lleva al barranco de Cuevas Negras por donde recorro un canal y visito unas eras en La Juncia. Bajo por terreno mixto hasta Tierras del Trigo y por una carretera maravillosa llena de curvas cerradas por un palmeral bajo hasta Los Silos
Hace un día estupendo y cálido en Los Realejos. Dejo el coche donde siempre, calle La Palmita y camino hasta la rotonda donde Alteza (El Empalme). La 108 no tarde mucho en llegar (10h) y en veinte minutos estoy bajando en Icod. Otros veinte minutos y ya estoy a bordo de la 363 a donde, otros veinte minutos después, me bajo en Los Silos por la calle (Susana) donde empiezan las subidas a Las Moradas y Cuevas Negras.
(Hoy tengo un plan ambicioso, bajar al cauce del barranco de Los Cochinos, desde Las Moradas de Abajo. Descubrí este camino en una búsqueda en Wikiloc, de esas búsquedas en las que defines un círculo y te salen las rutas de la gente que ha pasado por ahí. En la ruta de ese senderista no había ninguna descripción, pero sí, claro, el track. Lo he inscrito en un mapa de Alpina y con eso espero encontrarlo. Si consigo bajar recorreré el cauce hacia abajo y después ya veremos.)
Subo por la calle Susana y enseguida me desvío por el camino señalizado hacia Las Moradas. Empiezo muy despacio y después me voy animando. Es una subida que ya he hecho varias veces (y que relativamente pronto haré otras tres veces más, todavía no lo sé). Es interesante, pero ya la tengo muy amortizada. La mañana sigue estupenda y hago la larga subida en tres cuartos de hora, con algunos tramos a la sombra, pero sobre todo al sol. El camino está en buen estado, algo pedregoso, con largas rectas y con las vistas de dos lomas con picos sobresaliendo y muy bonitas, sobre todo la de la izquierda. En unos cuarenta y cinco minutos llego a Las Moradas de Abajo, el viejo caserío con casas en ruinas que todavía conserva un algo especial, más en un día soleado y despejado y estupendo como este.
Ahora empieza lo emocionante. Me meto por la izquierda de la segunda casa. Al salir al otro lado, con la vista del barranco me echo a la derecha, pero no hay camino. Después me echo a la izquierda y entonces sí, veo que hay un camino, medio oculto, pero del que reconozco tres o cuatro tramitos rectos que bajan suavemente por la ladera. Ahí que voy. (Todavía no me puedo creer que exista este camino. He estudiado la orografía de la ladera y parece imposible.) Tras este zigzag el camino es una tira recta por entre las plantas que a veces lo ocultan: guaydiles, tabaibas, cornicales, alguna penca. Baja con muchísima pendiente y al lado de un saliente rocoso que hay a la izquierda. Teóricamente, según el trazado del track, debería hacer una curva hacia la derecha (para evitar la parte más inclinada de la ladera) pero aquí, en la realidad, sólo baja recto. Aunque no del todo porque siguiendo recto llego a un lugar impasable de vegetación, tengo que volver a subir un poco y con mucha imaginación encuentro, a la derecha, un paso inclinado entre arbustos más recrecidos, y después, ya sí, sigue bajando recto, con ligerísimas curvas, y, a veces, tengo que destrepar, pero ahora está muy claro. Me gusta, me va gustando más cuanto más clara es la bajada. Como a la mitad o un poco más de la altura total hasta el cauce encuentro que empieza un sendero claro que describe una curva hacia la derecha, perfecto. Me lleva tras un par de curvas hasta un tramo expuesto con barandilla de la que solo quedan los pilares de cemento y que pasa bajo un saliente que se proyecta por encima de mí. Ahora sí. Ahora puedo admirar el gran barranco de Los Cochinos con sus paredes cubiertas de árboles, arbustos, plantas, todo es variaciones de verde. También hay placas rocosas descubiertas con bordes de helechos batallita. Después el sendero baja muy bien definido y clarísimo, con tramos de escalones esculpidos en las rocas, hasta que llego al cauce del barranco después de un último tramo recto que da a un gran eucalipto caído. Me ha llevado unos cuarenta y cinco minutos la bajada. Estoy más que contento.
Charlo un momento con dos jóvenes que van a recorrer la parte húmeda (hacia arriba) del barranco (yo eso lo dejo para otro día). Lo que quiero ahora es bajar todo el cauce hasta su confluencia con el sendero de Cuevas Negras. La bajada no tiene mucha pendiente. Es un sendero cómodo, a veces algo invadido de plantas. Y entonces empieza el vergel. Voy encontrando una variedad impresionante de árboles y plantas. Grandes cupresos, higueras, nispereros en flor con un olor delicioso, un gran castaño copudo, barbusanos, laureles, granadillos, jazmines silvestres, juncias, tederas, alhelíes en flor, palos sangre, bicacareras colgando, malpicas, cerrajones, tabaibas de monte verde, guaydiles, balillos alspispillo, palomeras, incluso pinos hermosos, también eucaliptus, verodes, colderiscos en flor, un tipo de tasaigo que no conocía: el tasaigo trepador, que tiene hojas más largas y estrechas y más volumen general. Es un sendero muy entretenido, algo cubierto de gramíneas en pequeños tramos, con vistas espectaculares hacia los riscos donde los helechos batallitas ocupan los más verticales. Paso un pequeño embalse (Charca de Báez) y llego a una zona agrícola con pequeñas parcelas ocupadas y en producción. En cuanto alcanzo el sendero a Cuevas Negras me doy la vuelta y regreso por donde he venido, por el cauce del barranco. Este cauce ha debido ser un terreno semi privado, solo recientemente he sabido del sendero. Es un terreno de vegetación mixta con árboles útiles por sus frutos: castaños, nispereros e higueras y árboles del bosque de laurisilva como el barbusano, el laurel y el palo blanco. Un lugar muy rico desde todos los puntos de vista. En el retorno me fijo de nuevo en las plantas y veo otras en las que no me fijé antes: tasaigo, incienso, bejeque, cruzadilla, capitana, hediondo (yerba mora) y afollao. Vuelvo al eucaliptus caído, por donde accedí al cauce y sigo subiendo por el cauce. Pronto llego a una galería (La Escalera), justo debajo de la escalera de cemento con la piedra enorme atorada (que cosa tan dramática) y una puerta abierta.
Hasta la escalera fue donde llegué en la excursión 1434. Después el sendero es muy irregular, sobre grandes piedras en este tramo muy angosto del barranco. El lugar es impresionante. La fuerza que tendrá el agua cuando baje fuerte por aquí debe ser temible. Una tubería de cemento va también por este espacio y la tengo que rodear o pasar para seguir progresando. Voy más tranquilo que en aquella excursión, hoy no hay amenaza de lluvia. La subida es enrevesada y trabajosa. Continúo subiendo y pronto llego a las ñameras, sigo un poco hacia arriba y veo que hay grandes charcos y mucha agua, pero hoy no vengo preparado para esto. Bajo a las ñameras y ahora me salgo del cauce por la derecha, subiendo por una resbaladera de tierra. Da a un sendero que va subiendo poco a poco por la ladera del barranco. Me llama la atención los muros de piedras grandes que hay en un par de sitios. Señal de que es un viejo sendero de aprovechamiento del bosque. El tránsito por el sendero me resulta un poco asfixiante, sudo muchísimo, debe ser la combinación de humedad y esfuerzo físico, la subida es casi continua, el sendero es estrecho, y, a veces, algo confuso. Menos mal que ya lo recorrí (en ambos sentidos) y no me despisto en un lugar donde hay que torcer a la izquierda y subir al lado de grandes piedras. En este lugar me gusta el sonido del agua cayendo en el cauce que debe estar muy cerca. Le da vida a todo esto, aunque no la vea. Empiezo a ver otros árboles: mocanes, acebiños, madroños, palos blancos (más abundantes que en el cauce donde sólo vi uno) y lengua de pájaro, amagante, jara, tajinaste azul, brezo, y el pequeño pinillo común.
Tras casi una hora de subida llego a una caseta con techo ondulado (14.20h, 520m), en un lugar estratégico con vistas al barranco y me quedo aquí a comer. Es un lugar de referencia y y ya me fijé en la caseta antes cuando bajaba por la ladera de enfrente. Ahora el camino empieza a subir bastante recto por la ladera y en una bifurcación (poco llamativa) sigo recto subiendo por el bosque, que me da sombra, por un sendero cada vez más ancho y mejor, que va bajo laureles y entre brezos. Paso una pared descubierta y me quedo a hacer fotos panorámicas con un laurel y el barranco (no me quedan del todo bien, es muy angosto). Sigo subiendo y empiezo a ver viejos muros de terrazas en terrenos antaño cultivados y en el que ahora domina el brezo. Un poco antes de un desvío (a la derecha) a una casa abandonada hay una zona extensa de pencas. Después sigo por un sendero estrecho subiendo por este bosque denso y bajo hasta que en los 600m aproximadamente me desvío por la derecha por un sendero que pronto me lleva a la arista de una loma. Subo un poco por una parte con rocas y más despejada, pero muy pronto me desvío a la izquierda en una bifurcación para empezar a bajar la loma por la otra vertiente (el ramal derecho de la bifurcación sigue por la arista de la loma - excursión 1434). Este sendero (va a dar al PR de Cuevas Negras) es más ancho y en mejor estado al principio, pero pronto se complica con zonas hundidas y muy invadidas de vegetación. Me gusta mucho por las vistas al barranco de Cuevas Negras. Es entretenido y largo, mucho más de lo que esperaba. Por momentos me gusta mucho, en otros me empieza a agobiar, ¿por qué es tan largo? No lo entiendo. Cuando estoy cerca del PR paso por una zona llana de viejas terrazas y el ultimísimoultimísimo tramo está totalmente invadido de plantas y lo tengo que hacer con mucha determinación. Aparezco en el PR por un sitio con muchas piedras en el acceso. El sendero que acabo de recorrer es imposible de ver desde el PR.
Mi siguiente objetivo es encontrar el acceso al túnel que atraviesa al barranco de Los Cochinos (un ramal del canal del Enlace). Hay dos maneras, una subiendo y cruzando el cauce del barranco y otra bajando y yendo por este lado del cauce. Subo unos 200 metros y encuentro un lugar para cruzar el cauce, pero después la cosa es muy confusa por viejas terrazas, se puede bajar, pero sin ningún sendero claro. Lo dejo, a estas alturas de la excursión necesito más certezas. Bajo por el PR y al pasar al lado de la casa de Juan el eremita (excursiones 350 y 1342) lo veo leyendo en el exterior de su casa. Es tan amable como siempre y me indica cómo llegar a la entrada del túnel. Bajo y en un par de minutos me meto a la derecha por un sendero señalado con piedras. Enseguida estoy por el bosque umbrío y enseguida llego al borde del cauce que va unos metros por debajo. Tuerzo a la derecha, el sendero me lleva, y me encanta la sensación de bosque profundo y húmedo. No tardo mucho en llegar a la entrada del túnel. No es que lo piensa recorrer, pero me gusta localizar la entrada (aunque esto no está del todo claro, he traído el casco con luz). No lo pienso recorrer porque hay que ir agachado y por dentro del agua, además de la sensación claustrofóbica que se debe acrecentar al ir en esa posición. Lo que sí decido sobre la marcha es recorrer el canal hacia el otro lado. El canal está cubierto y es cómodo. Pronto gana altura sobre el cauce del barranco y empiezo a tener unas vistas muy buenas sobre esta otra gran cuenca verde, la del barranco de Cuevas Negras. (Entre este, el de Los Cochinos y el de Los Pasos/Blas forman, según mi opinión la zona más densa y húmeda y extensa de laurisilva de toda la isla.) El paso tengo que hacerlo con mucho cuidado, muchas losas están sueltas, a cambió me gusta escuchar el rumor del agua que sale de entre los agujeros. Es de lo más aérea esta travesía por el canal, me parece ver una salida, un sendero que baja, yo prefiero seguir por encima. Me encuentro con un túnel, que paso bien, no es demasiado largo, aunque sí estrecho y bajo, me sale una foto estupenda de los techos, mi cámara (Canon G7 Mark II) tiene una gran sensibilidad para hacer fotos con poca luz. Más adelante me encuentro con otro túnel, este bastante más largo y también muy estrecho, con un espacio muy fino para ir por la izquierda del canal. Me resulta larguísimo, y tardo un siglo un cruzarlo, arrastrándome, de espaldas, de perfil, pero ya llega un momento en la excursión que puedo con todo. Al salir me doy cuenta de que se me ha caído el sombrero, no vuelvo por él. Al quitármelo para ponerme el casco se me ha debido caer. Ni loco vuelvo por él, ya veremos, ahora se ha nublado y no me hace falta el sombrero.
Poco después de este túnel llego al PR de Cuevas Negras (el acceso es desde la carretera de La Juncia). En comparación con todos, absolutamente todos los senderos que he hecho hoy esto es una autopista, la única parte desagradable es que en subida continua. De firme rocoso al paso de un pequeño caserío, después el suelo es de tierra y no tardo demasiado en llegar a la carretera de La Juncia (620m). Estando aquí dudo si seguir subiendo hasta La Juncia para ver si localizo un par de eras. Por fin decido que sí, que no voy a tener muchas oportunidades, es un lugar muy alejado de rutas. Con mucha calma, ya llevo mucho caminando, subo por la carretera, que tiene su pendiente. Las brumas suben conmigo por la carretera y le dan un aire fantasmal y solitario a la carretera. Cuando llego a las casas de La Juncia no localizo la primera era (a la izquierda) pero sí logro ver la segunda, al final, pasadas las últimas cosas, no está mal, es algo pequeña y con yerbas en el firme, del murito queda poco. Bajo y hablo con dos campesinos y me dicen que la era cercana está cubierta totalmente de plantas que ellos a veces la limpian. Uno de dos, no está mal. Ya regreso. Los cielos se empiezan despejar y me veo obligado a ponerme el casco (muy incómodo) para protegerme del sol. Bajo toda la carretera hacia Tierra de Trigo. No estoy pasado de rosca. Llega un momento en que siento que podría seguir eternamente. Aprecio cada detalle. Poco después se vuelve a nublar y me puedo quitar el casco, qué tortura. En Tierra del Trigo dudo si llamar al taxista de Los Silos. Finalmente lo dejo y sigo bajando por la preciosa carretera de curvas de 180º y vistas fabulosas al risco a la derecha y al palmeral, con mucho palo de sangre en los bordes de la carretera. Me siento mejor que los conductores. Logro llegar sano y salvo a la carretera general donde espero paciente enfrente de una pequeña zona recreativa donde los baños están cerrados y no consigo agua.
Media hora después (18.38h) aparece la 363 y me siento en el cielo (y en primera fila).
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Track orientativo, no obtenido durante la excursión, elaborado después de realizarla
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